AL LECTOR
Aquellos que en esta ciudad no conozcan aún el arte de beber, que lean mi libro. Cuando terminen este Arte beberán como expertos.
- Un arte eleva hasta las estrellas las altas (y pesadas) estatuas,
- Un arte permite a los marinos cruzar el mar embravecido, y
- Un arte dio a Dédalo, prisionero en Creta, el valor de surcar los cielos.
No hay tarea que no venza un arte. Por eso, para no quedar como amateurs cuando corre el vino en las fiestas, necesitamos también un arte de venerar a Baco.
Pues los devotos de Baco son víctimas de su ira cuando no lo veneran con el método adecuado. Ya sabéis que Baco es dulce, pero se pone intratable cuando subestimáis su poder y lo veneráis de forma errónea.
- El vino hace daño a los que no están educados.
- El vino con educación es placentero y beneficioso.
En conclusión, lo que necesitáis es el presente arte del beber. Si es eso lo que os ha conducido hasta mi libro, escuchad sus enseñanzas. Y dado que es producto de la experiencia, confiad en la pericia de su autor. En este Arte, nacido de las labores del mucho beber, no hay trampa ni cartón. Lo que os transmito, jovencitos, es la pura verdad.
INVOCACIÓN A BACO
¡Oh, Baco! ¡Oh, Baco! ¡Padre de los poetas, el más dulce de los dioses, inflama mi corazón con tu río de néctar! Soy poeta, pero no persigo ceñirme la cabeza de guirnaldas de hiedra y laurel. Que se las queden los poetas pretenciosos que cantan en versos elevados la barbarie de la guerra. No, te lo ruego, coróname de guirnaldas de pámpano y zarcillo. Una guirnalda de Baco para un bardo de Baco.
¡Que nuestras barricas rebosen y espumeen de sonrientes racimos de tal forma que el más pequeño llene hasta arriba una enorme botella! ¡Que el gozo de regeneración produzca tanta fruta que hasta el mismo viticultor tiemble al ver su cosecha!
Para escribir este poema, nada colmará mi pecho de las llamas de las Musas como tu fresco mosto.
No exijo las fuentes de Castalia, no merece mi sed las aguas de la Aonia. No es esa mi ambición. Del monte Helicón manaban para Hesíodo las fuentes heladas que inspiran a los poetas. Yo, en cambio, oh, Padre, el más generoso y sabroso de los dioses, prefiero un alegre manantial de falerno o de vino de Franconia. Prefiero una sola copa de ti, Baco, que mil copas de agua de Hipocrene. Si deseas un nuevo himno para tus rituales, refréscame la garganta reseca con el rocío que destilan tus vides.
MIS LECTORES
Yo no canto para una muchedumbre de borrachos que malgastan tus dones noche y día. Canto las fiestas moderadas y el uso adecuado del vino. Mi libro no canta a los borrachines desaliñados y embarazosos, ni a los que beben a diario hasta caerse. Ya sé cuánto te hastía esa gente, Baco. Su conducta, actitudes y desmesura no conocen el decoro ni tiene su sed límites ni moderación. Quedan desterrados de mi Arte por creer que saldrán incólumes, por no dar importancia al honor. Son cerdos, o peor que cerdos, si es que eso es posible. Mi poema canta a los que se respetan a sí mismos, a los que se guían por el honor y el buen nombre; a aquellos con los que una madre anciana o una muchacha inocente y desconocedora del mundo vaciarían confiadas una copa.
Que salga al galope mi primer caballo, pues el prólogo no debe ser más largo que el poema.
RESUMEN DEL LIBRO 1
Empezaremos por las tres formas de beber:
- Solos en casa o
- cuando nos reunimos a tomar copas con amigos o
- en acontecimientos sociales, con ánimo celebratorio y acompañados de personas afines. En estas ocasiones lo normal es que
- nos inviten los amigos y familiares o
- el novio nos invite a su boda.
¿Cómo ser educados y responsables en estas ocasiones? De esto trata el libro que aquí comienza.
BEBER EN CASA
Ventaja: la (futura) esposa
Amigos míos, si queréis beber vino, divertiros y disfrutar como Dios manda, no importa quiénes seáis: daos la buena vida en casa. No en vano dice la gente que no hay lugar como el hogar. Lo mejor del mundo es la libertad y las ventajas de quedarse en casa, sobre todo en compañía de una estupenda esposa con la que compartir cama, y que idealmente encarna y es modelo de los valores de la femineidad:
- se ocupa de su hogar y
- cuida a su marido,
- no es malhablada ni impertinente,
- es dulce y sofisticada,
- no frunce el ceño ni arquea las cejas,
- no es mezquina ni amiga de discusiones e insultos,
- sabe cómo aplacar al marido,
- es casta, femenina y bien educada,
- no anda de cama en cama,
- nada sabe de argucias y tretas.
- no sabe mentir,
- es sencilla,
- pero no lerda.
El que tenga una esposa así, que rinda tributo a Baco en la tranquilidad del hogar. No necesitará más compañía.
¿Quién prefiere a los amigotes antes que a una esposa fiel? ¿Por qué hermanos la abandonaríamos? Una esposa es más digna de confianza que cualquier amigo, más fiel que un hermano e incluso vence en lealtad a una madre.
Los amigos leales son escasos, pero siempre podéis confiar por completo en vuestra esposa. Podéis beber con ella y derramar el corazón sin miedo en su seno. Ella comparte vuestra ansiedad cuando tenéis problemas. Mantiene el hogar en pie con esfuerzo y dedicación. Comprende vuestras preocupaciones y su amor iguala las llamas del vuestro. Realiza sus tareas con diligencia como esposa y como sirvienta. Os ama y nos aprecia con el seno, el pecho y el corazón. Consuela vuestros enojos y anima vuestra tristeza. Hace suya vuestra desgracia. Os complace con los castos dones de Venus y os convierte en padres orgullosos.
En casa podéis decir o hacer lo que queráis, pues sois los reyes. Los que se ofenden por causa vuestra no son bienvenidos. La esposa es la única que comparte con vosotros la dulzura del alcohol. Os conoce perfectamente, sabe cómo lidiar con vosotros y es paciente como nadie cuando os da por despotricar. Ser agradables con ella basta para fortalecer su amor y devoción: dadle vino, bebed con ella y obtendréis mayor placer con una sola copa que con una botella entera en la calle. Es más, la mujer que amáis no sentirá que su esposo le falta al respeto; no, se sentirá el centro de vuestro universo y no creerá que andáis divirtiéndoos por ahí mientras que ella está sola en casa deseando beber una copa también. Delante de ella podemos expresar nuestra felicidad, reír sin vergüenza y decir lo primero que se nos ocurra.
Al beber en casa, nos evitaremos los enojos que hay que soportar cuando salimos a beber:
- comentarios hoscos a nuestras espaldas,
- chistes de mal gusto,
- bromas a nuestra costa,
- las burlas desagradables del listo de turno,
- las sonrisitas de suficiencia, sarcasmos y risas por lo bajo típicas de algún idiota,
- la infinita cháchara del inevitable payaso.
Y eso por no mencionar las fanfarronadas vergonzosas y las broncas ridículas que se arman en cualquier momento por la más estúpida nimiedad.
En serio, ¿cuántas veces habéis lamentado salir a beber o habéis tenido que soportar discusiones, peleas y otros malos tragos impropios de un caballero? En la calle el bombardeo es interminable, pero un hogar tranquilo nos evita estos y peores calvarios. En el hogar no hay oídos maliciosos que después chismorreen al mund...