
- Spanish
- ePUB (apto para móviles)
- Disponible en iOS y Android
eBook - ePub
Alfonso Reyes: Caballero de la voz errante
Descripción del libro
Alfonso Reyes: Caballero de la voz errante recoge en esta nueva edición, publicada por El Colegio de México y La Universidad Autónoma de Nuevo León, buena parte de lo que el autor ha escrito sobre el regiomontano a lo largo de los años, de modo que puede leerse tangencialmente como un calendario de sus edades.
Preguntas frecuentes
Sí, puedes cancelar tu suscripción en cualquier momento desde la pestaña Suscripción en los ajustes de tu cuenta en el sitio web de Perlego. La suscripción seguirá activa hasta que finalice el periodo de facturación actual. Descubre cómo cancelar tu suscripción.
No, los libros no se pueden descargar como archivos externos, como los PDF, para usarlos fuera de Perlego. Sin embargo, puedes descargarlos en la aplicación de Perlego para leerlos sin conexión en el móvil o en una tableta. Obtén más información aquí.
Perlego ofrece dos planes: Essential y Complete
- El plan Essential es ideal para los estudiantes y los profesionales a los que les gusta explorar una amplia gama de temas. Accede a la biblioteca Essential, con más de 800 000 títulos de confianza y superventas sobre negocios, crecimiento personal y humanidades. Incluye un tiempo de lectura ilimitado y la voz estándar de «Lectura en voz alta».
- Complete: perfecto para los estudiantes avanzados y los investigadores que necesitan un acceso completo sin ningún tipo de restricciones. Accede a más de 1,4 millones de libros sobre cientos de temas, incluidos títulos académicos y especializados. El plan Complete también incluye funciones avanzadas como la lectura en voz alta prémium y el asistente de investigación.
Somos un servicio de suscripción de libros de texto en línea que te permite acceder a toda una biblioteca en línea por menos de lo que cuesta un libro al mes. Con más de un millón de libros sobre más de 1000 categorías, ¡tenemos todo lo que necesitas! Obtén más información aquí.
Busca el símbolo de lectura en voz alta en tu próximo libro para ver si puedes escucharlo. La herramienta de lectura en voz alta lee el texto en voz alta por ti, resaltando el texto a medida que se lee. Puedes pausarla, acelerarla y ralentizarla. Obtén más información aquí.
¡Sí! Puedes usar la aplicación de Perlego en dispositivos iOS o Android para leer cuando y donde quieras, incluso sin conexión. Es ideal para cuando vas de un lado a otro o quieres acceder al contenido sobre la marcha.
Ten en cuenta que no será compatible con los dispositivos que se ejecuten en iOS 13 y Android 7 o en versiones anteriores. Obtén más información sobre cómo usar la aplicación.
Ten en cuenta que no será compatible con los dispositivos que se ejecuten en iOS 13 y Android 7 o en versiones anteriores. Obtén más información sobre cómo usar la aplicación.
Sí, puedes acceder a Alfonso Reyes: Caballero de la voz errante de Adolfo Castañón en formato PDF o ePUB, así como a otros libros populares de Literature y Literary Collections. Tenemos más de un millón de libros disponibles en nuestro catálogo para que explores.
Información
Categoría
LiteratureCategoría
Literary CollectionsALGUNOS EPISTOLARIOS DE ALFONSO REYES
PRÓLOGO A CARTAS MEXICANAS [1]
I
Para la confección de estas Cartas mexicanas hemos decido reproducir sólo un grupo de 175 misivas y mensajes con 54 interlocutores. Al parecer, es ésta la primera vez que se ordena en un tren panorámico una lección antológica de la vasta correspondencia de Alfonso Reyes con autores mexicanos, hispanoamericanos, españoles o franceses, marcados por alguna relación con México, como Ermilo Abreu Gómez, Juan José Arreola, Mariano Azuela, Salvador Azuela, Justo Benítez, Rafael Cabrera, Antonio Castro Leal, Daniel Cosío Villegas, José María Chacón y Calvo, Ignacio Chávez, Rubén Darío, Genaro Estrada, Raymond Foulché-Delbosc, Carlos Fuentes, Manuel Gómez Morín, Enrique González Martínez, José María González de Mendoza, Celestino Gorostiza, José Gorostiza, Martín Luis Guzmán, Max Henríquez Ureña, Pedro Henríquez Ureña, Juana de Ibarbourou, Xavier Icaza, Guillermo Jiménez, Valery Larbaud, Miguel N. Lira, Jorge Mañach, Manuel Maples Arce, Gabriela Mistral, Francisco Monterde, Amado Nervo, Rodolfo Nervo, Salvador Novo, Victoria Ocampo, Bernardo Ortiz de Montellano, Octavio Paz, Carlos Pellicer, Héctor Pérez Martínez, Bernardo Reyes, Rodolfo Reyes, Luis Alberto Sánchez, Mariano Silva y Aceves, Antonio Solalinde, Jaime Torres Bodet, Julio Torri, Manuel Toussaint, Miguel de Unamuno, Ignacio H. Valdés, Artemio de Valle-Arizpe, José Vasconcelos, Eduardo Villaseñor, Xavier Villaurrutia, Silvio Zavala. El trabajo realizado para llegar a esta selección fue delicado y apasionante. Este Reyes en primera y segunda persona —a veces incluimos cartas dirigidas a él para mejor inteligencia del volumen— se revela como un personaje acucioso, generoso, infatigable, siempre sagaz, alerta y despierto, tanto para las cuestiones literarias como para las cotidianas, un individuo invariablemente comprometido con la autobservación y la autocrítica a través de la mirada del otro, de los otros, que lleva en sí elegancia inteligente y sensitiva responsabilidad.
Las cartas ocupan en la obra de Alfonso Reyes un lugar esencial, son el intermedio entre la conversación y la obra, el puente entre la palabra viva y el texto impreso. Las palabras cruzadas por Alfonso Reyes con sus numerosos amigos y corresponsales representan no sólo un alto y generoso testimonio de ese ciudadano de las letras que fue en todo momento y día con día Alfonso Reyes, sino un signo de esa polinización que supo practicar a su alrededor con silencioso pero fecundo resultado. Pero decir ciudadanía es decir política, convivencia organizada y articulada en torno a ideales e ideas. De la correspondencia escrita por Alfonso Reyes se desprende, así, una concepción generosa de república literaria y artística donde se dan cita en la práctica de la concordia los hombres y mujeres de buena voluntad con quienes el autor ha resuelto hermanarse y a los que ha decidido salvar como remitentes y corresponsales, interlocutores corresponsables de su propio oficio de constructor de puentes.
Con esta selección es posible ponderar la enorme cantidad y calidad de redes y urdimbres que Alfonso Reyes mantuvo y alimentó a lo largo de toda su vida, y que dan idea de la vitalidad de su genio en los ámbitos cultural, artístico, intelectual e incluso civil y político de México, Hispanoamérica, España y Francia. También es posible observar con esta selección la autoridad y ascendiente de Alfonso Reyes dentro de las varias constelaciones artísticas, literarias y culturales que fue construyendo en su longevidad por ambos lados del Atlántico, sembrando a su paso errante de autoexilio y como diplomático mexicano amistades, relaciones y una como familia espiritual de cuyo hogar y constelación él mismo era el custodio.
Aquí, es posible seguirle el paso a Reyes en diferentes periodos de su vida. La primera carta es de 1905, cuando era estudiante en la Ciudad de México y conoce a sus primeras amistades y maestros. Esta situación continúa hasta agosto de 1913 cuando se traslada, después del asesinato de su padre, a París para trabajar en la Legación de México en Francia. Ahí permanece hasta octubre de 1914, fecha en que se muda, primero y por unas semanas, a San Sebastián, para hallar luego su residencia en Madrid, donde pasa los primeros cinco años viviendo de su propio trabajo como escritor, para formar parte de la Legación en España los siguientes cinco. En 1924 es llamado de vuelta a México, donde reside unos meses antes de regresar ese mismo año a España con una “misión confidencial”. De este traslado a Madrid, Alfonso Reyes viaja a París para trabajar nuevamente en la Legación mexicana hasta principios de 1927. Ese año se traslada como embajador de México a Buenos Aires, Argentina. Luego, con el mismo cargo, es transferido a Brasil en 1930. A finales de 1934 regresa por un tiempo a México, pero en 1935 vuelve como embajador a Brasil. El 1º de julio de 1936 regresa a Argentina. En enero de 1938 retorna a México, pero unos meses después vuelve por nueve meses a Brasil. Después de este itinerario zigzagueante, cuyas cuatro misiones se pueden representar en el mapa como dos alas y que transparenta la incertidumbre de su situación política y material en contraste con la estrella ascendente (al menos en la estima universal de su destino literario), se da el regreso definitivo a México en febrero de 1939. Sólo después de transcurridos 26 inviernos, luego de la tragedia de 1913, Reyes se instala en México hasta su fallecimiento, ocurrido el 27 de diciembre de 1959. Ya no es el joven que abriga en su corazón el sueño de un destino literario, sino un hombre cabal y experimentado que ha conocido las mieles y los laureles tanto como las toxinas y los aguijones asociados a esa compleja vida literaria y diplomática a que lo han orillado las corrientes y caminos de la vida. Si en 1914 se fue a Europa con la certeza inquebrantable de su vocación y las heridas de la tragedia familiar todavía frescas, en 1939 regresa a México, definitivamente, para intentar curarse de esa enfermedad de los desterrados que es la imagen de la tierra que dejaron a través del único instrumento que tiene a la mano: la pluma, el espejo y sus archivos (la palabra hablada, escrita, manuscrita, leída y anotada), él mismo y sus papeles, publicados y por publicar. En México descubre que esa bienamada y legendaria patria lo ignora tanto pues el México de 1939 es muy distinto al de 1914, y aunque es conocido en el mundo hispanoparlante por un puñado de amigos, lectores y admiradores, su obra, publicada en forma dispersa y caprichosamente editada al azar de las circunstancias, es, en ese momento, escasamente conocida en su propia tierra. Así, a partir de 1939 se consagra a una cabal reorganización editorial de su propia obra, al tiempo que debe asumir sus tareas como patriarca literario y guía de los amigos desterrados y exiliados por la Guerra Civil española. La Casa de España en México, primero, y luego El Colegio de México, el Fondo de Cultura Económica, El Colegio Nacional y la Universidad Nacional Autónoma de México serán el escenario público de esta última etapa, tan notable como, o más que, las otras. La correspondencia aquí elegida intenta poner sobre la mesa esa miscelánea canasta para que el día de mañana, acaso alentados por ella, surjan otros estudios biográficos y críticos sobre este excepcional polígrafo de las letras de México, España y América.
II
Alfonso Reyes escribió en líneas paralelas a su obra una multitud de cartas de todo género, extensión, forma y contenido, desde sus años mozos hasta pocos días antes de morir. A la fecha (2009) se han publicado más de cincuenta juegos de cartas o epistolarios, cuyo primer censo tentativo se debe a don José Luis Martínez: alrededor de cinco docenas. De ese más de medio centenar de correspondencias cabe destacar lo que podría llamarse el “Epistolario mexicano”, entidad abstracta o ideal de la cual se presenta aquí, apenas, una cala o un muestrario compuesto por 175 cartas y misivas dirigidas a 54 interlocutores o corresponsales. La presente analecta ensaya cumplir dos propósitos: de un lado, sugerir la amplitud y extensión de la red que Alfonso Reyes fue urdiendo a lo largo del tiempo en torno a sus letras, obra e intereses con sus interlocutores mexicanos o por alguna razón interesados en México y sus cuestiones. Del otro, evocar en el lector el haz de ideas, experiencias y afectos que México, su historia y sus letras fueron suscitando a lo largo de los años en la sensibilidad e inteligencia de Alfonso Reyes. Habría acaso un tercer propósito rector: al armar este juego de cartas como un rompecabezas toca al lector decidir, luego de leerlas, si se ha logrado fraguar y componer su cifra y figura; rendir al calce una suerte de armazón que permita reconstruir, por así decir, en vivo y en sus propias palabras, una suerte de autobiografía armada al sesgo de estos documentos tanto del propio Reyes como de su época, pues lo que alienta en estas letras es inevitable y forzosamente la historia, el tiempo.
Las cartas están dispuestas en orden cronológico y se han enunciado año por año ensayando y buscando hacer coincidir —no siempre ha sido fácil— el engranaje de la historia pública y de la historia privada y literaria del autor con el documento en cuestión.
Esperamos que esta compilación se pueda leer como una suerte de memoria adivinada y recobrada a partir de un conjunto de cartas que el editor, desinteresadamente, ha ido reuniendo y coleccionando a lo largo de los años y de los periódicos, las revistas y los libros. Esta labor editorial ha sido, desde luego, una labor derivada y de segundo grado pues se remite al trabajo devoto e inestimable de cada uno de los editores particulares, sin los cuales el trabajo sería inconcebible y que, de facto, se han ido instituyendo, a lo largo del tiempo, en una Sociedad de Amigos de Alfonso Reyes: Miguel Capistrán, Fernando Curiel, Alberto Enríquez Perea, Claude Fell, Lourdes Franco Bagnouls, Manuel García Blanco, Jeanine Gaucher-Morales, Alejandro González Acosta, Zenaida Gutiérr...
Índice
- PORTADA
- PORTADILLAS Y PÁGINA LEGAL
- DEDICATORIA
- CITA
- ÍNDICE
- ADVERTENCIA EDITORIAL
- PÓRTICO
- PRIMERA PARTE. De la vida
- RAÍCES
- EL NIÑO QUE FUE REYES
- ALFONSO REYES: VIDA EN CLARO
- ALFONSO REYES: DESDE LA TRINCHERA VANGUARDISTA DE 1914 HASTA LOS JARDINES ERRANTES DE 1927
- VUELTA A FRANCIA
- EN ARGENTINA Y BRASIL
- VUELTA A BRASIL EN REYES
- DE LA FIRMA A LA MARCA: MONTERREY. CORREO LITERARIO DE ALFONSO REYES
- SEGUNDA PARTE. De la obra
- COORDENADAS
- LA CENA
- PÁGINA PRELIMINAR PARA PASADO INMEDIATO
- ALFONSO REYES Y LA POESÍA
- ALFONSO RANGEL GUERRA EN LA ACADEMIA
- CARTA DE ALFONSO REYES A JOSÉ MARÍA CHACÓN Y CALVO (AL CONCLUIR IFIGENIA CRUEL )
- NOTA COMPLEMENTARIA PARA IFIGENIA CRUEL
- REYES Y EL DUENDE FUGITIVO
- ALFONSO REYES HISPANISTA
- LA VOCECILLA Y EL PAISAJE: ALFONSO REYES
- EL LUGAR DE REYES EN LA LITERATURA MEXICANA
- ALFONSO REYES Y LOS TERRITORIOS DEL ARTE
- TRAZOS PARA UNA BIBLIOGRAFÍA COMENTADA DE ALFONSO REYES. CON ESPECIAL ATENCIÓN A SU POSTERGADA ANTOLOGÍA MEXICANA: “EN BUSCA DEL ALMA NACIONAL”
- LA CASA DE LAS OBRAS O LA VUELTA A ALFONSO REYES EN UN DISCO COMPACTO
- ALGUNOS EPISTOLARIOS DE ALFONSO REYES
- BREVE VISITA A LOS MUNDOS NARRADOS
- REYES O LOS DEMONIOS DEL MEDIODÍA
- EN SU FIN, SU PRINCIPIO
- PRÓLOGO A NUESTRA LENGUA Y OTROS CUATRO PAPELES
- MARCELA DEL RÍO REYES, EL TEATRO DE ALFONSO REYES: PRESENCIA Y ACTUALIDAD
- TERCERA PARTE. Varia alfonsina
- APOSTILLAS
- LEY DE REYES
- TORNIQUETE
- REYES / ACEVEDO: ALREDEDOR DEL OTRO MUNDO
- UN LIBRO “TRUFADO”: MANDEVILLE / FERRATER / REYES
- DICCIONARIO DE ALFONSO REYES
- LA ESPIGA Y EL TAMBOR
- ALFONSO REYES: LA CRÍTICA COMO ACTITUD VITAL
- DEL DISCURSO GUSTOSO AL DISCURSO DEL GUSTO
- SALUDO AL MUSEO DEL CHOPO SEGUIDO POR UN POEMA DE ALFONSO REYES
- EN TIEMPOS DE LA TROMBINA
- ¿Y SI FUERA CIERTO QUE ALFONSO REYES ESCRIBIÓ SOBRE PARACELSO?
- CORRESPONDENCIA ENTRE SEBASTIÁN PINEDA Y ADOLFO CASTAÑÓN
- EL REYES DE ALBERTO
- GUÍA PARA NAVEGAR EN LAS ANTOLOGÍAS DE ALFONSO REYES
- EL SUEÑO DE HOMERO EN CUERNAVACA
- EL PREMIO “ALFONSO REYES”
- DISCURSO DE GEORGE STEINER EN LA ENTREGA DEL PREMIO “ALFONSO REYES” 2007
- RESPUESTA AL DISCURSO DE INGRESO DE JAVIER GARCIADIEGO A LA ACADEMIA MEXICANA DE LA LENGUA
- JORDI BATALLÉ: ENTREVISTA A ADOLFO CASTAÑÓN SOBRE ALFONSO REYES
- ENTRE REYES Y EL NOBEL
- ALICIA TIKIS REYES: EL ARTE DE SER NIETA
- CUARTA PARTE. Voz y aliento de Reyes
- VOZ
- ALIENTO
- ALFONSO REYES Y LA TRADUCCIÓN
- BIBLIOGRAFÍAS
- DOCTORADOS HONORIS CAUSA OTORGADOS A ALFONSO REYES
- COLOFÓN
- CONTRAPORTADA