Gorbachov: luces y sombras de un camarada
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Gorbachov: luces y sombras de un camarada

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Gorbachov: luces y sombras de un camarada

Descripción del libro

Con un repaso de sus orígenes, que tanto marcaron su carácter y personalidad, Gorbachov: luces y sombras de un camarada nos desvela un Gorbachov narcisista y ambicioso, pero también trabajador, intuitivo, organizado y culto. Sus titubeos en la aplicación de reformas económicas y de medidas de convivencia en la Unión Soviética contribuyeron a acelerar la implosión del Estado creado por Lenin tras la Revolución Bolchevique. No obstante, siempre eligió el camino de la libertad y no el de la represión.

Información

Año
2019
ISBN del libro electrónico
9788417993207

1. Infancia y juventud

 

El destino acechaba a Mijaíl Serguéyevich Gorbachov desde la misma pila bautismal. Por alguna razón, inconsciente o no, su abuelo, Andréi Moiséyevich, decidió cambiarle de nombre cuando le llevaron a bautizar en secreto, en 1931, a la iglesia situada en la aldea de Leníntskoye. El bebé tendría que haberse llamado Víktor, que era el nombre elegido por los padres, pero el pope, es decir, el sacerdote cristiano ortodoxo, le introdujo en el mundo como Mijaíl, y así quedó modificada irremediablemente su suerte. El padre de su padre le privó de la ocasión de ser «el vencedor» —el significado de Víktor en griego— y pasó a estar, para siempre, bajo la protección de un gran anacoreta (Mijaíl) que era considerado «igual a Dios».
Boris Kuchmaev, el autor de un libro publicado en 1992 sobre los años de Gorbachov en Stávropol y que trabajó bajo su mando en la organización territorial del partido comunista y también como periodista, cita al propio Gorbachov diciendo que Mijaíl no era el nombre que sus padres querían ponerle. En otra ocasión, cuando celebraba su 85.º aniversario, reveló que le estuvieron llamando Víktor durante dos semanas, hasta que le bautizaron en un pueblo cercano. Y en una entrevista concedida en 2009 a Sophie Shevardnadze, nieta del que fuera su ministro de Asuntos Exteriores, dijo lo siguiente con ironía y sentido del humor: «¿Sabías que Mijaíl es un nombre judío? Cuando empezamos a tener nietos, nos pusimos a ver los nombres en un libro. Pues Mijaíl, traducido del hebreo, significa “igual a Dios”. Así que el abuelo no se equivocó».
La elección del nombre del recién nacido y el significado de la opción elegida por los padres no son cuestiones baladíes. Tienen un importante trasfondo que ha sido estudiado incluso por los psicólogos[1]. Por esa razón, esto no es una simple anécdota de la biografía de Gorbachov, sino todo lo contrario. Esa circunstancia es una de las piedras angulares para considerar el rumbo del guion de vida que propició, quizá de forma involuntaria, Andréi Gorbachov, el abuelo de nuestro personaje, quien prefería que su nieto fuera perfecto, divino, el mejor, a que simplemente fuera un triunfador. Ahí arrancó el primer mandato parental, la primera exigencia familiar, antes incluso de que el niño tuviera conciencia de serlo. Desde su más tierna infancia, Gorbachov tenía ganas de romper el círculo continuo de vida de esclavo que llevaba y optó por tomar el camino de los estudios y aprender. Ahí se produjo el momento de adoptar un guion de vida, resultado de una decisión forzada y prematura, ya que fue tomada bajo unas duras condiciones existenciales. También, entonces, se generaron los mandatos o requerimientos paternales: «¡No seas débil!» y «¡sé el mejor!».
El colegio completo más cercano estaba a veinte kilómetros de distancia de su aldea, en Krasnogvardeiskoye (el Pueblo de la Guardia Roja, según su traducción del ruso). Mijaíl o Misha, como le llamaban, era entonces un niño revoltoso, curioso y obstinado. Leía con fruición todo lo que caía en sus manos. Una vez, según él mismo recuerda en uno de sus libros de memorias, desapareció durante tres días, lo que le preocupó mucho a su madre: se había escondido en el granero para devorar las páginas de la traducción de una novela de aventuras del escritor Thomas Mayne Reid titulada en inglés Afloat in the Forest.
Gorbachov admitió públicamente que ya desde pequeño quería «sorprender a su padre y a su madre, y a sus compañeros». Al cóctel de su personalidad, todavía embrionaria, había que añadir la mezcla de sangre de dos familias de colonos que se instalaron y se unieron en Privólnoye, su aldea natal: los Gorbachov, oriundos de la región rusa de Voronezh, y los Gopkalo, procedentes de la comarca ucraniana de Chernigov. El protagonista de esta biografía llegaba a considerar que tenía una misión predestinada y casi mesiánica, lo que enlaza con uno de los guiones de vida que siguió, el guion «Hasta que». Y no tenía ningún problema en verbalizarlo:
«Para decidirse a llevar a cabo las reformas había que vivir lo que yo había vivido y ver lo que yo había visto: salir de una familia que ha conocido el drama de la colectivización y las represiones de 1937, y pasar por la Universidad de Moscú».
En el guion «Hasta que», las personas se sienten obligadas a hacer algo, a vivir algún tipo de vida, frecuentemente penosa, porque sienten que «Hasta que» lo hagan no podrán ser felices o triunfar. Algunos no lo consiguen nunca. El héroe mítico de estos individuos es Hércules, conocido por sus doce misiones.
¿Cómo era la familia de Gorbachov? Sus abuelos eran polos diametralmente opuestos. Panteléi Yefímovich Gopkalo era un partidario acérrimo de la colectivización fomentada por Stalin, mientras que Andréi Moiséyevich Gorbachov se oponía a ella con uñas y dientes. Mijaíl vivió en una casa donde se sentía directamente la lucha de clases, pues padre e hijo, Andréi y Serguéi, reñían a menudo por cuestiones políticas e ideológicas. Los abuelos eran políticos temperamentales, pero él mamó la tolerancia y el pluralismo hasta en su propio hogar, pues en la habitación principal de la casa de los Gopkalo, que era un suerte de salón, comedor y dormitorio, descansaban en una esquina los retratos de Lenin y Stalin, y en la otra, sendos iconos ortodoxos traídos del monasterio de Pechora, ya que la abuela Vasilisa era muy religiosa. Según Gorbachov, Andréi sentía envidia de Panteléi. También admitió que sus abuelos le querían desinteresadamente y que en su casa se sentía importante, lo que implica la administración de permisos o licencias. Sus dos abuelos fueron enviados a los campos de concentración en 1934; uno, por «sabotaje» agrario; otro, por «actividades contrarrevolucionarias trotskistas», cuando era presidente del koljós. El arresto en plena noche de Panteléi, ante los ojos del pequeño Mijaíl, perturbó profundamente al niño. Sin duda, las duras experiencias vividas por sus padres y sus abuelos le impresionaron mucho, ya que en el momento de las grandes purgas ordenadas por Stalin él tenía entre seis y siete años, es decir, cuando se estaba grabando en la mente de Gorbachov su estado del yo Padre[2].
Andréi Gorbachov parecía «haber sido incluido en la saga familiar a propósito, siguiendo las reglas de cualquier guion que se precie, para crear contraste»[3]. El exdirigente comunista describió, al hacer memoria, una escena que debía haberle traumatizado de chiquillo y que, sin duda, tuvo efectos en su posterior comportamiento personal y político: padre e hijo estuvieron a punto de llegar a las manos por el cereal que Andréi guardaba en un granero. Durante la Segunda Guerra Mundial, con las tropas alemanas ocupando una buena parte de la región del Stávropol, incluido Privólnoye, el abuelo Andréi salvó a su nieto de doce años Mijaíl escondiéndole en una granja de cerdos vecina después de que se propagara el rumor de que los nazis iban a deshacerse de los familiares de los comunistas cuando se retiraran de la zona. Cuando su padre marchó al frente, le compró un helado y le regaló una balalaika sobre la que Mijaíl grabó la fecha: 3 de agosto de 1941. Incluso llegó la noticia de que había caído en el campo de batalla, noticia que afortunadamente para ellos resultó ser falsa.
En el colegio le interesaban todas las asignaturas; estaba ávido por aprender. Le encantaba el teatro. Tanto Alexánder Yákovlev como Yegor Ligachov, dos de sus más estrechos colaboradores, coincidieron en que Gorbachov habría sido un excelente actor. «Es difícil decir qué le atraía más: si la posibilidad de metamorfosearse, de cambiar de máscara, el juego, o la atención del público, los aplausos», escribe a propósito de ello Andréi Grachov, el que fuera su secretario de prensa en el Kremlin[4]. Durante algún tiempo, estuvo considerando muy seriamente seguir la carrera de actor.
Mijaíl mantenía más que una relación amistosa y afectiva con su padre. Lo adoraba. Una foto del padre en uniforme presidía la mesa del despacho en la dacha de secretario general. Los lazos eran de estrecha amistad, conectados al trabajo, pero al mismo tiempo, tiernos y conmovedores: «Cuando pienso en mi padre o mi abuelo Panteléi, soy consciente de su sentido del deber, su vida y obra, su actitud hacia su trabajo, su familia y su país, todo tuvo una tremenda influencia sobre mí y sirvió de ejemplo moral. La naturaleza dotó con riqueza a mi padre, un simple hombre del campo, con discernimiento, perspicacia, inteligencia, humanidad y ¡muchas otras virtudes! Esos regalos le hicieron sobresalir sobre otros campesinos. La gente le respetaba y confiaba en él. Como adulto, yo estaba incluso más fascinado por mi padre. Su inextinguible interés por la vida me impresionó profundamente. […] Siempre aprecié su consideración hacia madre. No era ni abierta ni refinada, bastante reservada, simple y cálida, no grandilocuente pero sentida»[5].
Serguéi Gorbachov solo estudió hasta cuarto curso de Primaria. No obstante, leía a menudo el periódico Pravda (La Verdad, en ruso), al que estaba suscrito, y se interesaba por todo con avidez, lo mismo que le pasaba a su hijo. Serguéi era tranquilo y trabajador, y era respetado por el pueblo. «La gente joven le pedíamos a menudo consejo, le preguntábamos cómo debíamos hacer algo. Lo que particularmente me impresionaba de él era que siempre estaba tranquilo. Siempre tenía el enfoque correcto. En el campo, cuando se rompe un motor, casi todo puede ocurrir. Pero nadie le escuchó soltar palabrotas», dijo Nikolái Liubenko, el exagrónomo del koljós del pueblo. Iván Maliko, que trabajó de joven con Serguéi Gorbachov, subrayó: «Nunca se enfadaba con nadie. Si ibas a verle para algo, siempre estaba listo para ayudarte. No importaba que fueras mayor o no». De ahí que el propio Gorbachov lo recordara con estas palabras: «Los vecinos de mi padre le valoraban como un hombre trabajador, modesto y considerado. Estoy orgulloso de mi padre»[6].
La relación con su madre, María Panteléyevna, era mucho más complicada y menos fluida. En agosto de 1991, tras recuperar la libertad en el intento de golpe de Estado, Gorbachov no la llamó para decirle que estaba sano y salvo. «No tuve tiempo. Y hoy lo lamento», escribió más tarde en la versión rusa de su libro El Putsch. La figura de la madre, que era analfabeta[7], es poco citada en sus memorias, como si le costara hacerlo o tuviera sentimientos contradictorios y poco publicables acerca de ella. Sí mencionó que era una «mujer decidida» que hizo todo lo posible para que se salvaran de la hambruna de 1944. Los campesinos vecinos la consideraban demasiado ruda en comparación con las maneras suaves del padre, Serguéi Andréyevich. Según su asesor Andréi Grachov, en una ocasión en que discutían las «eternas dudas» de Gorbachov, este le dijo: «Mi madre nunca ha tenido dudas. Nunca estudió, pero todo estaba claro para ella»[8]. Exteriormente, el expresidente soviético se parecía a su madre, pero por dentro era como su padre, según confesó en una ocasión su única hija, Irina.
Madre e hijo vivieron un incidente en 1944 antes de que el padre regresara de la guerra que está recogido en la biografía publicada por William Taubman. Un día, ella cogió un cinturón y, gritando, le amenazó con darle con él. «La agarré, se lo quité y le dije: “¡Basta, se acabó!”. Rompió a llorar porque yo era el último objeto que podía controlar y lo había perdido». La actitud de ella hacia él era de resentimiento, como él mismo confesó: «Nunca me perdonó la forma en que defendía a mi padre. “Tu padre es tu favorito”, me decía. Y yo respondía: “Tú también eres mi favorita, solo que no te has dado cuenta de que he crecido”».
Tras ser elegido secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), reparó la casa familiar, el pavimento, instaló teléfono e impuso medidas de seguridad, pero las visitas y las conversaciones con su madre se hicieron cada vez más raras. El puente entre ambas personas fue Irina, quien, cuando todavía vivía su abuelo Serguéi, iba allí en verano y regularmente visitaba a su abuela María. Otra de las explicaciones plausibles para entender este distanciamiento es que la madre se llevaba mejor con el hijo menor, Alexánder Gorbachov, quien nació dieciséis años después que Mijaíl y falleció en 2001.
Gorbachov consideraba que su hermano pequeño había sido un niño muy querido por sus padres. Quizá sobreprotegido por ellos. Eso se infiere de estas declaraciones: «Su infancia y juventud fueron diferentes [a las mías]. Todo eso se reflejó en su carácter y en su relación con respecto a la vida. Para Alexánder todo era distinto. Me parece que más simple y fácil. A mí eso no me gustaba y yo intentaba ajustar su orientación vital. Luché mucho con él, algo conseguí. Pero Sashka [forma diminutiva y cariñosa de llamar a Alexánder] se mantenía en sus trece»[9].
Gorbachov visitó muy pocas veces su aldea natal siendo secretario general. Lo hizo en 1992 para convencer a su madre de que se marchara con él a Moscú. El padre falleció de una hemorragia cerebral en 1976. Su madre murió en la primavera de 1995 y vivió sola un tiempo en la pequeña casa que su marido había construido en la aldea donde era conocida como «abuela Manya». La dimisión de Gorbachov le complicó la vida. Los poderes locales dejaron de manifestar por ella el interés de antaño. Los vecinos, condenando la desintegración de la URSS, le dieron la espalda. La casa que pertenecía a María Panteléyevna la compró un tal Razin, jefe del estudio musical Dulce Mayo, quien oficialmente formalizó que quedara bajo tutela de la madre del expresidente soviético. Sin embargo, poco después, ella se trasladó a la casa de su hijo menor, Alexánder, con quien vivió en unas condiciones incomparables con las de su hijo mayor.

2. Relaciones e influencias familiares

Sus padres contrajeron matrimonio en 1928. Serguéi tenía diecinueve años; María, diecisiete. Ella no quería casarse con él, era guapa y tenía más pretendientes. Serguéi estaba profundamente enamorado y le llevaba regalos cuando iba a la capital de la provincia. El matrimonio fue acordado por sus abuelos, en contra de los deseos de ella.
Gorbachov nació el 2 de marzo de 1931 en Privólnoye, un pequeño pueblo del Cáucaso del Norte, en el seno de una familia campesina, dos hechos que ya le distinguirían con respecto a cualquier otro líder previo de la Unión Soviética. Además, fue la primera figura política destacada de la historia soviética que pasó su juventud en un pueblo y en el campo antes de hacer carrera en el Partido Comunista. Incluso el nombre del pueblo de Gorbachov tiene su propia historia. «Privólnoye» significa en ruso «holgado, libre, vasto, ancho», haciendo relación a esa extensión de tierra que cubría la estepa a la que llegaron los primeros campesinos. Una curiosa casualidad.
Gorbachov tenía muy nítidos sus recuerdos de entonces. El director de un periódico de Moscú declaró que, durante una conversación, él mismo le confesó que, en 1937, su abuelo había estado en prisión durante año y medio, y que su familia había sido declarada enemiga del pueblo. Esas cosas no se discutían abiertamente en Privólnoye. Según los archivos oficiales, Panteléi Gopkalo fue encarcelado quince meses por negarse a entregar una de las vacas del koljós a un funcionario del centro administrativo. Esa circunstancia le marcó no solo como persona sino también como político. Posteriormente, Gorbachov consideró que la política agraria de Stalin fue un error y que la colectivización se convirtió en una de las causas de la crisis agraria que él tuvo que manejar, incluso antes de ser secretario general.
El abuelo de Gorbachov podía ser un miembro del Partido. Su familia, como en muchos otros pueblos, continuaba viviendo la tradicional vida de los campesinos rusos. La abuela le llevaba con él a la iglesia durante la guerra, en un tiempo en el que se relajó la persecución religiosa porque Stalin necesitaba sacar partido de las fuerzas del país en la defensa de la URSS y sabía que la religión era un buen catalizador de ello.
Gorbachov tenía diez años cuando los alemanes invadieron Rusia, ocupando gran parte del sec...

Índice

  1. Portada
  2. Créditos
  3. Título y autor
  4. Cita inicial
  5. Índice
  6. Introducción
  7. 1. Infancia y juventud
  8. 2. Relaciones e influencias familiares
  9. 3. El paso por la universidad
  10. 4. El encuentro con Raísa Maxímovna
  11. 5. Los primeros empleos: el Komsomol
  12. 6. El salto a Moscú
  13. 7. La escalera del poder
  14. 8. Socialismo y Perestroika
  15. 9. Reunión en el balneario
  16. 10. Andrópov, su mejor mentor
  17. 11. Una partida de ajedrez
  18. 12. Encuentros cruciales
  19. 13. Primeras decisiones
  20. 14. Lenin y Jrushchov
  21. 15. Veto al alcohol
  22. 16. Glásnost y Chernóbil
  23. 17. Renuncia a Stalin
  24. 18. Retirada de Afganistán
  25. 19. Reforma del Partido
  26. 20. Presidente de la URSS
  27. 21. Cambios constitucionales
  28. 22. La cuestión nacionalista
  29. 23. Mensaje implícito a los conservadores
  30. 24. Claros y oscuros
  31. 25. Informe de la CIA
  32. 26. El estilo Gorbachov
  33. 27. Tácticas de liderazgo
  34. 28. El modelo chino
  35. 29. El factor Yeltsin
  36. 30. El poder de la palabra
  37. 31. El equipo de colaboradores
  38. 32. Los sucesos de Lituania
  39. 33. El golpe de Estado
  40. 34. Enfermo incurable
  41. 35. Dimisión en Navidad
  42. 36. Ideas socialdemócratas
  43. 37. ¿Fracasó la Perestroika?
  44. 38. Cuestiones pecuniarias
  45. 39. Event-making man
  46. Cronología
  47. Glosario
  48. Mecenas
  49. Contraportada

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