1 Presentación de un campo de investigación
Mahlke, KirstenSpiller, RolandReinstädler, JanettEl crecimiento continuado de los estudios de la memoria y del trauma es el resultado de una profunda necesidad social, política y cultural de asumir la violencia y la injusticia del pasado. La razón de esta necesidad es simple: el desarrollo de una cultura de la memoria es indispensable para que un grupo social se pueda establecer como tal, para tener conciencia y estar seguro de sí mismo y poder entrar en contacto con otros colectivos y desarrollarse. Los múltiples ejemplos de los siglos pasados han mostrado que las sociedades que no se ocupan de su pasado violento producen una atmósfera social que prolonga el miedo y crea la desconfianza. De hecho, también fueron silenciadas experiencias traumáticas compartidas por muchos, como la de la conquista, la represión y la violencia durante la época colonial, la esclavitud, las guerras de independencia, las campañas del desierto, el franquismo, el nazismo, el femicidio en México o el stronismo en Paraguay, por poner solo unos pocos ejemplos de Hispanoamérica y España. Silenciar el pasado es, como fue discutido en los estudios sobre las historias traumáticas (Cienfuegos y Monelli 1983Monelli 1983; Danieli 1984; Felman y Laub 1995; Robben 2005), el mejor instrumento para bloquear el presente y el futuro. Por eso, el desarrollo de prácticas y representaciones culturales que puedan tematizar los pasados violentos también se ve como una necesidad social.
Correspondiendo a esta necesidad publicamos este handbook, que está concebido para ofrecer un panorama del estado de las investigaciones en este ámbito que sigue evolucionando con una dinámica extraordinaria. Otro tomo editado por Silke Segler-MesserSegler-Messer, Silke e Isabella von TresskowTresskow, Isabella von se dedica al mundo francófono e Italia. Ambas publicaciones han sido pensadas desde perspectivas multilaterales, las cuales están arraigadas en la tradición científica de la romanística alemana. En ese contexto es indispensable abarcar también las relaciones coloniales. Al mismo tiempo, el estudio de los ejemplos de España, Francia e Italia traspasa los conceptos teóricos poscoloniales.
En la conciencia del carácter transdisciplinario de los estudios de la memoria nos dirigimos a estudiantes, investigadores e interesados de varias disciplinas, especialmente de la crítica cultural y literaria, pero también de disciplinas afines, como la sociología, la historia y la psicología. Incluir en este tomo a España y a Hispanoamérica juntas implica tres cuestiones centrales cuya importancia sigue creciendo en un mundo que se sigue globalizando a una velocidad vertiginosa:
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¿Los conceptos de la memoria y los paradigmas occidentales de elaborar traumas son adecuados para concebir fenómenos a nivel universal, transcultural y transnacional? Entre estas dos opciones existe un espectro de variantes que serán diferenciadas en este volumen.
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¿Cómo se gestiona en el arte y en las sociedades el trabajo de la memoria y del olvido en los países de habla española y cómo se conectan los campos de investigación de la memoria y del trauma en las Américas y Europa?
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¿Cómo se puede concebir el impacto de las nuevas tecnologías en las prácticas y en los medios de archivar y recordar (Blanco et al. 2013)? ¿Qué formas nuevas de hacer memoria del trauma van surgiendo en la producción artística (Erll 2011; Erll y Wodianka 2008; Schmidtgall 2014)?
En la base de la necesidad de reconocimiento y diálogo en los debates y batallas por la memoria (Jelin 2002) se encuentra una correlación entre un campo de investigación interdisciplinario que va diversificando sus teorías y sus métodos y la práctica de los movimientos de derechos humanos. Mientras que en el lado científico de la investigación teórica existe hoy en día, un amplísimo campo de estudio, en la práctica social, en países como Colombia, Paraguay y Perú y en toda Centroamérica, crecerá la necesidad del enfrentamiento crítico con el pasado aun en los próximos decenios.
El recuerdo y el olvido están inextricablemente ligados, especialmente en las historias y rituales con un núcleo traumático. Forman parte de este campo investigativo los fenómenos del no recordar, de la desmemoria, de las diferentes formas y funciones del olvido (Assmann 1999, 2013, 2016; Blanco 2013; Vezzetti 1995; Weinrich 2000), incluida la amnesia consciente, impuesta por razones políticas. Los “marcos sociales” de la memoria (Halbwachs 1925) determinan también lo que no se recuerda y estructuran sus marcos comunicativos y culturales (Jan AssmannAssmann, Jan 1992), sus representaciones simbólicas y sus narraciones, que son factores constitutivos en las construcciones identitarias (Assmann 2016; Gatti 2008; Jelin 2002; Mahlke 2017; Reinstädler 2011). Estas narraciones y representaciones transmiten eventos considerados como importantes para colectivos sociales, como las victorias y las derrotas en guerras y conflictos armados, los cuales se destacan por la violencia y, por lo tanto, por su carácter traumático.
El mismo evento puede ser visto y experimentado de maneras diferentes, incluso hasta opuestas: siguiendo a Dan DinerDiner, Dan (1986), la Shoá se ha convertido en una referencia común para las identidades colectivas de alemanes judíos y no judíos. Pero esto no hace de la Shoá un trauma colectivo común, sino que crea una “comunión contradictoria” o una “simbiosis negativa” (Diner 1986). A menudo las narraciones heroicas y las narraciones victimistas coexisten, se contradicen y se complementan. Existen diferentes historias compartidas de determinados grupos que están en conflicto y muchas veces en guerra abierta. Además, hay una competencia dentro de las diferentes tendencias, sobre todo por parte de los discursos de la victimización, que hoy son el modelo dominante de las elaboraciones del pasado. Este ejemplo tiene una amplia difusión transnacional y sirve para incitar una dinámica intercultural productiva de la memoria. En este punto crucial nace la dinámica multidireccional de los procesos de la memoria (Rothberg 2009). Rothberg habla de las transferencias que tienen lugar entre diversos lugares y tiempos durante el proceso de recuerdo. Hace hincapié en las historias en las que las memorias culturales la Shoá se entrecruzan con las memorias de otras historias de violencia, insistiendo en que incluso en su inicio “el surgimiento de la memoria colectiva del genocidio nazi en los años cincuenta y sesenta tiene lugar en un diálogo puntual con los procesos en curso de descolonización y las luchas por los derechos civiles y sus modos de afrontar el colonialismo, la esclavitud y el racismo” (Rothberg 2009, 22). En contra de los discursos de victimización competitiva, el enfoque de Rothberg sobre la memoria multidireccional prevé nuevas alianzas y colectividades en las luchas globales de la actualidad (Schwab 2010, 27). Este concepto de desterritorialización de la memoria histórica permite pensar juntos eventos de la amplitud del colonialismo o del sistema esclavista, enfocado emblemáticamente en el Middle Passage, en la ruta de los barcos negreros a través del Atlántico (Clifford 1997; Gilroy 1993). Estos eventos han producido traumas colectivos que marcaron rupturas espantosas en la memoria colectiva de grandes grupos sociales especialmente en el mundo del Caribe (Ortiz 1940; Zeuske 2019) y en las sociedades de origen.
En este volumen presentamos la diversa gama de definiciones, usos, formas, funciones y agentes de las memorias colectivas y culturales en diferentes medios y sistemas de representación. En el amplio marco de los estudios de la memoria enfocamos el papel específico del trauma como un fenómeno clave de las elaboraciones del pasado, que ha sido objeto de estudios magistrales desde los años noventa por Cathy Caruth (1996), ...