Colección de Hechos memorables o El erudito
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Colección de Hechos memorables o El erudito

  1. 600 páginas
  2. Spanish
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  4. Disponible en iOS y Android
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Colección de Hechos memorables o El erudito

Descripción del libro

La Colección es una obra miscelánea dirigida a satisfacer el afán del lector por conocer noticias curiosas sobre naturaleza, historia, religión, etc.; hoy, es un enorme almacén de saberes de la Antigüedad.Cayo Julio Solino fue un gramático latino de mediados del siglo IV, autor de varias obras misceláneas. Una de ellas es De mirabilibus mundi, subtitulada Collectanea rerum memorabilium (Colección de hechos memorables). Se trata de un ameno inventario de curiosidades, con noticias históricas, sociales, religiosas y naturales en su mayoría tomadas de la Historia Natural de Plinio el Viejo y la Geografía de Pomponio Mela, además de alguna otra fuente desconocida. La obra trata de dar una "visión del mundo" romano, e incluye gran cantidad de datos interesantes que satisfacen el afán del lector por adquirir informaciones curiosas: pueblos, costumbres, animales reales o fabulosos, plantas con propiedades curativas o mágicas, etc., al hilo de la descripción geográfica del mundo conocido, especialmente en torno al Mare Mediterraneum.Como escribe Francisco J. Fernández Nieto en la Intoducción, "ya es hora de devolver una cierta confianza a la Collectanea, con todas sus imperfecciones, para situar en la medida exacta la contribución de Solino a la cultura latina de época tardía, cultura que es el reflejo de una sociedad para la que aprender significó entretener y de unos lectores a quienes agradaban los catálogos y las disgresiones trufados de todo linaje de materiales. Lejos de las inquietudes científicas de los siglos I y II, los resúmenes y compendios cumplieron una misión literaria y social digna de estudio y todavía podrán suministrar, si logramos desentrañar sus claves y problemas, jugosos datos sobre el acervo de los conocimientos del mundo antiguo".Esta traducción viene enriquecida por un rico aparato de notas explicativas, cerca de 1.500, que además de aclarar cuestiones filológicas e historiográficas aportan una gran información sobre las distintas ciencias del mundo antiguo.

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Información

Editorial
Gredos
Año
2016
ISBN del libro electrónico
9788424933128

COLECCIÓN DE HECHOS MEMORABLES

Solino a Advento 1 , ¡salud! [Pref. ]
Porque entiendo que aventajas a todos los demás en el respeto con que escuchas y en tu interés por las ciencias más nobles e imagino, por la grande experiencia que de ello poseo, que en nada debo desconfiar de tu benevolencia, me ha parecido oportuno encomendar la lectura de esta pequeña obra a ti en particular: tu diligencia me garantizaba un pronto apoyo, y tu benignidad un más fácil perdón. Es éste un libro a modo de compendio y abreviado, hasta donde mi criterio puede tolerarlo, con tal mesura, que no se hallará en él ni farragoso cúmulo de datos ni perjudicial concisión 2 . Si lo examinas con cuidado descubrirás que encierra, más que oropeles de retórica, como un germen del conocimiento. Confieso que me he centrado especialmente en unos cuantos libros muy selectos, a fin de dejar a un lado las noticias más sabidas y detenerme con detalle en las más extrañas. La descripción de lugares ocupa la mayor parte, pues todos los datos reunidos suelen tender más hacia ese apartado. Me pareció bien evocarlos de tal manera que, respetando las diferencias de nuestro mundo, expusiésemos por su orden los parajes más notables de cada territorio y las regiones más destacadas del mar. Hemos intercalado asimismo bastantes asuntos más o menos acordes: de esta forma, si no hay otro motivo para aliviar el tedio de los lectores, remédielo al menos la propia diversidad. Hemos tratado, por ejemplo, la naturaleza y cualidades de los hombres y de otros animales, a lo que añadimos unos cuantos relatos sobre plantas exóticas, sobre la apariencia de las gentes más remotas y sobre las raras costumbres de los pueblos recónditos, incluyendo algunos otros detalles dignos de ser referidos, cuya omisión se tendría por negligencia y cuya importancia —me gustaría que tu ingenio fuese de los primeros en apreciarlo— deriva de que proceden de los autores más aceptados. Y en realidad, ¿qué podríamos tener por nuestro propio, si la solicitud de los antiguos no dejó escapar nada que llegara a nuestros días sin haber sido tocado por alguien? 3 . Te ruego, entonces, que no ponderes la autenticidad de mi obra con los criterios actuales, pues sin lugar a dudas hemos preferido, siguiendo el rastro del viejo dinero, atenernos a la inclinación general más que ser novedosos 4 . Así pues, si algo de todo esto te causa una impresión distinta de lo que yo deseo, disculpa, por favor, mi escasa elocuencia: la verdad permanente se encuentra en los modelos que hemos seguido. Por tanto, así como los que dibujan las formas del cuerpo retratan ante todo, dejando para más tarde el resto, los contornos de la cabeza y no dedican ni un trazo a los demás miembros antes de haber iniciado su obra por la misma, según cabría llamarla, acrópolis de la figura, también en nuestro caso daremos comienzo a la empresa partiendo de la cabeza del orbe, esto es, de la ciudad de Roma, bien que los escritores más instruidos no hayan dejado ningún punto que pudiera promover nuevos elogios y parece casi innecesario repasar un sendero surcado ya por tantas crónicas. Empero, para no descuidarla por completo, contaremos con la mayor exactitud que podamos el origen de Roma.
[1] Algunos apoyan la versión de que el primero en dar un nombre a Roma fue Evandro 5 , cuando se tropezó allí con un poblado, levantado tiempo antes, al que los jóvenes latinos habían llamado Valencia; conservando el significado de su primer nombre designó a Valencia con un término griego: Roma 6 . Y como en la cima de esa colina se habían instalado los arcadios, sucedió luego que las zonas más protegidas de las ciudades fueron llamadas «arces» 7 . Heraclides sostiene que, conquistada [2] Troya, un grupo de los aqueos recaló, remontando el Tíber, en los parajes donde hoy se alza Roma, y persuadidos luego por Rome, la más linajuda de las cautivas que iban en su compañía, prendieron fuego a las naves, construyeron su morada, erigieron un muro y, en su memoria, llamaron Rome al recinto 8 . Agatocles escribe que no fue Rome una prisionera, [3] como antes se dijo, sino que, hija de Ascanio y nieta de Eneas, ella había constituido el motivo de aquel [4] nombre 9 . Cuenta también la tradición que el nombre propio de Roma estaba prohibido manifestarlo, puesto que los ritos de los misterios prescribieron que no se revelase, y de este modo el compromiso adquirido de guardar silencio destruiría [5] su recuerdo 10 . A Valerio Sorano, que se había atrevido a declararlo sin respetar la prohibición, se le pagó con la muerte en castigo a su sacrílega proclamación 11 . Entre los [6] cultos más antiguos se venera la capilla de Angerona, a quien el 21 de diciembre se ofrecen sacrificios: en su calidad de diosa patrona del propio silencio, tiene una estatua con la boca atada por delante y sellada 12 .
La existencia de ciertos cultos en Roma muy anteriores [7] a Rómulo avivó las indagaciones sobre historias equívocas. Tal es el caso del altar que Hércules había prometido si encontraba la punta de vacas extraviada, y que dedicó a Pater Inventor 13 después de dar a Caco su merecido. Este Caco [8] habitó en el lugar que se conoce con el nombre de Las Salinas, donde se halla ahora la puerta Trigémina 14 . Según escribió Gelio 15 , este Caco fue encarcelado por Tarcón Tirreno, ante quien había llegado como embajador personal del rey Marsias 16 en compañía de Mégales Frigio, pero escapó de la prisión y regresó a su lugar de origen; con apoyos bastante importantes ocupó un trono en las inmediaciones de Vulturno y Campania, hasta que se atreve a adueñarse también de las tierras que habían caído en poder de los arcadios: Hércules, que en ese momento andaba por allí, dirigió [9] las tropas que lo aplastaron 17 . Los sabinos acogieron a Mégales, de quien aprendieron la ciencia de los augurios 18 . Hércules en persona levantó un altar, que goza de la máxima [10] veneración entre los Pontífices 19 , consagrado a su propia deidad; pues había descubierto su inmortalidad por Nicóstrata 20 , madre de Evandro, que por sus vaticinios fue llamada Carmente 21 . Existe además en el Foro Boario un templete cercado, en cuyo interior enseñó a los Poticios, después de sacrificar unos bueyes, las ceremonias sagradas de su culto, en donde aún perduran señales del banquete y de [11] su propia grandeza 22 . En efecto, es un prodigio divino que ni moscas ni perros entren en él, pues mientras distribuía la carne entre quienes participaban de los sacrificios dícese que invocaba al dios Miagro, y que habiendo dejado la clava en la entrada de la capilla los perros huían nada más husmearla: hasta ahora perdura este fenómeno 23 . Sus compañeros [12] fabricaron también el templo que se conoce como Erario de Saturno 24 en honor del dios, pues se habían enterado de que Saturno fue habitante de aquel territorio. Fueron ellos mismos los que llamaron Saturnio al monte del Capitolio 25 . [13] Asimismo, a la puerta de la fortaleza que construyeron diéronle el nombre de Saturnia, la cual se denominó después Puerta Pandana 26 . Y la parte más baja del monte Capitolio, allí donde hoy se halla el santuario de Carmente, fue la morada de Carmente, de quien deriva el nombre de puerta Carmental 27 . Nadie pondrá en duda que el Palatino [14] es obra de los arcadios, por quienes fue fundado el primitivo poblado Palanteo 28 ; en él vivieron por algún tiempo los aborígenes, mas por las molestias que ocasionaba un pantano próximo, creado por el curso del Tíber a su paso por las cercanías, en breve lo abandonaron mudándose a Reate 29 . [15] Acerca del nombre del monte Palatino, los hay que lo hacen derivar de «balido de las ovejas», cambiándole una letra 30 , o de Pales, diosa pastoril, o incluso, según admite Sileno 31 , de Palanto, la hija de Hiperbóreo, a quien se cree que Hércules forzó allí mismo 32 .
Pero aunque tales versiones puedan ser tan convenientes, [16] todos sabemos que la gloria del nombre romano se debe a aquel feliz agüero, máxime porque el cómputo de los años constituye el quicio de la verdad: pues como asegura Varrón, [17] escritor laboriosísimo, Roma la fundó Rómulo, hijo de Marte y de Rea Silvia, o, según otros, de Marte e Ilia 33 , y al principio se llamó Roma Cuadrada porque se había levantado con una proporción equilibrada 34 . Comienza precisamente [18] en el bosque que hay dentro del recinto de Apolo 35 y acaba en lo alto de la escalera de Caco 36 , donde estuvo la choza de Fáustulo 37 . Aquí habitó Rómulo, el que con favorables auspicios puso los fundamentos de los muros a los dieciocho años de edad, un 21 de abril, entre la segunda hora y la tercera, tal como proclama el más ilustre de los astrólogos, Lucio Tarrudo, estando Júpiter en Piscis, Saturno, Venus, Marte y Mercurio en Escorpión, el Sol en [19] Tauro y la Luna en Libra 38 . Y posteriormente se puso cuidado en evitar que ninguna víctima fuese inmolada durante las Parilias, para que ese día no tuviese mancha de sangre: esto conmemoraría, piensan algunos, el parto de Ilia 39 . Este Rómulo reinó treinta y siete años 40 . Su primer triunfo lo [20] obtuvo por su victoria sobre los ceninenses, a cuyo rey, Acrón, arrancó los despojos; fue el primero que los colgó en honor de Júpiter Feretrio y que los llamó opimos 41 . Triunfó por segunda vez por su victoria sobre los antemnates, y celebró el tercero por su victoria sobre los veyentanos 42 . Un siete de julio desapareció 43 , junto a la Laguna de la Cabra 44 .
[21] Señalaremos ahora en qué lugar vivieron los reyes sucesivos. Tacio en el alcázar, dond...

Índice

  1. Anteportada
  2. Portada
  3. Página de derechos de autor
  4. Introducción
  5. Bibliografía
  6. Abreviaturas
  7. Colección de hechos memorables
  8. Índice General