| El psicodrama como una parcela de la obra de Moreno |
Jacob Levy Moreno (Bucarest, Rumanía, 22 de mayo de 1892 – Beacon, Estados Unidos, 14 de mayo de 1974) fue un médico psiquiatra, procedente de una familia rumana que había recalado en aquel país durante la huida de los judíos de Sefarad (España). La familia emigró de Rumanía a Viena, donde el joven Jacobo Levi realizo sus estudios de Medicina y Filosofía y comenzó, con la inquietud que siempre le caracterizó de experimentar y saber más, a ayudar a los niños que jugaban en los jardines de Viena a escribir sus propios cuentos y luego representarlos, dramatizarlos. También ayudó a las prostitutas a organizarse como colectivo pagando sus propios médicos y abogados para defenderse de la esclavitud de los proxenetas.
Posteriormente, como una experiencia más, creó un espectáculo de teatro de la espontaneidad y enseguida veremos cómo, según algunos autores, nació el psicodrama por lo ocurrido en algunas de estas sesiones de teatro. Según otros autores, el psicodrama nace en los cuentos dramatizados con los niños en los jardines de Viena, o en el juego de Moreno con unos amiguitos de “reproducir el cielo con Dios y los ángeles” o aún, en la ayuda de Moreno a las prostitutas.
Manejamos en este libro y así se suele hacer, el término “psicodrama” para referirnos a la obra de Moreno, cuando realmente, la creación de Jacobo Levi es mucho más amplia. Como trataremos en otro capítulo, veremos que tiene sobre todo tres amplios campos: la sociatría (en la que se integra el psicodrama, el socio drama y otras vías), la sociometría y la socionomía o ciencia de los grupos.
En este libro nos referiremos también de un modo necesariamente más breve de lo que desearíamos al resto de la obra de Moreno, pero nos centraremos en el psicodrama, ya que en esta obra pretendemos aportar todo un modelo de un moderno psicodrama, más allá de los postulados del creador, tal como este deseaba. Nosotros hemos creado la expresión “solo es psicodramatista el que va más allá del psicodrama moreniano, es decir solo es moreniano el que no es moreniano”.
| El término drama, tragedia, comedia |
A algunos que toman contacto por primera vez con el psicodrama les provoca un cierto rechazo el término “drama”, puesto que lo interpretan o lo traducen como tragedia, sin tener en cuenta que el término drama en griego significa “acción” y desde ahí podemos hablar, referirnos a drama como comedia o tragedia, si se trata de teatro, y hablar de psicodrama simplemente como una psicoterapia que introduce la acción. La acción es uno de los puntos clave de la renovación que introdujo Moreno en la psicoterapia. Aceptando que la palabra también es acción, Moreno inserta el trabajo con el cuerpo y la interacción entre los cuerpos en la nueva terapia que introduce al principio del siglo XX, con lo que pasa de una comunicación limitada a la palabra (menos de un cinco por ciento de las posibilidades que tenemos para relacionarnos), a todo aquello gestual, movimientos, tactos e interacción, en suma, que constituyen el noventa y tantos restante de posibilidades de comunicación en nuestra especie.
| Mito del origen, conocer el origen |
Una posición que defienden los mitólogos y que recogen los creadores de los modelos especulativos es el de la necesidad de conocer los orígenes de las cosas, de los sucesos. Aducen que solo retrocediendo al porqué de los orígenes podemos recuperar nuestra vivencia de seres humanos, de instaurarnos en un modelo de ser perteneciente a nuestra especie. De ahí nacen los rituales de “vuelta al origen”, como en nuestra cultura occidental en el rito de la Eucaristía. Al llevar lo anterior al extremo, algunas terapias, intentando aclarar, resolver, conocer a fondo los orígenes del sufrimiento que aqueja al individuo, vuelven una y otra vez en un “ouroboros” que se eterniza a la investigación de la primera infancia del sujeto, olvidando que el interés en psicoterapia está en el hoy, ya que las referencias al pasado siempre están, transformadas por el tiempo en algo diferente de lo que creemos que fueron nuestros inicios. Es la verdad mentirosa, la mentira de la verdad que inhabilita la fantasía de algunos terapeutas por trabajar terapéuticamente con lo que denominan “regresiones a la infancia”. Tras esta incursión rápida en un tema de gran interés y sobre el que volveremos con frecuencia en este libro, vamos al origen del psicodrama.
Como apuntamos más arriba, Moreno se interesó por algo que estaba de alguna manera de moda en distintos países: el teatro espontáneo. La idea se centraba en crear un teatro del pueblo y para el pueblo, un teatro en que el público fuera al mismo tiempo el creador del libreto y el actor. Lo que se perseguía era un teatro que no solo fuera un hecho estético, una forma de arte, sino también un camino de reflexión para el individuo y una visión crítica y constructiva de lo social.
Moreno se hizo con un local y se iniciaron las sesiones de teatro espontáneo o de la espontaneidad, puesto que de las dos maneras lo denominó Moreno. Afluyó abundante público y entre las personas que actuaron lo que deseaban, apareció una joven, Barbara. Esta actriz gozaba en representar un personaje alegre, vivaz, afectivo que atrajo a otro de los visitantes, que le pidió matrimonio. No mucho tiempo después, aquel hombre acudió a Moreno contándole angustiado que Barbara no era como en aquellas representaciones. Que en la vida matrimonial, era una mujer dura, agresiva, incómoda. Moreno tuvo la ocurrencia de proponerle a Barbara representar a partir de ahora unas escenas muy diferentes a aquellas en las que ella había intervenido. Situaciones duras de discusión, de lucha desde el papel de prostituta, peleas con los proxenetas y con los clientes desde aquel papel, etc. Se produjo un cambio radical. El marido vino a decir que ahora era una mujer ideal. Aquello se constituyó en una iluminación para el genio de Moreno. Se dio cuenta de que la representación de diversos roles podría convertirse en una vía terapéutica. Se puede decir que este es el origen último del psicodrama.
El psicodrama como modelo terapéutico se aparta progresivamente del teatro espontáneo, que persiste por su lado como una vía no solo artística, sino con esa intención primaria de ayudar también a lo individual y lo social. Independizado el psicodrama como modelo, como vía terapéutica se va conformando también como un modelo existencial del ser humano, una visión psicológica de su evolución biográfica, un modo de estudiar la psicopatología y un método terapéutico.
| Qué es y qué no es el psicodrama |
Desde los párrafos anteriores ya nos aproximamos a dejar claro qué es el psicodrama y qué no es. El primer punto queda claro, lo que es. Pero para muchos no queda claro lo que no es y es que todavía algunos profesionales que, o desconocen el psicodrama o siguen en la lucha que se inició hace dos siglos contra él, lo califican de técnica. Este calificativo puede nacer, como digo, de un desconocimiento de la realidad de lo que tratamos o una vía de desvalorización de un modelo que se opone a los intereses propios. De hecho, he sido testigo del temor que a veces provoca el psicodrama entre los profesionales adheridos a otros modelos, ya que piensan que pueden quedar desvalorizados ante la extensión y profundidad propia del psicodrama.
Me reafirmo en que el psicodrama no es una técnica ni un conjunto de técnicas. Por supuesto recurre a un abanico inmenso de técnicas que crecen cada día por la creatividad de los buenos psicodramatistas, pero es posible trabajar con un buen psicodrama sin recurrir más que al hecho de la dramatización, que no deja de ser una técnica básica, bien utilizada en su rol de ritual terapéutico.
La aparición del psicodrama en EE. UU. hizo que todos los prácticos de los diferentes modelos de psicoanálisis se opusieran. Parece que eran más o menos conscientes de lo que se les venía encima, porque el psicodrama surgía con una nueva fuerza despertando un nuevo interés en los profesionales. Un momento clave fue cuando Moreno aceptó el reto de ver si aplicando su modelo psicodramático y sociométrico conseguía modificar la difícil situación en la prisión de Sing-Sing. Moreno aceptó el reto, se produjo un cambio muy significativo del que se hizo eco la prensa, lo que repercutió en un avance fundamental del psicodrama tanto en EE. UU. como en otros países que se interesaron por conocerlo. Había nacido un nuevo paradigma. Paradigma en el sentido del filósofo Kuhn, es decir un modelo de pensamiento seguido por un cierto número de científicos interesados por el tema. Fue una verdadera revolución el paso del modelo psicoanalítico en general, como vía metapsicológica especulativa, al psicodrama que seguía el espíritu de la filosofía pragmática, en boga en EE. UU., que persigue la utilidad. El nuevo paradigma adherido a este modelo pragmático se mostraba más útil, rápido, eficaz y profundo. Fue combatido y lo sigue siendo aún en escritos y congresos, lo que no ha impedido que se extienda por todo el mundo y que obligue a los modelos metapsicológicos a un replanteamiento de sus postulados, dando lugar a la diáspora de una infinidad de nuevos “psicoanálisis”, a veces en pugna entre ellos.
Los viajes de Moreno por distintos países de Europa, entre ellos España, donde fue recibido con brazos abiertos por el Profesor Sarró, catedrático de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Barcelona, que le concedió el título de Doctor Honoris Causa. No solo estuvo en España, la antigua Sefarad, de la que aún conservaba el apellido sefardí tan español de Moreno y el amor de todos aquellos que tuvieron que renunciar a su vieja patria pero que seguían recordándola, a veces conservando incluso las llaves de sus antiguas casas. Los viajes se repitieron por la mayor parte de los países europeos, incluso de Oriente Próximo, en una labor de sembrador, como título que yo le concedo a quien supo multiplicar el fruto de su obra por todo el mundo. En este punto quiero recordar la entrevista de Moreno con Sigmund Freud cuando este acababa de dar una conferencia sobre sueños telepáticos. Moreno se acercó a Freud y cuentan que le dijo: “Usted, profesor, analiza los sueños de los pacientes, yo les ayudo a seguir viviendo”. Este interés, esta intención de Moreno de ayudar a vivir, de que el psicodrama fuera una vía para mejorar el futuro de los seres humanos como individuos, como sociedad, sigue presente en el espíritu de todo psicodramatista.
| Una revolución en el mundo de la Psicología |
Ya el Profesor Sarró denominó la obra de...