1. Se proactivo. Lenguaje y circulos
Acabamos de ver que somos proactivos si queremos, es decir, somos responsables de nuestras decisiones y de ponerlas en marcha. Somos responsables de nuestras vidas.
El que hayas integrado lo visto en el paso 1 del libro te ha facilitado llegar a este punto: que los demás tienen sus propias opiniones, que tú las escuchas y respetas, sean o no compartidas, y que estas te ofrecen información valiosa y extra. Tu opinión ahora se fundamenta en valores basados en principios. Tus opiniones y tus actos ahora son eficaces, potentes y respetuosos.
También te ha facilitado llegar a este punto el que hayas integrado lo visto en el paso 2: comprender lo que son las emociones, la fuerza de los pensamientos, la gratitud, el optimismo y la proactividad.
Otra sensación importante y nueva que sentirás ahora es que nadie podrá herirte sin tu consentimiento.
¡Sé proactivo! tienes libertad de elegir. Ahora podrás enfocarte en la mejora de tus propios hábitos para seguir avanzando hacia tu buen carácter y eficacia.
Veamos de qué manera podemos hacer eficaz nuestra proactividad en nosotros mismos.
1.1 Cuida tu lenguaje
Tu lenguaje es un fiel indicador de cómo te explicas las cosas y del grado de proactividad que tienes. Explícate y háblate a ti mismo de manera saludable y eficaz. Recuerda que somos lo que pensamos y lo que pensamos se refleja en nuestro lenguaje.
Nuestros pensamientos generan palabras, nos auto-explicamos las cosas en palabras. Asimismo y en sentido inverso, nuestras palabras también generan pensamientos. Existe una doble dirección en la conexión. Lenguaje y pensamiento están interrelacionados en nuestro cerebro.
Este concepto, junto con otros aspectos del inconsciente, es la base de la programación neurolingüística. Existe un libro muy potente en este sentido: El juego Interior del tenis, de Timothy Gallwey.
En la práctica, trata por ejemplo de evitar los «tengo que».
Un «tengo que» produce el pensamiento de que tienes la obligación de hacer algo. Si no lo cumples te hace sentir que has fallado, y si lo cumples es que era tu obligación, un enfoque que es claramente ineficaz. Es como si no tuvieses la oportunidad de sentirte proactivo. Transfórmalo en un «elijo» y notarás que eres libre de hacer lo que te toque y que tú lo decides. Eres tú quien elige.
Por ejemplo, el concepto no es que tengas que madrugar, nadie te lo impone. Si no madrugas no irás al trabajo, si no vas al trabajo no cobrarás y si no ganas dinero no podrás hacer otras muchas cosas que te gustan.
Por consiguiente, eliges hacer esas cosas que te gustan y para ello eliges cobrar por trabajar; por eso eliges llegar al trabajo a tiempo y eliges madrugar. Siempre eliges tú.
Además, también puedes reconocer todo lo bueno que el hecho de trabajar te reporta. Recuerda todo lo visto en los capítulos de gratitud y de optimismo.
- Transforma «tengo que» en «elijo»
- Transforma «es imposible» en «veamos alternativas»
- Transforma «no soy capaz» en «voy a intentarlo»
- Transforma «voy a intentarlo» en «quiero conseguirlo»
- Transforma «es que» en «voy a»
- Transforma «si no hiciese frío» en «iré aunque haga frío».
- Transforma «si mi pareja fuese» en «qué puedo hacer por mi pareja»
Transforma tu lenguaje de manera que sientas que eres proactivo en tus decisiones. Haz proactivo tu lenguaje y notarás más cambios.
Sigamos avanzando…
1.2 Circulo de influencia y circulo de preocupacion
Otra manera de hacer eficaz nuestra proactividad es darnos cuenta de cómo invertimos nuestro tiempo y nuestra energía. Para ello veamos qué son los círculos de preocupación y de influencia, un concepto creado por Stephen Covey y que cuenta en su libro Los siete hábitos de la gente altamente efectiva.
Todos tenemos un círculo de preocupación, que es el conjunto de cosas que nos preocupan. Este conjunto de preocupaciones puede ser grande o pequeño; nos pueden preocupar muchas cosas o pocas, dependerá de nuestro nivel de consciencia sobre las mismas.
También existe otro círculo, el círculo de influencia. Este es el conjunto de capacidades que tenemos de influir sobre las preocupaciones.
Lo importante de estos conceptos es ser conscientes de que es poco eficaz preocuparnos demasiado y gastar grandes cantidades de energía y tiempo en problemas sobre los que no tenemos ninguna influencia o tenemos muy poca. Trata de enfocarte y dedicar tu energía a solucionar los problemas sobre los que sí tienes influencia. Trata de que ambos círculos tengan un tamaño parecido.
Haz que tu círculo de preocupación coincida con tu círculo de influencia, solo así con el tiempo podrás aumentar dicho círculo de influencia si quieres para solucionar los problemas de tu círculo de preocupación.
Estos problemas son normalmente relativos a cada uno: tu salud, tu familia, tus dedicaciones, tu trabajo, tu casa, tu comunidad, etc.
Evidentemente no digo que no te preocupes por el hambre en el mundo. Normalmente somos sensibles a estos problemas. Pero, por favor, no dejes de dormir por la preocupación; malgastarás una ...