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Verdad y realidad
- 232 páginas
- Spanish
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- Disponible en iOS y Android
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Verdad y realidad
Descripción del libro
Verdad y realidad comienza con tres profundos diálogos entre Krishnamurti y el eminente físico teórico David Bohm. En ellos se trata del problema de la verdad, de la actualidad en la que vivimos percibida por los sentidos, la realidad tal como aparece ante nuestra conciencia, y la relación entre éstas.En la parte central del libro, Krishnamurti considera la conciencia del hombre, fabricada a partir de todo tipo de ideas falsas acerca del "yo"; también señala cuán fuertemente condicionado está el centro del ego. "Por medio de la realidad, que es todo el proceso del pensamiento", expone Krishnamurti. El libro termina con un mosaico de interesantísimos temas tales como el miedo, el sufrimiento, la muerte, lo sagrado, el egoísmo, la belleza...
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Información
Editorial
Editorial KairósAño
2003ISBN de la versión impresa
9788472455405ISBN del libro electrónico
9788499885070Parte II: CHARLAS Y DIÁLOGOS
4. LA ACCIÓN CORRECTA
«Usted no puede llegar a la verdad por medio de la realidad; uno debe comprender la limitación de la realidad, que es todo el proceso del pensamiento.»
Todos deberíamos sentir un vivo interés por lo que está sucediendo en el mundo. La división, la violencia, la brutalidad, las guerras y la falta de honradez en las altas esferas políticas. Ante esta desintegración, ¿cuál es la acción correcta? ¿Qué ha de hacer uno para sobrevivir en libertad y ser totalmente religioso? –no “religioso” en su sentido tradicional, que no tiene nada de religioso. El significado de esta palabra es: «reunir toda la energía para descubrir cuál es el lugar del pensamiento, cuáles son sus limitaciones e ir más allá de él». Éste es el verdadero significado y el sentido de la palabra “religioso”. Por tanto, ¿qué puede uno hacer como ser humano en este mundo que se desintegra, en este mundo corrupto e inmoral? No como individuo, porque no existe tal cosa como el individuo. Somos seres humanos, somos colectivos, no individuales; somos el resultado de las distintas influencias colectivas, compulsiones, condicionamientos, etc. Como seres humanos –tanto si vivimos en este país, como en los Estados Unidos, en Rusia, o en la India, que ahora atraviesa momentos terribles– ¿qué vamos a hacer? ¿Cuál es la acción justa, correcta? Si uno es mínimamente serio, ¿qué debe hacer para averiguarlo? –y espero que quienes estamos aquí seamos serios, de otro modo ustedes no hubieran venido. ¿Existe una acción que sea total, completa, no fragmentada, que sea a la vez correcta y precisa, que sea compasiva, religiosa, en el sentido que estamos dando a esa palabra? Esto nada tiene que ver con creencia, dogma o ritual alguno, ni es una pregunta condicionada por cierto tipo de indagación religiosa. ¿Qué ha de hacer un ser humano cuando se enfrenta cara a cara con este problema?
Para encontrar una respuesta no ficticia, irreal o imaginaria, para descubrir la respuesta correcta, verdadera, uno debe investigar todo el movimiento del pensar; porque nuestro condicionamiento, todas nuestras actividades, nuestra vida política, económica, social, moral y religiosa está basada en el pensamiento. El pensamiento ha sido nuestro instrumento líder en todos los campos de la vida, en todas las áreas, religiosa, moral, política, económica, social, y en las relaciones personales; creo que esto es bastante evidente. Por favor, si se me permite señalarlo, estamos considerando todo esto juntos, juntos lo estamos examinando, compartiendo; es responsabilidad de ustedes compartir esto, no meramente escuchar unas cuantas ideas y estar o no de acuerdo con ellas, sino compartir. Y esto significa que deben prestarle atención, sentir afecto por ello; debe ser un problema importante para ustedes, un problema que conmueva sus mentes, sus corazones, su vida entera, de lo contrario no hay un compartir, no hay comunión, no hay comunicación, excepto verbal o intelectualmente, y eso tiene muy poco valor. Por lo tanto, estamos investigando juntos esta cuestión.
¿Cuál es la responsabilidad del pensamiento? Conociendo su limitación, sabiendo que cualquier cosa que haga estará dentro de un área limitada, ¿es posible, desde esa área limitada, obtener una respuesta, una acción correcta y precisa? Uno, como ser humano, ¿en qué nivel de sí mismo encuentra la acción correcta? Si es imaginaria, personal, si es conforme a una idea, un concepto, un ideal, deja de ser una acción correcta. Espero que estemos comprendiéndonos mutuamente. El ideal, la conclusión, son todavía el proceso del pensamiento como tiempo, como medida. El pensamiento ha creado todos los problemas: en nuestras relaciones personales, en el terreno económico, social, moral, religioso; pero el pensamiento no ha encontrado la respuesta. Y en esta mañana, así como durante las próximas dos o tres charlas, nosotros trataremos de descubrir, si podemos, cuál es la acción completa, no tradicional, no mecánica; una acción que no sea una creencia, una conclusión, un prejuicio. O sea, quiero descubrir, si soy serio, cómo he de actuar; quiero descubrir una acción que no sea ambiciosa y en la que no haya remordimientos, una acción que no engendre problemas ulteriores, una acción total, completa, que responda a cada suceso, tanto en el nivel personal como en el más complejo nivel social. Espero que sientan como suyo este problema, y a menos que lo resolvamos completamente, hablar de meditación, de lo que es Dios, de la verdad, etcétera, tiene muy poco sentido. Uno debe establecer los cimientos, de lo contrario no puede ir muy lejos; y para llegar lejos es preciso comenzar tan cerca como sea posible. Esa cercanía es cada uno de ustedes, como ser humano que vive en esta monstruosa y corrupta sociedad. Uno debe encontrar por sí mismo una acción que sea total, no fragmentada, porque vivir en este mundo se está volviendo cada vez más peligroso; el mundo está convirtiéndose en un desierto, y cada uno de nosotros tiene que ser un oasis. Para que eso se pueda dar –vivir una existencia humana completa, no una existencia aislada– se requiere que investiguemos el problema de la acción.
Siendo el pensamiento la respuesta de la memoria, del conocimiento y la experiencia, ¿puede el pensamiento resolver nuestros problemas? La memoria es un proceso material; el pensamiento es un proceso material y químico –los científicos concuerdan en esto. Y las cosas que el pensamiento ha creado en el mundo, así como en nosotros mismos, constituyen el campo de la realidad, el mundo de las cosas. “Realidad” significa «la cosa que existe». Por tanto, para investigar qué es la verdad, uno debe tener muy claro dónde están las limitaciones de la realidad, y no debe permitir que esa realidad se introduzca en el mundo que no es real.
Uno observa, tanto en el mundo externo como en sí mismo, que el pensamiento ha hecho de la existencia un problema extraordinariamente complejo. El pensamiento ha creado un centro, el “yo” y el “tú”, y desde este centro actuamos. Por favor, mírenlo, obsérvenlo y lo verán por ustedes mismos; no se trata de que acepten algo que dice quien les habla; no acepten nada. Miren, cuando uno comienza a dudar de todo, entonces, desde esa duda, desde esa incertidumbre, florece la certeza, la claridad; pero si parten de la imaginación, de la creencia, y viven dentro de esa área, terminarán siempre dudando. Aquí estamos tratando de investigar, de inquirir, de examinar las cosas que están muy cerca de nosotros, que constituyen nuestra vida diaria, con todas sus miserias, conflictos, dolor, sufrimiento, amor, ansiedad, codicia, envidia, todo eso.
Como dijimos, el pensamiento ha creado al “yo”, y puesto que el pensamiento es en sí mismo fragmentario, convierte al ‘“yo” en un fragmento. Cuando ustedes dicen, “yo”, “mí”, “quiero”, “no quiero”, “soy esto”, “no soy aquello”, todo es el resultado del pensamiento –que está fragmentado, que nunca es lo total, y consecuentemente, lo que crea también está fragmentado. “Mi mundo”, “mi religión”, “mi creencia”, “mi país”, “mi dios y el suyo”; así se fragmenta todo. El pensamiento es fragmentario porque, esencialmente, es un proceso de tiempo, de medida. Me pregunto si son capaces de ver esto. Si pudieran verlo claramente una sola vez, seríamos capaces de descubrir qué es la acción, la acción correcta, precisa, en la cual no hay ilusiones ni metas, en la cual no hay nada salvo el hecho en sí.
Estamos tratando de descubrir qué es esa acción total, que no esté fragmentada, presa en el movimiento del tiempo, que no sea tradicional ni por lo tanto repetitiva. Uno quiere vivir una vida sin conflictos, quiere vivir en una sociedad que no destruya la libertad; uno quiere sobrevivir. A medida que las sociedades y los gobiernos de todo el mundo se vuelven más y más centralizados, más y más burocráticos, nuestra libertad va siendo cada vez menor. La libertad no es hacer lo que a uno le plazca, hacer lo que uno quiera, eso no es libertad. La libertad significa algo por completo diferente, significa estar libre de esta constante batalla, de esta constante ansiedad, incertidumbre, sufrimiento, pesar, de todas estas cosas que el pensamiento ha creado en nosotros.
Ahora bien, ¿existe una acción que no esté basada en el proceso mecánico de la memoria, en la repetición de una experiencia y, por lo tanto, una continuidad en el movimiento del tiempo como pasado, presente y futuro? ¿Existe una acción que no esté condicionada por el entorno? Como saben, los marxistas dicen que si controlamos el medio cambiaremos al hombre; eso se intentó y el hombre no ha cambiado. Continúa siendo primitivo, vulgar, cruel, brutal, violento, etcétera, a pesar de que sean los marxistas quienes controlen el medio. Y luego están aquellos que dicen: «no se preocupen del medio, pero crean en alguna divinidad, ella les guiará»; y esa divinidad sigue siendo la proyección del pensamiento. De modo que nuevamente nos encontramos en el mismo punto de partida. Y al darse cuenta de todo esto, ¿qué ha de hacer el ser humano?
¿Puede el pensamiento –que es un proceso químico, material, que es una “cosa”, que ha sido precisamente quien ha creado toda esta estructura– resolver nuestros problemas? Uno debe investigar con mucho cuidado, con diligencia, cuáles son las limitaciones del pensamiento. ¿Puede el pensamiento por sí mismo darse cuenta de su limitación y así, abandonar su deseo de extenderse en un campo que no puede ni podrá tocar? El pensamiento ha creado el mundo tecnológico, y ha creado también la división entre ‘“tú” y “yo”; ha creado la imagen del “tú” y del “yo”, y estas imágenes nos separan. El pensamiento sólo puede funcionar en la dualidad, en los opuestos y, por tanto, toda reacción es un proceso divisivo, un proceso separador. Él ha creado la división entre los seres humanos, las nacionalidades, las creencias religiosas y los dogmas, las diferencias políticas, las opiniones, las conclusiones; todo eso es el resultado del pensamiento. El pensamiento ha creado la división entre ustedes y yo, siendo “yo” un arquetipo con nombre; ha creado ese centro, que es el ‘yo’, como algo separado de ustedes, y por lo tanto, ustedes y yo estamos divididos. El pensamiento ha creado toda esta estructura de la conducta social, la cual se basa esencialmente en la tradición, que es mecánica; ha creado el mundo religioso, el mundo cristiano, el budista, el hindú, el musulmán, con todas sus divisiones, sus rituales, y todos los innumerables gurús que están brotando como hongos. El pensamiento ha diseñado lo que considera que es el amor, ¿y es la compasión el resultado de ese “amor”, es el resultado del pensamiento? Éste es nuestro problema; todos ésos son nuestros problemas.
Sin embargo tratamos de resolver todos estos problemas por medio del pensamiento. ¿Puede el pensamiento verse a sí mismo como el autor del enredo, y verse también como un instrumento necesario para la creación de una sociedad que no sea inmoral? ¿Puede el pensamiento darse cuenta de sí mismo? Por favor, sigan esto. ¿Puede el pensamiento de ustedes ser consciente de sí mismo? Y si lo hace, ¿es esa conciencia parte del pensamiento? Uno puede darse cuenta de las actividades del pensamiento, y de entre ellas, puede elegir las que considera buenas y malas, las que valen y las que no valen la pena, pero esa elección sigue siendo el resultado del pensamiento, y por lo tanto está perpetuando el conflicto y la dualidad. Entonces, ¿puede el pensamiento estar atento a sus propios movimientos? ¿O existe una entidad externa, ajena al campo del pensar, que dirige al pensamiento? Puedo decir que me doy cuenta de mis pensamientos, que sé lo que estoy pensando, pero esa entidad que dice «yo sé lo que estoy pensando», ese “yo”, es producto del pensamiento. Por consiguiente, esa entidad empieza a controlar, a dominar o a racionalizar el pensamiento. Aunque digamos que existe una entidad diferente del pensamiento, esa entidad en sí misma es, esencialmente, pensamiento. Lo que estamos tratando de exponer es que el pensamiento es tremendamente limitado; juega toda clase de tretas, imagina, inventa una superconciencia, pero todo ello sigue siendo todavía pensamiento.
De modo que nuestro problema es el siguiente: ¿puede el pensamiento darse cuenta por sí mismo de dónde es necesario que opere, de dónde es capaz de actuar con precisión, y de su total limitación en todos los demás sentidos? Eso significa que uno ha de investigar el tema de la conciencia humana. Suena muy filosófico, muy complicado, pero no lo es. Filosofía quiere decir amor a la verdad, no el amor a las palabras, a las ideas, a las especulaciones, sino el amor a la verdad. Y eso significa que ustedes deben descubrir por sí mismos dónde está la realidad, y que esta realidad no puede convertirse en la verdad. No pueden llegar a la verdad por medio de la realidad. Deben comprender las limitaciones de la realidad, la cual es todo el proceso del pensamiento. Cuando ustedes se examinan a sí mismos, cuando conocen su conciencia, cuando saben por qué piensan, cuáles son sus motivaciones, sus propósitos, sus creencias, sus intenciones, sus demandas, sus fantasías, ven que todo eso es su conciencia; y esa conciencia es, esencialmente, la conciencia del mundo. Por favor, vean esto. La conciencia de ustedes no es radicalmente diferente de la de un musulmán, un hindú o cualquier otro, porque esa conciencia está llena de ansiedad, esperanza, miedo, placer, sufrimiento, codicia, envidia, competencia, sus creencias y sus dioses; todo eso es la conciencia, todo este contenido configura la conciencia, y ese contenido es pensamiento –pensamiento que ha llenado la conciencia con las cosas que él mismo ha creado. Observen dentro de sí mismos y verán cuán extraordinariamente obvio es todo eso.
Y desde este contenido, que está condicionado, que es la tradición, que es el resultado del pensamiento, tratamos de encontrar una manera de actuar dentro de esa misma área de la conciencia, que el pensamiento ha llenado con sus propias cosas. Y uno se pregunta: si el pensamiento no puede resolver nuestros problemas humanos –salvo los problemas tecnológicos o matemáticos– ¿cómo podrá entonces limitar su área de acción y no penetrar en el campo de la psique, en el campo del espíritu? –usemos la palabra espíritu por el momento. Mientras operemos dentro de esa área, inevitablemente habrá sufrimiento, habrá desorden, miedo, ansiedad. De manera que me pregunto, ¿puedo yo, puede el ser humano, establecer orden en el mundo de la realidad? Pues cuando el pensamiento haya establecido orden en el mundo de la realidad, él mismo se dará cuenta de sus enormes limitaciones. Me pregunto si ustedes ven esto. Vi...
Índice
- Cubierta
- Portada
- Créditos
- Sumario
- Nota de los recopiladores de textos y selección de referencias
- Parte I: DIÁLOGOS ENTRE J. KRISHNAMURTI YELPROFESOR DAVID BOHM
- Parte II: CHARLAS Y DIÁLOGOS
- Parte III: ALGUNAS PREGUNTAS Y RESPUESTAS
- Notas
- Contracubierta