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Reconocimiento del campo iberoamericano de la Televisión Pública
Guillermo Orozco Gómez
Darwin Franco Migues
Universidad de Guadalajara
En los países de la región iberoamericana, salvo excepciones, los sistemas televisivos y las leyes de telecomunicaciones y radiodifusión históricamente han conformado escenarios mediáticos en los que, no obstante se haga espacio para medios no comerciales llamados de forma genérica medios «públicos» o medios de «interés público», se privilegia y salvaguarda el interés mercantil como prioridad en la licitación y usufructo de los medios de comunicación en su conjunto. Esto a pesar de reformas consecutivas en la mayoría de los países (Orozco y Franco, 2018).
Si bien en los medios de interés público las audiencias no son concebidas como meros consumidores, tampoco son interpeladas como ciudadanos cabales, sujetos de derechos en sus interacciones comunicacionales mediáticas. Con frecuencia se les interpela desde las pantallas de estos medios como meros habitantes de una nación o ciudad a los que constantemente hay que recordarles las acciones del poder o las visiones correctas de los hechos, instruirlos, llevarles algo de cultura y entretenimiento o influirles en sus posiciones como electores de candidatos políticos (Ortega, 2006).
Las televisoras públicas en Iberoamérica: entre dos modelos mediáticos
Como sostuvieron en su momento los académicos venezolanos Pasquali y Vargas (1990), la creación y desarrollo de los medios públicos en Iberoamérica ha enfrentado siempre dos batallas: la externa, que afrontan contra los medios comerciales en búsqueda de audiencias, y la interna, donde día con día tienen que ganar autonomía para hacerse de recursos y financiamiento de parte de los gobiernos o instituciones estatales o académicas que los albergan y/o auspician, para quienes son vistos más que como medios de servicio público, como extensiones de sus órganos de comunicación social .
El investigador chileno Valerio Fuenzalida (2012, pág. 1) precisa que en Iberoamérica y especialmente en América Latina, esta doble disputa sucede porque:
en el nombre de Televisión Pública se engloba una gran variedad de televisoras con diferente estatuto de propiedad, con diferentes formas de financiamiento y con diferentes énfasis en su programación: propiedad estatal con dependencia o con autonomía del Gobierno, propiedad del Gobierno estatal, propiedad del Estado pero con administración superior por parte del Gobierno Regional, propiedad universitaria; financiamiento total o parcial con fondos públicos, autofinanciamiento total o parcial.
Estas diversas formas de concepción y operación de los medios públicos propician que no sea posible hablar de un solo modelo o esquema de éstos en Iberoamérica, porque cada país guarda sus particularidades. Ni en España y Portugal, donde sus medios nacieron y crecieron más apegados a un modelo europeo de servicio público y se consolidaron como medios no convencionales, esa constitución mediática no ha significado que sean medios totalmente públicos en el sentido de «espacios públicos de comunicación». Ni totalmente autónomos del poder central en sus países, como recién se ha visto con la designación de un nuevo director para la RTV en España, que como sistema mediático se encontró en proceso de ser reasumido por el nuevo gobierno. Caso que ha mostrado la fragilidad de un gran sistema de medios públicos ante el poder político en turno, a pesar de su madurez histórica y su gran reconocimiento nacional e internacional por la alta calidad en la producción de sus contenidos, especialmente de ficción.
Como estableció Bustamante (2013) para el caso de la Corporación de Radio y Televisión Española (RTVE), muchos medios públicos padecen prematuramente «la enfermedad endémica del servicio público, por su subordinación al poder político» (pág. 55).
Especialistas en materia de medios públicos precisan que modelos como el British Broadcasting Corporation (BBC) en Inglaterra; Atmospheric Reentry Demonstrator (ARD) en Alemania; Radiotelevisione Italiana en Italia; Public Broadcasting Service (PBS) en Estados Unidos o Canadian Radio Broadcasting Commission en Canadá sí son esquemas donde prevalece el «sentido público» que tendrían que tener esos medios, ya que en el centro de su propuesta comunicacional está el derecho a la comunicación de sus ciudadanos-audiencia (Orozco y Franco, 2018).
John Reith, quien dirigió la BBC desde su creación en 1922 hasta 1938, en su libro Broadcast over Britain señala que un medio público para ...