1.1. Conclusiones de las jornadas sobre el tema: La formación del médico: fortalezas y debilidades
Conclusiones redactadas por Xavier Clèries y Amando Martín-Zurro a partir de las aportaciones del grupo de trabajo correspondiente de las Jornadas.
Las aportaciones de los participantes se estructuraron con respecto a los tres niveles de la formación: pregraduada, postgraduada y continuada.
Formación pregraduada
Respecto la formación pregraduada se llevaron a cabo las siguientes consideraciones:
1. Los objetivos de la formación pregraduada deberían centrarse en la consecución de un profesional médico básico, competencialmente preparado para iniciar un período de formación especializada.
2. El perfil de este médico básico debería estar fundamentado en:
- La orientación hacia una atención a la salud integral e integrada.
- La perspectiva biopsicosocial de los procesos de atención.
- La atención centrada en las necesidades y expectativas de los pacientes.
- Las necesidades y problemas de salud de mayor relevancia en cada entorno.
3. El proceso enseñanza-aprendizaje pregraduado debería asumir las siguientes características:
- Formación teórica y práctica equilibrada.
- Integración de los contenidos básicos y clínicos.
- Tutorización activa y continuada del alumno y formación en el seno de grupos pequeños.
- Contacto precoz con la organización e instituciones asistenciales.
- Espacios de formación común interprofesionales.
- Exposición equilibrada a los paradigmas del ámbito tecnológico y de la atención personal.
- Una estructura troncal inicial seguida de distintas líneas de formación diferenciadas.
4. Los contenidos de la formación pregraduada deberían complementarse de forma prioritaria con los siguientes temas:
- Comunicación y relación asistencial: capacidad de observación, reflexiva y de autoconocimiento.
- Atención primaria de salud.
- Promoción de la salud y prevención de la enfermedad.
- Bioética.
- Antropología y sociología
- Información sobre las llamadas medicinas complementarias.
5. La evaluación de la formación pregraduada debe garantizar, a través de distintos instrumentos y métodos, la suficiencia competencial en términos de conocimientos, habilidades y actitudes del médico básico. Es importante la introducción de métodos de evaluación que potencien la bidireccionalidad, la detección de las verdaderas necesidades del aprendizaje y la introducción de medidas de reorientación docente que permitan su abordaje.
6. Las recomendaciones del Espacio Europeo de Educación Superior, los denominados acuerdos de Bolonia, conforman una oportunidad para el cambio conceptual, de orientación, de organización, metodológico, de contenidos y de formas de evaluación de los currículums formativos.
Formación postgraduada
Por lo que se refiere a la formación postgraduada, se acordó lo siguiente:
1. El sistema MIR ha sido, y continua siendo, un potente instrumento para la mejora competencial de nuestros profesionales y de la calidad del sistema sanitario.
2. La introducción de cambios sustantivos en la formación pregraduada y la garantía de la suficiencia competencial del médico básico formado deberían hacernos reconsiderar el actual examen de acceso de la formación postgraduada.
3. La estructuración troncal de la formación es imprescindible para conseguir la transversalidad competencial de los médicos formados y debe facilitar una elección posterior más fundamentada de la especialidad.
4. El tutor, su formación, acreditación y reconocimiento, son elementos nucleares del sistema docente.
5. La evaluación durante el proceso de formación, con elementos de carácter sumativo y formativo, debe permitir garantizar la suficiencia competencial del médico formado. La evaluación global del médico al finalizar su período formativo no debe consistir en una prueba o examen único sino aglutinar toda la información evaluativa acumulada durante la formación y complementarla, cuando sea preciso, con otros elementos objetivos de comprobación.
Formación continuada
Finalmente, respecto a la formación continuada el grupo de trabajo concluyó los siguientes aspectos:
1. La formación continuada debería situarse conceptual y operativamente en el contexto más amplio del Desarrollo Profesional Continuo individualizado (DPCi).
2. La financiación de las actividades por la industria farmacéutica puede introducir sesgos de deformación, de actuación y conflictos éticos en las intervenciones de los profesionales.
3. La introducción de adecuadas y potentes estrategias de DPCi puede contribuir de forma decisiva a combatir el burnout profesional.
4. Es necesario introducir mecanismos de garantía de la calidad, aprovechamiento e impacto sobre las actuaciones obtenido gracias a las actividades formativas y, en general, mediante el DPCi.
5. La recertificación periódica de los profesionales debe irse imponiendo de forma decidida, condicionándola a una accesibilidad suficiente a las actividades formativas y restantes del DPCi, y basándola en métodos objetivos dirigidos a la ayuda y apoyo de los profesionales.
1.2. Eppur si mouve: los avances de la medicina y su difusión en el último decenio
Por Ramon Ciurana, Eva Comín, Roser Marquet y Amando Martín-Zurro (del Comité de Redacción de FMC)
Han pasado ya 10 años desde la aparición del primer número de la revista FMC, pieza nuclear de un proyecto de formación continuada integrado, dirigido a los médicos que realizan su labor en atención primaria. Es un buen momento para reflexionar sobre los cambios acaecidos durante este período, tanto los que hacen referencia a los avances médicos como a los organizativos, tecnológicos o sociológicos. Diez años pueden significar mucho o poco en el camino de la lucha contra la enfermedad y por la promoción de la salud a lo largo de l...