EN DEFENSA DE P. SESTIO
INTRODUCCIÓN
1.
Publio Sestio y su relación con Cicerón
Si admitimos como fecha más probable para el De haruspicum responso la de mediados de mayo del 56 1 , el Pro Sestio habría sido pronunciado por Cicerón dos meses antes 2 . Las circunstancias históricas serían, por tanto, en gran parte similares por lo que, para no reiterarlas 3 , nos centraremos únicamente en la figura de Publio Sestio y en su relación con Cicerón, por un lado, y con Clodio, por otro.
Nacido en torno al 95 a. C. 4 , su primer contacto importante con Cicerón se remontaría al consulado de éste en el 63 y al apoyo que Sestio le proporcionó para hacer frente a la conjura de Catilina. En efecto, en calidad de cuestor de Gayo Antonio, colega en el consulado de Cicerón, Sestio se dirigió a Capua de donde expulsó a Gayo Mevulano y Gayo Marcelo, partidarios de Catilina, evitando así que una plaza militar tan importante fuera controlada por los rebeldes. Su intervención al lado de Gayo Antonio en el enfrentamiento definitivo con las tropas de Catilina en la llanura de Pistoya habría sido – siempre a juicio de Cicerón– decisiva, ya que supo vencer las vacilaciones del cónsul y le convenció para que cediera el mando del ejército a su lugarteniente Marco Petreyo 5 .
Esta cooperación política en defensa de unos ideales comunes se vio reforzada con intereses más materiales. Sestio, que había acompañado a Antonio a Macedonia en calidad de procuestor en el 62, solicitó la ayuda de Cicerón para que se le prorrogase su mandato en la provincia y evitar así ser acusado, junto con Antonio, de concusión; Cicerón acabará interviniendo en su favor, pero no sin antes haber logrado a cambio un importante préstamo para poder comprar a Craso su casa del Palatino 6 .
Con estos precedentes, nada tiene de extraño que Sestio fuera una de las personas que más trabajó por conseguir el regreso de Cicerón de su exilio; así, con el visto bueno de Pompeyo, se entrevistó en la Galia con César para recabar de él su apoyo a una propuesta en favor del regreso del exiliado que, formulada en términos demasiado generales, no satisfizo plenamente a Cicerón:
La propuesta de Sestio no tiene la suficiente dignidad ni seguridad para mi persona ya que debe mencionarme expresamente y debe ser redactada con sumo cuidado en lo que se refiere a mis propiedades 7 .
Posteriormente, estuvo también entre los ocho tribunos que el 29 de octubre del 58 presentaron una moción para que Cicerón recobrara el derecho de ciudadanía y su lugar en el senado; pese al apoyo del cónsul Léntulo, el veto de Elio Ligo, tribuno favorable a Clodio, impidió su aprobación 8 .
Clodio, en su oposición a cualquier iniciativa favorable a Cicerón, no dudó en utilizar la violencia. A finales de enero del 57, sus bandas de esclavos y gladiadores ocuparon las calles de Roma para impedir que los comicios populares ratificaran la propuesta unánime del senado en favor del regreso del exiliado; una de las víctimas de esta violencia callejera fue el propio Sestio, tal como nos narra con gran viveza y patetismo Cicerón:
de repente, aquella banda de Clodio ... se pone a gritar, se agita y se lanza contra él... Después de recibir múltiples heridas, cayó sin sentido con el cuerpo debilitado y molido a golpes, y escapó de la muerte no por otra razón que porque se le creía muerto: al verlo en el suelo, abatido por numerosas heridas, a punto de morir, sin fuerzas y agotado, dejaron por fin de golpearlo más por cansancio y error que por misericordia y moderación 9 .
Ante semejante situación, Sestio tomará ejemplo de Milón, uno de sus colegas en el tribunado; éste, al ver fracasados sus intentos por llevar a los tribunales a Clodio, se hizo rodear de una banda de mercenarios para hacer frente a la violencia de su enemigo; lo mismo hará Sestio para garantizar – nos dice Cicerón– su seguridad personal; con esta medida contribuyó al clima de violencia generalizada que llegó a paralizar cualquier actividad política o judicial en Roma. Su dudosa legalidad fue uno de los motivos fundamentales para que, un año después, se instruyera contra él el proceso que dio lugar a la defensa de Cicerón.
Tras el regreso triunfal del orador y la restitución de sus propiedades, Clodio no cesó de hostigar a su enemigo personal y a quienes, como Milón o Sestio, se habían destacado en el apoyo al exiliado; así, cuando en enero del 56 consigue ser elegido edil gracias, en parte, al apoyo interesado de una facción de los optimates 10 , aprovechó su cargo para llevar a los tribunales a Milón (6 de febrero); de este modo pagaba con la misma moneda a quien meses antes le había intentado acusar de vi para obstaculizar su acceso a la edilidad. Pero el proceso no resultó fácil y se fue prolongando ante el apoyo que los triunviros dieron a Milón (querían servirse de él como contrapeso frente a los desmanes de Clodio 11 ); tal vez por ello, Clodio fijó sus ojos en Sestio y empujó a hombres de su confianza para que presentaran contra él una acusación de vi; con este proceso esperaba crear un precedente que le ayudara a hacer condenar al propio Milón 12 .
2.
Las circunstancias del proceso
En efecto, cuatro días después de iniciarse las acciones judiciales contra Milón se abrió una investigación contra Sestio; Cicerón, como agradecimiento al tribuno que tanto había luchado por su regreso, acudió presto a defenderlo:
El 10 de febrero Sestio fue acusado de corrupción electoral por el delator Gneo Nerio, de la tribu Pupinia, y ese mismo día de actuación violenta por un tal M. Tulio; Sestio se encontraba enfermo; acudí al instante a su casa, como era mi deber, y me puse enteramente a su disposición; y lo hice (ante la sorpresa de mucha gente que creía que yo tenía razones para estár enfadado con Sestio) para que él y todo el mundo vieran cuán humano y agradecido soy 13 .
La acusación de corrupción electoral (de ambitu) tenía que ver con la campaña electoral previa a la elección de Sestio como tribuno de la plebe para el 57; la segunda acusación, de vi, la misma que había sido formulada días antes contra Milón, se refería al hecho de que, durante su tribunado y para hacer frente a la violencia callejera de Clodio, Sestio se había hecho rodear de un grupo de hombres armados 14 .
En la defensa de Sestio intervinieron, además de Cicerón, Hortensio, Craso y G. Licinio Calvo. Cada abogado trató un aspecto concreto de la causa; a Cicerón le correspondió, por su prestigio, hablar en último lugar y aprovechó su intervención para destacar las motivaciones políticas del proceso y para poner en relación la causa de Sestio con el exilio del orador, su regreso y la situación política del momento:
Mi propósito es demostrar lo siguiente: que todas las decisiones y pensamientos del tribunado de Publio Sestio se han encaminado...a curar las heridas de una República abatida y arruinada. Me habréis de perdonar si, al exponer aquellas heridas, da la impresión de que hablo en exceso de mí mismo... Sestio está siendo acusado no en su nombre sino en el mío; ya que consumió toda la fuerza de su tribunado en la defensa de mi persona, necesariamente mi propia causa del pasado ha de estar en estrecha relación con su defensa en la actualidad 15 .
Dadas las implicaciones del proceso y las circunstancias políticas en que tuvo lugar, la absolución de Sestio supuso un motivo de alegría para Cicerón:
Nuestro amigo Sestio ha sido absuelto el 11 de marzo y, como era de una gran importancia política que en un proceso de esta naturaleza no hubiera disensión alguna, ha sido absuelto por unanimidad 16 .
La satisfacción del orador se comprende muy bien teniendo en cuenta que su situación política en este proceso era, sin duda, comprometida 17 . Su defensa de Sestio, a la que accedió por consejo de su hermano Quinto, se podía entender como una muestra de gratitud por el apoyo que le prestó durante su exilio; pero Cicerón era, sin duda, consciente de que la escolta armada con la que Sestio se había rodeado durante su tribunado, justificada como medio de defensa de su propia persona, por un lado, y de un cierto orden político, por otro, había contribuido a turbar aún más el orden público. De ahí que el senado se mostrara igualmente crítico con las actitudes de Sestio y Clodio, por más que, cada uno a su manera y por razones personales, se presentaran como defensores de unos intereses políticos diferentes.
3.
El discurso: contenido y estructura
La defensa de P. Sestio es, sin lugar a dudas, uno de los discursos más importantes de Cicerón: además de su indudable valor literario, representa un documento histórico y político fundamental para el conocimiento del período que aborda.
Como bien señala Cousin en su exhaustivo estudio introductorio, «la habilidad de Cicerón, su sentido del derecho, de la jurisprudencia, de la retórica, su capacidad para jugar con la razón y las pasiones, con el valor de las palabras y la seducción de las frases fueron incomparables y el ‘montaje’ de las diversas piezas de este discurso pone de manifiesto una maestría sin par» 18 .
Puesto que la causa del proceso era una acusación de vi contra su defendido, Cicerón intentará demostrar que Sestio reunió una escolta de hombres armados únicamente como medida preventiva y que actuó en légitima defensa, principio éste que desarrollará también en defensa de Milón: en ambos casos no hubo premeditación de sus defendidos, sino de Clodio; uno y otro intentaron defender los principios de un Estado que Clodio pretendía subvertir. Para apoyar esta argumentación y conmover el ánimo de los jueces, Cicerón pintará con tonos patéticos los actos de Clodio 19 , cuya violencia (vis) constituyó un atentado contra la paz pública, un acto de guerra contra el Estado, contra su dignitas y otium 20 .
El orador, por tanto, volverá a analizar – como en los discursos precedentes, pero con una maestría indudablemente superior 21 – , los sucesos más importantes de los últimos años: la adopción plebeya de Clodio y su acceso al tribunado, la actitud de los cónsules del 58, las razones de la partida de Cicerón, la actividad criminal de Clodio durante su ausencia, etc.
Pero, junto a su interés histórico, el Pro Sestio ha pasado a la posteridad como uno de los documentos fundamentales para el conocimiento del sistema político romano y de la ideología de Cicerón: el orador expone en él su teoría sobre los partidos políticos, define por oposición y con exhaustividad los conceptos de optimates y populares y desarrolla su idea del consensus omnium bonorum, entendido como un acuerdo mucho más amplio que la simple concordia ordinum entre senadores y caballeros para la defensa de sus intereses frente a las masas populares 22 .
Estos son, pues, algunos de los valores e ideas fundamentales del Pro Sestio cuya estructura quedar...