1. LEER ES COMPRENDER
Un día leí un libro y toda mi vida cambió.
ORHAN PAMUK, novelista
Todavía ahora, cuando alguien dice «¡lee esto!», el gesto instintivo es hacerlo en voz alta. Procuramos decir todas las palabras, con precisión y fluidez, con buena voz, proyectando las palabras hacia el interlocutor. Lo hacemos así porque aprendimos a leer de esta manera, relacionando la escritura con el habla y cada letra con su equivalencia fonética.
LECTURA EN VOZ ALTA
En muchas escuelas se lee todavía así. En mi colegio, cuando era pequeño, el maestro escogía un fragmento del libro de texto y nos hacía leer unas frases a cada uno. Íbamos por orden: empezaba el alumno del primer pupitre y seguía el de al lado. El maestro nos escuchaba con atención y corregía las palabras que nos habíamos saltado o las que habíamos modificado. También nos ayudaba cuando nos encallábamos en algún término extraño. Lo que contaba era decir las frases con precisión y fluidez. Nadie hacía caso del contenido.
Yo calculaba mentalmente las frases que me tocaría decir, según el número de compañeros que me precedían, y las ensayaba en silencio, mientras los demás leían. Tenía pánico de hacer el ridículo delante de toda la clase. Supongo que todos hacíamos lo mismo. (Años después un doctorando me explicó que en una situación similar le salió un gallo, porque le estaba cambiando la voz en aquella época, y que sus compañeros empezaron a llamarle «gallito» como mote y así le quedó para siempre, para disgusto suyo.)
Cuando leemos frente a una audiencia, en un acto público (celebración, presentación, misa), nos preparamos a conciencia. Leemos el escrito previamente para entenderlo. Lo ensayamos varias veces en voz alta; repetimos los fragmentos más difíciles. Cuando llega el momento, nos concentramos en pronunciarlo con la máxima corrección y fluidez –y a menudo nos olvidamos también del contenido.
LEER PARA ENTENDER
Sea por estas experiencias o por otros motivos, todavía hoy muchas personas confunden «leer» con «decir en voz alta las letras». Es un error. Lee este texto y responde a las preguntas siguientes:
LA PINTORA TITRI CARA
La pintora Titri Cara enguiló ent Fabrrula ged 1753. Ilha totonó ent cidade ged 14 ppot. Cofiló satremente ag utamente flaturo nimima. Pero hist jalgotó Enteri Marco. La babatyuona corrí este fulfit. Titri Cara rergugó uniti pico ent. Titi cumunata con lubium.
Preguntas:
1. ¿Dónde enguiló Titri Cara?
2. ¿Cofiló satremente o cacunamente?
3. ¿Quién jalgotó hist?
4. ¿Rergugó o no?
En el apartado de soluciones del final del capítulo hallarás las respuestas. ¿Has acertado las cuatro preguntas? Es muy probable. Son muy sencillas porque repiten el texto del original. Solo hay que buscar la frase en que aparecen las palabras de cada pregunta y copiar la respuesta. Aunque no lo hayas entendido... De hecho, puedes leer el texto en voz alta y responder todas las preguntas de manera correcta sin entender nada.
En realidad, no hay nada que entender. La pintora Titri Cara es un escrito inventado en una lengua falsa, sin significado. Este idioma compartiría algunos rasgos con el castellano: algunas palabras (pintora, pero, corrí, este, con), el artículo (la) o la forma verbal (enguiló, totonó). También coinciden algunas convenciones formales, como la puntuación, el título o la estructura de consonante y vocal y la flexión o los sufijos en algunas palabras (satramente), que obviamente no tienen ningún significado.
Este tipo de ejercicio fue concebido por varios psicólogos cognitivos, en los años ochenta del siglo pasado, para estudiar los procesos de pensamiento que pone en marcha nuestro cerebro al leer. Pretendían demostrar que lo que importa en la lectura es la comprensión, el hecho de entender un significado particular. En cambio, es secundario que podamos pronunciar en voz alta la escritura, que podamos transformar las letras en sonidos. Eso no tiene relación con la comprensión.
El ejercicio también demuestra que muchos test de lectura, con preguntas copiadas literalmente del texto, no servían para evaluar la comprensión. No son una prueba válida de capacidad lectora, como en este caso.
PALABRAS SIGNIFICATIVAS
Fíjate ahora en este segundo escrito, que tiene muchas palabras tachadas (marcadas con xxxx). Responde a las preguntas:
TEXTO DAÑADO
En xxxx xxx Easy Jet xxxxx xxxxx retraso xxxxx xxxxx xxxx xxxx dos de la noche xxxx lluvia xxxx esperar xxxx vacaciones xxxx xxxxx maletas xxxx porque xxxxx coche xxxx alquiler xxxx xxxx y xxxx mapa xxx xxx xxxxx a la izquierda xxxxx carreteras estrechas xxxx xxx xxx conducir xxxxx xxxxx lluvia xxxxx xx xxxx xxx estrés xxxx xxxxx xxx con él xxx xxxx xxx xxx cerveza xxxx xxxxx frío xxx xxxx castillos xxxx xxxx también xxxxx salmón xxxx xx hacer xxxx xxxx xxxx.
Preguntas:
1. ¿De qué trata el texto?
2. ¿Dónde transcurre la acción?
¿Has respondido bien? Ve al apartado de soluciones. Fíjate en que hay suficiente con 33 palabras para captar el tema y algunas ideas principales. No hay que entender las 51 palabras tachadas. No necesitas leerlo todo, de izquierda a derecha, línea por línea, palabra por palabra. Basta con relacionar algunas de las palabras visibles (vacaciones, maletas, mapa, salmón) y suplir lo que falta con nuestro conocimiento del mundo. Si sabemos que Easy Jet es una compañía de vuelos o que las maletas se utilizan para hacer un viaje, podemos deducir que el texto trata de «irse de vacaciones».
Todavía más, si relacionamos a la izquierda con carreteras estrechas, alquiler y estrés podemos inferir más detalles de estas vacaciones.
El día a día está lleno de mensajes escritos que entendemos y que no decimos en voz alta. Yendo por la calle encontramos señales de tráfico (stop, paso de cebra, prohibido aparcar, dirección prohibida, etc.), símbolos e iconos (WC, I [de información], [de farmacia], etc.) que nos indican comportamientos e informaciones y que habitualmente entendemos sin tener que decirlos en voz alta.
Estos ejercicios demuestran que podemos entender el tema de un texto a partir de unas pocas palabras. No necesitamos pronunciarlo en voz alta ni tampoco conocer todos los términos. Es suficiente con encontrar las palabras clave y deducir el resto. Y es que leer es exactamente eso: entender el significado de un texto a partir de unos pocos indicios. El resto es secundario.
GRADOS
La comprensión no es un fenómeno categórico, de blanco o negro, sino que tiene un abanico amplio de grises más o menos oscuros. Podemos entender un escrito solo un poco, con más detalles o del todo. Algunos textos ofrecen varios planos de comprensión, cada vez más profundos. Fíjate en estos versos de «Cada loco con su tema» de Joan Manuel Serrat. ¿Qué puedes entender?
Prefiero los caminos a las fronteras
y una mariposa al Rockefeller Center
y el farero de Capdepera
al vigía de Occidente.
Prefiero querer a poder,
palpar a pisar,
ganar a perder,
besar a reñir,
bailar a desfilar
y disfrutar a medir.
¿Cuál es la intención de la canción? ¿Qué temas trata? No consultes las soluciones todavía: piénsalo un poco y continúa leyendo.
Una distinción clásica establece tres planos de significado: el literal (o «leer las líneas»), el inferencial (o «leer entre líneas») y el crítico (o «leer tras las líneas»). La comprensión literal hace referencia al significado semántico, al que deriva del diccionario: a comprender los referentes de los pronombres o a relacionar el sentido de cada frase con la anterior y la posterior. En cambio, la comprensión inferencial hace referencia a recuperar los implícitos, todo lo que se da a entender sin explicitarse (el significado pragmático). Finalmente, la comprensión crítica hace referencia a la intención que se proponía el autor del texto, según el momento histórico en que se publica el texto (o lo escribe el autor y lo lee el lector), según los destinatarios a los que se dirigía, etc. Puede considerarse un significado político. Escucha la canción –que encontrarás en la red– e intenta extraer el significado semántico, pragmático y político del texto. Y consulta después las soluciones.
CARACTERÍSTICAS
Conviene tener presente que la comprensión no es permanente ni estática. También varía, al depender de los conocimientos que tenemos en cada momento. Según lo que sabemos o recordamos, entendemos el texto de un modo u otro.
Cada lector interpreta el escrito según sus conocimientos y gustos. Por ejemplo, para mí la canción anterior constituía un reconocimiento de la realidad cultural y lingüística catalana, que había sido reprimida por la dictadura, puesto que vivo en Ba...