
- 208 páginas
- Spanish
- ePUB (apto para móviles)
- Disponible en iOS y Android
eBook - ePub
Héroes anónimos
Descripción del libro
Todo el mundo siente el deseo de hacer el bien. A todos nos gusta lo bueno, lo bello, lo limpio, lo sano. Ese deseo de instaurar el bien, mezclado con un toque de fantasía, suele revestir a todo héroe.
Héroes anónimos presenta historias de gente de carne y hueso, pero sin ese toque de fantasía: personas reales y normales, que luchan por hacer de este mundo un lugar mejor para vivir.
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Información
Editorial
Ediciones Rialp, S.A.Año
2012ISBN del libro electrónico
97884321418431. TRES IMPACTOS
ARTURO y MARGARITA
73 y 70 años
Arturo y Margarita acaban de cumplir 50 años de casados. En una ocasión, Arturo invitó a comer a su casa a Ricardo, un cliente joven con quien estaba haciendo unos negocios.
Quedaron previamente y, al llegar, salió a recibirlos Margarita. Fue aquí el primer impacto: a Ricardo le llamó poderosamente la atención la manera tan cariñosa en que ambos se saludaban.
—Ni que fueran novios —pensó Ricardo para sus adentros.
Ya en el recibidor, Margarita se disculpó porque la cocina demandaba su presencia. Entonces vino el segundo impacto: Arturo le dijo a su amigo en voz baja:
—¿Tú crees que siento algo cuando la saludo de esa manera? Sin embargo, sé que a ella le gusta.
Ricardo quedó sorprendido. El anfitrión pasó unos momentos al baño a lavarse las manos y Ricardo se dirigió a la cocina. Comenzó a charlar con Margarita, que le preguntó con desenfado:
—Ricardo, ¿te gusta la sopa de cebolla?
Este contestó que sí. Pero la naturalidad de Margarita le sacudió nuevamente:
—A mí se me parece tan simple..., pero es que a Arturo le encanta.
Entendí por qué llevan tanto tiempo tan felices.
2. EL EFECTO DOMINÓ
ANA y RAÚL
31 y 29 años, marido y mujer
Cada vez es más común que las parejas se casen a mayor edad. Y cada vez es menos frecuente que quieran tener hijos. Cuando Raúl y Ana anunciaron a sus respectivos conocidos que iban a casarse, las reacciones fueron muy variadas: unos abrían la boca sin emitir sonido alguno, otros levantaban las cejas... Y todos ellos exclamaban: ¿tan jóvenes? ¿Tan pronto?
En realidad, a los veinticinco y veintisiete años, Raúl y Ana se consideraban ya más que maduros para dar ese paso, aunque cada vez sea menos corriente. De seguro, no eran ningunos niños, y además, sus respectivas familias los apoyaban. Unos meses más tarde, eran ellos los asombrados: y quienes antes se llevaban las manos a la cabeza, asustados ante semejante audacia, ahora se iban animando a imitarlos.
Fueron tantos los amigos que se casaron en esos meses que, en su jerga particular, ese año pasó a la historia como el año de las bodas. Raúl y Ana aprovecharon aquellas circunstancias para tener en su apartamento un breve curso de orientación familiar para una docena de parejas recién casadas o a punto de hacerlo.
Pocos meses después de la boda volvieron a desconcertar a todos: Ana estaba embarazada. Las reacciones no tardaron en llegar: pero... ¿qué les pasa? ¿Y sus vacaciones? ¿Cuándo van a disfrutar de la vida?
Contra todo pronóstico, pronto volvió a producirse el efecto dominó: varios de los nuevos matrimonios esperaban también a sus primogénitos. Raúl y Ana ignoran hasta qué punto influyó su ejemplo. Si el otro año había sido el año de las bodas, los dos siguientes bien podrían llamarse los años de los niños.
En medio de tantos acontecimientos, resultaba más fácil afianzar el trato con amigos a los que antes solo veían esporádicamente. Tenían mucho en común, muchas alegrías que compartir, y las conversaciones sobre la vida cristiana surgían espontáneamente. Esto le sucedió a Raúl con Marco, cuyo hijo nació poco más tarde que el suyo.
Cuando Raúl junior acababa de nacer, muchos amigos aparecerían por su casa para conocerlo. El bebé era un estupendo aliado: desde el principio era un niño despierto pero tranquilo, que solo buscaba alguien con quién reírse. Raúl intentaba disimular el orgullo de ser papá, pero más de uno comentó que Raulito contagiaba las ganas de tener niños.
También en el ámbito familiar la joven pareja sacó provecho a todas esas alegrías. Uno de los efectos fue la boda de un primo; luego, poco antes de la última Navidad, nació un sobrino, hijo de otros parientes.
Mientras esperaban la llegada de Raulito, organizaron una serie de encuentros mensuales bajo el título: La familia joven: entre la razón y el sentimiento. Se trataron temas de ética familiar: desde la familia numerosa hasta la educación de los hijos, pasando por cuestiones tan útiles como el trato con los suegros. Asistió casi un centenar de personas a cada sesión.
Sondeando al público, pronto concluyeron que no había que dar nada por supuesto. Y antes de cada conferencia sugirieron amablemente a cada ponente que no se dirigiese al auditorio como si todos estuvieran de acuerdo en cuestiones como la indisolubilidad del matrimonio, la generosidad con los hijos, un estilo de vida cristiano... Los frutos fueron muchos, gracias a Dios.
Uno de los resultados tangibles del curso ha sido una segunda tanda de nacimientos, inaugurada entre los amigos por Miguel y su mujer.
3. ¿QUÉ TIENEN LOS HOMBRES EN LA CABEZA?
JORGE
52 años, peluquero
Jorge es peluquero, y es delgado y algo fibroso. Lleva 25 años trabajando en un pequeño local del centro de la ciudad: la peluquería «París».
—Llevo ya algunas horas con las tijeras entre las manos... pero claro, de algo hay que comer —señala.
Bajo su maquinilla eléctrica, Manuel pone literalmente la oreja en la conversación, y se decide a intervenir:
—Pues yo soy cliente de esta peluquería desde hace veinte años. Mi novia de entonces me dijo: vete al peluquero... Así que llegué aquí, Jorge me hizo un buen corte y cuando me vio mi novia me dijo: vuelve en un mes y repite el corte de pelo, que nos casamos. Y hasta hoy. Así que una vez al mes vengo a París... peluquería. Lo que es la vida: me casé con mi novia... y casi con Jorge... —dice con gracia— pues aunque cambié de barrio sigo con la misma mujer... y el mismo peluquero...
Jorge no se inmuta. Silencio. Se pone las gafas y recorta serenamente las patillas de Manuel. Con el rabillo del ojo desvía la atención al espejo. Un joven asiático abre la puerta del local. Son las 20.45 horas del viernes:
—Amigo, ¿le puede cortar el pelo a mi compañero?
Otro entra tras él en la peluquería. El primero de ellos, de una edad difícil de concretar entre los 18 y los 38 años, contempla el delantal azul del hombre que le mira. Insiste.
—Oiga, «jefe», sé que es tarde, pero mi amigo tiene el pelo muy lacio. Tardará poco.
—Claro hombre, no hay problema —anima Jorge con la mejor sonrisa—. Siéntese aquí, por favor. ¿Quiere usted el pelo corto o largo?
—Corto, corto. Lo siento, hablo poco español. No sé mucho hablar, aunque sí entiendo.
—¿Y cuánto tiempo llevas en México?
—Tres años.
—Yo también emigré...
—¿Ah sí? No lo parece.
—Nací en Guatemala —continuó Jorge—, pero dejé mi pueblo para buscar mejores opciones de trabajo. Estuve trabajando en peluquerías de distintas ciudades durante cinco años. Bueno, también en una fábrica.... Y durante unas vacaciones vine aquí, y me enamoré... El amor. ¡Qué te voy a contar! ¿Tienes novia?
—Sí, vive aquí. Trabaja en un restaurante.
—Ya, eso está bien. Pues ánimo, a ver si te casas.
—¿Casarme yo, ahora?
—Sí, hombre. Todos necesitamos estabilidad.
—¡Está complicado jefe! —interviene su compañero, levantando la vista del periódico—. A ver si dentro de unos centavos más...
—Bueno, en ese caso rezaré para que te vaya bien, si no te importa... —contesta Jorge.
—¡No me importa! Me gustaría casarme y tener hijos aquí. ¿Tiene usted hijos?
—Yo tengo un muchacho y dos niñas preciosas. Bueno el niño vale por dos... Quiero decir que es muy valioso, tiene Síndrome de Down...
—¿Y dónde está?
—En casa —continúa Jorge—, vendrá en u...
Índice
- Portadilla
- Introducción
- 1. Tres impactos
- 2. El efecto dominó
- 3. ¿Qué tienen los hombres en la cabeza?
- 4. Donde los demás huyen
- 5. De taxi en taxi
- 6. Buenos días, esperanza
- 7. Mil kilómetros semanales
- 8. Ser policía
- 9. El mejor truco de magia
- 10. En la cárcel
- 11. Cuanto antes, mejor
- 12. Por insistencia popular
- 13. 13 hijos y 51 nietos
- 14. Hay que entrarle...
- 15. Mis cinco hijos y la cuna del nacimiento
- 16. El ejemplo arrastra
- 17. El ejemplo de una sonrisa
- 18. Mercancía de exportación
- 19. Capítulos y dibujos
- 20. Los caminos de la música
- 21. Sobre la arcilla
- 22. ¿Qué pensará Dios de mi sopa?
- 23. Tras un desastre profesional
- 24. Familia en la tele
- 25. Poner amor en todo
- 26. Como los primeros cristianos
- 27. Del mercado al colegio
- 28. Bocanadas de aire
- 29. Tierra y mar
- 30. Al grano
- 31. Junto a la fotocopiadora
- 32. Mejorando el ambiente
- 33. Lección inolvidable
- 34. Pensar en los demás rejuvenece
- 35. Con sus mismas armas
- 36. A través del e-mail
- 37. Como mi propia familia
- 38. En el diseño de modas
- 39. La montaña es una aventura
- 40. Familia, trabajo y buen humor
- 41. En el taller de electrónica
- 42. En todos los ambientes
- 43. ¿Totalmente ateo?
- 44. Los funerales de Juan Pablo II
- 45. En la línea de tres puntos
- 46. Eclipses, la radio y un cohete espacial
- 47. Entre moldes y plásticos
- 48. Biblioteca de préstamos
- 49. Encontré a Dios en la universidad
- 50. Es lo mismo, pero no es igual
- 51. Las preocupaciones se quedan en el coche
- 52. Al dejar la política activa
- 53. Cartas al director
- 54. Sembrando entre campesinos
- 55. Solo te tengo a ti
- 56. Vendiendo ilusión
- 57. Más allá de la calidad total
- 58. En la logística
- 59. Bien limpio
- 60. Entre cazuelas
- 61. Una cardióloga cualquiera
- 62. ¡Esos son hombres!
- 63. Una lección inmejorable
- 64. Un repartidor de gas
- 65. Secreto revelado
- 66. Trabajando como... ¡Un buey!
- 67. Echando rollo
- 68. La decisión que no llegaba
- 69. El ejemplo de su esposo
- 70. Cumpliendo con el encargo
- 71. Dos intenciones
- 72. Rematando con éxito la faena
- Nota del autor
- Notas
- Créditos