INTRODUCCIÓN: ADMIRABLE MUNDO NUEVO (DE NUEVO)
Cuando, en las primeras semanas de 1997, el ingeniero estadounidense Jakob Nielsen decidió hacer pruebas para comprender mejor el comportamiento de la escritura en las páginas de la recién creada World Wide Web, la israelí Kinneret Yifrah aún era una adolescente en Tel Aviv.
Hoy, dos décadas después, Yifrah, es considerada una experta en microredacción y autora del libro “Microcopy” de 2018 y sabe que tiene mucho que agradecerle a Nielsen.
Desde el principio, el norteamericano se ha dedicado a la creación de metodologías de aplicación de pruebas. Su objetivo es comprender la relación entre humanos y máquinas, desde la relación más simple hasta la más compleja.
En “The effectiveness of websites “, uno de sus libros más famosos, Nielsen recuerda que uno de sus primeros objetos de estudio, en la universidad en la década de 1960, era una cafetera eléctrica. Si hoy todavía tenemos dificultades para lidiar con algunos modelos de cafeteras, imaginemos un modelo de hace 50 años.
En la década de 1980, Jakob Nielsen comenzó a centrar sus esfuerzos en comprender la relación entre los humanos y lo que sería una máquina presente en nuestra vida cotidiana: el ordenador personal. Una década después, la aparición de la web nos sorprendería y el ordenador llegaría a un nivel más alto: accediendo a ella, tendríamos el mundo y la información a la mano.
Para Jakob Nielsen, sería una revolución.
Si ya consideraba el ordenador personal como un nuevo capítulo en la relación entre humanos y máquinas, la web llevaría los estudios de Nielsen a aspectos nuevos y profundos en la construcción de metodologías de aplicación de pruebas. En los sitios web, el diseño y la tecnología se mezclaron con el texto, y era un trípode que necesitaba ser estudiado.
En marzo de 1997, Nielsen publicaría el texto: “Be Succinct! Writing for the Web”, como resultado del estudio aplicado de los usuarios sobre lectura de pantalla, y académicos de todo el mundo ansiosos por obtener información sobre el medio digital naciente, cosa que transformaría rápidamente las conclusiones de Nielsen.
“Sea breve”, “El usuario simplemente escanea las páginas”, concluyó el estudio. A partir de entonces, tomando el estudio de Nielsen como punto de partida, el trabajo de escritura web se desarrollaría sobre bases sólidas y datos comprobados.
Surgió entonces el Webwriting.
COMO FRAGMENTOS DE INFORMACIÓN
Al mismo tiempo, en Vancouver, Canadá, el profesor Crawford Kilian estaba comenzando a escribir su nuevo libro.
Inspirado por el trabajo iniciado por Nielsen en la década anterior, Kilian, un exitoso redactor, estudiaba la escritura en sus diversos medios, desde la radio hasta los comunicados de prensa. Con la aparición de los medios digitales, Kilian empezó su camino de comprensión de la escritura web.
Kilian quería ir más allá de lo que Jakob Nielsen había concluido y comprender cómo las técnicas clásicas de escritura, especialmente las de periodismo, podían aplicarse a la escritura de páginas web.
Una de las principales contribuciones de Crawford Kilian a la escritura web sería el concepto de fragmento, descrito en “Writing for the Web”, lanzado en 1999.
“Son como fragmentos de información”, describe Kilian. “Al lector de páginas web le gusta la información entregada lentamente, en fragmentos cortos, no en párrafos largos”.
Kilian realizó varias pruebas, utilizando una metodología muy similar a la de Jakob Nielsen, hasta llegar a su conclusión, e incluso hoy el concepto de fragmento se aplica en la producción de textos para sitios web y portales on line.
El eco de los aportes de Jakob Nielsen y Crawford Kilian se siguió escuchando durante los años posteriores a la publicación de sus libros y artículos. Gran parte de lo que se hay en escritura web en la última década se debe a su producción.
Su trabajo inspiró a legiones de profesionales de todo el mundo a trabajar y estudiar el comportamiento de la escritura en el mundo digital, y preparó el camino para el siguiente paso: UX Writing.
VISTO (Y LEÍDO) EN UNA PANTALLA PEQUEÑA
A comienzos de esta década, cuando los teléfonos móviles comenzaron a acceder a la web más rápido y mostrar páginas web de una manera más amigable, lo que una vez fue una característica más, se ha convertido en el punto de inflexión para la industria de la telefonía móvil.
Surgió el concepto de teléfono inteligente o smartphone, dispositivos en los que navegar por Internet sería tan importante como comunicarse por voz. La explosión de las redes sociales solo confirmó que el ordenador personal ahora tenía un competidor fuerte.
En el corazón de esta transformación estaba la relación del usuario con el contenido.
Anteriormente el usuario estaba restringido a ambientes cerrados y a ordenadores de escritorio y portátiles, ahora el acceso a la información digital estaba, literalmente, en la palma de su mano. El usuario de Internet ahora salió a la calle y, desde cualquier lugar, empezó a acceder al contenido que quería.
Sin embargo, lo que se vio y se leyó anteriormente en pantallas más grandes se vería y se leería en una pantalla pequeña. Lo que una vez requirió concentración, ya sea en casa, en la cafetería o en el trabajo, ahora enfrentaría la dispersión de estímulos visuales y auditivos de la vida cotidiana al aire libre.
LA MICROREDACCIÓN COMO SOLUCIÓN
Junto a otros muchos escritores jóvenes en el área de Experiencia de usuario (User Experience en inglés y UX en su forma abreviada) Kinneret Yifrah señaló un cambio más en el escenario de la escritura web, un paso más en la escritura para el medio digital.
Dueña de su propia compañía, Nemala, Yifrah se dio cuenta de que no era suficiente adaptar el texto a pantallas más pequeñas, era necesario pensar cómo se deberían presentar las frases y palabras dirigidas a los usuarios de dispositivos portátiles, desde teléfonos inteligentes hasta tabletas.
Concluyó, a través del contacto diario con sus clientes, que su público no solo quería más concisión y objetividad, sino también contenido que resolviera problemas cotidianos pequeños (y a veces grandes). En ese momento, Kinneret Yifrah encontró el concepto de microredación.
Era lo que se necesitaba para responder a la pregunta: ¿era necesario estudiar la fuerza de cada palabra y cómo cada expresión era entendida o no?
Es difícil decir que el UX Writing es un sinónimo exacto de microredación, ya que la escritura que ayuda a los usuarios con sus tareas cotidianas a través de teléfonos inteligentes tiene el potencial de ir mucho más allá de los límites de la microredación.
Y a todas estas, ¿qué es UX Writing?
MENOS CONVERSA, MÁS ACCIÓN
Escriba el término “ UX Writing” en Google y encontrará varias caras de la misma moneda: aunque se promociona como un conjunto de técnicas considerablemente aplicadas, su campo de acción aún está en proceso de definición, tal como lo acotó Yifrah.
Gran parte de lo que se ha escrito, y enseñado en todo el mundo sobre UX Writing, relaciona el término con la creación de contenido para aplicaciones. Popularizado desde la creación del iPhone hace una década, algunos expertos en el sector dicen que las aplicaciones podrían incluso reem...