EN LA PRÁCTICA: PREGUNTAS FRECUENTES
CAPÍTULO SEIS
1. ¿NO DEBERÍA UNA MUJER TENER DERECHO A DECIDIR QUÉ HACER CON SU PROPIO CUERPO?
Hay dos verdades cristianas que afectan a nuestro punto de vista respecto a esta pregunta. En primer lugar, Dios nos ha creado. Por tanto, aunque tenemos mucha libertad y autonomía para tomar decisiones sobre cómo usar nuestros cuerpos y mentes, en última instancia no nos pertenecen. En cambio, pertenecen a Dios y debemos usarlos para su gloria.
En segundo lugar, como seguidores de Cristo, los cristianos estamos llamados a servir a otros de manera sacrificial a expensas de nosotros mismos, sobre todo a aquellos que son vulnerables y se hallan en una situación de necesidad.
Elaine Storkey expresa con fuerza la idea del embarazo como una manera de mostrar hospitalidad y entrega en su libro Mary’s Story, Mary’s Song [La historia de María, la canción de María]:
El embarazo en sí mismo es un símbolo de hospitalidad. Es dar tu cuerpo por la vida de otro. Es compartir todo lo que tenemos, la estructura celular, el flujo de sangre, la comida, el oxígeno. Es decir “bienvenido” con cada respiración y con cada latido. Y un gran número de madres acepta esa bienvenida sin tener en cuenta las demandas que tiene sobre su comodidad, salud y tranquilidad en la vida, pues las solicitudes de esa hospitalidad son mayores que casi todas las nuestras propias. Y el feto que crece sabe que aquí hay amor, hay un lugar que le acoge con calor, aquí hay un espacio seguro. Este crecimiento milagroso ocurre oculto y en calma.
Por tanto, ¿tenemos el derecho a elegir? Sí, pero para los cristianos debería ser solo dentro de los parámetros de los propósitos de Dios para nosotros. Parece una paradoja, pero la verdadera libertad únicamente se encuentra dentro de los límites buenos de Dios. Es nuestro Creador, nuestro Padre celestial, quien sabe lo que es mejor para nosotros.
¿Pero qué ocurre con quienes no comparten la misma fe cristiana? Someterse a la autoridad de Dios es bueno para todo el mundo, tengan o no fe, pero no podemos controlar lo que la gente piensa o hace. Las mujeres tienen derecho a acceder al aborto dondequiera que esté disponible legalmente. Sin embargo, tener un derecho por ley no hace que las cosas estén bien o mal. Por desgracia, la injusticia puede ser legal.
2. MI AMIGA SE HA QUEDADO
EMBARAZADA DE MANERA INESPERADA Y NO LE HACE NINGUNA GRACIA. QUIERE HABLAR. ¿QUÉ DEBERÍA DECIRLE?
Antes de decir nada, asegúrate de que la escuchas y la escuchas bien. No tengas prisa por hablar y prepárate para dedicarle mucho tiempo. A menudo, esa sensación natural de pánico hará que no tenga una perspectiva clara de la situación, pero hablar las cosas contigo le ayudará a procesar algunas de sus emociones e incluso a prevenir que tome una decisión precipitada.
La sociedad actual ofrece un aborto rápido, lo que puede parecer una solución tentadora: la vida vuelve a la “normalidad”; otros no tienen por qué enterarse; los riesgos médicos son escasos y la gente asume que, si el aborto se lleva a cabo temprano, no “es tan malo”. Sin embargo, se olvidan de que puede haber consecuencias graves físicas y psicológicas. Por lo tanto, es importante animar a tu amiga a que se informe todo lo que pueda y a que dedique tiempo a reflexionar sobre esta decisión. Puedes mostrarle buenos recursos y hablarle de organizaciones que la aconsejarán para que tenga más ayuda, una vez te hayas familiarizado tú con todo ello antes.
3. MI AMIGA ESTÁ PENSANDO SERIAMENTE EN ABORTAR. ¿QUÉ PUEDO DECIRLE?
Si bien los organismos profesionales han de tener cuidado de no dar directrices, hay más libertad entre amigos para poder expresar tu opinión; y, cuando hables, quizás quieras hacerlo bien.
Analiza la moralidad del aborto empezando con preguntas como: ¿Cuál era tu opinión acerca del aborto hasta ahora? Quizás esta pregunta dé lugar a una conversación que solo tú podrás tener con una amiga. Podrías aprovechar la oportunidad para decir que, aunque entiendes que es una decisión importante, tú elegirías tener al niño. Recuerda ser amable y dulce; y háblale del gran amor de Dios por ella en Cristo. Anímala a confiar en él y a “probar y ver que el Señor es bueno” (Salmo 34:8).
Hay otros tres puntos importantes: todas las conversaciones con tu amiga han de ser confidenciales (a no ser que haya una buena razón para que no sea así); recuerda orar (por ella y con ella, si es posible); y asegúrale que la quieres y te preocupas por ella siempre, tome la decisión que tome.
4. MI AMIGA HA DECIDIDO ABORTAR. ¿CÓMO DEBERÍA APOYARLA CUANDO CREO QUE LO QUE VA A HACER ESTÁ MAL?
Puede resultar difícil saber cómo apoyar a alguien en esta situación y, como cristianos, es probable que lleguemos a conclusiones diferentes. ¿Sobre qué basar nuestra decisión? ¿Cuánto deberíamos involucrarnos con nuestras amigas? ¿Hemos de establecer algún límite? Si es que sí, ¿dónde está ese límite?
En el Antiguo Testamento, Daniel sabía dónde estaba el límite. Estuvo de acuerdo en servir al rey de Babilonia, aprender el idioma y su literatura (Daniel 1:4) y aceptar un nuevo nombre (v. 7), pero no comió la comida del rey ni bebió vino (v. 8). De manera similar, cuando apoyemos a nuestra amiga, querremos establecer límites a medida que avanza en el proceso de llevar a cabo algo con lo que estamos totalmente en desacuerdo. Reflexionar mientras oramos y escuchar nuestras conciencias nos ayudará a decidir dónde están esos límites.
Los que están en el campo médico han tenido que plantearse preguntas como estas durante años, y los médicos y enfermeras cristianos han respondido de maneras diferentes, por moti...