SOBRE LAS ENFERMEDADES I
Este tratado es conocido bajo este título desde muy antiguo. R. Wittern, en su exhaustivo y minucioso estudio sobre él que citamos al final, en las páginas LX-LXIII admite la posibilidad de que el glosista Bachio de Tanagra, del s. II a. C., ya lo conociera bajo este título de Enfermedades I .
También desde la antigüedad se discutió si era un título apropiado o no. Galeno, en el s. II después de Cristo, en su Glosario Hipocrático (XLX, 76) dice que el título del tratado es incorrecto y erróneo y propone el de Perì empúon (Sobre los empiemas), que es la enfermedad más ampliamente descrita en la 2.ª parte de la obra. No obstante, continuó siendo conocido por el título de Enfermedades I , lo cual podría inducir al lector a creer que es el primer tratado de una serie en correlación con los otros del mismo título. No es así, sin embargo; estamos ante una obra con entidad propia.
Los 34 capítulos de Enfermedades I , pueden ser divididos en dos partes claramente diferenciadas entre sí.
La primera parte abarca los diez primeros capítulos, que constituyen un interesante apartado, y ofrece una visión amplia y general sobre el arte de la medicina, con consideraciones que ya Littré estimaba válidas para todos los tiempos. En cuanto a su temática, el autor hace reflexiones de carácter general sore la ciencia médica. El primer capítulo tal vez suscite la esperanza en los lectores de que va a establecer las bases para una discusión sofística en defensa de unos argumentos, pero lo cierto es que el resto del tratado no sigue en esa línea. En el 2.° capítulo reflexiona sobre las causas de las enfermedades; en el 3.°, sobre las consecuencias que éstas producen en los pacientes; en el 4.°, sobre las secuelas que dejan; en el 5.°, sobre la oportunidad e inoportunidad en su tratamiento; en el 6.°, sobre los aciertos y fallos de los médicos; en el 7.°, sobre lo que les ocurre espontáneamente a los enfermos, sin el concurso del médico; en el 8.° se trata del papel que juega el azar en el tratamiento de las enfermedades; en el 9.°, de la improvisación, y en el 10.°, de la habilidad manual de los médicos.
Tras una abrupta transición empieza en el cap. 11 la 2.ª parte, que tiene unos objetivos distintos y a la que podemos calificar de técnica. Describe enfermedades particulares, sus causas y, en parte, sus síntomas. Del capítulo 11 al 15 inclusive trata de los empiemas de pulmón, en el capítulo 17 trata del empiema de la cavidad inferior, y el capítulo 21, de empiemas producidos por heridas, con carácter general. En el capítulo 18 trata de la erisipela en el pulmón. Los capítulos 19 y 20 tratan de tumores. Los capítulos 16 y 22 tratan temas generales y no enfermedades concretas. El capítulo 23 trata de la fiebre; el 24, del escalofrío y sus causas; el 25, del sudor y sus causas. Del capítulo 26 al final se tratan las siguientes enfermedades agudas: pleuritis, perineumonía, causón y frenitis.
En cuanto al asunto de la unidad entre las dos partes del tratado ha sido objeto de debate a lo largo del tiempo por los especialistas. F. Z. ERMERINS en Hippocratis et aliorum medicorum veterum reliquiae , Trajecti al Rhenum, 1859, 1864, págs. LV-XXI, considera que la primera parte era el añadido de un sofista, por tanto negaba la unidad de la obra. También lo niega Fuchs (II, 377). En cambio Littré, Wittern (ob. cit ., pág. LXXI ss.) y J. Jouanna (Hippocrate. Pour une archéologie de l’école de Cnide , París, 1974, págs. 306-360), admiten un solo autor del tratado a pesar de las diferencias de las partes.
En lo que se refiere a la adscripción de este tratado a una determinada escuela, no parece tarea fácil y ha sido también muy estudiado y discutido. Si atendemos al tono del pensamiento, está ligado a las concepciones de la Escuela de Cos. Pero también parece evidente que la 2.ª parte depende de las Sentencias Cnidias , al igual que los demás escritos cnidios de este volumen, si bien en menor medida que ellos. Esta es la tesis de Jouanna en la obra y páginas citadas. Esto nos da pie a concluir que el horizonte cultural de los médicos cnidios era muy amplio, que tomaban temas del pensamiento coico y que participaban de la experiencia sofística.
Observamos el siguiente esquema de exposición de las enfermedades: al principio y brevemente presentación de la misma a la que sigue la parte esencial: la etiología. Es tan importante en este tratado la parte etiológica y explicativa que integra en ella la descripción de la enfermedad. A menudo siguen unas indicaciones sobre el pronóstico que también están impregnadas de etiología. Con ello se da fin al capítulo y por tanto está ausente la terapéutica (salvo algún consejo aislado como en los capítulos 14, 19 y 28).
Podemos hacer dos observaciones en cuanto a la composición, una es que algunos capítulos de la segunda parte y, especialmente, los capítulos 16 y 22 completos tienen digresiones de carácter general más cercanas a los argumentos de la primera parte y sin correspondencia en otros tratados. La otra es que el autor, en lugar de englobar en un todo seguido los aspectos diferentes de una misma enfermedad, a partir del capítulo 26 describe primero las enfermedades y luego vuelve sobre cada una de ellas en el mismo orden para expresar las causas de la muerte.
Este tratado se aparta de los otros escritos cnidios en que no sigue claramente el principio a capite ad calcem , más que en los capítulos que tratan de los empiemas.
En cuanto al estilo, la redacción es cuidada y clara. Utiliza conjunciones como nexo de unión entre oraciones, hecho que también encontramos en Enfermedades III , pero no en los demás tratados cnidios donde se utiliza la yuxtaposición.
La edición que he seguido para la traducción es la de R. WITTERN , Die hippokratische Schrift. De morbis I. Ausgabe, Uebersetzung und Erläuterungen , Hildesheim-Nueva York, 1974.
En lo que se refiere al ejercicio de la medicina, aquel [1 ] que quiera interrogar rectamente y responder cuando sea interrogado y replicar con acierto 1 , debe tomar en consideración lo siguiente: en primer lugar de dónde les vienen todas las enfermedades a los hombres; a continuación (debe saber) qué clase de enfermedades —cuando se presentan— son por imperativo propio largas o cortas, mortales o no mortales, o si dejan una parte del cuerpo mutilado o no; y cuáles —cuando sobrevienen— no dan seguridad de si pueden resultar males o bienes de ellas; y qué clase de enfermedades en qué otras se transforman; y qué cosas practican con éxito los médicos en el tratamiento de los enfermos y qué de bueno o de malo experimentan los enfermos en sus dolencias; y qué cosas, por conjetura, son dichas o puestas en práctica por el médico en relación con el enfermo o bien por el enfermo en relación con el médico; qué cosas se hacen y dicen con precisión en nuestra disciplina y las que son correctas en ella y las que no lo son; y lo que es principio, fin, mitad 2 o cualquier otro concepto semejante establecido cuya existencia en este arte se puede asegurar o no; y lo pequeño y lo importante, lo que abunda y lo escaso; y lo que en medicina es todo y lo que es uno 3 ; y lo que es factible tenerlo en cuenta, comentarlo, observarlo y llevarlo a la práctica; y lo que no lo es, ni tenerlo en cuenta, ni comentarlo, ni observarlo, ni llevarlo a la práctica.
(Debe considerar también) lo que en medicina es la habilidad y la falta de habilidad y lo que es la oportunidad y la inoportunidad y, en lo que se refiere a las otras artes, a cuáles se parece y a cuáles no se parece en nada.
Y respecto al cuerpo, (que considere) lo que es frío o caliente, fuerte o débil, compacto o suelto, húmedo o seco y cúantas cosas de mucho se convierten en poco, sea para peor, sea para mejor; y lo que pasa de buena o mala manera o lenta o rápidamente o apropiada o no apropiadamente; y también qué mal, cuando se ha producido como consecuencia de otro, es causa de un bien y qué mal surge forzosamente a continuación de otro mal.
Estos son los puntos que, bien pensados, se deben observar con atención en las conversaciones profesionales. A quien cometa equivocación al hablar, al preguntar o contestar, tanto si dice que es de poca importancia lo que es de mucha o que es pequeño lo que es grande, como si dice que es realizable lo que es irrealizable o cualquier otra equivocación en sus palabras, es preciso refutarle en la correspondiente contestación observando mis indicaciones.
Todas nuestras enfermedades se originan a partir de la [2 ] bilis y del flegma en cuanto a las causas internas 4 , y en cuanto a las causas externas, por las fatigas, las heridas, el excesivo calor y el excesivo frío 5 .
La bilis y el flegma nacen juntamente con las personas y existen permanentemente en el cuerpo en mayor o menor medida 6 . Pero provocan las enfermedades, que resultan unas, de los alimentos y bebidas y otras, del exceso de calor y de frío.
[3 ] Cada vez que se producen, éstas son forzosamente las consecuencias de que se produzcan 7 : en el caso de las heridas, quedan cojos los que las han recibido en tendones 8 gruesos y en las cabezas de los músculos, principalmente en las de los muslos 9 . La muerte se presenta si uno es herido en el cerebro o en la médula espinal, en el vientre 10 o en el hígado, en el diafragma o en la vejiga, en una vena por la que corre sangre 11 o en el corazón. No se llegan a morir si uno está herido en sitios en los que no se encuentran estas partes del cuerpo o están muy lejos de ellas.
De las enfermedades es forzoso que produzcan la muerte, cuando se presentan, las siguientes: tisis 12 , hidropesía bajo la carne 13 ; cuando una perineumonía 14 o causón 15 atacan a una mujer embarazada o cuando se le presenta una pleuritis 16 o «frenitis» 17 o una erisipela 18 en el útero.
Son dudosas en cuanto al desenlace, si producen la muerte o no, las siguientes enfermedades: perineumonía, causón, pleuritis, «frenitis», amigdalitis 19 , inflamación de la úvula 20 , esplenitis 21 , nefritis, hepatitis, disentería y en la mujer el flujo de sangre.
Las enfermedades que vienen a continuación no son mortales, si no sufren alguna complicación: dolores articulares 22 , melancolía 23 , podagra 24 , ciática 25 , tenesmo 26 , fiebres cuartanas, tercianas 27 , estranguria 28 , oftalmía, artritis, lepra 29 y liquen 30 .
Pero quedan mutilados por ellas: impedidos 31 de pies y de manos, incapaces de emitir sonidos y paralizados por causa de la bilis negra; cojos por causa de las coxalgias; con la vista y el oído dañados por causa de la solidificación del flegma.
Inevitablemente han de ser de larga duración las siguientes enfermedades: un tipo de tisis 32 , disentería, podagra, dolores articulares, leucoflegmasía 33 , ciática, estranguria, nefritis en las personas de edad, flujo de sangre en las mujeres, hemorroides y fístulas.
Causón, «frenitis», perineumonía, amigdalitis, inflamación de la úvula y pleuritis hacen pronto crisis.
Las siguientes enfermedades degeneran: de pleuritis a causón y de «f...