Cómo contar una auténtica historia de guerra
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Cómo contar una auténtica historia de guerra

  1. 17 páginas
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Cómo contar una auténtica historia de guerra

Descripción del libro

«Qué voz más desnuda y terrible» (Jacinto Antón, El País); «Un doloroso ejer­cicio de honestidad llevado a cabo con absoluta sinceridad y rigor. Un relato soberbiamente ejecutado» (Eduardo Lago).

Cuenta con la confianza de 375,005 estudiantes

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Información

ISBN del libro electrónico
9788433933874
Año
2012

CÓMO CONTAR UNA AUTÉNTICA HISTORIA DE GUERRA

Esto es auténtico.
Tuve un compañero en Vietnam. Se llamaba Bob Kiley, pero todos le llamaban el Rata.
Matan a un amigo suyo, así que, más o menos una semana después, el Rata se sienta y le escribe una carta a la hermana del amigo. El Rata le cuenta qué gran hermano tenía, lo estupendo que era, un compañero y camarada de primera. Un verdadero ejemplo para los otros soldados, dice el Rata. Después le cuenta algunas historias para confirmarlo: cómo su hermano siempre se presentaba voluntario para misiones a las que nadie más se presentaría voluntario ni en un millón de años, misiones peligrosas, como salir de reconocimiento o ir en una de esas patrullas nocturnas en que te jugabas el pellejo. Tenía unos cojones como un toro, le asegura el Rata. Estaba un poco loco, desde luego, pero loco en el buen sentido de la palabra; era un verdadero temerario, pero le gustaba el desafío, le gustaba ponerse a prueba, luchar de hombre a asiático. Un tipo estupendo, realmente estupendo, dice el Rata.
En todo caso, es una carta fantástica, muy personal y conmovedora. El Rata casi llora a moco tendido escribiéndola. Se le saltan las lágrimas contando los buenos momentos que pasaron juntos, cómo el hermano de la chica hizo que la guerra casi pareciera divertida, siempre matando a diestro y siniestro e incendiando aldeas y dejando humo como testimonio de su paso en todas direcciones. Y también tenía un gran sentido del humor. Como en aquella ocasión en que estaban a orillas de un río y se puso a pescar con una caja de jodidas granadas de mano. Probablemente fue lo más divertido en la historia del mundo, dice el Rata. ¡Vaya carnicería, alrededor de veinte trillones de peces asiáticos panza arriba! El hermano de la chica era capaz de adaptarse a las circunstancias. Sabía cómo pasárselo bien. La noche de Halloween, esa noche realmente tenebrosa, el hermano de la chica va y se pinta el cuerpo de distintos colores y se coloca una máscara rara y va hasta una aldea y empieza a asustar a la gente casi totalmente desnudo, enseñando las pelotas, sólo con las botas y un M-16. Un ser humano excepcional, dice el Rata. Bastante chiflado a veces, pero podías confiarle tu vida.
Y entonces la carta se vuelve muy triste y grave. El Rata vuelca su corazón en lo que escribe. Dice que apreciaba sinceramente a aquel hombre. Dice que era el mejor amigo que tenía en el mundo. Eran como hermanos de sangre, dice, como gemelos o algo por el estilo, tenían mucho en común. Le dice a la hermana de su amigo que cuidará de ella cuando la guerra termine.
¿Y qué pasa después?
El Rata envía la carta. Espera dos meses. Pero la mamona aquella no le contesta.
Una auténtica historia de guerra nunca es moral. No instruye, ni alienta la virtud, ni sugiere modelos de comportamiento humano correcto, ni impide que los hombres hagan las cosas que los hombres siempre han hecho. Si una historia parece moral, no la creáis. Si al final de una historia de guerra os sentís edificados, o si sentís que una partícula de rectitud se ha salvado de la devastación a gran escala, entonces habéis sido víctimas de una mentira muy antigua y terrible. No hay la más mínima rectitud. No hay virtud. En consecuencia, la primera regla básica es que puedes distinguir una auténtica historia de guerra por su lealtad absoluta y sin concesiones a lo repugnante y lo soez. Escuchad al Rata Kiley. Mamona, ...

Índice

  1. Portada
  2. CÓMO CONTAR UNA AUTÉNTICA HISTORIA DE GUERRA
  3. Créditos