It is astonishing what language can do. With a few syllables it can express an incalculable number of thoughts, so that even a thought grasped by a terrestrial being for the very first time can be put into a form of words which will be understood by someone to whom the thought is entirely new (Frege 1963: 56).
[Es asombroso lo que el lenguaje puede hacer. Con unas cuantas sílabas puede expresar un número incalculable de pensamientos, de modo que incluso un pensamiento albergado por un ser terrestre por primera vez puede ser puesto en una forma de palabras que será entendida por alguien para quien el pensamiento sea enteramente nuevo].
Durante siglos, la relación entre palabra, idea y realidad ha parecido tan indisoluble como enigmática. No es que se trate de un misterio insondable. La cuestión es cómo resulta más conveniente abordarla.
Que nuestros conceptos están involucrados en la manera en la que se relaciona el significado con la realidad no es algo muy polémico. Lo debatible es si las representaciones mentales tienen las propiedades adecuadas que requerimos para dar cuenta de lo que debe ser explicado sobre el significado, y construir una teoría.
Frege mismo pensaba que no. Él, como otros (por ejemplo, Tarski, Montague, Lewis o Cresswell en la filosofía y, en la lingüística, Partee), defendió que para dar cuenta del significado lingüístico es mejor eliminar de nuestras explicaciones semánticas los elementos mentales y no apelar a cuestiones psicológicas. Desde este punto de vista, la razón por la que la palabra flor significa lo mismo para mí que para otros no es que nuestros conceptos flor sean iguales (en contra de lo que nos sugiere Aristóteles). Más bien, el significado de flor es el mismo para todos nosotros porque aspiramos a que la palabra flor se aplique a las mismas cosas en el entorno, en el mundo externo a nuestras mentes. El significado de flor es el que es justamente porque describe a todas aquellas cosas que efectivamente son flores, o a las que tratamos como tales, más allá de que seamos capaces de definir con palabras lo que es una flor, o de aparearla con un concepto mental adecuado.
Por otra parte, las expresiones de las lenguas naturales son acerca de algo. Sus significados no son solamente cosas en nuestra mente, sino cosas en nuestra mente que están conectadas con lo que hay fuera de ella. El lenguaje expresa contenidos y esos contenidos se anclan al mundo porque son acerca de él en un sentido amplio. Hay oraciones como (1a), que son aserciones sobre el mundo real, oraciones como (1b), que son aserciones sobre objetos que no existen y oraciones como (1c), que son aserciones también sobre un mundo que no es real más que parcialmente.1
- (1)
- El Che Guevara murió en 1967.
- Mi unicornio azul ayer se me perdió.2
- Juan soñó que volaba.
Si lo que se busca es comprender el ajuste entre lo lingüístico y otra realidad, debemos atender a una intuición básica que las personas poseemos sobre el significado de nuestra lengua. La intuición podemos recogerla del siguiente modo. Si digo (2a) en una situación en la que todos sabemos que es 24 de diciembre en la mañana y que tenemos unos regalos escondidos en un armario, entonces (2a) describe la realidad adecuadamente, pero (2b) no.
- (2)
- Los regalos están escondidos en el armario.
- Los regalos están bajo el árbol de Navidad.
Si más tarde saco los regalos y los coloco bajo el árbol de Navidad, entonces (2a) ya no describe la realidad con la misma precisión. El ajuste original entre su contenido lingüístico y el estado de cosas en el mundo real se ha perdido. El mundo es ahora de tal manera que se ajusta al contenido de (2b) y no al de (2a).
Una teoría semántica debe corresponder a estas intuiciones. Si yo digo (2a), quienes me escuchan no tienen por qué saber si el contenido de mi enunciado es o no verdadero. Lo que sí saben es cómo tendría que ser el mundo para que lo fuera. Saben que debe haber unos regalos y un armario contextualmente relevantes, que los regalos deben estar dentro del armario y que deben haber sido colocados allí por alguien que tenía intención de ocultarlos. Intuitivamente, estas son las condiciones de verdad de la oración en (2a).