La canción, puerta de entrada a la Literatura
Mónica Bravo Velásquez
La luna quiere una cuna
para su sueño plateado
la luna quiere una nana
que la meza en la mañana
la noche la mira y calla
pues ella, quiere a la luna
la noche calla y la mira
soñando tras la ventana
Mónica Bravo
Resumen
El primer encuentro con la palabra se establece en la cuna, cuando la madre canta a su bebé para llevarlo al sueño. Desde esta canción cargada de afecto e intimidad el niño o la niña comienza a establecer un contacto con el mundo de la oralidad, por tanto, de la Literatura. Luego, durante la primera infancia, será a través del juego y el canto de los propios infantes como las palabras tomarán vuelo y vida. El capítulo presenta similitudes entre la poesía y la canción, ejemplificando desde el cancionero tradicional infantil, acompañadas de partituras de canciones de autor.
Palabras claves: Canción Infantil. Oralidad. Lírica. Literatura. Audición. Juego.
Introducción
Diversos estudios científicos han comprobado el temprano despertar de la audición en los seres humanos. A mediados del siglo XX, Alfred Tomatis estableció la estrecha relación que existe entre oído, voz y sistema nervioso. Constató, a través de sus investigaciones, que los fetos tienen la capacidad de percibir el sonido a partir de las 16 semanas de gestación (Maduale, 2009, pág. 53). López Teijón, García Faura, y Prats Galino (2015) corroboran estos estudios con sus investigaciones. Llegan a determinar importantes respuestas de los fetos a estímulos sonoros, tanto a nivel motor como cardíaco. Stefan Koelsch asegura, en una entrevista realizada por Punset (2011), que la habilidad de entender la música es inherente al ser humano. Tras investigar a cientos de bebés, determinó que a los de 3 días de nacidos ellos tienen la posibilidad de reaccionar favorablemente a la música. “Somos de forma innata, criaturas musicales puesto que necesitamos esas capacidades para aprender a hablar”.
La capacidad de escucha es imprescindible para la adquisición del lenguaje y la comunicación. El oído humano puede percibir los más pequeños cambios producidos en un sonido, esto le permite adecuarse a la sonoridad de su lengua materna. Jordana (2008) expone que en las primeras semanas de vida un bebé puede reconocer los sonidos propios de la lengua materna y diferenciarlos de los que no lo son. Esta flexibilidad auditiva viene determinada por la facultad del oído para discriminar tonos, ritmos, intensidades y timbres, cualidades del sonido musical que están presentes también en las lenguas. “La estimulación de la función auditiva a partir de la voz cantada, adquiere mayor dimensión cerebral, por la implicación que supone la melodía sobre del hemisferio derecho y las estructuras responsables del lenguaje y del habla en el hemisferio izquierdo” (E. Fernández, 2014, pág. 56).
El canto, como medio de expresión compuesto por melodía y texto, representa el recurso fundamental de comunicación oral entre el bebé y su entorno. Los primeros balbuceos, provistos de una incipiente musicalidad, son ya un intento de querer expresar algo, y será a través de las primeras canciones de cuna que escuche, como irá construyendo un mundo sonoro con significantes. A. Fernández (2005a, pág. 53) considera que “la nana forma parte del aprendizaje infantil, pero no sólo de la música y el ritmo o de la seguridad y afecto, también se aprenden desde los sonidos y las vocales, hasta las palabras y las frases; esto es finalmente el lenguaje, y ligado a éste su significación”. El capítulo que se presenta expone de qué manera el canto se constituye en el primer encuentro con la palabra y el alcance de la canción como puerta de entrada a la Literatura.
De la escucha a la palabra
Es la voz de la madre la que conecta a su bebé con el mundo de los sonidos: primero en el cobijo del vientre en los tempranos cuatro meses de embarazo hasta el encuentro con su canto adormecedor en la cuna. Es precisamente esta nana la que abrirá la puerta de las palabras que se convertirán luego en Literatura.
El oído humano está diseñado para identificar las más sutiles modulaciones del lenguaje, que le permiten al recién nacido aprender su lengua materna, esto se debe a que somos musicales por naturaleza, dotados de la capacidad de reconocer tonos, timbres, intensidades y ritmos diversos. Estas son cualidades no solo del sonido musical, sino propias del lenguaje oral.
El bebé siente u...