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Capítulo 1
El legado de la antigüedad:
platón y Aristóteles
1. Platón
1.1 El Timeo como texto seminal del problema
Faltando criterios cronológicos decisivos, parece aconsejable considerar al Timeo, conjuntamente con el Critias, como un diálogo de vejez, al que habrían seguido, probablemente, el Filebo y, seguramente las Leyes. También podemos indicar que su redacción es, con seguridad, posterior a la República pero no de manera inmediata, como parece sugerirlo el comienzo del relato.
Desde la Antigüedad, este diálogo ha tenido fama de oscuro y complejo, e incluso la crítica actual no se pone de acuerdo al destacar el fin último o los valores que mejor lo definen: tradicionalmente se ponía de relieve su carácter enciclopédico y el hecho de ofrecer una descripción del mundo físico. Más recientemente, se ha destacado que su tema verdadero –y el de toda la trilogía a la que supuestamente pertenece– sería el de la historia de la humanidad. Finalmente, para otros autores el objeto del diálogo consiste en la elaboración de una teoría de la ciencia.
Para explicar su éxito, una parte de la crítica ha destacado su carácter metódico y pedagógico, señalando que entre los escritos de Platón, es el que mantiene una exposición continua más larga. Parece un curso o el resumen de un curso, semejante a los que debían darse en la Academia; dirigido a un público ya iniciado en las diversas ciencias y preparado para entender las alusiones a teorías cultas, lo cual explicaría el modo un tanto elíptico que tiene de exponer ciertos detalles matemáticos, como los relativos al alma del mundo o a doctrinas del orden astronómico.
Si tomamos al diálogo como un todo, podemos comprobar que su unidad se encuentra hasta cierto punto comprometida por algunas promesas incumplidas. Sócrates sugiere que el tema dice relación con la ciudad ideal que él ha descrito ayer. La introducción es sobre algo que ya pasó y que está fuera del diálogo; mientras que los discursos de ahora deberían centrarse en una guerra apropiada a la condición de esa ciudad (Timeo 20b). De ahí que Critias se adelanta a contar la historia de la Atlántida y de una Atenas originaria que lucha contra aquélla. Su relato, propuesto como un adelanto, va a continuar en el diálogo Critias y quedará inconcluso. Pero Timeo no va a exponer este tema, porque se le ha asignado al personaje la tarea de relatar la generación del cosmos, incluyendo en él al hombre. Una vez iniciado su discurso continuará en su tarea hasta el final. Las cuatro restantes figuras del diálogo permanecen silentes todo el tiempo que resta, salvo una breve intervención de Sócrates (Timeo 29d) que tiene como objetivo separar el proemio del resto del relato. Se supone, también que el mudo auditorio constituye una suerte de tribunal que es árbitro del relato.
La estructura del diálogo es teleológica: se explica la creación del mundo y del hombre para dilucidar un estado político acorde con su naturaleza. Por ello comienza haciendo referencia a la República, donde se trataron diversos temas como la justicia, el gobierno de la polis y del hombre, el problema del conocimiento, la opinión, la cuestión del ser y del devenir, de lo excelente en el hombre y de su bien, y del gobierno que le permite alcanzar su fin. Para el Sócrates de la República no era importante que su Estado modelo se pudiera llevar alguna vez a la práctica; permanecía como un ideal (parádeigma) para guiar los pasos de los hombres hacia la justicia y lo recto (Timeo 472d-473b). En Timeo se indaga cómo proceder en la aspereza y el desorden de los choques con los otros estados. Éste es, sin lugar a dudas, el propósito de la referencia inicial a la República: indicar que en los años transcurridos los intereses de Platón han progresado desde una visión teórica de la sociedad hacia una perspectiva de política práctica.
Analizando las claves que pueden explicar su larga pervivencia, se ha insistido en que ésta no se fundamenta tanto en la belleza de la forma como en el tema desarrollado. Su carácter enciclopédico reúne, a pesar de la brevedad, una suma asombrosa de conocimientos humanos: Timeo supuso, en su momento la más completa recopilación del saber acumulado por Platón y su escuela en terrenos tan diversos como la cosmología, la teoría del alma y otros más propiamente “científicos”, como la meteorología y las matemáticas. Y de hecho, los sabios de la Edad Media, preocupados por expresar un pensamiento de síntesis, creyeron encontrar en Timeo un excelente modelo teórico. Constituye una muestra de su importancia, el hecho de que en el cuadro de Rafael: “La Escuela de Atenas”, la figura de Platón, lleve entre sus manos, precisamente, al Timeo, considerado en el renacimiento como la suma del saber griego.
Sin lugar a dudas, el tema central de Timeo es el origen del cosmos: “vamos a hacer un discurso acerca del universo, cómo nació y si es o no generado” (Timeo 27c). Sócrates hace un resumen de lo ya expuesto en torno a un estado ideal (Timeo 17b-19a) y expresa su deseo de oír una exposición que describa el funcionamiento concreto de un estado semejante (Timeo 19b-20c). Si bien se presentan cuatro personajes: Sócrates, Timeo, Critias y Hermócrates, y se alude a otros presentes en la República que no llegaron aún a la reunión preestablecida, el texto se transforma en un monólogo, sin interrupciones, de Timeo. No podemos hablar de discurso pues el tono de la exposición es llano, relajado y parece corresponder a una reunión de amigos, pero tampoco podemos decir que se despliega un diálogo donde se intercambian ideas, al modo en que Platón nos tiene acostumbrados.
En el desarrollo del Timeo se describe la creación del mundo desde tres puntos de vista distintos. En la primera sección Timeo expone la operación de la Razón (Timeo 27d-47e), es el fragmento de mayor interés respecto de la función del Demiurgo y del caos en el universo como también respecto del ordenamiento que el primero realiza sobre el segundo. Se distinguen el ámbito del ser eterno, del devenir que nunca es y de la causa del devenir (ibíd. 27d-28b). Al primero pertenece el modelo eterno; al segundo, el mundo sensible y al tercero, el Demiurgo inteligente (ibíd. 28b-30a). Se presentan distintos problemas: la creación del mundo (ibíd. 30c-34b), el cuerpo del mundo (ibíd. 30c-34b) y su alma (ibíd. 34b-36b), caracterizado como un ser viviente perfecto (ibíd. 30c-d); se presentan a los cuerpos celestes (ibíd. 38c-40c) y el hombre (ibíd. 41a-47e). El Demiurgo encarga a los Timeo inferiores la creación del cuerpo humano y de su alma (ibíd. 41a-42e); y finalmente, se explica la estructura del cuerpo teleológicamente (ibíd. 44d-45b).
En la segunda parte, Timeo describe las cosas que suceden por necesidad (ibíd. 47e-69c), o sea aquellos aspectos del mundo debidos a condiciones preexistentes, que la razón ha de tener en cuenta y no puede alterar (ibíd. 48a1-3). Es necesario, por tanto, aclarar el principio de todo cuanto deviene (ibíd. 48e-52c) e introducir uno nuevo, el receptáculo (ibíd. 48e-51d). Se enumeran los elementos y se explica la estructura de los mismos (ibíd. 52d-61c) en relación con las figuras geométricas. Finalmente, se describen las cualidades sensibles y las relaciones entre los opuestos (ibíd. 61c-68d).
Por último, en la tercera parte, Platón retoma los dos elementos que trató por separado en las dos primeras secciones. Desarrolla aquí la obra conjunta de la razón y la necesidad (ibíd. 69b-92 c); introduce el orden y la proporción comenzando por los elementos (ibíd. 69b-c) y expone una descripción pormenorizada de la anatomía del cuerpo humano (ibíd. 69c-77c) y de su alma (ibíd. 69c-72e). Luego describe las posibles enfermedades del cuerpo (ibíd. 81e-86a) y del alma (ibíd. 86b-87b), y también propuestas curativas a estas disfunciones (ibíd. 87c-90d). Sobre el final se ocupa del mundo animal (ibíd. 90e-92c) dado que los hombres que no han sabido respetar el orden natural son condenados a reencarnarse en una vida ulterior en un animal: mujer (ibíd. 90e-91d); pájaros; cuadrúpedos; reptiles y gusanos; peces y moluscos (ibíd. 91d-92c).
El diálogo formula un paralelismo entre las partes del hombre, y las tipologías humanas y los gobiernos posibles que surgen como consecuencia de ello. Timeo procura así, dar una fundamentación natural a la ética y a la política, ordenada desde la base ontológica de una física. En ...