Leandro Quiroz
El dolor en escena
La creación colectiva como memoria del conflicto armado colombiano en Antígonas, tribunal de mujeres
Conflicto, Paz y Memoria
Editorial Universidad de Antioquia®
Colección Conflicto, Paz y Memoria
© Leandro Quiroz
© Editorial Universidad de Antioquia®
ISBN: 978-958-501-060-4
ISBNe: 978-958-501-061-1
Primera edición: noviembre del 2021
Motivo de cubierta: Representación en el Teatro Popular de Tunja, Boyacá, 22 de septiembre de 2015. Fotografía de Leandro Quiroz
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En memoria del maestro Santiago García, Pacho y Piyó
Para cada persona que abraza el alma de los otros a través de la rememoración
A mi familia, al teatro, a la antropología social, a estas mujeres aguerridas y, por supuesto, a la memoria
Introducción
En este libro se analiza la obra de teatro Antígonas, tribunal de mujeres, creada por el grupo Tramaluna Teatro de la Corporación Colombiana de Teatro y estrenada en el año 2014 en la ciudad de Bogotá. En esta creación colectiva, dirigida por Carlos Satizábal, participan víctimas de la violencia de Estado, con el propósito de visibilizar y denunciar ante el público los hechos por los que han pasado a causa del conflicto armado interno colombiano. Retomando el texto clásico de Sófocles, Antígona, en esta nueva pieza teatral se abordan, principalmente, los sucesos conocidos por la opinión pública como “falsos positivos”: jóvenes campesinos asesinados a quienes se los hizo pasar por guerrilleros muertos en combate; también, el genocidio contra el partido político Unión Patriótica (up), efectuado entre 1986 y 2003; las “chuzadas”, o el espionaje por parte del Departamento Administrativo de Seguridad (das) hacia diferentes defensores de los derechos humanos, y las “fachadas judiciales”, persecuciones del aparato judicial a algunos estudiantes del Caribe colombiano en causas y procesos inventados.
La obra analizada parte de la tragedia griega Antígona, que se representó por primera vez en el año 442 a. C., y cuyo tema es el deber familiar y el deber civil hacia el cumplimiento de las leyes de Estado, que van en contra del amor que el personaje Antígona siente por sus hermanos y del imperativo moral de otorgarles digna sepultura dados sus lazos filiales. Algo similar pasa con las Antígonas colombianas, quienes reclaman justicia por sus familiares desaparecidos y asesinados: ellas plantean que el Estado, al igual que en Antígona, no les ha permitido darles digna sepultura a sus hijos, esposos, amigos, y exponen sus historias a través de un lenguaje escénico.
Cabe destacar que el elenco de la obra Antígonas, tribunal de mujeres está integrado, además de tres actrices de profesión, por víctimas de la violencia de Estado, entre ellas algunas de las Madres de Falsos Positivos de Soacha y Bogotá, conocidas como Mafapo o Madres de Soacha. Son ellas seis mujeres sin formación teatral que decidieron subirse al escenario para hablar de los casos de extrema violencia que han vivido en carne propia en Colombia.
En esta creación colectiva, las protagonistas dan a conocer algunas secuelas del conflicto armado. Proponen en el escenario un tribunal en el que cuentan el caso particular que cada una vivió, a lo largo de diferentes cuadros teatrales, con lo cual buscan generar un vínculo directo entre ellas y el público. Aún en la actualidad estas mujeres continúan participando en la circulación nacional e internacional del montaje escénico.
El grupo pretende mostrarles a los espectadores, incluso a personas que no suelen frecuentar el espacio teatral, algunas de las formas en que el gobierno colombiano ha vulnerado o atentado contra los derechos humanos de los colombianos.
Según lo expone el director de la obra, Carlos Satizábal, en la sinopsis publicada en la página web de la Corporación Colombiana de Teatro, “ellas buscan la restitución poética y simbólica de la pérdida irreparable de sus seres queridos, reivindican su nombre y dignidad, y, de esa manera, se aproximan a una experiencia poética de la justicia y la verdad desde la acción teatral como primer gesto” (Corporación Colombiana de Teatro, 2014).
Para desarrollar la obra, el director apeló al proceso de creación colectiva, una técnica teatral elaborada hace más de cincuenta años por el grupo de teatro La Candelaria. Antígonas, tribunal de mujeres obtuvo una beca del Instituto Distrital de las Artes (Idartes), de Bogotá, con la cual se produjo un laboratorio teatral en el que el director reunió a víctimas reales de la violencia, quienes se convirtieron en protagonistas naturales de su propia historia. Es así como ellas, las Antígonas colombianas, se constituyen en emprendedoras de la memoria que luchan por visibilizar su versión del pasado en la esfera pública (Jelin, 2002, p. 51). La obra se consolida como un lugar que les posibilita a estas mujeres hablar abiertamente acerca de lo acontecido, como lo expone una de ellas, Luz Marina Bernal, luego de que los medios de comunicación les cerraran las puertas por una orden gubernamental: “El 8 de octubre de 2008, Álvaro Uribe Vélez se para ante los medios de comunicación a decir que los jóvenes de Soacha no se fueron precisamente a coger café, sino que se fueron con propósitos delincuenciales, eso es lo que me activa a mí, como madre, a mostrar lo que fue la inocencia de mi hijo” (entrevista, 27 de agosto de 2015).
El tema-problema del presente texto, que surge del proceso formativo en la maestría de Antropología Social de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, consiste en analizar de qué manera esta creación colectiva construye parte de la memoria del conflicto armado interno colombiano. Se retoma para ello la experiencia del grupo de teatro La Candelaria y la Corporación Colombiana de Teatro, y su técnica de creación colectiva, una práctica teatral que será desarrollada y analizada en el segundo capítulo de este libro. Se busca a lo largo de este libro reflexionar acerca del lugar que les cabe al arte y al teatro para abordar y denunciar las diferentes formas que adoptó la violencia de Estado en Colombia.
La puesta en escena se examina a partir de tres ejes de análisis:
1) la conformación del grupo Tramaluna Teatro con víctimas de la violencia de Estado en Colombia, quienes poseen poca o ninguna experiencia en el campo de las artes escénicas y en el proceso para la estructuración de la creación colectiva;
2) la reconstrucción y articulación de los diferentes casos de extrema violencia de cada una de las mujeres para la realización de una estructura dramática;
3) el desarrollo de estrategias de circulación, difusión y recepción del grupo, con respecto a la vinculación del público a la obra de teatro como espacio de visibilización y denuncia de las violaciones a los derechos humanos.
El objetivo general de este libro, El dolor en escena, es comprender algunas de las luchas por la memoria en torno al conflicto armado interno de Colombia entre los años 2005 y 2012, desde un análisis de las prácticas teatrales que buscan representar las experiencias de distintos grupos sociales, como las Madres de Soacha, los sobrevivientes del exterminio de la Unión Patriótica (up) y los familiares y amigos de estas personas, quienes también han resultado afectados por la violencia del Estado. El análisis se centrará en el cruce entre teatro y memoria, el primero como expresión artística de las prácticas culturales que se reproducen en el escenario y la segunda como la representación del pasado en el presente del país. Para este análisis, se tomará como caso paradigmático la obra de teatro Antígonas, tribunal de mujeres, desarrollada por el grupo Tramaluna Teatro entre 2013 y 2015.
Aquí también se recoge la historia del teatro La Candelaria, a través de la memoria de sus integrantes, y se aborda sintéticamente el desarrollo de su método de creación colectiva en sus cincuenta años de vida artística.
A su vez, este trabajo reconstruye la trayectoria de las mujeres que se han integrado al grupo artístico Tramaluna Teatro, así como se analiza el método de creación colectiva implicado en la creación del montaje Antígonas, tribunal de mujeres. Para ello se tienen en cuenta: el proceso para la investigación y creación de la obra; las actrices que intervienen y sus relaciones entre ellas como colectivo teatral, y el vínculo entre los relatos y la puesta en escena que se construye sobre el conflicto armado interno colombiano.
Por último, se rastrea el proceso de proyección y circulación de la obra, desde su estreno hasta el 2015, como parte de la creación continua del montaje y su participación en festivales, eventos académicos y encuentros políticos y sociales.
Este libro, entonces, se divide en cinco capítulos.
En el primero se plantea la categoría de mem...