El microcosmos del movimiento
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El microcosmos del movimiento

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El microcosmos del movimiento

Descripción del libro

Nuestros movimientos funcionales básicos han sido fruto de un intenso proceso de aprendizaje en nuestra etapa infantil para adaptar el aparato locomotor a las leyes de la gravedad. Este obra introduce el desarrollo del movimiento en el ser humano a través de descripciones e ilustraciones exquisitamente detalladas que parten del bebé hasta el niño en su fascinante camino de arrastrarse y gatear, sentarse y ponerse de pie, caminar y correr, hasta finalmente poder saltar. Phil Unseld presenta un resumen exhaustivo de las perspectivas históricas y teóricas actuales de referentes como Feldenkrais, Pikler, Thelen y Bernstein sobre el desarrollo motriz del infante junto con la observación, explicación y atención al detalle de su experiencia práctica. Para quienes estén interesados en cómo aprendemos a «plantarnos en el mundo», El Microcosmos del Movimiento expone de manera magistral la belleza de nuestro desarrollo.

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Información

ISBN de la versión impresa
9788425441301
ISBN del libro electrónico
9788425441318

1. LA BELLEZA DEL DESARROLLO
Hay dos formas de ver la vida:
una es creer que no existen milagros
y la otra es creer que todo es un milagro.
Albert Einstein
Mi fascinación por el desarrollo infantil nació en 1995. En aquel momento estaba cursando el segundo año de mi entrenamiento profesional en el método Feldenkrais. Un día comenzamos a explorar diferentes movimientos basados en el desarrollo temprano del bebé. Se trataba de movimientos primarios, como girar de boca arriba a boca abajo o rodar por el suelo con las manos en los pies para sentarnos de diferentes maneras. Más allá de la alegría que evocaron estos movimientos en todo el grupo, me acuerdo del impresionante impacto que sentí después en mí mismo. Fue una sensación única, una especie de transformación corporal que se tradujo a una sensación increíble de bienestar y ligereza. Nunca antes había experimentado nada comparable. Me di cuenta inmediatamente de que algo significativo había pasado en mi sistema nervioso. Lo podía sentir con una claridad irrefutable y se me despertó una incontenible curiosidad al respecto. ¿Qué había pasado?
Al año siguiente de la formación vimos un vídeo del mismo Moshé Feldenkrais trabajando magistralmente con un niño con parálisis cerebral. Feldenkrais movía al niño sistemáticamente a través de todas las fases del desarrollo adaptando los movimientos a las posibilidades motrices del pequeño, que terminó reptando por primera vez en sus ocho años de vida. Su risa desinhibida e incontenible felicidad gracias a este nuevo aprendizaje me llenaron los ojos de lágrimas. Quedé sumamente conmovido al ver el profundo y precioso cambio que se había producido en él por los movimientos que Feldenkrais le había hecho experimentar. Fue para mí una experiencia clave para reconocer la dimensión y el potencial que puede llegar a tener el movimiento en nuestra vida.
Unos años más tarde —estaba cursando un máster con la Dra. Chava Shelhav (Childspace) para trabajar con bebés con necesidades especiales— teníamos que hacer una presentación de diferentes aspectos del desarrollo. En aquel contexto me correspondió explicar las funciones del reptar y del gateo, por lo cual me había hecho una especie de mapa para aclararme con el material. Recuerdo que en aquel momento pensé «qué bueno sería que hubiera un libro que plasmara esta materia de una forma clara para cualquier persona interesada».
Naturalmente, estas experiencias despertaron en mí una gran curiosidad y un afán por entender con más profundidad el origen de nuestros movimientos. Me puse a leer todo lo que podía encontrar sobre el desarrollo. Desafortunadamente no era nada fácil conseguir material sobre la temática en aquella época. Todo lo que podía encontrar era bastante pobre en explicación o plagado de tecnicismos y generalmente enfocado desde una perspectiva patológica, es decir, con la mirada puesta en lo que falta o no funciona. Me frustraba bastante no encontrar ningún libro que simplemente me contara, en positivo, cómo era el desarrollo normal de un bebé, y además de una manera que coincidiera con mi propia percepción. Porque lo que yo veía era una maravilla tras otra desplegándose en cada momento del desarrollo. Para mí siempre hubo una magia inmensa en este proceso. Y mucha belleza.
Con el paso del tiempo sentía cada vez más la pena de ver el desarrollo solo desde un punto de vista deficitario, es decir, lo que falta. No quisiera que se me malinterpretara: aprecio y considero sumamente valioso e indispensable el acompañamiento del punto de vista médico sobre la evolución de nuestros hijos. Pero por lo general su mirada se basa en un paradigma que fácilmente actúa como un filtro que no deja ver la inconmensurable y bella inteligencia que rige cada aspecto de este proceso. En cambio, si nos disponemos a ver las competencias innatas y las que surgen sin parar en el infante, todo se transforma en milagro.
El impulso de escribir nació en el contexto de mi propio aprendizaje y afán de profundizar mi comprensión de los procesos y orígenes de nuestros movimientos. Desde mis primeras incursiones en este terreno buscaba sin éxito una especie de «mapa» del desarrollo a nivel de movimiento en la primera infancia. Me hubiera gustado encontrar un libro válido e interesante tanto para profesionales como para padres novatos, y esto más allá de que su bebé tuviera necesidades especiales o no. En realidad he llegado a la conclusión de que todos los bebés tienen necesidades especiales, es más que nada una cuestión de enfoque. Además, estoy convencido de que a nivel intuitivo todos los seres humanos sabemos que existe un metanivel en el que cada niño es en sí mismo bello y maravilloso en todo lo que hace, aunque tenga dificultades, a veces aún más bello justo dentro de dichas dificultades. La única diferencia radica en que podamos ver la dimensión de maravilla, la creatividad en la búsqueda de solución. A fin de cuentas, a veces es más una cuestión de percepción y perspectiva que de «hechos».
En este sentido mi deseo es aportar algo que ayude a abrir una puerta en la percepción del lector. Quiero ofrecer una mirada que permita no solo observar sino ver, apreciar y hasta admirar los diferentes aspectos del desarrollo del bebé. Creo en el profundo potencial armonizador y en el efecto sanador de la conciencia y de la belleza si encuentra su lugar en la percepción.
Quiero mencionar aquí que he dedicado gran parte de mi vida a la música y que, tanto como instrumentista y compositor, mi búsqueda ha estado siempre centrada en la belleza. Entiendo la belleza como un conmovedor nivel de coherencia y justeza en las relaciones que puede abrir «algo» en la percepción de quien mira o escucha, lo que cambia su mirada hacia las cosas y el mundo. También podríamos llamarlo un cambio de conciencia (insight) que abre nuevos espacios, que de repente da lugar a cosas inéditas e impensables hasta el momento. En el mundo infantil hay —sin lugar a duda— mucha de esta belleza. Y mucho potencial aún por descubrir.
En este contexto, encuentro una analogía con las grandes obras de arte: cada vez que uno las aprecia con más profundidad y atención, ocurre un fenómeno de comprensión y coherencia, que parece extenderse hasta el infinito. Lo curioso es que no importa el plano ni el ángulo desde donde se mira: siempre es coherente, acertado y de proporciones justas. Cada cosa está en su lugar. Hay un gran orden que trasciende lo opinable.
Desde mi punto de vista poca importancia tiene si lo que está en juego son frecuencias, colores, ritmos, líneas, tiempos, formas o el movimiento mismo. Desde un cierto ángulo no hay diferencia entre una cantata de Johann Sebastian Bach, el brillo de una piedra en un arroyo de agua cristalina o de un niño totalmente absorbido por un nuevo descubrimiento.
Es muy probable que todo lo que aparece en el desarrollo tiene función, sentido. Afirmar lo contrario me suena un poco como decir que a la música de Bach o de Mozart le sobran o le faltan notas. A propósito: recuerdo una escena de la película Amadeus (1985) en la que el emperador José II felicita a Mozart después del estreno de El rapto de Serrallo, diciéndole que la ópera le había parecido un trabajo delicioso, de mucha calidad, aunque le parecía que sobraban algunas notas, a lo que Mozart responde con ironía: «¿Y cuántas notas creéis que sobran, su majestad?».
En este sentido, me parece que al desarrollo no le falta o le sobra nada, lo único que puede que nos falte tal vez sea más comprensión de estos procesos. El desarrollo infantil posee este potencial de belleza y orden e indudablemente es posible percibirlo de forma directa. Espero que este libro sea una pequeña ayuda para vislumbrar el «cómo».
A partir de lo expuesto en las líneas anteriores supongo que se deduce fácilmente por qué he elegido ilustrar el libro con dibujos en lugar de fotos. Para ello he tenido la gracia de contar con el inconmensurable apoyo de mi gran maestro y amigo Dominique Rebourgeon. Aparte de ser un gran dibujante y músico posee el 5.º Dan en Taekwondo, que le da una capacidad muy especial de abrir con sus dibujos la dimensión funcional y dinámica del movimiento, totalmente afín al propósito de este libro. Además, estoy convencido de que su trazo tiene la profundidad y estética que trascienden todo contexto cultural, así como el paso del tiempo.

2. SOBRE ESTE LIBRO
Influencias y fuentes
Sin duda ha sido el genial trabajo de Moshé Feldenkrais una de las fuentes de aprendizaje más importantes en mi vida, especialmente en relación con el movimiento. Su método cruzó mi camino por primera vez cuando tenía 18 años y me atrapó completamente su enfoque sobre el posible desarrollo del hombre. Su mirada me abrió el «universo del movimiento» y me permitió tomar conciencia de la enorme envergadura del movimiento, de la atención y de la conciencia en el posible desarrollo del potencial del individuo. También comprendí la trama sistémica en la cual vivimos y que determina cómo lidiamos con nosotros mismos y con el mundo. En este entramado hay relaciones poco obvias, como la relación entre la fuerza de la gravedad, el movimiento, el aprendizaje, la maduración y la espontaneidad. Sin embargo, aunque sean poco obvias, no dejan de ser importantes en nuestra calidad de vida y en nuestros vínculos. Y la piedra fundacional de toda esta dinámica la encontramos en el desarrollo temprano.
Después de formarme en el método Feldenkrais, en los últimos veinte años he trabajado con miles de personas, desde recién nacidos hasta ancianos. Considero este caudal de experiencia práctica y variada como una fuente esencial de mi percepción del movimiento y cómo se manifiesta de forma única en cada ser humano.
Teorías
En cuanto a las teorías, el trabajo de Esther Thelen y su visión sistémica (epigenética) sobre el desarrollo ha sido esencial para mí. No es casual que Thelen sintiera mucha afinidad por el trabajo de Feldenkrais, pues ambos enfoques coinciden en muchos aspectos. Feldenkrais usaba tanto elementos filogenéticos (especie) como ontogenéticos (individuo) para influenciar el proceso vital y la organización de la persona, además muchas veces se inspiraba en secuencias de movimientos del desarrollo temprano. De esta manera creó una forma —enfocada en los adultos— que permitiera experimentar los procesos de aprendizaje en esta fase. Thelen estaba fascinada con esta posibilidad de poder añadir la dimensión vivencial a su percepción del campo del desarrollo y a sus investigaciones. En consecuencia, pasó por un programa entero de formación de profesionales (cuatro años) que implica todo un proceso de reeducación desde las bases de desarrollo. Lamentablemente falleció poco tiempo después y no tuvo tiempo de seguir explorando el potencial de este camino.
Otros autores muy influyentes en mí han sido E. Pikler, R. Alexander, Lois Bly, M. Quinton, J. Piek, L. Remo, J. Chilton Pierce y D. Stern; también la lectura de muchos libros y artículos en el ámbito de la psicología del desarrollo, la psicología cognitiva del desarrollo, la neurociencia y del campo somático (según la definición de T. Hanna).
Por último, he tenido la suerte, junto a mi mujer Vanesa, de vivenciar el desarrollo de nuestros hijos. Nos dieron una perspectiva real de todos los procesos involucrados en el desarrollo, más allá de los libros. Sobre todo nos permitieron tomar conciencia de cómo la individualidad de cada niño, con su temperamento y tiempo propios, mar...

Índice

  1. Cubierta
  2. Portada
  3. Créditos
  4. Índice
  5. PRÓLOGO
  6. PREFACIO
  7. 1. LA BELLEZA DEL DESARROLLO
  8. 2. SOBRE ESTE LIBRO
  9. 3. ENFOQUES HISTÓRICOS
  10. 4. CONDICIONES DEL DESARROLLO
  11. 5. GÉNESIS DEL MOVIMIENTO
  12. 6. EL CONTROL POSTURAL
  13. 7. RECIÉN NACIDO
  14. 8. EL SOSTÉN DE LA CABEZA
  15. 9. LA LÍNEA MEDIA
  16. 10. GIRAR
  17. 11. EL APOYO EN LOS ANTEBRAZOS Y LAS MANOS
  18. 12. DESPLAZAMIENTOS I. POSICIÓN BAJA
  19. 13. DESPLAZAMIENTOS II. POSICIÓN MEDIA
  20. 14. SENTARSE
  21. 15. EL DESARROLLO DE LAS MANOS
  22. 16. DESPLAZAMIENTOS III. POSICIÓN ALTA
  23. 17. TREPAR - CORRER - SALTAR
  24. EPÍLOGO - PERSPECTIVAS
  25. AGRADECIMIENTOS
  26. BIBLIOGRAFÍA
  27. Información adicional