Punto en boca
eBook - ePub

Punto en boca

(esto no es un manual de lenguaje inclusivo)

  1. 176 páginas
  2. Spanish
  3. ePUB (apto para móviles)
  4. Disponible en iOS y Android
eBook - ePub

Punto en boca

(esto no es un manual de lenguaje inclusivo)

Descripción del libro

Este libro es para pensar sobre cómo hablas. Para que te preguntes por qué eliges unas palabras y no otras. Para que encuentres alternativas que te permitan decir exactamente lo que quieres sin discriminar a las mujeres, a colectivos minoritarios, a personas con discapacidad, a nadie. Con humildad e irreverencia, María Martín nos propone un crítico y divertido viaje por el lenguaje inclusivo que reúne un poco de la historia de nuestra lengua y, sobre todo, muchos trucos y consejos prácticos que no siempre se encuentran con facilidad. En este recorrido comprobaremos que algunos dogmas como "el masculino genérico" y "la economía del lenguaje" no siempre han estado ahí. También —y en contra de lo que se piensa— descubriremos que el lenguaje inclusivo no solo nos permite precisar, sino también economizar, si de ahorrar palabras se trata. Veremos ejemplos (nefastos y también loables intentos) extraídos de la literatura, de los medios de comunicación, de las redes sociales, de las campañas publicitarias, de textos jurídicos, y su "traducción" a un lenguaje inclusivo. Tras esta lectura, habremos desterrado por fin la manida idea de que expresarnos de forma inclusiva consiste en usar desdoblamientos y tripletes, de salpicar nuestros textos con equis y arrobas, de repetir, de "afear" nuestro discurso, de aburrir. Reconfigurar nuestra visión y expresión androcéntrica del mundo es un proceso creativo con el que podemos aprender y, de paso, divertirnos mucho.

Cuenta con la confianza de 375,005 estudiantes

Acceso a más de 1 millón de títulos por un precio mensual asequible.

Estudia de forma más eficiente usando nuestras herramientas de estudio.

Información

Año
2022
ISBN de la versión impresa
9788413523989
ISBN del libro electrónico
9788413523712

CAPÍTULO 1

En el principio fue el verbo
(con su sujeto, sus complementos…)

La noción de poner nombre a algo es la idea generadora más descomunal que se haya concebido jamás3.
Susanne Langer


Dice la Biblia que “En el principio, fue el verbo”. Independientemente de que creamos o no que ese es un libro sagrado inspirado por alguna divinidad, lo cierto es que llegó hasta nuestros días por mano humana. Escrito por “la mano del hombre”, traducido por la mano “del hombre”. Lo cual, de acuerdo con el Diccionario de la len­­gua española no quiere decir que lo escribiera un varón, sino que lo hizo un ser animado racional, varón o mujer. Aunque no sabemos si ese ser animado racional era mujer. O si en ese proceso hubo mujeres.
Cuando hice mi educación primaria (entonces se llamaba EGB, Educación General Básica) aprendí —imagino que como cualquiera que aprenda español, lo haga en Tegucigalpa o en Granada—, las vocales, el abecedario, las conjunciones, las preposiciones, las conjugaciones verbales con sus tiempos y sus formas regulares e irregulares, las reglas de la ortografía, el análisis sintáctico y morfológico. Eso era así y no te explicaban por qué. Era así. Y punto.
Que decir anduve en lugar de andé desafiara las reglas de tu lógica no era una cuestión que importara a nadie. Que pudieras decir hubiera o hubiese y ahí sí te dejaran elegir no era consuelo. Aprender normas está bien. Sabes a qué atenerte. Y, ay de ti si no tildabas el ti, no sabías distinguir entre sólo y solo, entre aquél y aquel, entre ésta y esta. Saber para nada, porque ahora o no se tildan o es voluntario. Voluntario. No como nombrar a las mujeres, que no solo no es voluntario, sino que está desaconsejado si hay varón presente.
En aquellos días, si decías yo y mi amiga te reprendían: “El burro delante para que no se espante”, para que aprendieras que no debías de nombrarte en primer lugar anteponiéndote al resto de personas nombradas porque es una falta de educación. No una incorrección gramatical, pues la norma lo admite aunque no lo recomiende. Que eso desafiara el hecho de que unos hombres decidieran establecer como norma que “en habiendo uno” se le nombraría delante siempre tampoco parecía tener importancia alguna. Porque, aunque parezca irreverente, en realidad, es de Perogrullo decir que el que el masculino vaya en primer lugar —y por eso los diccionarios se saltan el orden alfabético y en sus lemas dicen, por ejemplo, clásico, ca; niño, ña o ingenuo, nua— es hacer obligatorio que el burro vaya delante. No porque lo hombres sean burros —que alguno habrá, para qué os voy a engañar—, sino porque fueron ellos y solo ellos quienes eligieron de todos los modos de hablar de su tiempo los que les parecieron adecuados para representar la norma que consideraron “ejemplar” de acuerdo con su visión del mundo. Y no eran hombres cualesquiera. Eran nobles, cultos, ricos, cortesanos. Y lo eran en un mundo en el que las mujeres tenían vetado no ya el acceso a la Academia, sino a la formación superior, a la voz pública, a muchos derechos elementales.
Hasta el siglo XVIII, pues, no hubo intentos de establecer normas para el español; se recogían usos, se escribía como se hablaba según las zonas.
Porque la Academia, no lo olvidemos, fue fundada por don Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga, por nacimiento Juan Manuel María de la Aurora Fernández Pacheco Acuña Girón y Portocarrero, VIII marqués de Villena, VIII duque de Escalona, VIII conde de Xiquena, XII conde de San Esteban de Gormaz, X marqués de Moya —grande de España y caballero de la Insigne Orden del Toisón de Oro—, y no acaba ahí la cosa: virrey y capitán general de los reinos de Navarra, Aragón, Cataluña, Sicilia y Nápoles, y mayordomo mayor del rey Felipe V. Quedó huérfano, según nos cuenta la propia RAE en su web, y bajo la tutela de su tío, el obispo de Cuenca, Juan Francisco Pacheco.
No era un Manuel Martín cualquiera (y nadie se ofenda, que Martín y Manuel era mi padre). Es desde ahí desde donde partimos. Y ese origen no se puede modificar. De los muchos usos, modos y hablas solo algunos se consideraron dignos de llegar a la gramática de la lengua castellana. No hay pretensión de borrar con efecto retroactivo esa parte de la historia de nuestra cultura. Sí podemos, en cambio, tomar conciencia de que la Academia ha evolucionado —poco y casi siempre quedándose corta— y lo hará cada vez más rápido si participamos de forma activa y constructiva en esos cambios.
Hasta 1951, año en el que se creó la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), la Academia daba prácticamente la espalda al español hablado fuera de España a la hora de fijar “la norma común sobre léxico, gramática y ortografía para todos los hispanohablantes”4 (y al de dentro, añado yo, pues siempre se ha considerado “mal hablado” el propio de muchas de sus regiones).
Todas esas normas que aprendí, que aprendimos, y que parecían llegadas desde algún tipo de tabla de la ley divina, resultaron ser mucho menos inamovibles de lo que (no) nos contaban en el cole. Cuando mi hijo (no digo su nombre porque aprecia en extremo su privacidad) aprendía ortografía unos años después habían cambiado el abecedario, las preposiciones. Cuando el hijo de mi pareja (Néstor, hola), repasaba Lengua unos años después, habían cambiado las conjunciones. Y cuando mis sobrinos (tres, y si habéis leído alguno de mis libros ya los conocéis: Hugo, Álvaro y Cayetano, por orden de llegada al mundo) repasaban sus lecciones habían vuelto a cambiar las normas de la ortografía. Hoy, guion anda desamparado sin su tilde porque es, nos explican, monosílabo a efectos ortográficos. Tal y como las mujeres somos invisibles a efectos gramaticales en el momento en que aparezca macho en el horizonte. Digo macho y no varón porque incluso los animales nos imprimen su masculino. Y habría que decir, por ejemplo Mis hermanas, mi burro y yo fuimos los cuatro… Los cuatro. Porque hay un burro. ¿Será el burro ese que va delante para que no se...

Índice

  1. BREVE (AUNQUE NO DULCE) INTRODUCCIÓN AL CAOS
  2. CAPÍTULO 1. EN EL PRINCIPIO FUE EL VERBO (CON SU SUJETO, SUS COMPLEMENTOS...)
  3. CAPÍTULO 2. LENGUA MATERNA NO HAY MÁS QUE UNA (Y A TI TE ENCONTRÉ EN LA RAE)
  4. CAPÍTULO 3. NO PIENSES EN UN SEÑORO. ¿HABLAMOS DE INVISIBILIZACIÓN?
  5. CAPÍTULO 4. DIME CÓMO NOMBRAS Y TE DIRÉ CÓMO VALORAS. LO DE LA JERARQUIZACIÓN
  6. CAPÍTULO 5. MÁS VALE BUENO POR CONOCER QUE MALO CONOCIDO. O CÓMO NO PERPETUAR EL MARCO CONCEPTUAL DISCRIMINATORIO
  7. CAPÍTULO 6. OBRAS SON AMORES Y NO MUCHAS VOCALES
  8. CAPÍTULO 7. LA NO DISCRIMINACIÓN SE DEMUESTRA PENSANDO (ANTES DE HABLAR O ESCRIBIR)
  9. CAPÍTULO 8. LA PRÁCTICA HACE LA LENGUA
  10. CAPÍTULO 9. TRADUCIENDO A MI (TU, SU, NUESTRO, VUESTRO) SEÑORO INTERIOR
  11. NOTAS

Preguntas frecuentes

Sí, puedes cancelar tu suscripción en cualquier momento desde la pestaña Suscripción en los ajustes de tu cuenta en el sitio web de Perlego. La suscripción seguirá activa hasta que finalice el periodo de facturación actual. Descubre cómo cancelar tu suscripción
No, los libros no se pueden descargar como archivos externos, como los PDF, para usarlos fuera de Perlego. Sin embargo, puedes descargarlos en la aplicación de Perlego para leerlos sin conexión en el móvil o en una tableta. Descubre cómo descargar libros para leer sin conexión
Perlego ofrece dos planes: Essential y Complete
  • El plan Essential es ideal para los estudiantes y los profesionales a los que les gusta explorar una amplia gama de temas. Accede a la biblioteca Essential, con más de 800 000 títulos de confianza y superventas sobre negocios, crecimiento personal y humanidades. Incluye un tiempo de lectura ilimitado y la voz estándar de «Lectura en voz alta».
  • Complete: perfecto para los estudiantes avanzados y los investigadores que necesitan un acceso completo sin ningún tipo de restricciones. Accede a más de 1,4 millones de libros sobre cientos de temas, incluidos títulos académicos y especializados. El plan Complete también incluye funciones avanzadas como la lectura en voz alta prémium y el asistente de investigación.
Ambos planes están disponibles con un ciclo de facturación mensual, semestral o anual.
Somos un servicio de suscripción de libros de texto en línea que te permite acceder a toda una biblioteca en línea por menos de lo que cuesta un libro al mes. Con más de un millón de libros sobre más de 990 categorías, ¡tenemos todo lo que necesitas! Descubre nuestra misión
Busca el símbolo de lectura en voz alta en tu próximo libro para ver si puedes escucharlo. La herramienta de lectura en voz alta lee el texto en voz alta por ti, resaltando el texto a medida que se lee. Puedes pausarla, acelerarla y ralentizarla. Obtén más información sobre la lectura en voz alta
¡Sí! Puedes usar la aplicación de Perlego en dispositivos iOS y Android para leer cuando y donde quieras, incluso sin conexión. Es ideal para cuando vas de un lado a otro o quieres acceder al contenido sobre la marcha.
Ten en cuenta que no será compatible con los dispositivos que se ejecuten en iOS 13 y Android 7 o en versiones anteriores. Obtén más información sobre cómo usar la aplicación
Sí, puedes acceder a Punto en boca de María Martín Barranco en formato PDF o ePUB, así como a otros libros populares de Ciencias sociales y Feminismo y teoría feminista. Tenemos más de un millón de libros disponibles en nuestro catálogo para que explores.