Crear hoy la escuela de mañana: la educación y el futuro de nuestros hijos
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Crear hoy la escuela de mañana: la educación y el futuro de nuestros hijos

La educación y el futuro de nuestros hijos

  1. 176 páginas
  2. Spanish
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  4. Disponible en iOS y Android
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Crear hoy la escuela de mañana: la educación y el futuro de nuestros hijos

La educación y el futuro de nuestros hijos

Descripción del libro

Richard Gerver presenta su perspectiva sobre las fuerzas más amplias que contribuyen a moldear la educación en estos primeros años del sigloXXI. Sobre este telón de fondo, describe exactamente cómo él y su equipo transformaron una escuela en decadencia en Inglaterra, y vieron cómo en unos pocos años evolucionaba desde el abandono y la desesperanza hasta alcanzar el éxito a nivel local y el aplauso internacional.

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Información

Año
2012
ISBN de la versión impresa
9788467556537
ISBN del libro electrónico
9788467556544
Categoría
Pedagogía
Parte 1

El desafío

Capítulo uno

La educación en un mundo cambiante

La necesidad del cambio

“El mañana pertenece a quienes se preparan para él”.
Proverbio africano
¿Podría usted hacer una lista de las cosas existentes en la actualidad que no existían hace veinte o treinta años, cuando éramos niños? Sería una lista larga y variada. Incluiría no solo tecnología, sino también programas de televisión, libros, situaciones mundiales, cambios culturales, formas de trabajar. Si la ampliáramos más hacia atrás, para incluir a la generación de nuestros padres y abuelos, sería casi infinita. El mundo cambia segundo a segundo, incluso “nanosegundo a nanosegundo”. Este es un término relativamente nuevo, con lo que ya he iniciado mi lista.
En lo que me ha llevado escribir esta frase, nuevos descubrimientos e inventos han contribuido a cambiar el mundo en que vivimos. Hace treinta años, ¿cuántos de nosotros podrían haber previsto el surgimiento de internet y el efecto que habría de tener en nuestras vidas? ¿Quién podía prever que la capacidad del ordenador de un teléfono móvil sería mayor que la de la computadora que se usó para dirigir las misiones espaciales Apolo?
Hace poco encontré una cita que subraya la rapidez del cambio y la falta de habilidad que hemos tenido a la hora de calibrar esa velocidad. En 1949, una revista norteamericana llamada Popular Mechanics (Mecánica Popular) publicó un artículo de fondo en el que se proclamaba, con cierto dramatismo, que en el futuro los ordenadores pesarían menos de tonelada y media.
Desde el primer sistema educativo de la época victoriana hasta nuestros días, el modelo y la reflexión que lo sustenta han variado poco, así que en muchos aspectos la escolarización se está haciendo cada vez menos relevante.
La enseñanza y el concepto de educación en masa seguramente deben tener por objeto preparar a nuestros hijos para que lleven vidas productivas cuando sean ciudadanos adultos. Como padre, quiero que mis hijos vivan una vida feliz y provechosa y que contribuyan de forma positiva al mundo que les rodea. Espero que su vida escolar les equipe para los desafíos del futuro y que les ayude a cultivar las habilidades y modos de comportamiento que les permitan florecer a mediados del siglo XXI y más allá.
Para que las escuelas puedan hacer frente a estos retos con éxito, deben tener claro cuál es su papel, así como cuáles son los patrones de las necesidades futuras. Claro que esto se convierte en un territorio peligroso. Actualmente no somos capaces de predecir el futuro de forma más certera de lo que lo hacíamos hace cincuenta años, como demuestra el artículo de la revista citada anteriormente. El mundo que habitarán nuestros hijos cuando sean adultos está tan lejano del que nosotros habitamos como el nuestro respecto al de nuestros padres, si no más.
Los alumnos deben desarrollar destrezas informáticas
¿Cómo podemos preparar a los chicos para un mundo que aún no existe? Algunos defienden, y lo han defendido durante generaciones, que hay que ceñirse a las certezas, que hay que seguir mejorando el modelo tal como es, tal y como ha sido siempre. Vivimos en un mundo en el que volvemos continuamente al pasado en busca de consuelo y estabilidad. Los buenos tiempos de antaño siempre serán eso, hayamos nacido cuando hayamos nacido y fueran esos buenos tiempos cuando fueran. Hay muchas cosas en nuestro modelo de aprendizaje que son vitales para asegurar el éxito de la empresa, pero la dificultad radica en saber cómo encajarlas hoy día y con qué.
Algo sabemos sobre el futuro y sobre lo cambiante de nuestras vidas. Una gran parte gira en torno al trabajo y a las formas de desarrollar la actividad laboral, lo que resulta crucial. Por ejemplo, el paisaje financiero de nuestro mundo ha cambiado y sigue cambiando. Eso nunca ha estado tan claro como durante los acontecimientos que comenzaron a producirse hacia finales de 2008, cuando el impacto de la crisis económica mundial comenzó a dejarse sentir sobre todos nosotros. Los problemas tendrán un efecto profundo en el mundo laboral.
Por ejemplo, según el informe de Annual Business Inquiry de 2006, el porcentaje de gente que trabajaba en el sector de Servicios Financieros y Anexos (FRBS por sus siglas en inglés) era el 21,2 % de la mano de obra total del Reino Unido. En Nueva York, esa cifra alcanzaba el 25 %, y en Londres, el 33 %. Algunos comentaristas han predicho que para fines de 2009 el desempleo en el sector FRBS podría llegar hasta el 20 % en todo el planeta. ¿Qué efecto puede tener eso en las ideas tradicionales de seguridad laboral y en las formas de trabajo?
El continente asiático, que se ha convertido en la base manufacturera del mundo, posee la clave para gran parte de los futuros patrones de empleo en el planeta. China acaba de rediseñar su sistema educativo, con un nuevo “plan de estudios nacional” creado para avivar las llamas de su crecimiento industrial, de forma que pueda generar empleados bien centrados, productivos y con altos niveles de eficiencia técnica. Ese plan de estudios es claro y está orientado de una forma similar a la que desembocó en el establecimiento de nuestros sistemas de educación de masas a finales del siglo XIX.
Con anterioridad, la mayor parte de la enseñanza formal en el Reino Unido estaba vinculada a la Iglesia. La escolarización era limitada y solo accedían a ella en el sector privado las personas acaudaladas. Eso cambió con la Ley Forster de Educación Elemental de 1870, que abrió la puerta a la provisión de escuelas para la gran mayoría de niños y niñas de edades comprendidas entre 5 y 10 años, quienes estaban obligados a asistir por ley. Una nueva ley en 1880 insistió en la educación obligatoria, exigiendo asimismo que cualquier niño de menos de 13 años que estuviera trabajando contara con un certificado para demostrar que había alcanzado el estándar educacional.
Las leyes que siguieron, hasta la Ley Fisher de 1918, ampliaron la escolarización universal obligatoria hasta los 14 años. A medida que el modelo evolucionaba durante la primera mitad del siglo XX, se fue centrando en proporcionar una educación a los alumnos con el fin de prepararlos para desempeñar nuevos papeles en la creciente fuerza de trabajo, que vivió la transición desde una economía basada en la agricultura hasta una impulsada por la industria.
Para 1944 y la Ley de Educación Butler, ya se estaba diseñando el sistema que constituye la base del modelo que vivimos la mayoría de nosotros cuando éramos niños. Definía el corte entre Enseñanza Primaria y Secundaria y, de forma significativa, el sistema tripartito, que generó el concepto de grammar schools para los dotados académicamente, y otros dos tipos llamados, respectivamente, escuelas “técnicas” o escuelas secondary moderns para aquellos que no superaban las pruebas de selección.1
Desde el inicio, la ley de 1944 resultó polémica, con acusaciones de elitismo por un lado mientras otros alegaban que concedía a jóvenes de cualquier extracción social la oportunidad de disfrutar de una valiosa educación académica, un privilegio hasta entonces disponible solo para los ricos. En ciertos aspectos, esa ley fue el origen de muchos de los debates que siguen aún abiertos hoy día y que han obstaculizado el desarrollo objetivo y real de nuestro modelo educativo.
Este es un tema al que volveré más adelante a lo largo del libro, pero considero importante reconocer que compartimentar la educación y a los niños en dos campos puede que beneficiara nuestro desarrollo nacional durante la revolución industrial y el período de nuestra hegemonía industrial, como parece que está sucediendo en China en este momento. El modelo educativo surgido de la era victoriana y de la Ley Butler se centraba intensamente en las necesidades del momento y generaba dos tipos claramente separados de futuros trabajadores: operarios manuales y empleados no manuales, para cubrir nuestras necesidades profesionales y atender al crecimiento industrial, respectivamente.
También aseguraba que nuestro modelo siguiera rindiendo homenaje a la tradición académica británica de estudio e investigación iniciada en el siglo XII con el surgimiento de las universidades de Oxford y Cambridge. Durante siglos, la educación ha evolucionado muy poco, pero hasta cierto punto ha reflejado las necesidades de la sociedad. A lo largo de muchas generaciones, y en particular desde el período de posguerra, muchos han sostenido que la enseñanza se ha centrado de manera desmesurada en lo académico, que ha sido demasiado estrecha y que ha reaccionado con excesiva lentitud ante los cambios del mundo al que sirve, y es en este punto donde tenemos que comenzar: es necesario pasar revista al mundo actual y a los mundos futuros más allá de la escuela.
Cuando los niños y niñas que comienzan su vida escolar en este momento alcancen la edad de la jubilación, habrán trabajado para entre 18 y 25 organizaciones y compañías diferentes, comparadas con las cuatro o cinco en las que han trabajado quienes se retiran ahora. La razón de esto es que las empresas ya no buscarán a gente comprometida a la que formar y dirig...

Índice

  1. Portadilla
  2. Dedicatoria
  3. Agradecimientos
  4. Prólogo de sir Ken Robinson
  5. Introducción. Un imperativo moral
  6. Parte I. El desafío
  7. Parte 2. Cómo podría ser
  8. Epílogo. Liderar el camino hacia lo desconocido
  9. Bibliografía
  10. Webs de interés
  11. Contenido
  12. Créditos