A la entrada del Príncipe de Gales en Madrid por marzo del año 1623. Don Antonio de Solís siendo joven
I
Príamo joven de la gran Bretaña,
la que segunda Troya fue primero,
la que Neptuno sin sosiego baña,
la que tiene el Arturo por lucero,
¡salve, aplaudido de la grande España,
huésped augusto del mayor ibero!
¡vengas feliz a la española Corte
de los helados piélagos del norte!
II
Cuando el alto Ilión a las troyanas
reliquias se rindió en leños errantes,
y de sangre bañó las hondas canas,
debelando sus bárbaros gigantes;
próvidas las estrellas soberanas
te destinaron tantos siglos antes,
porque en ti renaciese al hemisferio
Héctor segundo, Fénix del Imperio.
III
Para triunfar, en Asia te previno
el cielo, cuando, a Palas obediente,
la fugitiva Troya abrió camino
en los undosos reinos de Occidente.
Este impulso secreto y peregrino
del Anglia te sacó, joven valiente,
a discurrir por climas, como Apolo,
en pardas nubes embozado y solo.
IV
Transcendiendo el valor de tus deseos,
la Galia (que llamaron Transal...