La imagen popular de los vikingos es la de un pueblo de hombres altos y pelirrojos, feroces y audaces, que recorrían las costas de Europa deteniéndose únicamente para saquear monasterios y prender fuego a toda embarcación enemiga.
Pero los violentos vikingos del siglo VIII, tres siglos más tarde, eran ya cristianos que construían iglesias y las ornamentaban con cruces de oro. ¿Cómo ocurrió esta radical transformación, y por qué? ¿Cuál fue su legado para la historia?
Este libro ofrece una mirada global a un período para muchos desconocido, y con un lenguaje accesible explora su génesis, su proceso de cristianización y su influencia en la Europa que hoy conocemos.

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Historia antigua1.
Los vikingos paganos

¿QUIÉNES Y QUÉ ERAN LOS VIKINGOS? ¿De dónde procedían? ¿En qué creían antes de convertirse al cristianismo? ¿Qué imagen tenemos actualmente de los vikingos y cómo afecta a lo que pensamos de ellos? Tenemos que dar respuesta a estas preguntas antes de averiguar más cosas sobre los vikingos en su Era, sobre quienes recibieron su impacto y antes de saber cómo se convirtieron al cristianismo. Cuando lleguemos a ese punto, nos daremos cuenta de que los «cristianos vikingos» apenas reciben atención cuando de la imagen popular de los vikingos se trata, una imagen en la que solo hay sitio para saqueadores que llevan cascos con cuernos. Los vikingos paganos dominan completamente los titulares.
¿QUIÉNES ERAN Y QUÉ ERAN LOS VIKINGOS?
Quienes sufrieron los ataques de estos invasores del norte les dieron diversos nombres.
En las fuentes escritas anglosajonas, los términos «daneses», «Hombres del Norte», «paganos» y «herejes» fueron los más usados. Lo intrigante es que el término «daneses» no se empleaba con demasiada exactitud geográfica. En consecuencia, cuando leemos «daneses» en un informe sobre un ataque concreto no podemos estar seguros de que los responsables procedieran realmente de Dinamarca. Por ejemplo, en el informe de un ataque sobre Portland, Dorset, en el 789, se dice que fueron daneses, cuando en realidad procedían de Noruega. Los francos (en lo que hoy es Francia y Alemania occidental) los llamaban Nordmanni (Hombres del Norte), de ahí que la zona que se les cedió en el siglo X fuese finalmente llamada Normandía (tierra de los Hombres del Norte).
Los eslavos los conocían por sus complexiones rubicundas y los llamaban Rus (rojo), y el término Rhos fue el empleado por los bizantinos, que los emplearon como mercenarios y se encontraron con escandinavos que habían surcado los ríos que desembocan en el Mar Negro y el Mediterráneo oriental y el Imperio bizantino. Esta última palabra, Rus, terminaría dando nombre a Rusia; lo que comenzó siendo un Estado mixto vikingo/eslavo con su centro en Kiev fue el núcleo de la primera nación rusa. Los bizantinos también los llamaron varegos («los que juran lealtad»), y mercenarios de la Guardia varega sirvieron al emperador bizantino en Constantinopla. En Irlanda se los llamaba Lochlannach (Hombres del Norte), una denominación similar a la que usaron los francos. Los irlandeses distinguieron entre los noruegos (Finn-gaill, extranjeros blancos) y los daneses (Dubh-gaill, extranjeros negros), como se explicará en el capítulo 5. Lejos de Escandinavia, los escritores islámicos los llamaron al-madjus (herejes), una etiqueta religiosa derivada de la usada por los anglosajones. Lo que sorprende a los lectores modernos es el hecho de que apenas fueron llamados «vikingos» fuera de Escandinavia.
¿De dónde procede entonces el familiar término «vikingo»? No hay una respuesta definitiva, porque el término puede tener orígenes diversos. En islandés antiguo (una variante del nórdico antiguo) la palabra vik (bahía, ensenada) puede haber sido empleada para los marineros que navegaban desde esos fondeaderos o se ocultaban en ellos, de forma que una denominación geográfica habría pasado a un nombre de grupo. Además, un área del sur de Noruega se llamaba Vik, y puede que este nombre lo portaran quienes navegaban partiendo de esa zona. También existe en islandés antiguo un verbo, víkja (moverse, desviarse), que pudo quedar adscrito a quienes hicieron del movimiento continuo su forma de vida. Las fuentes antiguas escandinavas (muy tardías en cuanto a la Era que nos ocupa) llaman a un saqueador víkingr, y a una expedición de estos saqueadores víking. Esto nos recuerda que «la palabra “vikingo” denominaba algo que hacías antes que algo que eras»[1].
Para muchos, en estos términos, se trataría de una ocupación temporal[2]. En otros momentos del año o durante otras fases de sus vidas no se comportarían como «vikingos» ni se les consideraría como tales. Y esto no acarreaba necesariamente una connotación negativa. En las fuentes nórdicas antiguas, si no eras de los que los sufrías ser vikingo era ser un aventurero, participar en una musculosa muestra de emprendimiento. No es de extrañar, por lo tanto, que las víctimas de los vikingos acuñasen sus propios términos, que no solían ser tan positivos. Incluso los rubicundos extranjeros que aparecen en las crónicas bizantinas tienen un deje a personajes extraños. De todos modos, como hemos visto, hay que admitir que a veces se empleaban términos más neutrales geográficamente («daneses», «Hombres del Norte»), aunque incluso estos eran empleados en el contexto de una valoración negativa. No había verdaderamente consideración romántica alguna en cuanto a los vikingos para quienes terminaban recibiendo sus atenciones.
Así pues, cabría preguntarse cuándo empezó a emplearse el término «vikingo» verdaderamente en Inglaterra. Existió un término en inglés antiguo derivado del antiguo término nórdico, wicing o wicingas, pero no parece ser una etiqueta para los piratas escandinavos hasta el siglo X. Y lo que es más sorprendente: se usa muy raramente (y siempre con la connotación negativa). Por el contrario, algunos nombres ingleses de la costa este contienen la palabra, y en tales ocasiones ha de ser un derivado de un nombre personal escandinavo. En cuyo caso hemos de aludir a un término positivo porque la persona llevaría dicho nombre ciertamente con orgullo: algo así como «soy un aventurero», y no «mi trabajo es aplastar y robar… o algo peor». Pero esto no ha de extrañarnos, porque la persona en cuestión tenía que ser casi seguro un colono escandinavo. Tenemos ejemplos como Wickenby (Lincolnshire) y Wigston (Leicestershire), que remiten a «aldea», Wiganthorpe (Yorkshire), que remite a «pueblo»[3]. Wigston es un nombre que une un nombre personal escandinavo con el nombre de una localidad en inglés antiguo.
Tras este infrecuente uso del inglés antiguo, la palabra no aparece de nuevo hasta casi un milenio más tarde, cuando se convierte finalmente en el término estándar para los invasores escandinavos durante el siglo XIX. Su grafía actual no existía antes de 1840. Tras esto se empleó para describir tanto a los que participaban en las expediciones de saqueo (tal y como lo empleaban los escandinavos) como para los escandinavos en general durante la Era vikinga (un uso que no se dio nunca en el pasado). Ha devenido tan popular que es la etiqueta escogida por la mayoría y sería confuso que empleásemos cualquier otra. Con todo, hay que señalar que pocos de los que reciben esa etiqueta se habrían identificado con ella en su tiempo, que muchos mercaderes y colonos no se darían por aludidos porque no es algo que ellos «hicieran». Pero la denominación ya está establecida.
Lo que está menos sujeto a polémica es la conclusión de que (con todas sus diferencias) compartían muchas características culturales, entre ellas algún dialecto de una lengua común que era inteligible para todos, que hoy denominamos «nórdico antiguo». El término describe un idioma escandinavo hablado entre el siglo VIII y el XIII que resultaba comprensible entre las fronteras de los distintos territorios que estas gentes ocupaban. Existieron, no obstante, dialectos occidentales y orientales del nórdico antiguo, junto a una tercera variante propia de la isla de Gotland y el Báltico. De esta lengua nórdica antigua provienen el danés, el feroés, el islandés, el noruego y el sueco. También existieron en su día lenguas norn en las Orcadas y las Shetland que han desaparecido. De ahí que muchos académicos prefieran la denominación «nórdicos» a «vikingos» para denominar a este grupo, aunque nosotros nos quedemos con la primera al hablar de aspectos lingüísticos y culturales y con la segunda para el resto de los casos, dado el grado en que la generalidad lo reconoce.
Los historiadores modernos tienden a usar el término «Era vikinga» para describir un periodo que va desde el siglo VIII hasta 1100 aproximadamente. Durante este periodo gentes de Escandinavia primero asaltaron y después se establecieron a lo largo de una extensa área geográfica, desde Rusia en el este a Groenlandia y la costa de América del Norte en el oeste. Realizaron incursiones en ambos lados del Canal de la Mancha y después se establecieron en Normandía, en el este y el oeste de Inglaterra, a lo largo de las islas septentrionales y occidentales de Escocia y establecieron un reinado vikingo en Dublín. Los vikingos colonizaron Islandia, las Islas Feroe y partes de Groenlandia. Estos colonos del Atlántico Norte utilizaron Noruega e Irlanda como trampolín para estas colonias particulares, y las modernas pruebas de ADN muestran que una amplia proporción de la herencia genética femenina en la Islandia actual procede de Irlanda (de donde fueron traídas claramente como viuda...
Índice
- PORTADA
- PORTADA INTERIOR
- CRÉDITOS
- DEDICATORIA
- SUMARIO
- MAPA
- CRONOLOGÍA BÁSICA
- PROTAGONISTAS
- GLOSARIO
- INTRODUCCIÓN
- 1. LOS VIKINGOS PAGANOS
- 2. UNA TORMENTA QUE VIENE DEL NORTE
- 3. LA CONVERSIÓN DE LOS VIKINGOS EN INGLATERRA
- 4. LA CRUZ Y EL MARTILLO: CRISTIANOS Y PAGANOS EN EL NORTE DE INGLATERRA
- 5. LA OTRA ISLA
- 6. EL DUCADO DE LOS HOMBRES DEL NORTE
- 7. LOS VIKINGOS CRISTIANOS DE DINAMARCA
- 8. LOS VIKINGOS CRISTIANOS DE NORUEGA
- 9. LOS VIKINGOS CRISTIANOS DE SUECIA
- 10. LOS VIKINGOS DEL ESTE: CRISTIANOS VIKINGOS EN RUSIA Y EN EL IMPERIO BIZANTINO
- 11. LOS VIKINGOS CRISTIANOS DEL ATLÁNTICO NORTE
- 12. LOS PRIMEROS CRISTIANOS AMERICANOS
- 13. UN REY VIKINGO CRISTIANO EN INGLATERRA
- 14. LOS JARLS CRISTIANOS DE LAS ISLAS DEL NORTE Y EL OESTE
- UN PENSAMIENTO FINAL. EL MUNDO DE LOS VIKINGOS EN 1150
- SOBRE LOS AUTORES
- BIBLIOGRAFÍA
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