
- 176 páginas
- Spanish
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eBook - ePub
Panorama del Jazz en México durante el siglo XX.
Descripción del libro
Este primer número, ha sido escrito por el mexicano Roberto Aymes, quien posee una de las más grandes trayectorias jazzísticas. Quien obtenga este libro podrá escuchar a Aymes recordando muchas de las anécdotas que ha vivido en los ya más de treinta y cinco años de vida profesional, durante los que ha convivido con los mejores solistas de nuestro medio musical y en incontables ocasiones ha tenido la fortuna de representar a México nacional e internacionalmente. No hay que olvidar su labor como divulgador en la radio produciendo Panorama del Jazz desde marzo de 1978).
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Información
Categoría
Música jazzIntroducción al Jazz en México
Por ser México un país que hace frontera con los Estados Unidos, es lógico pensar que el Jazz sea conocido desde sus inicios, no solamente por la cercanía y las herencias hispánicas de esta música, pues aunque su origen es lo africano, también lo americano y lo europeo es importante en su desarrollo.
Esto nos haría creer en la perfecta situación para que el Jazz se diera pronto como corriente musical en México. No ha sido así. Hay que recordar que la historia de nuestro país, desde fines del siglo XIX y sobre todo a principios del siglo XX ha estado lleno de conflictos y problemas. Inclusive la cruenta guerra interna conocida como la Revolución Mexicana (1910-1917) y sus consecuencias crearon pobreza, inestabilidad y un ambiente poco propicio para el desarrollo cultural. En especial lo traído del extranjero, particularmente de los Estados Unidos, creó un ambiente hostil en contra de lo “yanqui”, o como también suele decirse, contra lo “gringo”.
A pesar de esto ya se interpretaba música de Jazz en México desde antes de 1920. En algunos diarios capitalinos encontramos anuncios al respecto, pero por desgracia, y en razón de que nunca ha existido, no había apoyo gubernamental ni particular para esta música. En consecuencia, no tenemos acervo histórico.
Los primeros datos existentes son los de antiguas grabaciones, de finales de los años veinte, hechos con la tecnología que nos ha llegado siempre con retraso. Para claridad del lector, dividiré por décadas el desarrollo del Jazz en México.
1920-1930
Hay en el mundo entero un afán de liberación de las cerradas costumbres del siglo XIX. En las principales ciudades de México la arquitectura rompe con lo establecido, dándose una de las mejores y más completas formas del Art Deco. A esta manifestación de la vida se unen artes como la pintura con sus mejores exponentes en el muralismo; la música que comienza el movimiento nacionalista, y las expresiones del Jazz bailable de la época, como el Charleston, el Foxtrot y el Blues.
Música interpretada por pequeñas bandas de no más de 12 músicos en las salas de té, de cine y desde luego en los bares que en México se conocen como cantinas. De esta época muy poco es rescatable en nombres y composiciones. Quizás en la persona de Emilio D. Uranga se encuentre a un autor dedicado a todas las formas musicales. De él tenemos el documento más antiguo grabado por el director de origen germano Efim Schachmeister y sus “Jazz-Symphonians”, en donde ya escuchamos pequeñas intervenciones de “solos” de algunos instrumentos como el clarinete, el violín y corneta. Dentro de estos ejemplos están las composiciones Colores Vivos y Picoso pero Sabroso grabadas en 1928 y 1929, en la ciudad de México, donde ya se imprime un sentido mexicano al Jazz bailable de la época.
1930-1940
La existencia de las grandes formaciones orquestales (Big Bands), durante esta época fomentaron la influencia más grande que el Jazz ha tenido a nivel popular hasta el día de hoy. Esos grupos influenciaron la música y las orquestas mexicanas, creando una competencia con la música folklórica, ranchera, el danzón o el propio bolero.
La depresión económica no fue tan impactante en México como en otros lugares, quizás debido a la pobreza que se padecía desde principios de siglo. Aún así, y gracias al creciente mercado del fonograma y a la invención del cine sonoro, el Jazz empieza a interpretarse con grandes orquestas en las principales ciudades. En un principio imitando a las formaciones americanas, pero poco a poco creando un sonido acorde al estilo de vida del mexicano. El swing llegó a ser parte de la vida diaria del ciudadano común. Se tocaba y se bailaba lo mismo en el barrio pobre que en los refinados salones de la alta sociedad.
Durante estos años surgen las orquestas de Eduardo Vigil y Robles, Juan García Medeles, Ismael Díaz, Ray Montoya, Luis Márquez, Chuy Reyes, Noé Fajardo y, a finales de los 30, las dos más importantes: la de Juan García Esquivel —que hasta los años 70 tuvo gran aceptación en los Estados Unidos— y la de Luis Arcaraz que durante las siguientes dos décadas sería nombrada como una de las diez más importantes del mundo. Semilleros de los mejores solistas del Jazz mexicano de los años 50. Desgraciadamente por la falta de información en los viejos discos de 78 revoluciones, no son conocidos los integrantes y solistas.
Al finales de los años 30, a causa de la Segunda Guerra Mundial, Europa ya no era buen lugar para giras de orquestas estadounidenses. Es cuando se comienza a contemplar a México como excelente lugar para realizar giras, lo cual permite fortalecer y revitalizar el medio del Jazz mexicano, al contar con orquestas como la de Benny Goodman, los Dorsey Brothers y Lex Baxter, entre otras.
1940-1950
Es una época difícil en el mundo. En México los problemas de índole política y la economía deprimida, permiten sin embargo aspiraciones a una nueva modernidad urbana. México se da a conocer ante el mundo por el auge de centros turísticos como Acapulco y el interés en las culturas anteriores a la conquista. El arte mexicano obtiene reconocimiento en el exterior, especialmente en la segunda mitad de esta década.
Al estar los Estados Unidos envueltos en la Guerra, la industria cinematográfica mexicana tiene gran desarrollo. Se da la “Época de Oro” que permite a muchos compositores mexicanos y extranjeros, hacer música con influencia del Jazz, y da pie a que notables arreglistas se destaquen en esta labor. También las Big Bands habían perfeccionado su quehacer musical, siendo algunas de ellas muy populares en los salones de baile y cabarets, como el Tap Room donde se presentaban Artie Shaw y Harry James.
En el “Ciros” y el “El Patio”, las bandas extranjeras actuaban al lado de las mexicanas, lo que propició un desarrollo en nuestros músicos, al grado de que muchos fueron contratados para giras mundiales. Por otro lado, orquestas como la de Luis Arcaraz hicieron presentaciones fuera del país con gran éxito. Es digno de mencionarse que en esta época la música popular mexicana recorrió el mundo entero, teniendo exponentes como Consuelo Velásquez, compositora de Bésame Mucho, Miguel Prado compositor de Duerme, o Alberto “el chamaco” Domínguez autor de Perfidia. Obras que en su momento, y aun hoy día, han sido interpretadas por músicos de Jazz.
Mario Ruiz Armengol es uno de los compositores más importantes que ha dado México. Inició su carrera como pianista en grupos y orquestas de Jazz. Siempre desarrolló su quehacer de compositor impregnado de ideas jazzísticas. De hecho, en sus prolongadas estancias en la ciudad de Nueva York se le conoció como Mr. Harmony (señor Armonía).
Muchos músicos con ideas frescas originarios de ciudades fronterizas con los Estados Unidos emigran a la Ciudad de México en espera de mejor trabajo, y al haber estado en contacto con las nuevas tendencias del Jazz, como el Be-Bop, hacen que las orquestas tengan mejor sentido jazzístico y que en sus intervenciones solistas capten más la atención de un público ávido de conocer más esta música. Es así que a finales de los años cuarenta surge realmente el Jazz en México.
Se recuerda a notables solistas como Gilberto Olvera y Ray Montoya en el trombón; los trompetistas Lupe López, Alfonso Rojo, Fernando Aceves y Tacho Mendoza; en el clarinete y el sax Cuco Valtierra (padre). Destaca Héctor Hallal “el árabe”, quien llegó a ser el arreglista más importante de la orquesta de Arcaraz, y uno de los más connotados músicos mexicanos de Jazz, hasta su muerte en 1993.
Uno de los capítulos más interesantes para nuestro Jazz es el haber participado en el surgimiento del que ahora se llama Latin Jazz, cuando una gran cantidad de músicos cubanos, dominicanos, puertorriqueños y caribeños en general llegaron a México. Sobresalió sobre todo Dámaso Pérez Prado, uno de los grandes aportadores al Jazz de la música latina, y uno de los impulsores del Mambo, tan en boga en esos años. En este país realizó muchas de sus composiciones, donde el concepto armónico del Jazz y sus instrumentos siempre estuvieron presentes.
El suceso más importante del Jazz mexicano se produce al abrirse el primer club de Jazz en el Distrito Federal a fines de los años cuarenta, a raíz de una serie radiofónica creada por un periodista amante de esta música. Roberto Ayala en la XEQ, una de las radiodifusoras más populares y escuchadas de la época, le llamó “Jazz Session” a su programa. Por el éxito de la serie dos conocidos actores mexicanos Manolo Calvo —de origen español— y Jorge Fábregas inauguran en 1949 el centro nocturno “Yuma” en donde la parte musical estuvo bajo la dirección del trompetista cubano Andrés Fort “Merenguito”, quien tuvo en la batería a Richard Lemus, en adelante dueño de un lugar destacado entre los jazzistas mexicanos.
1950-1960
Sin duda este período es el medular de la creación jazzística nacional. En él se dieron los ingredientes necesarios para un buen desarrollo: lugares de Jazz en vivo; festivales nacionales e internacionales; público entusiasta y cada día más conocedor y comprometido. Pero sobre todo músicos interesados en el Jazz. El único punto que no se concretaba hasta ese momento era la producción discográfica nacional. Problema que restaría repercusiones al movimiento.
Desde 1950 comenzaron a surgir nuevos lugares o clubs de Jazz como el “Astoria”, donde se dan a conocer el pianista Pablito Jaimes, el baterista Leo Acosta y el saxofonista y flautista Primitivo Ornelas. En 1952 ya había cuatro lugares más. Es cuando se inicia una época nueva en el “Íntimo”, donde se da a conocer el que —según mi concepto— es el más importante músico de Jazz mexicano: el pianista y compositor Mario Patrón. Muerto prematuramente a los 47 años, en 1981, es uno de los pocos jazzistas con carrera internacional en esos días, pues actuó en el Festival de Jazz de Newport, en 1954.
En ese mismo club se dio a conocer Cuco Valtierra Jr., quién junto a Hallal “el Árabe” llegó a ser el saxofonista y arreglista más importante de la década.
A mediados de los 50, la visita de estrellas como Gene Krupa, “Shorty” Rodgers, Frank Rosolino, Stan Kenton con su orquesta y Louis Armstrong, estimulaba a nuestros artistas, pues a veces interactuaban con ellos.
Los clubes de Jazz fueron en aumento. En 1955 se abren el “Latino”, “El 33”, “El Eco”, y surgen nuevos jazzistas como Tony Adame, Al Zúñiga, Humberto Cané, Tomás Rodríguez “La Negrita”, el extraordinario sax barítono Juan Ravelo; Pepe Solís, quien aparte de ser gran trompetista interpretaba el melófono y el corno francés con soltura y modernidad.
Por este tiempo aparece también uno de los mejores trompetistas que ha dado el Jazz: Cecilio “Chilo” Morán (1930-1999), a quien el propio Wynton Marsalis lo consideró uno de los más grandes. Durante su carrera, Chilo siempre fue impulsor del Jazz, dando oportunidad a jóvenes talentos. En muchas ocasiones fue propietario de notables clubes como “Jazz Bar Astoria”. La gran experiencia adquirida como trompetista solista de la orquesta de Pérez Prado, le brindó siempre un idioma musical fresco, nuevo, preciso y muy latino.
Otro impulsor de la música sincopada fue el pianista Roberto Pérez Vázquez, quien desgraciadamente al paso del tiempo se inclinó por la música comercial, pero gracias a él llegaron a crearse varios espacios para el Jazz, y la idea de realizar Festivales, lo cual nunca había acontecido.
También es digno de mencionar uno de los músicos de carrera más larga y fructífera en México, el baterista Tino Contreras, quien llega a la capital a fines de los cuarenta, y casi de inmediato llega a obtener el puesto en la gran orquesta de Luis Arcaraz. Años más tarde se vuelve impulsor de nuevas tendencias en el Jazz nacional, y es el primero en representar a México en Europa, con impresionantes resultados. Viaja en extensas giras por Grecia y Turquía, donde se impregna de nuevas e interesantes fórmulas rítmicas que aplicaría a su expresión musical.
Con Tino destaca el fino contrabajista Víctor Ruiz Pazos, origi...
Índice
- PortadaBMM1
- Legales
- Autor
- 1Proemio
- 2Introduccion
- 3Aldia
- 4Mulligan
- 5Richard
- 6Hampton
- 7ACorona
- 8Clifford
- 9Mingus
- 10Dexter
- 11Shaw
- 12Contrabajo
- 13Tad
- 14Eddie
- 15Mandred
- 16Tjader
- 17Manfred
- 18Yugoslavia
- 19Festivales
- 20OtraDecada
- 21Montoliu
- 22Critica
- 23Vibrafono
- 24MLindo
- 25Otros
- 26HaMuerto
- 27UnPoco
- 28JazzMujer
- 29Noche
- 30Chick
- 31Dos
- 32Toussaint
- 33Sera
- 34Calatayud
- 35Contenido