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1. Retos del mundo 4.0
En la dinámica del mundo actual, los trabajadores del conocimiento requieren adaptarse a las nuevas exigencias y expectativas que se tienen ante el desempeño, en una realidad que se transforma cada vez más rápido y, en la cual, como dijo Darwin, «la especie que sobrevive no es la más fuerte ni la más inteligente, sino la que mejor se adapta». Nuestra capacidad para asumir los cambios vertiginosos a los que nos enfrentamos cada día depende, en gran medida, del conocimiento que tengamos de nosotros mismos y de nuestro entorno. Por todo ello, se hace necesario reinventar el modelo de productividad personal al cual estábamos acostumbrados y las formas de evidenciar la efectividad.
Necesitamos estar preparados para enfrentar los retos relacionados con la movilidad, el trabajo online, el cortoplacismo, la innovación constante, la flexibilidad, los cambios veloces, los trabajos por proyecto con personas de diferentes países y la articulación con los ritmos y estilos de las nuevas generaciones.
Peter Drucker explicaba la diferencia entre el trabajador manual (material) y el trabajador del conocimiento diciendo que «en el “trabajo manual” la tarea es evidente mientras que en el “trabajo del conocimiento” no lo es». En épocas anteriores, un panadero podía medir su productividad de acuerdo con el número de panes hechos en una jornada laboral; en cambio, hoy en día, se necesita entender claramente cuáles son los objetivos que se deben alcanzar, definir las acciones que componen cada tarea, los recursos que se precisan y las personas implicadas. Para ello, es necesario haber desarrollado una serie de competencias en las que confluyen lo hard y lo soft, surgiendo así el concepto de competencia digital, entendida como la combinación de capacidades, conocimientos, habilidades y actitudes que nos sirven para alcanzar objetivos con eficacia y eficiencia en contextos altamente digitales. Dichas competencias, independientemente del nivel que tengas en la compañía, afectarán tus resultados, al ser imprescindibles para cualquier profesional del siglo XXI (hecho que hemos evidenciado en las intervenciones con diferentes rangos organizacionales), ya que un déficit en una de ellas reduce la productividad y afecta los resultados de las demás, convirtiéndose en un obstáculo para el cambio tanto personal como empresarial. Entender la importancia de estas competencias y conocer el nivel en el cual nos encontramos nos va a permitir actuar frente a las necesidades y retos actuales, lo que facilitará la detonación de un círculo virtuoso en el que el fortalecimiento de una amplifique y potencie las demás.
Las competencias necesarias para desenvolverse en el entorno actual son:
• Adaptación al cambio: responder ágilmente a las modificaciones, tanto en el contexto inmediato como a nivel mundial, con la mejor calidad de desempeño posible. Suena muy bien desde el concepto, pero en la práctica nos resistimos al cambio, nos incomoda tener que modificar nuestra rutina, pues tenemos un cerebro hecho para sobrevivir con el mínimo esfuerzo. Para adaptarse hay que vencer el temor a lo desconocido, aceptando la necesidad de incorporar nuevas formas de ser y de hacer como única opción de permanecer al día, ampliar la zona de confort y expandir sus límites. Propiciar el caldo de cultivo necesario para que las otras competencias digitales puedan crecer y dar frutos depende, en gran medida, de nuestra capacidad de ejercitar la flexibilidad cognitiva en el día a día de manera ...