
- 75 páginas
- Spanish
- ePUB (apto para móviles)
- Disponible en iOS y Android
eBook - ePub
Algunos aforismos
Descripción del libro
Los aforismos de Lichtenberg son una creación marginal: fueron escritos con paciencia y gusto en los márgenes de unos cuadernos. Del margen pasaron a formar libros enteros: Lichtenberg ya es uno de los grandes de la literatura alemana. Sus aforismos contienen todas las delicias del arte de la miniatura, entre otras, la sabiduría, el buen humor y la justicia.
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Información
Categoría
LiteratureCategoría
Literature GeneralEL LENGUAJE Y OTRAS MANCHAS DE TINTA
Tal vez sea ésta la descripción de una mancha de tinta.
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Cuando un libro choca con una cabeza y suena a hueco, ¿se debe sólo al libro?
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La metáfora es mucho más inteligente que su autor, y eso sucede con muchas cosas. Todo tiene su profundidad. Quien tiene ojos ve todo en todo.
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Los libros griegos y latinos se han introducido como los sementales árabes en Inglaterra. Podemos proporcionar el árbol genealógico de ciertos libros como los ingleses de sus caballos.
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En un artículo: El sacrificio de los primogénitos aún es recomendable, en el caso de los versos.
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En nuestros poetas de moda es demasiado evidente que la palabra genera la idea. En Milton y Shakespeare el pensamiento siempre crea la idea.
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Se diría que nuestros idiomas han enloquecido. Cuando queremos una idea, nos ofrecen una palabra; cuando exigimos una palabra, nos brindan una raya, y donde esperamos una raya, hay una obscenidad.
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Del berrido del niño surgió el idioma como de la hoja de parra un vestido de gala francés.
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Un discurso no tiene que estar impreso. Hubo buenos oradores en tiempos en los que presumiblemente se escribía mal, y algo que se puede leer bien no tiene que ser escuchado; son dos cosas muy distintas. Una pintura no debe estar bajo el microscopio. Nuestros dramaturgos deberían tomarlo en cuenta.
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Miles de personas pueden ver el sinsentido de una frase sin tener la capacidad de refutarla formalmente.
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Esto debe servirme de advertencia. Como aquel gran escritor francés, de ahora en adelante no daré nada a la imprenta sin que antes lo lea mi cocinera.
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En cierta obra un hombre célebre preferiría leer lo que tachó que lo que dejó.
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Al prólogo se le podría llamar pararrayos.
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Ahí se aplica a la perfección lo que Butler dice de un mal crítico: si no encuentra un error, lo comete.
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El pensamiento aún tiene demasiado espacio libre al expresarse. He señalado con el mango de un bastón lo que debía haber señalado con la punta de una aguja.
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A un prólogo se le podría llamar “matamoscas” y a una dedicatoria “bolsa de limosnero”.
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Se diría que el señor S., que entró a la fama por el portal de la historia, quisiera escapar de ella por la portezuela de la poesía.
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Los periodistas han construido una capillita de madera que llaman el Templo de la Fama, donde todo el día clavan y desclavan retratos, con tal escándalo que nadie escucha sus propias palabras.
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Sin duda la primera sátira fue hecha por venganza. Utilizarla para el mejoramiento del prójimo, contra los vicios y no contra los viciosos, es ya un pensamiento domesticado, enfriado, deglutido.
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Al escribir mantén la confianza en ti mismo, un orgullo noble y la certeza de que los demás no son mejores que tú; ellos evitan tus errores y en cambio cometen otros que tú has evitado.
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Pido a todos los cielos que al menos me impidan escribir un libro de los libros.
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Los jardines deben ser universidades y los árboles libros […]
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Como han observado algunos filósofos, le debemos muchos errores al mal empleo de las palabras. Acaso a ese mismo mal empleo le debemos los axiomas.
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Con poco ingenio se puede escribir de tal forma que otro necesite mucho para entenderlo.
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Alguno de nuestros ancestros debe haber leído un libro prohibido.
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Yo y me. Yo me siento —se trata de dos objetos—. Nuestra falsa filosofía permea el lenguaje entero; por así decirlo, no podemos razonar sin razonar mal. No se toma en cuenta que el lenguaje es una filosofía (al margen de lo que se diga). Quienquiera que hable alemán es un filósofo popular; nuestra filosofía universitaria está hecha con las limitaciones del lenguaje. Toda nuestra filosofía no es sino una rectificación de los usos del lenguaje, esto es, la rectificación de una filosofía (la más común). La filosofía común sólo tiene la ventaja de contar con declinaciones y conjugaciones. Así, enseñamos la verdadera filosofía en el lenguaje de la falsa. De nada sirve explicar las palabras, pues con explicaciones de palabras no altero los pronombres ni su declinación.
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¿No es curioso que una traducción literal casi siempre sea mala? Sin embargo, todo se puede traducir bien; ahí se aprecia qué tanto se entiende el idioma, es decir, qué tanto se conoce al pueblo que lo habla.
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Un buen personaje para una comedia o una novela: alguien con tal sentimiento de culpa que entiende todo con excesiva sutileza, interpretándolo en su contra.
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Las cartas de un hombre inteligente siempre incluyen el carácter de sus destinatarios. Esto se puede mostrar espléndidamente en una novela epistolar.
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La escritura es excelente para despertar el sistema que dormita en cada hombre; cualquiera que haya escrito habrá notado que al escribir siempre se despierta algo que hasta entonces conocíamos de u...
Índice
- Portada
- El hombre en la ventana: fragmentos autobiográficos
- La mente y el cuerpo
- Sacerdote de sí mismo
- El lenguaje y otras manchas de tinta
- Ángeles y animales
- La barbarie ilustrada
- Las causas
- El cuchillo sin hoja, al que le falta el mango
- Los sueños
- Inmensidad de lo pequeño
- Las figuras de Lichtenberg