Prácticas y percepciones comunitarias: concepciones sobre paz, desarrollo y conflicto armado
No basta con hablar de paz,
uno debe creer en ella.
Y no es suficiente con creer,
hay que trabajar para conseguirla.
Eleanor Roosevelt
Huellas para el planteamiento del estudio
Colombia vive una transición política, social y cultural, producto de la implementación de los acuerdos de paz, establecidos entre las farc y el Gobierno nacional para el fin del conflicto armado. Esto ha llevado a la puesta en marcha de estrategias y acciones que tienen como eje central a las comunidades y el territorio con base en el enfoque territorial (bandera del acuerdo de paz). Asimismo, se busca
[…] re-construir escenarios, vínculos, dinámicas, proyectos de vida comunitarios e individuales afectados por el conflicto armado desde sus diversos actores y sistemas.
[…] Lo propuesto en la actualidad es un gran reto para el país dado que amerita el planteamiento de un escenario que supere las dinámicas y factores que dieron origen al conflicto armado: Desigualdad, el poder por la tierra y el territorio (diez, reformas agrarias que aún no ponen fin al tema de la tierra), un sistema de salud deficiente, educación, economía, clientelismo, entre otras dimensiones que aún sigue estando presente y que hacen de la Paz un campo por el que debemos trabajar todos de manera corresponsable (Universidad-Empresa-Estado), con perseverancia y tenacidad. (Salas-Picón, 29 de octubre de 2018, párr. 1 y 3)
En relación con lo anterior, el informe presentado sobre los avances en la implementación de los acuerdos de paz por el Instituto Kroc (2017) evidencia que el punto que aborda el tema de tierras aún sigue sin avances significativos y que la desconcentración del Estado es un obstáculo que pone en riesgo la construcción de la plataforma para la paz, dado que no provee la seguridad necesaria para el desarrollo de los et y pdt; adicionalmente, las razones que dieron origen al conflicto armado persisten en los territorios.
Ahora bien, uno de los ejes que ha facilitado el origen y la persistencia del conflicto armado es la tenencia de la tierra, y con ello surgen las dinámicas de poder emergentes en los territorios, la segregación y la exclusión, así como el clientelismo, la insatisfacción con los mínimos vitales, la explotación indiscriminada de los recursos naturales, el modelo económico y de justicia, entre otros. La tierra, su tenencia y aprovechamiento, van acompañados de la visión mediante la cual cada grupo humano concibe y explica la manera de habitar un territorio; estas construcciones pueden entrar, y de hecho entran, en conflicto con los intereses de actores con poder político, económico y militar, por lo que son estigmatizadas, excluidas o asumidas como tangenciales. Estas múltiples concepciones entran a la par en la confrontación entre el modelo imperante y hegemónico de desarrollo que es defendido como postura o política de Estado y el interés, o necesidad, del ciudadano común.
De acuerdo con lo abordado, el et, a través de los pdt, representa la posibilidad de poder repensar el territorio en las comunidades, dándoles un rol protagónico en el abordaje de las problemáticas y en la veeduría del cumplimiento de las acciones de los pdt, a partir de los espacios de participación propuestos en los acuerdos de paz. Por lo anterior, los acuerdos de paz de manera implícita posesionan a los líderes sociales y las comunidades como agentes y gestores de paz en los territorios. Lo expuesto solo se logrará cuando se les otorgue una participación real y abierta a las comunidades.
La implementación de los acuerdos de paz debe superar el lenguaje institucional y asumir el lenguaje plural de los territorios, es decir, pasar de un modelo de gestión institucional del Estado, en el cual se otorga más importancia al cumplimiento de indicadores (orientada a la gestión) que a la transformación de los territorios (mejor indicador de impacto). Los datos del Instituto Kroc (2017) indican que se ha cumplido más del 60 % de lo pactado en los 2 años de implementación. No obstante, la realidad en los territorios no ha cambiado debido a la emersión de nuevos conflictos y grupos armados .
En la revisión hecha por los autores no se encontraron artículos de investigación que relacionaran o asociaran las concepciones que las comunidades y las organizaciones han construido sobre paz, territorio, conflicto armado y proyectos de vida colectivos, asociativos o solidarios, como base o estrategia para la implementación y el fortalecimiento de los acuerdos de paz. En coherencia con lo abordado surge la pregunta ¿cuáles son las concepciones que las comunidades y las organizaciones campesinas, negras, indígenas y mestizas de algunos municipios del Magdalena medio (Barrancabermeja, San Pablo, Puerto Boyacá) han construido sobre paz, territorio, conflicto armado y proyectos de vida colectivos, asociativos o solidarios como insumos importantes de cara a la implementación de los acuerdos de paz?
En esta ruta, dada la posibilidad histórica para Colombia de cerrar un periodo de más de 50 años de confrontación armada entre las farc y el Estado colombiano, es importante y oportuno ahondar por las concepciones de las personas y las comunidades, sus maneras de comprender la planeación, sus construcciones en torno a la economía propia como una manifestación de su apropiación del territorio, sus dinámicas de inter...