FUNDAMENTO UNO
PREESCOLAR Y NIÑOS PEQUEÑOS (HASTA LOS 7 AÑOS)
CONCEPTOS CLAVES
Dios es el buen Creador: Génesis 1-3
Una comprensión clara del género está conectada a tener una buena comprensión de la creación. Es importante que los padres ayuden a los niños a entender que todo en el universo entero fue creado por Dios.
Dios hizo todo. Esto significa que Dios creó desde el insecto más pequeño hasta la estrella más grande. Todo lo que Él creó debería hacernos pensar en Él.
A medida que los niños crecen y aprenden sobre las complejidades de la creación de Dios, debemos usar esos momentos para resaltar la grandeza y la maravilla del diseño de Dios. Hablarles de Dios como el diseñador de insectos, flores y bosques, así como de la inmensidad del espacio, ayudará a formar una visión de un Dios intencional que está activo en los detalles de la vida.
Hablar constantemente de Dios como el Creador ayudará a los niños a desarrollar confianza en cómo Dios creó a cada individuo, incluso a ellos mismos.
Los niños también necesitan saber que Dios es el buen Creador.
La Biblia nos dice en Génesis 1 que, al principio, Dios miró Su creación y dijo que era «buena». Dios estaba feliz con Su creación y no cometió ningún error. Cada estrella, árbol y animal fue hecho exactamente como Dios lo quería. Nuestro color de cabello, nuestro color de piel, nuestras pecas y si somos un niño o una niña, somos parte de la maravillosa manera en que Dios nos hizo.
A medida que los niños comienzan primeramente a explorar la creación de Dios, ellos necesitan comprender que es buena. Esto no solo los ayudará a sentir asombro, respeto y amor por el diseño de Dios, sino que también aumentará su confianza en la forma en que Dios diseñó todo. Comprender el diseño de Dios los preparará para entender el pecado, lo que sucede cuando nos salimos del buen diseño de Dios.
Dios es tu Creador personal
A veces es más fácil para las personas creer que Dios hizo lo que ven en el cielo de noche que lo que ven cuando se miran al espejo. Ver a Dios como un Creador personal es crucial.
Dios no solo miró Su creación y dijo que era «buena», sino que, cuando Él miró a las primeras personas, dijo que todo era «bueno en gran manera». Las personas son la parte más importante de la creación de Dios. Él se preocupa por cada persona profundamente.
Porque Dios es tu Creador, y porque Dios se preocupa por ti, Él sabe tu nombre. Dios conoce tu aspecto físico y sabe que eres un niño / una niña e incluso conoce las cosas que te gustan. ¡Dios sabe todo sobre ti porque Él te creó!
Mientras los niños comienzan a aprender sobre Dios, es importante que tengan este fundamento de ver a Dios no solo como un «buen Creador», sino también como su Creador personal, un Dios que los conoce y los ama. Saber que el mismo Dios que creó el universo es el mismo Dios que «me formó en el vientre de mi madre» nunca debería dejar de sorprendernos (Sal. 139:13).
Si no somos intencionales en cuanto a reforzar este mensaje, podemos comenzar fácilmente a ver a Dios como un Creador distante e impersonal. Sin embargo, ese no es el tipo de Creador que «caminó» en el jardín con Adán y Eva, que se preocupó por el asesinato de Abel y que trabajó para ayudar a Noé a construir el arca. El Dios de la Biblia no es un Dios impersonal. A medida que enseñamos a nuestros hijos la Palabra de Dios, debemos ser intencionales al resaltar la participación personal de Dios en las vidas de Su pueblo.
Esto se conectará con futuras secciones que muestran que Dios se preocupa por nuestra vida personal, que determinó personalmente nuestro género y que Él no comete ningún error.
Dios nos dio Su Palabra: 2 Timoteo 3:16
En el centro de la conversación sobre el género se encuentran estas preguntas: «¿Qué hacemos con la Palabra de Dios?»; «¿Las Escrituras provienen realmente de Dios?»; «¿Qué tipo de autoridad tiene la Biblia sobre mi vida?»; «¿Puedo confiar en la Biblia aun cuando no esté alineada con lo que enseña el mundo?». Para construir un fundamento verdaderamente sólido en la vida de nuestros hijos, tenemos que abordar este asunto sin rodeos.
Podemos saber de Dios porque Él nos ha contado sobre Sí mismo en la Biblia. Dios nos dio la Biblia como un regalo porque quiere que entendamos más sobre Él, sobre nosotros mismos y sobre lo que Él quiere. Dios siempre está ocupado cuidando de todo lo que ha creado, y Él se preocupa por Su pueblo.
La Biblia no es un libro de reglas ni un libro lleno de «buenas ideas» solamente. La Biblia es el medio por el que Dios nos habla.
Desde una edad temprana, para bien o para mal, los niños comienzan a formar sus ideas sobre la Biblia. Cuando trabajamos con niños pequeños, tenemos que pensar en este proceso y en cómo se desarrolla más adelante en la vida.
Si tratamos la Biblia como un libro de reglas, ellos se acostumbrarán a verla distante e impersonal. Si solo tratamos la Biblia como un libro de aventuras, aprenderán a verla como un cúmulo de historias entretenidas e inspiradoras. Si no hablamos con nuestros hijos sobre la Biblia en absoluto, entonces la verán como irrelevante. Necesitamos entender que la forma en que manejemos la Escritura con nuestros hijos cuando son pequeños determinará su manera de ver la Escritura en el futuro.
A medida que enseñamos a los niños pequeños la Palabra de Dios, necesitamos ayudarlos a comprender que cuando acuden a esta, ellos pueden entender más de Él y de Su creación, incluyéndolos a ellos mismos.
¡Podemos conocer a Dios a través de la Biblia!
La Biblia es una gran historia verdadera. Nos relata lo que Dios ha hecho en el mundo desde que creó todo hasta la actualidad. Nos deja saber las cosas buenas que nos ayudarán y las cosas malas que nos harán daño. Nos dice cómo podemos decirle «gracias» a Dios por todas las cosas maravillosas que ha hecho. Le agradecemos cuando lo obedecemos. La Palabra de Dios no es solo algo que aprendes cuando eres joven. Aprendes de ella y la amas cuando eres grande también.
Alentar a sus hijos a comprender la Palabra de Dios y a confiar en ella les ayudará a abrirse camino a través de la duda del mundo sobre la Biblia y de sus afirmaciones de tener una «verdad mejor». Se dice que, si usted quiere enseñarle a un cajero cómo detectar una falsificación, no le tiene que mostrar todas las falsificaciones que existen, sino que debe permitirle manipular el dinero real. Si ellos conocen personalmente cómo se ve el dinero real, entonces identificarán una falsificación cuando la vean. Ese enfoque es necesario emplearlo con los niños pequeños. Si les ayudamos a empezar a «manipular» la verdad de Dios desde que son jóvenes, eso les ayudará a detectar las mentiras a medida que las encuentren en el futuro.
Este proceso comienza con la lectura regular de la Biblia y la memorización de la Escritura; también debería incluir dar uno el ejemplo para que ellos vean lo que es amar y confiar en la Palabra de Dios. No tomar la Escritura seriamente supone un gran riesgo.
Pecar es no obedecer la Palabra de Dios
Nunca es demasiado temprano para ayudar a los niños a comenzar a entender el pecado. Aunque muchos optan por evitar hablar de pecado con los niños pequeños, es importante que ellos empiecen a comprender que el buen diseño de Dios se ha visto afectado por el pecado.
A pesar de que Dios creó a las personas exactamente como Él quería, todos elegimos no hacer lo que Él nos pide que hagamos. Cuando no escuchamos a Dios y no hacemos lo que Él dice, eso se llama «pecado». Cuando no queremos lo que Dios quiere, eso también es pecado. Debido a nuestro pecado, no podemos ser amigos de Dios, y es por eso que las personas están separadas de Él.
Cuando hablemos del pecado con los niños, tiene que ser de una manera apropiada para su edad. Ellos no necesitan entender todas las complejidades del tema, pero es importante comenzar la conversación cuando son pequeños.
Hablar sobre el pecado con niños pequeños les ayudará a percatarse de que, aunque Dios es el Diseñador de la creación, no todo es como debería ser. La creación es hermosa de muchas maneras, pero el pecado ha causado que la creación «gima» (Ro. 8:22). A medida que los niños crezcan verán los daños que causa la corrupción en la creación de Dios y comenzarán a preguntar: «¿Por qué es así?». La respuesta no es la ausencia de Dios, sino la presencia del pecado.
Cuando pecamos, lastimamos a otras personas y a nosotros mismos. Cuando salimos del diseño de Dios, nos lastimamos. Cuando algo no está bien, no es porque Dios no está allí; es porque el pecado está.
Dios vio a las personas heridas en el mundo e hizo algo al respecto: Él envió a Jesús a arreglarlo y un día Dios hará que todo esté bien otra vez. Puede ser difícil vivir en un mundo caído, pero necesitamos confiar en Él, incluso cuando las cosas nos vayan mal.
Comprender el pecado también ayudará a que los niños comiencen a darse cuenta de que, independientemente del pecado en el que estén involucrados, cada uno de nosotros necesita la gracia de Dios.
No es bueno que las cosas estén dañadas, y no es correcto que las personas se lastimen. Solo Dios puede arreglar lo que está roto. Todos necesitamos la ayuda de Dios.
¿Qué es algo que no puedes hacer solo? Tal vez sea algo demasiado pesado para levantarlo, o demasiado alto para alcanzarlo. Así como hay cosas sencillas que no podemos hacer solos, existen cosas grandes e importantes que tampoco podemos hacer solos. Lo más grande e importante que necesitamos es algo que no podemos hacer; y consiste en idear una forma de convertirnos en amigos de Dios. No podemos hacer eso debido a nuestro ...