ACTO SEGUNDO
DECORACION
Montaña como en el primero, menos el peñón del retrato. Dos árboles hacia el centro. Aparecen Hima-Sumac y Ccora Ccoya sentadas en bancas: la primera consulta los augures con hojas de coca, según el parlamento: la segunda hila.
ESCENA I
HIMA-SUMAC y CCORA-CCOYA
HIMA-SUMAC.- (APARTE) Todos los días lo mismo. . . diez hojas son diez días (CUENTA LAS HOJAS, LAS JUNTA, LUEGO LAS DEJA CAER SOPLANDO SOBRE ELLAS SUAVEMENTE Y CONTEMPLA CON ADMIRACION E INTERES LA DIRECCION DE CADA UNA) al lado de Sac saihuaman cuatro. . . juntas. . . vienen. . . se van. . . dos hacia la loma de los quishuar. Ah¡ negro presentimiento (TAPANDOSE LA CARA) ya retroceden, caen cuatro en dirección á la ciudad. . . ah¡ sí, sí (CON ALEGRIA) vienen. . . pero ¿y las dos al lado de los saucos? ¿vendrán dos?. . . ¿quién le acompañará? (FIJANDOSE CON MAS ATENCION) No, no, está solo.
CCORA-CCOYA.- Qué preguntas Hima-Sumac? qué te dicen los augurios de la coca? venceremos?. . . nuestra patria se liberta del yugo opresor?
HIMA-SUMAC.- Tía, estoy tan poco ejercitada. . . la destreza me falta, y tú me has de sacar de la ignorancia enseñándome los secretos de estos misterios. Aquí tienes, (ALARGANDO LA COCA) ¿cuántas hojas quieres?
CCORA-CCOYA.-Dame diez y seis. Diez para los capitanes de la alianza, y seis para Tupac-Amaru, Qquespillo, Condorí, Hillatinta, Lloque y Wilca.
HIMA-SUMAC.- (CUENTA DIEZ Y SEIS HOJAS Y SE LAS ALCANZA) Toma.
CCORA-CCOYA.- Vamos (LAS SOPLA JUNTAS, Y LAS ESPARCE CONTEMPLANDO LA CAIDA) Hillatinta¡ . . . ay¡ . . . el valiente¡ . . . mira, se arremolina. . . cae. . . muere¡ . . . es posible que padezca¡ . . . Condori. . . el invencible. . . ah¡ . . . firme, resuelto. . . todos en su puesto¡ Bien¡
HIMA-SUMAC.-¿Y Tupac-Amaru?
CCORA-CCOYA.-. Calla, Hima-Sumac¡ en lo que toca al corazón mejor es ignorar los misterios de Dios.
HIMA-SUMAC.- Por lo menos, dime, si vencemos.
CCORA-CCOYA.- Eso aun no es posible. Están luchando; unos caen y otros se levantan. El día en que perdiéramos, caerían todas juntas del lado de Sacsaihuamán, en cuya sima se posan las aves de mal agüero; el momento de nuestra victoria. . . ah¡ . . . entonces estas hojas del misterioso libro de la naturaleza irán, una tras de otra, todas al lado por donde sale el padre Sol á alumbrar el camino de sus hijos, al lado del palacio de las vírgenes, donde va á posarse el águila señora de los aires¡ . . .Esperemos con fe en los destinos de Pachacamac.
HIMA-SUMAC.- Yo siempre creo que venceremos, porque los nuestros son tantos y ellos son tan pocos . . . (APARTE) Corrientes estrañas cruzan por mis venas, ora de nieve, ora de fuego, ah¡ . . . ¿qué sabe, pues, Scora-Ccoya, qué saben todas las que como ella viven tranquilas y resignadas, qué saben de los misterios del amor? Nada¡
CCORA-CCOYA.- Verdad que son pocos; pero hablemos de otra cosa. Tengo mucho que preguntarte. Mira, Yanañahui está que joso de tí.
HIMA-SUMAC.- ¿Mi padre que joso de mí?
CCORA-CCOYA.- Tal vez el cariño paternal le engaña y le extravía; pero él me ha dicho . . .
HIMA-SUMAC.- ¿Qué te ha dicho? habla.
CCORA-CCOYA.- ¡Ay¡ son tan buenos los padres! Sólo ellos aman con el desprendimiento del corazón¡ Me ha dicho: "Ccora-ccoya, Hima-Sumac sufre y calla, la ví llorar y en las noches cuando las sombras ocultan la choza, ella suspira y su sueño es intranquilo. Yo que por mis años velo y distingo el menor ruído de la enramada mecida por los vientos: yo oigo levantarse su seno con violencia y sus labios murmuran algo que no comprendo". Diciéndome esto, han surcado gruesas lágrimas por las rugosas mejillas de Yanañahui y, silencioso, devora honda pena.
HIMA-SUMAC.- Mi padre¡ . . . Yanañahui llora por mí? . . .
CCORA-CCOYA.- Llora¡ . . . y ay de tí¡ Las lágrimas de los viejos son el veneno de los jóvenes que las provocan¡ Ah¡ Hima-Sumac, no atraigas sobre tí el grito de la naturaleza conmovida.
HIMA-SUMAC.- Si mi padre me ha visto llorar y mi tristeza es la causa de su llanto, me verá reír y tú, Ccora-ccoya, noble palla, tú tranquilizarás su corazón.
CCORA-CCOYA.- Sí Hima-Sumac¡ es tan fácil contentar á los viejos: ellos tienen la sencillez de los niños al lado de la amargura de los recuerdos. (SE OYEN TAMBORILES)
HIMA-SUMAC.- ¿Qué significa ese toque?
CCORA-CCOYA.- Te olvidas? Tupac-Amaru ha pedido refuerzos que vayan á reemplazar á los caídos y Kis-kis se ocupa en alistar bravos que corran á la defensa de la patria y al exterminio de los tiranos. El padre Sol alumbre el día en que no quede uno solo de entre ellos, profanando con su planta maldita el suelo donde yacen las cenizas de nuestros padres, junto á la grandeza de los mayores.
¡Odio eterno, odio á los opresores de la patria¡
HIMA-SUMAC.- (APARTE) (Ah¡ también ella¡ . . . No hay un solo ser que no me rodee para hacerme oír las maldiciones á su raza, y yo daría mi vida por él) ¿Vendrán por aquí nuestros buenos soldados?
CCORA-CCOYA.- Sí vendrán; pero nosotras iremos á esperarles en el camino para animarles á la pelea. Vamos. (VANSE POR LA IZQUIERDA)
ESCENA II
KIS-KIS, COMPARSAS DE INDIOS ARMADOS (por la derecha)
KIS-KIS.- Ahora mismo, sin demora, teneis que tomar las cimas de Zuriti; ya los valientes de Tupac-Amaru han ganado las fronteras de Chinchero y se dirigen triunfantes á Tungazuca.
COMPARSAS.- Bien¡¡
KIS-KIS.- La causa libertadora cuenta con capitanes como Bastidas, Rumiñahui, Qquespillo y Condori que dejarán sus cadáveres antes que soportar la derrota.
COMPARSAS.- Bravo¡¡
KIS-KIS.-Más de veinte opresores han sido sacrificados en la plaza de Tinta en reparo de la muerte de Nicolás Amaru; y el ínclito Hillatinta ha muerto fusilado en un banquillo, invocando en su hora postrera la libertad de la patria en cambio de su sangre. Se alzan horcas en las plazas del Cuzco y Sicuaní, y se afilan las cuchillas del verdugo. Horca y cuchillas volverán contra las cabezas de los tiranos, de los que oprimen la libertad de la patria del Tahuantinsuyo¡
COMPARSAS.- Sí¡
KIS-KIS.- Marchad, hermanos¡ Nada temais. Una sola vez se muere, y esa muerte es preciso buscarla con honor. No volvais . . . nó. . . si con vosotros viene el llanto negro de lasderrotas. Para esa hora fatal teneis á la vista de los desfiladeros de las breñas y los precipicios de las quebradas que ofrecer ignorada sepultura¡
COMPARSAS.- Moriremos¡¡
KIS-KIS.- Id, pues, á pelear por la causa santa de la libertad. Marchad y entonemos el himno de los libres.
(ESTOS VERSOS COMPUESTOS POR EL SR. CARO, MUSICA DEL SEÑOR EMILIO G. AMEZAGA, SERAN CANTADOS EN CORO, LLEVANDO KIS-KIS LA PRIMERA VOZ)
HIMNO DE LOS LIBRES
Ya de los blancos el cañón oyendo
A la falda del Condorcanqui vine
Como el sol vago, como el sol ardiente,
Como el Sol libre¡
Padre Sol, oye, sobre mí la marca
De los esclavos señalar no quise
A las naciones, á matarme vengo,
A morir libre.
Hoy podrás verme desde el mar lejano
Cuando comiences en ocaso á hundirte
Sobre la cima del volcán tus himnos
Cantando libre.
Mañana solo cuando ya de nuevo
Por el oriente tu corona brille,
Tu primer rayo dorará mi tumba,
Mi tumba libre.
Sobre ella el cóndor bajará del cielo
Sobre ella el cóndor que en las cumbres vive,
Dará sus pollos y armará su nido
Ignoto y libre¡
(KIS-KIS HACE ADEMAN ORDENANDO LA MARCHA. LOS COMPARSAS SALEN CON ALGAZARA POR LA IZQUIERDA)
ESCENA III
KIS-KIS
KIS-KIS.- (GUARDANDO PAUSA PARA VARIAR EL TONO DE LA ESCENA) Todo anuncia el triunfo; pero yo no encuentro al hombre que busco. Si Hima-Sumac ha revelado el secreto, es posible que Gonzalo lo guarde para sí, meditando, egoista, la manera de poseer solo el tesoro. Debe morir antes de ejecutar lo que medite. . . Si esa débil niña ha sido fuerte hasta hoy para callar, pudiera no serlo mañaña, porque. . . ella¡ . . . ay¡ l...