
- 96 páginas
- Spanish
- ePUB (apto para móviles)
- Disponible en iOS y Android
eBook - ePub
El suelo que sostiene a Hande
Descripción del libro
El suelo que sostiene a Hande es una historia de pérdidas y búsquedas: las de la propia identidad, las de un cuerpo, las de los culpables de un asesinato atroz.Una fábula con más vacíos que certezas, como la biografía de Hande Kader, la activista transgénero turca cuya vida y muerte son el punto de partida de esta obra.
Preguntas frecuentes
Sí, puedes cancelar tu suscripción en cualquier momento desde la pestaña Suscripción en los ajustes de tu cuenta en el sitio web de Perlego. La suscripción seguirá activa hasta que finalice el periodo de facturación actual. Descubre cómo cancelar tu suscripción.
No, los libros no se pueden descargar como archivos externos, como los PDF, para usarlos fuera de Perlego. Sin embargo, puedes descargarlos en la aplicación de Perlego para leerlos sin conexión en el móvil o en una tableta. Obtén más información aquí.
Perlego ofrece dos planes: Essential y Complete
- El plan Essential es ideal para los estudiantes y los profesionales a los que les gusta explorar una amplia gama de temas. Accede a la biblioteca Essential, con más de 800 000 títulos de confianza y superventas sobre negocios, crecimiento personal y humanidades. Incluye un tiempo de lectura ilimitado y la voz estándar de «Lectura en voz alta».
- Complete: perfecto para los estudiantes avanzados y los investigadores que necesitan un acceso completo sin ningún tipo de restricciones. Accede a más de 1,4 millones de libros sobre cientos de temas, incluidos títulos académicos y especializados. El plan Complete también incluye funciones avanzadas como la lectura en voz alta prémium y el asistente de investigación.
Somos un servicio de suscripción de libros de texto en línea que te permite acceder a toda una biblioteca en línea por menos de lo que cuesta un libro al mes. Con más de un millón de libros sobre más de 1000 categorías, ¡tenemos todo lo que necesitas! Obtén más información aquí.
Busca el símbolo de lectura en voz alta en tu próximo libro para ver si puedes escucharlo. La herramienta de lectura en voz alta lee el texto en voz alta por ti, resaltando el texto a medida que se lee. Puedes pausarla, acelerarla y ralentizarla. Obtén más información aquí.
¡Sí! Puedes usar la aplicación de Perlego en dispositivos iOS o Android para leer cuando y donde quieras, incluso sin conexión. Es ideal para cuando vas de un lado a otro o quieres acceder al contenido sobre la marcha.
Ten en cuenta que no será compatible con los dispositivos que se ejecuten en iOS 13 y Android 7 o en versiones anteriores. Obtén más información sobre cómo usar la aplicación.
Ten en cuenta que no será compatible con los dispositivos que se ejecuten en iOS 13 y Android 7 o en versiones anteriores. Obtén más información sobre cómo usar la aplicación.
Sí, puedes acceder a El suelo que sostiene a Hande de Paco Gámez en formato PDF o ePUB, así como a otros libros populares de Literatura y Arte dramático europeo. Tenemos más de un millón de libros disponibles en nuestro catálogo para que explores.
Información
Ruta para llegar a Hande
Golpe 1: Parto
Golpe 2: Henda y Jonás [Blank 1]
Golpe 3: Buscando a Hande [Blank 2]
Golpe 4: ‘Don't stop me now’ [Blank 3]
Golpe 5: Encontrando a Jonás
[Blank 1] Henda y Jonás
Golpe 6: Hande y el arquitecto
Golpe 7: Henda sin Jonás
[Blank 2] Buscando a Hande
Golpe 8: Coro Internacional de Ciudadanos Plurales
Golpe 9: Ismene, la puta
[error]
[Blank 3]
Golpes 10, 11, 12, 13...: El suelo que sostiene a Hande
Cambiaba inquieta de postura una y otra vez, y gritaba, y me di cuenta de que lo que estaba buscando era un camino para escapar del dolor. Había algo animal en eso.
Karl Ove Knausgård3
Golpe 1: Parto
En la oscuridad se oyen los gritos animales de una mujer. Se deja vencer y su cuerpo se abre. El olor a sangre lo colma todo.
Madre.— ¡¡Joder!!
Comadrona.— Afloja, deja de empujar. Empuja solo cuando yo te diga. ¡Para, que te vas a deshacer/!
Madre.— ¡No quiere salir!
Comadrona.— Sí quiere: se está abriendo camino. Vamos, ahora.
La madre grita.
Venga, ahora, fuerte. Piensa en tu hijo. Bien. Ya sale la cabeza. Está casi fuera. Empuja, vamos ¿Quieres tocarle la cabecita?
La mujer se incorpora trémula y, con la ayuda de la comadrona, estira los brazos hacia su pelvis.
Comadrona.— ¿Quieres sacarlo tú?
Empapada en sudor, la parturienta convulsiona hacia atrás y vuelve a gritar.
No pasa nada, vuelve a empujar.
Madre.— No puedo más.
Comadrona.— Claro que puedes. Vamos. Ya.
La Madre se agarra donde puede y empuja. Balbuceo animal de un recién nacido.
Ya ha llegado.
La Madre llora, ahogada.
Ayudadme por aquí. Pásame las tijeras.
Corta el cordón y separa a la Madre del hijo para siempre.
(A la Madre) Tranquila, ya ha pasado todo. Mira, es un niño perfecto. (Se lo pone a la Madre sobre el vientre desnudo).
Madre.— Dios mío, ¿tú eres...?
Comadrona.— Necesito que empujes una vez más para sacar la placenta.
Madre.— ¿No hay tregua?
Comadrona.— Bien, ya está fuera.
El cortejo de enfermeros empieza a colocar cada cosa en su sitio, a fregar la sangre.
Entra el Padre corriendo.
Padre.— ¿Ya?
El Padre se acerca; no sabe dónde ponerse.
¡Hola... hijo!
El Padre no sabe qué decir. La Madre, traspasada, aguanta a la criatura sobre su vientre. La Comadrona, mientras, hace sus cosas.
Comadrona.— ¿Tiene nombre?
Padre.— Sí: Jonás. (A la Madre) ¿Jonás?
La Madre asiente, derrotada.
Comadrona.— Jonás, el profeta rebelde.
Padre.— ¿Qué?
Comadrona.— Jonás, como el hombre devorado por el pez.
Padre.— No... Jonás, como mi padre.
Comadrona.— Es un nombre bonito.
Padre.— (A la Madre) ¿Cómo estás?
Madre.— Mal.
El Padre acaricia a la Madre, como si eso pudiera aliviarla.
Padre.— ¿A qué huele?
Madre.— No huelo nada.
Padre.— A... metal... a óxido/
Comadrona.— Es por la sangre. Retirad ese cubo/
Padre.— Se mete en la garganta.
Madre.— Se está moviendo. Se resbala.
Comadrona.— Tranquila, es normal.
Jonás, a tientas, encuentra el pezón de la Madre y lo muerde.
Madre.— ¡Ah! Se me ha enganchado solo.
Comadrona.— La naturaleza es así.
Madre.— Está morado.
Comadrona.— Nacer tampoco es fácil para él.
Padre.— Ya.
Comadrona.— Ha ido todo muy bien.
Madre.— ¿Sí?
Comadrona.— Sí.
Madre.— Me ha destrozado.
Comadrona.— Es así, parir es así... la naturaleza no es suave... duele.
Madre.— (Por el niño, que no mama) Se ha soltado.
Comadrona.— Aún no tiene fuerzas, después se enganchará bien.
Padre.— Bienvenido, Jonás, bienvenido. Me ha mirado/
Comadrona.— Aún no ve/
Padre.— Me ha mirado con sus ojitos negros, ojos de bosque nocturno.
Comadrona.— Jonás es una página en blanco. Ahora todo es posible.
Padre.— Hijo mío, ¿has oído? Serás lo que tú quieras/
Madre.— Callaos de una vez, por favor, no puedo más...
Comadrona.— Ven, Jonás, conmigo, vamos a medirte y a pesarte.
La Madre se lo ofrece.
Es solo un momento. Ahora te tengo que dar unos puntos y comprobar que todo está bien ahí abajo. Es lo normal.
El llanto de Jonás se aleja con la Comadrona.
Padre.— ¿Cómo estás, valiente?
Madre.— No sé.
Padre.— ¿Puedo besarte/?
Madre.— Se me están moviendo las piernas, ¿verdad?
Padre.— No.
La Madre intenta reconocer su propio cuerpo.
Ahora somos tres/
Madre.— (Buscando con la mirad...
Índice
- Cubierta
- Portada
- Créditos
- El suelo que sostiene a Hande es el nuestro
- Hande: espalda de la tierra, paisaje de nuestra muerte
- Citas
- Palabras previas
- El suelo que sostiene a Hande
- Apéndice
- Sobre el autor
- Otros títulos publicados en esta misma colección
- Catálogo editorial Fundación SGAE