Unos meses antes, en una reunión para jóvenes celebrada después de las actividades de la iglesia en ese mismo salón, había entregado mi vida a Cristo. Sin embargo, en esta ocasión la atmósfera era muy diferente. No había himnos ni canciones, ni testimonios, ni predicador, sino, en lugar de ello, una serie de oradores, todos muy negativos en su denuncia de los empresarios y bastante groseros en su lenguaje. Observé... y decidí que ese no era un lugar en el que debía estar un seguidor de Cristo.
Si hubieras insistido y me hubieras preguntado sobre el asunto, probablemente habría dicho que la Biblia enseña que no debemos unirnos en yugo desigual con los infieles (1 Corintios 6.13). Yo estaba determinado a seguir a Cristo y a ser moldeado por la Biblia, y estaba convencido de que lo que la Biblia enseñaba se aplicaba a todas las cosas que yo era y hacía -y no solo a mi vida en la iglesia y a mi comunión con otros cristianos-.
Mirando atrás, con la perspectiva que permite casi medio siglo, todavía pienso que mi preocupación era honesta. Sigo plenamente convencido de que es acertado tratar de darle a la Biblia un lugar principal entre todas las influencias que nos moldean y hacen que seamos quiénes somos y quiénes llegamos a ser. Sin embargo, también pienso que al rechazar afiliarme al sindicato no estaba siendo guiado y moldeado realmente por la Biblia tan plenamente como pensaba en aquel tiempo. Estaba siendo moldeado, seguramente, más bien por la influencia de los granjeros irlandeses autónomos entre los que me crie, gente independiente que se había hecho a sí misma y que consideraba que la actividad sindical era la fuente de muchos de los problemas del país en ese tiempo. Yo había sido moldeado por una cultura en la que se consideraba que siempre había que respetar a las personas con autoridad y no se me hubiera ocurrido pensar que los directivos y los empresarios son seres pecadores tanto como los que son contratados, y que no tienen como prioridad habitual los intereses de sus trabajadores.
En mi lectura de la Biblia, no me daba cuenta de que el Señor Jesús, a quien yo estaba tomando correctamente como modelo para mi vida en el mundo, fue compañero de gente de mala reputación, amigo de pecadores. Yo no era plenamente consciente de la preocupación bíblica por la justicia y la equidad. No estaba suficientemente moldeado por las metáforas bíblicas de la sal y la luz que nos animan a ser una influencia transformadora e iluminadora en el mundo.
La Biblia es para toda la vida
He contado este relato porque creo que ser moldeados por la Biblia es un proceso que abarca toda la vida y todos los aspectos de la misma. Es un proceso que tiene lugar a lo largo de toda la vida porque es importante para nosotros en cada momento de nuestra existencia. Yo era un adolescente que seguramente pensaba que tenía todas las respuestas, pero apenas estaba comenzando. Años más tarde, estoy a punto de compartir contigo parte de lo que he estado aprendiendo desde entonces, dentro del aula y fuera de ella, acerca del modo en que la Biblia nos moldea. Sin embargo, soy muy consciente de que me queda mucho por aprender, y más aún que aplicar, en mi vida y en mi trabajo.
Llegar a ser una persona moldeada por la Biblia es también algo que abarca todas las dimensiones de la vida, algo importante en cada actividad y en cada contexto en que nos encontramos. Este es un libro escrito principalmente para quienes enseñan y en los capítulos que siguen trataré de mostrar diversas maneras en las que la Biblia nos moldea como docentes. Pero no solo nos moldea como docentes, pues estoy convencido de que estas múltiples formas son relevantes para nosotros en la vocación a la que Dios nos llame -la atención sanitaria, la planificación urbana, la conducción de vehículos, la publicidad, las tecnologías de la información y la comunicación, la gestión de proyectos, las artes o los medios de comunicación, la agricultura, y sí, los seguros de automóvil... y también la enseñanza-. La Biblia nos dice que todo lo que hagamos lo hagamos para el Señor y es a él a quien servimos (Colosenses 3.23-24). ¡El ministerio cristiano no se limita a la predicación, a la evangelización y a la actividad dentro de la iglesia local! Le servimos dondequiera que estemos y en lo que quiera que trabajemos, y deberíamos ser moldeados por la Biblia en y para todos estos contextos de nuestro servicio cristiano.
En este libro exploraremos diferentes maneras en las que la Biblia nos transforma. (Debería mencionar que aquí y a lo largo del libro estoy hablando realmente de cómo Dios se revela a sí mismo y nos moldea por medio de la Biblia). La Biblia llega a nosotros en la forma de un relato y esto tiene un significado profundo sobre el modo como puede moldearnos. Las metáforas bíblicas tienen su lugar, así como las declaraciones que la Biblia hace y los principios que están expresados o se derivan de esas declaraciones. La Biblia también nos proporciona modelos para nuestra vida.
Nuestras expectativas sobre el modo en que la Biblia nos puede moldear depende del tipo de libro que consideramos que es. Por tanto, comenzaremos con esta pregunta: ¿qué tipo de libro es la Biblia?