Los niños son científicos por naturaleza. ¡Se asombran, predicen y experimentan con todo! Pero los científicos trabajan mejor en un equipo que individualmente, por eso, estas actividades están diseñadas justamente para las exploraciones en equipo. Los niños investigarán juntos temas científicos así como procedimientos científicos, mientras practican las habilidades sociales de cooperar, ayudar y trabajar con los demás.
Muchas de estas actividades funcionan mejor cuando los niños trabajan en parejas. Los niños tendrán que esperar para usar los materiales, controlar sus impulsos de arrebatárselos al otro, y comunicar sus ideas juntos.
Mientras tanto, los niños también estarán aprendiendo habilidades de resolución de problemas que perdurarán durante toda la vida.
11. Los sonidos que nos rodean
¡Los niños pequeños no son ajenos al sonido! En esta actividad, los niños explorarán tanto los sonidos en sus entornos como los que ellos hacen.
Habilidades Científicas
Habilidades Socioemocionales
Relajarse con determinados comportamientos.
Aprender cómo me afectan mis sentidos.
Materiales
Objetos que emitan diferentes sonidos, como campanas, silbatos, bocinas…
Bolsas de papel o de sándwich.
Tubos de papel de WC o de papel de embalar.
Papel mural o de embalaje.
Nota:
Ten en cuenta que hay algunos niños que son particularmente sensibles al sonido, y algunos de estos serán incómodos para ellos. Muéstrate atento y bríndale apoyo al niño que parezca molestarse fácilmente con el sonido. Permite que se tape los oídos con las manos si así se siente mejor.
Manos a la obra
Los niños utilizan su sentido del oído para que este les ayude a percibir y aprender sobre el mundo. Trabajar con el sonido aporta habilidades científicas, de escucha y de pensamiento.
1. Inicia las investigaciones sobre el sonido con un sencillo juego de escucha en el momento del corrillo. Escoge un objeto que emita un sonido interesante, y ocúltalo dentro de una bolsa de papel o cualquier bolsa opaca. Invita a los niños a adivinar qué hay en la bolsa sencillamente escuchando el sonido. Escucha todas sus ideas, y entonces muéstrales lo que es. Puede que los niños quieran tocar y ver el objeto cuando salga de la bolsa.
2. Pídeles que permanezcan en silencio durante unos segundos y que escuchen y te digan qué pueden oír en el silencio.
3. Pregúntales qué han oído. Puede que los niños digan cualquier sonido que hayan escuchado. Pregúntales: “¿Qué se siente al dejar de hablar, no hacer nada y sencillamente descansar durante un minuto?”. Habla sobre los sonidos que has oído en la sala. Pídeles que describan los sonidos y cómo se han sentido en relación a estos. ¿Hay sonidos que son agradables y hacen que quieras escucharlos de nuevo? ¿Cuáles? ¿Hay otros sonidos que no son agradables, y que hacen que no quieras escucharlos de nuevo? ¿Cuáles son? Explícales que esta semana van a indagar los sonidos que les rodean así como emitir sonidos.
Investiguemos juntos
Sorprendentemente, centrarse en el sonido puede contribuir a crear una sensación de calma en el aula y el grupo. Prestando atención al sonido, los niños pueden centrar su mente, detenerse, esperar y escuchar.
Empieza proponiendo ir a la caza del sonido. Dale a cada niño, en grupos reducidos, una bolsa de papel para que recojan objetos por el aula que emitan sonido. Los niños pueden tocar el objeto para escuchar el sonido que emite. Por ejemplo, tienes que agitar un conjunto de cucharitas de medición para emitir un sonido. Cuando los niños h...