Tardes serenas
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Tardes serenas

  1. 228 páginas
  2. Spanish
  3. ePUB (apto para móviles)
  4. Disponible en iOS y Android
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Descripción del libro

«Tardes serenas» (1930) es una recopilación de artículos de diversa temática escritos por José María Vargas Vila. En ellos reflexiona sobre el genio creador en la vejez («El crepúsculo esplendente»), sobre la naturaleza de la tragedia («La tragedia») y hasta toma partido, como en la cuestión del sufragio femenino («Bavardajes»).

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Información

Editorial
SAGA Egmont
Año
2021
ISBN del libro electrónico
9788726680195
Categoría
Social Sciences
Categoría
Sociology

PAUL VALERY

¿Un Raro?
¿un Exquisito?
¿un Dandy de la Rima, cuidado como un Doncel, y refinadamente culto, como un Cortesano de los Médicis?
¿evocación luisquincentista y lorenzana, remedo de aquellos pajes trovadores que escribían sus rimas con la punta de sus dagas en el tronco de un laurel?
el dandismo literario, es viejo, como la Literatura;
petronismo se llamó en la Roma Cesárea, y antes que Petronio ya había existido Alcibíades, aquel Dandy de las Batallas, que llevaba como fusta la cola de su perro segregada, y parecía escribir sus arengas con la punta de su Espada...
en aquel último caballo de Alejandro, arrojado a la hoguera cineraria de su amigo, hubo más elegancia que en las frases ampulosas de la Oración Fúnebre que le dedicó;
la Verdadera Elegancia, reside en un tic de Extravagancia, absolutamente Personal, más acá del cual está la Vulgaridad, y una línea más allá está el Ridículo;
no se es Personal sino siendo absolutamente Excepcional;
la Indumentaria Verbal de Barbey d’Aurevilly se parecía enormemente a la Elegancia de su Indumentaria Personal;
vestía el Discurso con las mismas galas arcaicas con que adornaba su persona;
y su Estilo Literario, tenía el mismo sello démodé de sus pantalones de húsar, su jubón de terciopelo y su guantelete algodonado;
la Elegancia de Byron, era bostezante, como la de Chateaubriand; ambas respiraban el Hastío;
los Románticos fueron inelegantes;
los Parnasianos también...
en el traje de Odalisca, que llevaba Téophile Gautier, había molicies de Harem, pero, un átomo de Elegancia no había;
¿la había en el orientalismo, o dicho mejor, el estambulismo de sus: Emaux et Camées?
orfebrismo;
exotismo;
preciosismo;
trop frêle...
de Vigny, era elegante, bajo su manto de oficial, acariciando la Empuñadura de su Espacia Virgen; elegancia de Antecámara Real y Cuerpo de Guardia;
sus Estrofas tenían la Elegancia de un Cenotafio;
de Banville, que cantó la Sainte Bohème, tenía la elegancia de un Cisne;
ivre de joie et de soleil,
sur l’onde de son sang vermeil,
comme une pourpre insigne;
Musset, tenía la Elegancia Elegiaca de un sauz sobre una Tumba...
Sainte-Beuve, era un escarabajo asqueroso, que sudaba pus; ¿qué Elegancia puede haber en una Lepra Desnuda?
era un Crítico, y por ende, era un Cretino;
sus Versos, eran deformes, como su cuerpo;
en él, se realizaba el sabio decir de Edmond Spencer;
Que l’âme est une forme, et façonne le corps...
en los Goncourt, surge la Elegancia, con el susurro de una fuente en los jardines de Versalles; una Elegancia limada y esmaltada, laborada con amor a la manera de los Artistas del Renacimiento;
los Trofeos de José María de Heredia, son de una Elegancia Personal, absolutamente criolla, pese a su aspiración de Mármoles Paganos.
Baudelaire, era un Poeta absolutamente Elegante, a pesar de lo fangoso del medio en que vivía; era como la Estatua de un Dios, a medias sepultado en el fango;
su Genio, permanecía puro:
dans una ténébreuse et profonde unité vaste comme la nuit et comme la clarté;
la Elegancia de Mallarmé, era como la de un Sacerdote Egipcio, constelado de pedrerías, oraculizando al pie de un Tabernáculo cerrado, ante un coro de fieles, ávidos de la Palabra del Misterio.
Verlaine, era un Mendigo, repugnante y errabundo, sin otra Elegancia que la de las lágrimas, vertidas en el cáliz de oro de sus Versos…
Rimbaud, tenía las Elegancias tiernas y afeminadas de un adolescente griego prostituído en el Templo de Eleusis, a la sombra de las Estatuas de los Dioses, ofreciendo a los peregrinos sus labios, como una ánfora, en la cual, con la miel repugnante de los besos, se mezclara la Música Armoniosa de los Versos...
Moreas, era elegante, con la Elegancia, absolutamente Helénica, de un Rey de Siracusa, levantando y ornamentando las columnatas y los frisos de ese Templo Dorio, alzado entre las Syrtes del Mar Jónico, que son sus Cantilènes;
¿quién más refinado, más elegante, y más exquisito, que aquel Apolónida Fastuoso, que fué. Roberto de Montesquiou-Fezensac?
en el Jardín de sus Hortensias Bleus, sus Chauves-Souris, tiene blancuras de Palomas, y sus Paons, candideces de Cisnes, muriendo como Offrandes Blessées sobre les Sabliers Lacrymatoires;
¿no veis cómo, en este Poeta, todo es Líricamente Elegante, hasta los títulos de sus Libros, que son como: Des Odeurs suaves, y tienen el encanto de: le Parcours du Rêve au Souvenir?
con este Poeta, la Elegancia, llega a la Cima de la Perfección;
a esa Cima, donde reinan como Soberanos, Gabriel d’Annunzio y Oscar Wilde...
absolutos
y
divinos
en su Olímpica Grandeza...
¿hay de ese Dandysmo Refinado, Exquisito y Musical, en Paul Valéry, este Poeta, cuyo nombre está hoy en todos los labios, aunque su Obra esté lejana aún del Gran Público y sea un Patrimonio, de Artistas y de Estetas, refinados y Selectos?
de Hermético lo tildan;
de Hermético y de Inaccesible;
el «Discípulo de Mallarmé»;
así lo llaman;
¿hay un fondo de Verdad, en este aserto?
Mallarmé amaba las Tinieblas;
como el Dios del Génesis, extraía su Obra del corazón del Caos;
y ésta era como una tapicería bordada en el manto de la Noche;
estrellas cabalísticas la formaban...
no era el claro-oscuro, era la Oscuridad;
sus estrofas, son como pequeñas urnas de basalto, en el fondo de cada una de las cuales, palpitara el corazón de una estrella;
una fuga de átomos luminosos errátiles, en las soledades del cielo...
el amor a lo raro lo domina;
la rareza de las imágenes, la rareza de los giros, la rareza de las palabras;
se siente el esfuerzo de su Musa por perderse en lo Infinito: Invisible, Inaccesible;
un trabajo de orfebrería, con pedernales celestes;
hay paciencia cenobítica, en la fabricación de estos objetos, por el orífice maravilloso, que se siente fatigado, a travers d’un désert stérile de douleurs;
y es;
le Poète impaissant qui maudit son génie...
y que no quiere sino:
fuir lá-bas... fuir...
huir ¿de qué?
de l’ennui désolé par les cruels espoirs...
huir de todo... hasta de la Esperanza.
Mallarmé, es el Mago de la Voluptuosidad en el Dolor; se complace en ella, porque sabe que de la otra Voluptuosidad, la de la Carne, no se libra: du poids de cet ennui lourd, et monotone...
y que:
la chair est triste, hélas...!
¿qué otro Reino que el de la Soledad, podía ser ofrecido a aquel cuya Musa, pudo decir:
c’est pour moi, pour moi, que je fleuris, désert...?
¿de esta Alquimia del Pensamiento y de la Rima, de esta saturación de Misterio, y de Obscuridad, está tocada la Obra de Paul Valéry?
en parte sí...
pero no se hunde en absoluto en esa atmósfera de Misterio;
el Enigma no lo devora;
vuelve las espaldas a la Trípode y gesticula de pie...
la Pitonisa Mallarmeana, le dicta sus sentencias, bajo otra forma, menos tenebrosa, más comprensible y más audible;
es como Mallarmé, un Poeta para iniciados; pero para un número mayor de iniciados, que aquellos empeñados en descifrar tras el sortilegio de la Rima, el Enigma del Pensamiento, en el Eventail de Mademoiselle Mallarmé, en cuyo varillaje:
une fraîcheur de crépuscule vient à chaque baitement
y
frissonne l’espace comme un grand baiser;
menos preciosista, menos delicado, menos sutil, el espíritu de Paul Valéry, escapa por momentos de la redoma mallarmeana, y vuela libre y poderoso, por espacios incandescentes;
su hermetismo se rompe a veces, con la violencia sonora de la corteza del cactus, y entonces sus rimas en libertad, vuelan como palomas escapadas a un Templo Citereo, fatigadas del humo del incienso, y el magnífico friso de los mármoles del Altar...
su Musa, no se confina en el Tabernáculo, como la de Mallarmé...
ama el espléndido azul de las olas mediterráneas, y el verde oricalco de los jardines ajados por el soplo del Otoño y el de la Melancolía;
y vuela en ellos, con vuelos oraculares y sonoros;
viste de terciopelo, gorguera de fino encaje, y alamares versallescos, lleva la Musa de este Bardo, vestido en Paje Cortesano, con bellezas melancólicas de Doncel Enamorado;
hasta un Gerifalte, parece traer en el puño almidonado, y se diría que escribe con el pico del pájaro cetrero, rimas de una Heráldica elegante y cortesana;
y este Paje de Egloga Principesca, no llega joven a la Celebridad...
un largo y denso velo crepuscular, envolvi...

Índice

  1. Tardes serenas
  2. Copyright
  3. Other
  4. Other
  5. EL CREPUSCULO ESPLENDENTE
  6. LA TRAGEDIA
  7. DIOS Y LA POESIA
  8. CARAVANA SECULAR
  9. EL APOSTOL Y EL ESTETA
  10. «NON PRO DOMO SUA...»
  11. LA HORA ILUCIDA
  12. JOSE NAKENS
  13. IVAN TURGUENEFF
  14. EL CONDE KOSTIA
  15. SUN-YAT-SEN
  16. RAINER MARIA RILKE
  17. PAUL VALERY
  18. DIAZ MIRON
  19. LOS DIOSES Y LOS MIMOS
  20. BAVARDAJES
  21. Sobre Tardes serenas
  22. Notes