La explosión racionalista del siglo XVII
eBook - ePub

La explosión racionalista del siglo XVII

  1. 72 páginas
  2. Spanish
  3. ePUB (apto para móviles)
  4. Disponible en iOS y Android
eBook - ePub

La explosión racionalista del siglo XVII

Descripción del libro

eBook Interactivo. Al mismo tiempo que se producían estas revoluciones sociales y económicas en Europa, los pueblos comenzaron a manifestar una tendencia a la unión lingüística y cultural que iba a perfilar los límites nacionales. El nacionalismo que habían iniciado el siglo anterior España, Francia e Inglaterra, se extendió ahora a toda Europa. Y este estallido nacionalista casi siempre fue acompañado de un resurgir artístico que caracterizaba cada zona y cada momento de forma inconfundible.

Cuenta con la confianza de 375,005 estudiantes

Acceso a más de 1,5 millones de títulos por un precio mensual justo.

Estudia de forma más eficiente usando nuestras herramientas de estudio.

Información

Editorial
Hiares
Año
2015
Edición
1
ISBN del libro electrónico
9788416014118
Categoría
Historia

EL PENSAMIENTO RACIONALISTA DEL SIGLO XVIII

Sobre estos precedentes se levanta la filosofía moderna, que es la expresión de un nuevo tipo de vida. Veamos en que consiste, en líneas generales, este cambio producido en el pensamiento europeo desde los tiempos medievales a la modernidad. O mejor todavía, hemos de remontarnos al pasado del mundo clásico para comprender mejor la transición. La filosofía antigua es el conocimiento de las cosas. Ya Aristóteles declara formalmente que la pregunta fundamental de la filosofía es «¿qué es el ser?». El «ser» de las cosas, es decir, la substancia. Toda la filosofía antigua es un largo camino en pos de una pregunta: ¿qué es el ser de las cosas? El mundo cristiano de los primeros siglos de nuestra Era se desentiende de esta cuestión. Unos dicen que por decepción, otros por aburrimiento. Sea por lo que fuere, el hombre cristiano vuelve su espalda a la naturaleza, a las cosas y se desinteresa de ese «ser» que los antiguos habían buscado con tanto afán. La más profunda razón de ese distinto modo de proceder quizá sea que los griegos creían que el «ser» de las cosas era increado y existía desde siempre. El cristiano cree, en cambio, que Dios ha creado el mundo y todos los seres que en él habitan. Los ha creado como ha querido y no podemos penetrar en su secreto si El no quiere. Según el cristiano, el conocimiento sólo puede venir por revelación directa de Dios. Todo lo que necesitamos para salvarnos nos lo revela Dios. Todo conocimiento extra es sobrado e inútil, incluso sacrílego, porque peca de soberbia. Al cristiano no le interesan las cosas como al griego. Por eso la filosofía medieval no se edifica sobre la pregunta ¿qué es el ser de las cosas?, sino que concentra su atención en lo que para ella era el gran problema: Dios y el alma. Estos son los dos grandes problemas medievales. Si pudiéramos sintetizar y resumir todas las manifestaciones humanas -no sólo filosóficas, sino artísticas, etcétera- que se producen en el Medievo, veríamos que tienen en su interior esta problemática: «¿Qué es nuestra alma con respecto a Dios?». Pero la filosofía medieval no es casi nunca verdadera filosofía. ¿Por qué? Porque busca racionalmente soluciones que ya tiene de antemano por revelación. La Escolástica es una estupenda disciplina mental, vacía de contenido. La filosofía no tiene tanta importancia por lo que descubre o niega, como por el esfuerzo que estos descubrimientos y negaciones cuestan al hombre. Una filosofía que ya sabe de antemano las conclusiones a las que debe llegar, no puede ser una filosofía porque anula el riesgo de la duda, que es la fruición suprema del filósofo, la circunstancia que garantiza su integridad. Imaginemos a esos torerillos que dan pases airosos a un compañero que luce -eso sí una estupenda cornamenta disecada. Eso sólo es toreo de salón, quizá la mejor forma de aprender, pero no es toreo porque se suprime la condición indispensable: el riesgo. La Escolástica medieval fue una filosofía de salón; perfecta y pulida como pocas y condenada a la inutilidad desde su comienzo. Los esfuerzos de Santo Tomás por unir la filosofía y la teología son el último error de la Escolástica que, no sólo camina por un sendero ficticio cuyo fin conoce de antemano, sino que ahora emplea un instrumental también conocido de antemano. Todo es falso, el camino o método y el final o sistema. Claro está que no todos los pensadores medievales siguieron sin vacilar los pasos de la Escolástica oficial. Los franciscanos rechazaron varias veces la filosofía tomista y abrieron una brecha peligrosa en el pensamiento medieval, brecha por donde luego iba a correr el río de la filosofía moderna. Esta brecha fue el Nominalismo y la disputa de los Universales. Pero todo esto nos aparta un poco de nuestro escueto itinerario hacia el modernismo.
Decíamos que a los griegos les interesaban las cosas y se preguntaban ¿cuál era su ser? A los cristianos les preocupa el alma y Dios y se preguntan ¿cuáles son las relaciones entre Dios y el alma? Pues bien, el hombre moderno vuelve su mirada a las cosas. Ya lo hemos visto al hablar del Renacimiento. Pero también vuelve su mirada al tema medieval por antonomasia: el alma. Contrasta y funde estas dos experiencias. Se pregunta inconscientemente: ¿Qué es más real, el ser de las cosas o nuestra alma, el alma individual de cada uno de nosotros? Y aquí viene su solución, original y contundente, que voltea todo el pensamiento. Las cosas no son tan reales como las afecciones de mi alma. Si los griegos se preguntaban por el ser de las cosas es que para ellos este «ser» era lo único indudable. Si los cristianos hacían lo propio con Dios y el alma (en general con las almas de todos los cristianos), es porque para ellos estas dos cosas (Dios y las almas) eran lo único indudable. Pero el moderno cree que tanto Dios como las cosas tienen una existencia dubitable. No decimos dudosa. Ningún pensador moderno duda de la existencia de Dios. Sólo decimos dubitable. Es decir: no es absolutamente seguro e incuestionable que las cosas, Dios o las almas, existan. Por lo tanto, no pueden levantar sobre ello su filosofía. Lo único indubitable es lo que yo pienso de las cosas, de Dios y las almas y de todo el Universo. Lo único que tiene existencia indubitable es el pensamiento en tanto que es pensado. Este es el gran descubrimiento de los filósofos del siglo XVII, como vamos a ver inmediatamente.
La primera figura que tenemos que estudiar es René Descartes (FIG. 21), nacido en Turena en 1596. Estudió en el colegio de jesuitas de la Flecha y después abrazó la vida militar, recorriendo casi todos los países europeos, aprovechando las numerosas guerras del siglo XVII. En 1619, cuando contaba veinticinco años, concibe su obra más famosa: el «Discurso del Método”, realizada algo después. Más tarde se traslada a Holanda y desde allí entra en contacto con muchos hombres de ciencia europeos y sigue madurando su sistema. Invitado por la reina Cristina de Suecia (FIG. 22), se traslada a éste país en 1649 y muere allí poco después. Además del «Discurso del Método», publicado en 1637 (FIG. 23), hace otras obras de temas muy variados, como las «Meditaciones de filosofía primera», el «Tratado de las pasiones del alma», la «Geometría analítica», y muchos otros. Más que un nuevo sistema filosófico, su obra es un nuevo camino, un método.
Descartes parte de la duda. Es un gran escéptico que duda de todo lo que saben los hombres de entonces. No de los conocimientos prácticos, sino de los teóricos, los que podríamos llamar científicos. Las únicas ciencias que se demuestran son la matemática y la lógica. Todas las demás entran en el terreno de lo opinable. No cree que los sentidos nos den datos ciertos sobre la realidad. Pueden darlos, pe...

Índice

  1. LOS PRECEDENTES FILOSÓFICOS DE LA EDAD MODERNA
  2. EL PENSAMIENTO RACIONALISTA DEL SIGLO XVIII
  3. OTRAS PUBLICACIONES

Preguntas frecuentes

Sí, puedes cancelar tu suscripción en cualquier momento desde la pestaña Suscripción en los ajustes de tu cuenta en el sitio web de Perlego. La suscripción seguirá activa hasta que finalice el periodo de facturación actual. Descubre cómo cancelar tu suscripción
No, los libros no se pueden descargar como archivos externos, como los PDF, para usarlos fuera de Perlego. Sin embargo, puedes descargarlos en la aplicación de Perlego para leerlos sin conexión en el móvil o en una tableta. Descubre cómo descargar libros para leer sin conexión
Perlego ofrece dos planes: Esencial y Avanzado
  • El plan Esencial es ideal para estudiantes y profesionales que disfrutan explorando una amplia gama de categorías. Accede a la Biblioteca Esencial con más de 800.000 títulos confiables y superventas en negocios, crecimiento personal y humanidades. Incluye tiempo de lectura ilimitado y voz estándar de Lectura en voz alta.
  • Avanzado: perfecto para estudiantes avanzados e investigadores que necesitan acceso total y sin restricciones. Desbloquea más de 1,5 millones de libros en cientos de categorías, incluyendo títulos académicos y especializados. El plan Avanzado también incluye características avanzadas como Lectura en voz alta Premium y Asistente de investigación.
Ambos planes están disponibles con ciclos de facturación mensual, semestral o anual.
Somos un servicio de suscripción de libros de texto en línea, donde puedes acceder a toda una biblioteca digital por menos del precio de un solo libro al mes. Con más de 1,5 millones de libros en más de 990 categorías, ¡te tenemos cubierto! Conoce nuestra misión
Busca el símbolo de lectura en voz alta en tu próximo libro para ver si puedes escucharlo. La herramienta de lectura en voz alta lee el texto en voz alta por ti, resaltando el texto a medida que se lee. Puedes pausarla, acelerarla y ralentizarla. Obtén más información sobre la lectura en voz alta
¡Sí! Puedes usar la aplicación de Perlego en dispositivos iOS y Android para leer cuando y donde quieras, incluso sin conexión. Es ideal para cuando vas de un lado a otro o quieres acceder al contenido sobre la marcha.
Ten en cuenta que no será compatible con los dispositivos que se ejecuten en iOS 13 y Android 7 o en versiones anteriores. Obtén más información sobre cómo usar la aplicación
Sí, puedes acceder a La explosión racionalista del siglo XVII de Ernesto Ballesteros Arranz en formato PDF o ePub, así como a otros libros populares en Historia y Historia del arte. Tenemos más de 1,5 millones de libros disponibles en nuestro catálogo para que explores.