Vida familiar
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Vida familiar

  1. 14 páginas
  2. Spanish
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  4. Disponible en iOS y Android
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Vida familiar

Descripción del libro

La historia de un clan familiar con una peculiarísima costumbre: cuando los niños llegan a la edad de nueve años se les corta el dedo anular de la mano izquierda; un miembro de la familia querrá romper con esta rechazable costumbre. Un cuento espléndido, que forma parte de su libro "Guadalajara".

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Información

ISBN del libro electrónico
9788433933850

VIDA FAMILIAR

Armand entró en el taller corriendo, haciendo el motor con la boca y pisando las virutas que había por el suelo de manera que se quebraran cuanto más ruidosamente mejor. Dio dos vueltas al banco de carpintero, observó en la pared los serruchos, las gubias, las cárceles, los cepillos, todas las herramientas perfectamente ordenadas, cada una en el lugar que le correspondía (marcado por la silueta pertinente, pintada con un trazo más o menos chapucero), y enfiló el pasillo, al fondo del cual empezaba la vivienda propiamente dicha. El tío Reguard tenía el taller en la parte de atrás de la casa y, aunque los mayores siempre entraban por delante, Armand prefería entrar por el taller. Le fascinaba que el tío tuviese el lugar de trabajo justo detrás de la vivienda. Él, en cambio, vivía en un piso y el taller de carpintero de su padre estaba en una planta baja, a cuatro manzanas de su casa. A los demás primos les pasaba lo mismo. De toda la familia, sólo el tío Reguard tenía juntos la vivienda y el taller; una habitación pequeña servía de separación y al mismo tiempo de cuarto de los trastos. Viniendo del taller, inmediatamente después estaba la sala, con la gran mesa, la lámpara de araña, los sillones, los pasillos y las puertas de las habitaciones.
Cuando Armand llegó a la sala ya estaba allí todo el mundo, besándose, riendo, hablando en voz cada vez más alta, para hacerse oír: su padre, su madre, los primos, el tío, las tías, los otros tíos y aquellos primos más lejanos, que de hecho no eran primos y si los llamaba así era porque pertenecían a ramas de la familia tan alejadas que no sabía en qué categoría exacta clasificarlos.
Comieron, un banquete que duró horas, y a continuación empezó la sobremesa, con el humo de los puros invadiéndolo todo. Las botellas de champán vacías iban acumulándose en la habitación, entre la vivienda y el taller, las tías no paraban de cortar pasteles y los primos mayores ponían discos. El aire era espeso y sabía a chocolate. Los primos pequeños (Armand, Guinovarda, Gisela, Guitard, Llopard...) pidieron permiso para levantarse de la mesa y corrieron hacia la habitación de Eginard, a jugar con las casitas de madera, con tejado y puertas, y ventanas pintadas de todos los colores. Con la puerta de la habitación entreabierta, Armand podía contemplar, en el ángulo del pasillo, el arpa. Era un arpa que el tío Reguard había construido treinta años atrás, y uno de los orgullos de la familia, porque (decía siempre el padre de Armand) emparentaba el trabajo de carpintero con el de luthier. Desde que tenía memoria, Armand había visto e...

Índice

  1. Portada
  2. VIDA FAMILIAR
  3. Créditos