LIBRO I
Referencia a los temas ya tratados y presentación
Pues bien, ya hemos hablado de las demás [715a 1 ] partes de los animales en general y de las peculiares de cada género por separado 1 , y de qué modo es cada una de esas partes en razón de la causa concreta a la que yo llamo del para qué: pues se admite que hay cuatro causas 2 , la del para qué como fin, la definición de la entidad 3 (de [5] hecho estas dos hay que considerarlas casi como una sola) 4 ; la tercera y la cuarta son la materia y aquello de donde proviene el origen del movimiento. Ya se ha hablado de las otras causas 5 (la definición y el para qué como fin son lo mismo; y la materia para los animales es sus partes: para todo el animal entero, [10] las partes heterogéneas; para las partes heterogéneas, las homogéneas; y para éstas, los llamados elementos de los cuerpos) 6 . Quedan, por tanto, las partes que contribuyen a la reproducción de los animales, de las que nada se ha explicado anteriormente 7 , y decir cuál es la causa motriz. El examen de esta [15] causa y de la reproducción de cada animal es en cierto modo lo mismo, por lo que el tratado reúne los dos temas, colocando el estudio de estos órganos al final del tratado de las partes 8 , y el comienzo del de la reproducción a continuación de aquél 9 .
La distinción de sexos no es universal
Unos animales nacen de la cópula de una hembra y un macho, en todos los géneros 10 de animales en que hay hembra y macho. Pues no existen en todos, sino que entre [20] los sanguíneos en general 11 , excepto unos pocos 12 , un animal está perfectamente desarrollado como macho y otro como hembra; pero entre los no sanguíneos, unos tienen hembra y macho de modo que engendran seres congéneres, y otros, en cambio, engendran, pero no seres de la misma clase. Así son todos aquellos que nacen no de la cópula de animales, sino de tierra putrefacta y de residuos. [25]
Sucede 13 también del mismo modo con las plantas: pues [715b25] unas nacen de una semilla; y otras, como si la naturaleza actuara espontáneamente –pues nacen o de la tierra en estado de putrefacción o de ciertas partes que se pudren en las plantas 14 –. En efecto, algunas no se forman ellas mismas separadamente, sino que se desarrollan en otros árboles, como el muérdago. [30]
Por decirlo en términos generales, en todos los animales [715a26] capaces de trasladarse de lugar, ya sea nadando, volando o caminando, en todos ellos existe la hembra y el macho, no sólo en los sanguíneos, sino también en algunos no sanguíneos. Y [30] dentro de éstos, en unos se da la distinción en todo el género, [715b] como es el caso de los cefalópodos y los crustáceos; en cambio, en la clase de los insectos se da en la mayoría. De los insectos, cuantos nacen de la cópula de animales congéneres, también engendran ellos seres congéneres; pero aquellos que [5] no nacen de animales sino de materia putrefacta, engendran algo de género diferente, y el resultado no es ni hembra ni macho. Así son algunos insectos. Y esto que ocurre es razonable: porque si los que no nacen de animales engendraran a través de cópula a otros animales, en el caso de que estos fueran del [10] mismo género, también desde el principio sería necesario que el nacimiento de los progenitores hubiera sido igual. Esto lo consideramos lógico: pues es evidente que ocurre así con los demás animales. Si, por el contrario, los nuevos seres fueran diferentes, pero capaces de copular, de nuevo nacería de ellos otra naturaleza diferente, y, a su vez, de éstos, otra, y así se [15] iría hasta el infinito. Pero la naturaleza rehúye lo infinito: pues lo infinito es imperfecto y la naturaleza siempre busca un fin 15 . Respecto a los animales que no se desplazan, como los testáceos 16 y los seres que viven estando adheridos, por ser su entidad semejante a las plantas, como en ellas tampoco en éstos [20] existe la hembra y el macho, sino que realmente se nombran así por semejanza y analogía, pues la diferencia que ofrecen en este aspecto es pequeña. En efecto, entre las plantas ocurre que dentro de la misma especie, unos árboles llevan fruto y otros, aunque no lo llevan ellos mismos, contribuyen a la maduración 17 de los frutos que llevan los otros: como sucede con la higuera y el cabrahígo 18 . [25]
De todas formas, el tema de las plantas hay que investigarlo [716a] por separado 19 .
Definición de macho y hembra
En cuanto a la reproducción de los demás [2 ] seres vivos, hay que tratarla conforme al estudio apropiado a cada uno de ellos, relacionándolo con las cuestiones ya expuestas. Como dijimos, indudablemente [5] podríamos establecer la hembra y el macho como principios de la reproducción: el macho como poseedor del principio del movimiento y de la generación, y la hembra, del principio material. De esto uno se convencería totalmente observando cómo se origina el esperma y de dónde proviene: pues a partir de él se forman los seres naturales y no hay que olvidar cómo [10] él mismo se origina de la hembra y del macho. Por el hecho de que tal parte se segregue de la hembra y del macho y la secreción se produzca en ellos y a partir de ellos, por eso la hembra y el macho son los principios de la reproducción. Llamamos macho a un ser que engendra en otro, y hembra al que engendra en sí mismo; por lo que también en lo que respecta al universo, [15] se nombra a la naturaleza de la tierra como algo femenino y la llaman madre, y al cielo, al sol o a cualquier otro cuerpo semejante les designan como progenitores y padres.
Las partes sexuales
El macho y la hembra difieren desde el punto de vista de la razón, porque cada uno tiene una facultad diferente, y desde el punto de vista de la observación, por ciertos órganos: [20] en lo que respecta a la razón, difieren porque es macho aquello que puede engendrar en otro, como se dijo antes, y hembra aquello que engendra en sí mismo y de donde nace lo engendrado, ya existente en el engendrador. Puesto que están definidos por una cierta facultad y una cierta función, como además se necesitan instrumentos [25] para cada actividad, y las partes del cuerpo son los instrumentos para esas facultades, es necesario que también existan órganos para la procreación y la cópula y que éstos sean diferentes entre sí, en lo que diferirán el macho y la hembra –pues aunque se dice del animal completo que es hembra o macho, sin embargo no es respecto a todo su cuerpo hembra o macho, [30] sino en lo que se refiere a una determinada facultad y un determinado órgano– igual que también hay órganos de la vista y del movimiento, lo que es evidente por los sentidos. Tales órganos son en el caso de la hembra lo que llamamos útero, y en el del macho los testículos y el órgano genital 20 , hablando de todos los animales sanguíneos: pues de éstos, unos tienen testículos, [35] y otros, conductos similares. También hay diferencias [716b] entre la hembra y el macho en los animales no sanguíneos que presentan esta oposición sexual. En los sanguíneos difieren de forma las partes que se utilizan para la unión sexual. Hay que pensar, de todos modos, que cuando un pequeño principio se altera, suelen cambiar al mismo tiempo muchas cosas que derivan de ese principio. Esto es evidente en el caso de los animales [5] castrados: pues sólo con la mutilación del órgano generador, casi toda la forma del animal cambia tanto que se parece a una hembra o le falta poco, como si el animal fuera hembra o macho no por un órgano cualquiera ni por una facultad cualquiera. Es evidente, entonces, que el sexo femenino y el masculino [10] son claramente un principio: al menos muchas cosas se alteran a la vez al cambiar aquello por lo que el animal es hembra o macho, como si se transformara un principio 21 .
Los testículos
Los testículos y el útero 22 no se presentan [3 ] de la misma manera en todos los animales sanguíneos. Veamos en primer lugar los testículos en los machos. Pues bien, [15] dentro de estos animales, unos no tienen testículos en absoluto, como por ejemplo el género de los peces y el de las serpientes, sino que sólo tienen dos conductos espermáticos 23 ; otros tienen testículos, pero los tienen dentro junto a la ijada en la zona de los riñones, y de cada uno de ellos sale un conducto 24 , como en los animales que no tienen [20] testículos; esos conductos convergen en uno, como también en los otros animales: tal es el caso de todas las aves y los cuadrúpedos ovíparos dentro de los animales que respiran y tienen un pulmón. Todos estos animales tienen los testículos dentro junto a la ijada, y dos conductos que salen de éstos igual que [25] en las serpientes: por ejemplo, lagartos, tortugas y todos los provistos de escamas córneas. Sin embargo, todos los vivíparos tienen los testículos en la parte delantera 25 ; pero algunos, dentro, en el extremo del abdomen, como el delfín, y no tienen conductos, sino un órgano genital que va desde los testículos hacia fuera, como el buey marino 26 ; y otros los tienen en el exterior, [30] o bien colgando, como el hombre, o bien pegados a las posaderas, como los cerdos. Pero está explicado con más precisión en la Investigación sobre los animales 27 .
El útero
El útero 28 en todos los animales está compuesto de dos partes, como también los testículos son dos en todos los machos. Unos animales lo tienen junto a los genitales, [35] como las mujeres y todos los vivíparos, [717a] tanto externa como internamente, y también los peces que ponen huevos en el exterior. Otros tienen el útero junto al diafragma 29 , como todas las aves y los peces vivíparos. Tienen también el útero doble los crustáceos y los cefalópodos: pues lo que llamamos sus huevos 30 tiene alrededor membranas de [5] tipo uterino. El útero está especialmente indiferenciado en el caso de los pulpos, hasta el punto ...