El palco del real
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El palco del real

  1. 31 páginas
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El palco del real

Descripción del libro

Breve texto teatral en clave humorística del dramaturgo Enrique García Álvarez. Como es habitual en este autor, la historia retrata de manera satírica algunos rasgos de la España de su época y las condiciones de miseria y envidia en las que vivía mucha gente. En este caso, todo se articula en torno al deseo de una familia humilde de aparentar un status más elevado al asistir a un evento que no es propio de su condición.

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Información

Editorial
SAGA Egmont
Año
2021
ISBN del libro electrónico
9788726686746
Categoría
Literatura

Acto único

Comedor de una casa muy modesta. Mesa en el centro, aparador platero, cuadros, sillas de paja, etcétera. Dos puertas al foro practicables. A la derecha, balcón, también practicable.

Escena I

Al levantarse el telón, la escena está sola. Pocodespués, BASILISA, GLORIA y CÉSAR, por la puerta del foro.
BASILISA.- (Dentro.) Usted lo pase bien, marquesa.
CÉSAR.- A los pies de usted, marquesa.
GLORIA.- Adiós, señora marquesa.
(Casi simultáneamente los tres. Se oye cerrar una puerta. Dentro.)
Adiós, adiós, abríguese. ¡Cuidado con las escaleras!
(Entran los tres en escena.)
BASILISA.- ¡Pero, César, has visto!
CÉSAR.- Hija, un encanto, ¡un verdadero encanto!
GLORIA.- ¡Ay, mamá, qué alegría! (Besándola.)
BASILISA.- Si ya te lo decía yo siempre... Roce, roce con gente que pueda dar algo. (A CÉSAR.) Anda, tú sal al balcón, hombre, y dale el último adiós. No estás en nada.
CÉSAR.- ¡Ah, sí, tienes razón!
BASILISA.- Levántate el cuello.
GLORIA.- Papá, la gorrita. (Dándosela.) No te vayas a constipar.
CÉSAR.- Trae. (Se pone la gorra.) Y el pañuelo.
BASILISA Anda, hombre, déjate de pañuelo. (Empujándole.)
CÉSAR.- (Abre el balcón.) ¡Uff! ¡Caracoles! (Vuelve acerrar.)
BASILISA.- ¡Que se va a ir, hombre!
CÉSAR.- Voy, voy. (Abre y cierra en seguida, después dehaber dicho muy fuerte: «Adiós, señora marquesa».) ¡Recorcholitos, qué frío hace! Ya os podéis abrigar mucho, porque va a hacer una nochecita de prueba; ¡pero qué demonio! (Cantando.) Los peligros no me arredran. (Transición.) Bueno, pues ya lo sabéis, esta noche la distinguida familia de don César Menéndez ocupará en el Real un palco platea; creo que es platea, esperarse. (Registrándose.) ¿Dónde he puesto yo el palco?
BASILISA.- ¡César!
GLORIA.- ¡Papá!
CÉSAR.- No asustarse, hombre. ¡Ah! Aquí está; efectivamente, un palco platea, propiedad de la señora marquesa viuda de Valdespinazo. ¿Eh?
GLORIA.- ¡Poquitas envidias que vamos a dar! ¡Ay, qué gusto!
BASILISA.- ¿Lo ves, lo ves, te convences ahora de lo que es salir los veranos, visitar los balnearios elegantes y codearse con lo mejorcito de la grand monde?
CÉSAR.- Bueno, pero vamos a ver, el haber ido el verano pasado a Aguas Tibias, ¿a quién se lo debemos?
BASILISA.- A don Faustino el prestamista.
CÉSAR.- Eso es, a don Faustino el prestamista y a mi dolor de estómago. ¿De dónde, si no, hubiéramos conocido a esta señora marquesa?
BASILISA.- Que es de la más rancia aristocracia, no se te olvide.
CÉSAR.- Ya lo creo.
GLORIA.- Y tan simpática. ¿Verdad, mamá?
BASILISA Y tan amable.
CÉSAR.- Y tan rancia, ¡porque, cuidado que debe ser rancia!
BASILISA.- Como que a mí me ha dicho que desciende por línea directa de los Lacerdas.
CÉSAR.- No, no, tú has entendido mal. Ésta es de la rama de los Ruiz-Pérez. Lacerda era su abuela.
GLORIA.- ¡Pobrecilla, y cómo se ha acordado del ofrecimiento que nos hizo en el balneario!
BASILISA.- Tú siempre la estabas mareando con el Real.
GLORIA.- Como que nunca lo he visto. ¡Debe ser bonito!
CÉSAR.- (A BASILISA.) ¡Bonito, tú!
BASILISA.- Hija, eso es de lo que no hay. Recuerdo como si lo estuviera viendo ahora mismo la última vez que estuvimos hace veinte años.
césar .- ¿Te acuerdas, Basi? Hacían Rigoletto. (Cantando.)La dona es un mueble...
BASILISA.- Calla, hombre, calla.
GLORIA.- (Riéndose.) ¡Por Dios, papá!
CÉSAR.- ¡Oh! ¡Qué voz, qué voz la de aquel tío! ¡Cómo subía! ¡Y qué conjunto el de la sala! Las luces quebrándose en las aristas múltiples de las piedras preciosas; los rostros angelicales de las damas, en sus movimientos nerviosos que simulaban un oleaje de nácar; las blancas pecheras revoloteando como inocentes mariposillas en derredor de las hermosas que semejan flores colocadas en artístico bouquet; el canto dulce de los artistas; la luz, los colores, la armonía. ¡Ah! Parecía que estábamos en el paraíso.
BASILISA.- ¿Pues dónde estábamos?
CÉSAR.- Ya lo sé que estábamos en el paraíso, pero en delantera.
GLORIA.- Pues figurarse lo lindo que será todo esto visto desde un palco platea, sin molestias de nadie.
CÉSAR.- La desnivelación, hija, ya verás: todo lo que te digamos resulta pálido ante la fastuosidad del Real. ¿Verdad, tú?
BASILISA.- Como que yo no me explico el por qué en Madrid no hay dos Reales.
CÉSAR.- Descuidos del Gobierno. Bueno, pero vosotras no os acordáis de que van a dar las siete y tenemos que hacer una infinidad de cosas.
GLORIA.- Tienes razón.
CÉSAR.- Vosotras tenéis que pensar en vuestra toilette.
BASILISA.- De eso no te preocupes; nosotras estamos arregladas en seguida. Tú eres el que tienes que pensar en quién puede prestarte el frac, porque sin frac no sueñes en acompañarnos. Mira, te lo puede dejar tu primo Gonzalo.
GLORIA.- Es verdad, porque el año pasado iba de frac en la procesión del Corpus.
BASILISA.- Como que es hermano mayor de una Congregación.
CÉSAR.- ¿Y no me estará pequeño?
BASILISA.- ¿Cómo te va a estar pequeño si es de un hermano mayor?
CÉSAR.- Bueno, bueno; mandaremos a la criada por él. Pero ahora que caigo, ¡demonche! ¡Yo no puedo ir!
BASILISA.- ¿Por qué?
CÉSAR.- Porque no tengo botas de charol.
GLORIA.- Es verdad, ¡qué fastidio!
CÉSAR.- ¿Cómo me presento yo en un palco del Real con botas de becerro?
BASILISA.- ¡Qué barbaridad! Como que será el único becerro que habrá en el teatro. Además, que como no vas a sacar los pies por el antepecho, nadie va a saber de qué llevas las botas.
CÉSAR.- También tienes razón.
GLORIA.- Bueno, pues no hay tiempo que perder; mamá, vamos a ir arreglando las c...

Índice

  1. El palco del real
  2. Copyright
  3. PERSONAJES
  4. Acto único
  5. Sobre El palco del real

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