Este capítulo incluye otro de los “ingredientes clave” a los que me he referido en la introducción: el movimiento físico. Resulta gratificante encauzar toda esa energía del alumnado, de modo que produzca un aprendizaje efectivo.
Las pequeñas aulas llenas de niños, pupitres, sillas, bandejas con papeles, libros, cajas, ordenadores, etc., no resultan siempre el ambiente ideal para este tipo de actividades. Es necesario también tomar en peso los temas de salud y seguridad.
Aun así, como veremos a lo largo del capítulo, muchas de estas actividades sí pueden realizarse dentro del aula.
En cualquier caso, trasladar las propuestas al recibidor de la escuela o al patio de recreo es, sin duda, incluso una mejor solución.
| | Expresión Oral |
Estos juegos requieren algún tipo de respuesta física, o bien practicar el idioma en movimiento. Hacia el final de este capítulo, los juegos van orientados a practicar la formulación de preguntas y respuestas, así como, en concreto, descubrir los gustos de los demás. |
ESCUCHAR, RECONOCER Y RESPONDER A SONIDOS Y PALABRAS
67. Levantarse, sentarse
En primer lugar, se divide la clase en grupos pequeños. Si las mesas ya están distribuidas por grupos de trabajo, esto resulta fácil de organizar.
Se entrega a cada grupo una palabra y se les dice que, cuando la escuchen, deben levantarse todos a la vez.
Entonces, se van diciendo las palabras en voz alta. Si se varía el ritmo de esta actividad, se podrá comprobar que, cuanto más rápido se vaya, más motiva a los alumnos.
Para introducir un cambio, algunas veces pueden decirse las pala-bras en la lengua materna y los alumnos deberán ponerse en pie y responder en el idioma extranjero que se esté impartiendo.
68. Simón dice
Uno de los juegos más populares que implican una respuesta física es “Simón dice”. El profesor podrá cambiar el nombre “Simón” por otro que resulte apropiado en el idioma extranjero que se esté aprendiendo.
Se trata de uno de los juegos que más me piden los alumnos. Funciona especialmente bien con acciones que se realizan habitualmente en el aula, pero también puede usarse para cualquier otro tema en el que los alumnos produzcan una respuesta física, por ejemplo, hobbies.
En caso de no conocer el juego, la dinámica es muy sencilla. Si se pide a los alumnos que realicen una acción introduciendo la frase con “Simón dice”, entonces deben hacerlo. La misma petición, pero sin “Simón dice”, significa que deben continuar con la última acción que estaban haciendo.
Si realizan la acción solicitada sin que Simón lo diga, entonces están eliminados.
Se trata de unos de los juegos en los que resulta más complicado llegar al final y nombrar al ganador. Los niños se vuelven tan expertos, sobre todo en los últimos cursos de educación básica, que resulta muy difícil pillarles en falta.
Puede pedirse a los alumnos que ya han s...