
- 324 páginas
- Spanish
- ePUB (apto para móviles)
- Disponible en iOS y Android
eBook - ePub
Descripción del libro
Biografía de
Guadalupe Ortiz de Landázuri, primera mujer que llevó el mensaje del Opus Dei fuera de España. El Papa Francisco decretó que fuera beatificada por la Iglesia católica en mayo de 2019.
Falta por descubrir la vida de algunas personas que formaron parte de la vanguardia en el avance social y humano de la mujer. Y una de ellas fue Guadalupe Ortiz de Landázuri.
Fue la primera mujer del Opus Dei que salió de España para desarrollar esa institución en otro país, México. Allí impulsó eficazmente la educación y la promoción profesional y humana de numerosas mujeres. Enseñó Química en Madrid, fue catedrática de Escuela Industrial e inició un centro de formación en Ciencias Domésticas.
Durante toda su vida se mostró alegremente disponible para secundar el mensaje de santidad en medio del mundo promovido por san Josemaría, siendo así un ejemplo para miles de mujeres de los cinco continentes. El Papa Francisco decretó que fuera beatificada por la Iglesia católica en mayo de 2019.
Falta por descubrir la vida de algunas personas que formaron parte de la vanguardia en el avance social y humano de la mujer. Y una de ellas fue Guadalupe Ortiz de Landázuri.
Fue la primera mujer del Opus Dei que salió de España para desarrollar esa institución en otro país, México. Allí impulsó eficazmente la educación y la promoción profesional y humana de numerosas mujeres. Enseñó Química en Madrid, fue catedrática de Escuela Industrial e inició un centro de formación en Ciencias Domésticas.
Durante toda su vida se mostró alegremente disponible para secundar el mensaje de santidad en medio del mundo promovido por san Josemaría, siendo así un ejemplo para miles de mujeres de los cinco continentes. El Papa Francisco decretó que fuera beatificada por la Iglesia católica en mayo de 2019.
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Información
Editorial
Ediciones Rialp, S.A.Año
2019ISBN del libro electrónico
9788432151101Categoría
Religious Biographies1.
NACER Y VIVIR EN TIEMPOS REVUELTOS
Infancia y juventud
(1916-1939)
1. UN PAÍS EN CRISIS SOSTENIDA
El 12 de diciembre de 1916 nació en Madrid Guadalupe Ortiz de Landázuri y Fernández de Heredia, cuarta y última hija, la única niña, del matrimonio formado por Manuel Ortiz de Landázuri y García y María Eulogia Fernández de Heredia y Gaztañaga. Celebraba ese día la Iglesia la fiesta de la Virgen de Guadalupe, la de los vibrantes apelativos de reina de México y emperatriz de América. Por ella recibió su nombre la recién nacida, como le gustó siempre recordar; y no por la advocación mariana que se venera en el Real Monasterio y Basílica de la provincia de Cáceres (Extremadura, España).
Manuel Ortiz de Landázuri era militar, del arma de Artillería y pertenecía a una familia en la que tradicionalmente muchos varones habían servido en el Ejército. Lo mismo podía decirse del padre de su esposa, aunque esta, por línea materna, procedía de una casa noble. La vida familiar del nuevo matrimonio estuvo marcada por los frecuentes traslados de ciudad, debidos a los cambios de destino habituales en el oficio castrense; y también por sucesos tristes, ya que de los tres hermanos de Guadalupe (Manuel, Eduardo y Francisco de Asís), este último falleció sin haber cumplido los tres meses de vida[1].
Si apartamos la luz del foco familiar y la abrimos a España y Europa, el momento en sí mismo no era de los mejores que iba a conocer el siglo XX. El continente se desangraba en medio de la Gran Guerra (1914-1918), que llegó a provocar 20 millones de víctimas, la mitad de ellas muertas, entre los que se encontraban los hombres más jóvenes y con mayor futuro de todas las naciones en contienda. La Guerra Europea no afectó a España de manera directa, pues el país permaneció neutral; pero sí lo hizo desde el punto de vista del radicalismo social que provocó, junto con las crisis de abastecimiento y una peligrosa inestabilidad política. A los pocos días de nacer Guadalupe, el 18 de diciembre de 1916, una huelga conjunta de los sindicatos anarquista y socialista (CNT y UGT) desafiaba al gobierno y lograba la caída del presidente del gabinete, Manuel García Prieto (1859-1938). Sustituido por Eduardo Dato (1856-1921) este hubo de afrontar la llamada crisis de 1917, la primera que afectó seriamente los fundamentos políticos del régimen de la Restauración[2]. Se produjeron a la vez tres acontecimientos: un movimiento militar, que consistió en la creación de las Juntas de Defensa, espejo de un cierto sindicalismo aplicado al Ejército, que exigía del gobierno el fin de una política considerada arbitraria en cuanto a ascensos y aumentos de salarios; un movimiento político: la Asamblea Parlamentaria convocada durante el mes de julio por Francesc Cambó en Barcelona, formada por diputados y senadores de varias tendencias (catalanistas, reformistas, republicanos y socialistas), donde se pidió una nueva constitución y se reafirmó la autonomía de Cataluña; y una huelga general revolucionaria en el mes de agosto, que Dato no dudó en sofocar tajantemente con la intervención del Ejército (Aróstegui 2013, 97-115).
El Ejército, precisamente, se convirtió en un elemento importante en la vida de Guadalupe durante sus años de niñez y en su primera juventud. Casados en 1908 en Melilla, el matrimonio Ortiz de Landázuri se trasladó a Segovia (donde nacieron los tres hijos varones) y posteriormente a Madrid, donde vino al mundo Guadalupe. Hubo una segunda estancia de la familia en Segovia, en la década de los 20, en la que vivieron una experiencia traumática. Guadalupe apenas tenía diez años cuando su padre, nombrado profesor de la Academia de Artillería, se involucró en el llamado “Pleito de los Artilleros” (1926). Discurrían ya los años de la Dictadura del general Miguel Primo de Rivera (1923-1930). Era este firme partidario de que los ascensos militares se produjeran no solo por antigüedad sino también por méritos de guerra (Carmona 1983, 105-106). El arma de Artillería, cuya Academia era la más antigua, y su enseñanza la más prestigiosa y de mayor nivel del Ejército español, siempre encontró esta medida particularmente odiosa, por la arbitrariedad política en la que podía caer. De hecho, existía desde 1891 un compromiso suscrito por la oficialidad del Cuerpo en la que se comprometían a no ascender por méritos de guerra. El conflicto, por tanto, venía de lejos y ya había asomado pocos años antes en la formación de las Juntas de Defensa. En estas circunstancias, el 9 de junio de 1926 un Real Decreto de la Dictadura imponía el sistema de ascensos por méritos y no sólo por antigüedad. El 5 y 6 de septiembre se produjo en la Academia de Segovia una sublevación de alumnos y profesores contra esta normativa. El edificio fue sitiado, y los rebeldes hubieron de entregarse al día siguiente. La reacción del gobierno causó verdadera consternación, ya que el director de la Academia fue condenado a muerte y muchos jefes y oficiales a cadena perpetua. En última instancia las penas fueron conmutadas: la de muerte quedó en cadena perpetua, y estas sufrieron una reducción de meses o años de prisión. Pero solo la caída de Primo en 1930 concedió el indulto total a los que todavía seguían encarcelados. El fuerte de San Cristóbal, situado en el monte de igual nombre cercano a Pamplona, funcionó como prisión (López-Escobar, Lozano 1994, 16). La esposa de Ortiz de Landázuri se trasladó a un hotel de la capital navarra para poder visitar a su marido y estar cerca de él, hasta que este obtuvo la libertad.
A pesar de sus pocos años, Guadalupe debió hacerse cargo con cierta hondura de los rasgos de carácter de su progenitor, un hombre de honor y cumplidor en conciencia de la palabra dada, sin fisuras. En su familia ni se hablaba ni se evitaba el tema: se llevaba con naturalidad[3].
En 1927 Manuel Ortiz de Landázuri fue destinado a Tetuán, capital del protectorado español en Marruecos. Primero trabajó en el Cuartel General del Jefe del Ejército de España en África, hasta enero de 1928; y posteriormente, hasta 1932, en el Estado Mayor de las Fuerzas Militares de Marruecos. Al nuevo empleo militar le acompañaron únicamente su mujer, Eulogia, y Guadalupe. Los dos hijos mayores se hallaban ya en periodo de formación superior: Manuel en la Academia de Artilleros de Segovia y Eduardo en la Facultad de Medicina de Madrid.
Marruecos: Tetuán. De nuevo se encontró Guadalupe en un ambiente crispado. El protectorado como tal se estableció entre Francia y Marruecos el 30 de marzo de 1912 mediante el tratado de Fez. Ocho meses más tarde, y a modo de subprotectorado, Francia cedió parte del espacio a España: 26 000 km2 de terreno difícil y montañoso con una población conflictiva y pendenciera. No se hizo esta transferencia territorial por propia voluntad francesa, evidentemente, sino por querer del Reino Unido que no aceptaba la presencia del país galo en el Estrecho de Gibraltar. Muchos españoles consideraron una desgracia esta aventura colonial. De hecho, a partir de 1912 y hasta 1927 se sucedieron guerras sangrientas, con batallas como la de Annual, donde las tropas españolas fueron aniquiladas por Abd el Krim, jefe político y militar de los nativos sublevados (Campos 2017, 11-13).
La llamada Guerra del Rif (1923-1927) terminó con la ayuda de Francia, ya que el caudillo rebelde atacó el protectorado vecino. Recién terminados estos acontecimientos se produjo el traslado de la familia Ortiz de Landázuri a Tetuán. El contraste de la severa Castilla con la pintoresca y expresiva ciudad africana debió influir en el carácter abierto de Guadalupe. Pocas niñas de su edad atravesaban entonces el estrecho de Gibraltar y se adentraban en una sociedad donde musulmanes, judíos y españoles se cruzaban por las calles y establecían relaciones, al menos comerciales. Tetuán no era un puerto, pero sí un provechoso foco mercantil que sostenía un activo intercambio de bienes con la zona del Rif. Mezquitas, zocos, baños públicos, hornos de pan, alojamientos y cuadras para los mercaderes forasteros, cafetines y asentamientos artesanos (calzados, sastrería, telares de lana y algodón, bordadores de seda, carpinterías) se encontraban apiñados en las estrechas calles de sus barrios (Ruiz Cuevas 1973, 49, 57).
Lo que no existía en Tetuán eran colegios femeninos para que Guadalupe pudiera comenzar la educación secundaria. En Segovia había estudiado en un ...
Índice
- PORTADA
- PORTADA INTERIOR
- CRÉDITOS
- ÍNDICE
- INTRODUCCIÓN
- 1. NACER Y VIVIR EN TIEMPOS REVUELTOS
- 2. CAMBIO DE RUMBO EN LA VIDA
- 3. EN BUENA TIERRA
- 4. MÉXICO CADA VEZ MÁS QUERIDO
- 5. ENTRE ROMA Y MADRID
- 6. DOCENCIA, DOCTORADO, INVESTIGACIÓN Y PREMIOS
- 7. CORAZÓN EN FUGA
- A MODO DE CONCLUSIÓN
- FUENTES ARCHIVÍSTICAS
- BIBLIOGRAFÍA
- ARCHIVO FOTOGRÁFICO
- AUTORA