
- 526 páginas
- Spanish
- ePUB (apto para móviles)
- Disponible en iOS y Android
Historia verdadera de la conquista de la Nueva España
Descripción del libro
Historia verdadera de la conquista de la Nueva España relata la experiencia americana de Bernal Díaz del Castillo. En 1514, cuando Bernal Díaz embarcó hacia el Nuevo Mundo, no había cumplido veinte años. Tres años más tarde participó en la expedición dirigida por Hernán Cortés hacia México, donde unos pocos españoles, en algo menos de dos años, consiguieron derrotar al Imperio azteca.Cuarenta años más tarde, Bernal Díaz relata, con un afán de fidelidad tan tenaz como problemático, una de las grandes expediciones que más han marcado el imaginario occidental.Este libro muestra los desafíos que planteaba el poder, las tácticas de Cortés para aproximarse al imperio de Montezuma y más tarde, al de Cuauhtemoc. También es testimonio del choque de creencias, la explotación de los nativos para conseguir oro y otros tesoros, o las batallas que se libraron hasta la caída de México.La Historia verdadera de la conquista de la Nueva España es, si no un relato fidedigno de lo que ocurrió, sí una de las obras de la literatura de la Conquista, junto con los- Diarios de Colón, las Cartas de relación de Hernán Cortés- y la Brevísima relación de la destrucción de las Indias del padre Bartolomé de las Casas, que mejor atestiguan la mentalidad occidental de la época.Si, como señaló Todorov, la conquista de América es«el encuentro más asombroso de nuestra historia. En el "descubrimiento" de los demás continentes y de los demás hombres no existe realmente ese sentimiento de extrañeza radical» (La conquista de América: el problema del otro), es muy posible que esa radical extrañeza fuera lo único que compartieron los hombres que participaron en aquel encuentro.La presente edición es una selección hecha pública por Luis Fernández González. Linkgua ediciones ha editado también el texto completo en dos tomos.
Preguntas frecuentes
- El plan Essential es ideal para los estudiantes y los profesionales a los que les gusta explorar una amplia gama de temas. Accede a la biblioteca Essential, con más de 800 000 títulos de confianza y superventas sobre negocios, crecimiento personal y humanidades. Incluye un tiempo de lectura ilimitado y la voz estándar de «Lectura en voz alta».
- Complete: perfecto para los estudiantes avanzados y los investigadores que necesitan un acceso completo sin ningún tipo de restricciones. Accede a más de 1,4 millones de libros sobre cientos de temas, incluidos títulos académicos y especializados. El plan Complete también incluye funciones avanzadas como la lectura en voz alta prémium y el asistente de investigación.
Ten en cuenta que no será compatible con los dispositivos que se ejecuten en iOS 13 y Android 7 o en versiones anteriores. Obtén más información sobre cómo usar la aplicación.
Información
Prólogo
Notando he estado como los muy afamados cronistas antes de que comiencen a escribir sus historias hacen primero su prólogo y preámbulo, con razones y retórica muy subida, para dar luz y crédito a sus razones porque los curiosos lectores que las leyeren tomen melodía y sabor de ellas; y yo, como no soy latino, no me atrevo a hacer preámbulo ni prólogo de ello, porque ha menester para sublimar los heroicos hechos y hazañas que hicimos cuando ganamos la Nueva España y sus provincias en compañía del valeroso y esforzado capitán don Hernando Cortés, que, después, el tiempo andando, por sus heroicos hechos fue marqués del Valle, y para poderlo escribir tan sublimadamente como es digno, fuera menester otra elocuencia y retórica mejor que no la mía; más de lo que yo vi y me hallé en ello peleando, como buen testigo de vista yo lo escribiré, con la ayuda de Dios, muy llanamente sin torcer a una parte ni a otra, y porque soy viejo de más de ochenta y cuatro años y he perdido la vista y el oír, y por mi ventura no tengo otra riqueza que dejar a mis hijos y descendientes, salvo esta mi verdadera y notable relación, como adelante en ella verán. No tocaré por ahora en más decir y dar razón de mi patria y de dónde soy natural, y en qué año salí de Castilla, y en compañía de qué capitanes anduve militando y donde ahora tengo mi asiento y vivienda.
Capítulo I. Comienza la relación de la historia
Bernal Díaz del Castillo, vecino y regidor de la muy leal ciudad de Santiago de Guatemala, uno de los primeros descubridores y conquistadores de la Nueva España y sus provincias, y Cabo de Honduras e Higueras, que en esta tierra así se nombra; natural de la muy noble e insigne villa de Medina del Campo, hijo de Francisco Díaz del Castillo, regidor que fue de ella, que por otro nombre le llamaban el Galán, y de María Díez Rejón, su legítima mujer, que hayan santa gloria. Por lo que a mí toca y a todos los verdaderos conquistadores, mis compañeros, que hemos servido a su majestad así en descubrir, conquistar y pacificar y poblar todas las provincias de la Nueva España, que es una de las buenas partes descubiertas del Nuevo Mundo, lo cual descubrimos a nuestra costa, sin ser sabedor de ello su majestad, y hablando aquí en respuesta de lo que han dicho y escrito personas que no lo alcanzaron a saber, ni lo vieron, ni tener noticia verdadera de lo que sobre esta materia propusieron, salvo hablar a sabor de su paladar, por oscurecer si pudiesen nuestros muchos y notables servicios, porque no haya fama de ellos ni sean tenidos en tanta estima como son dignos de tener; y aun como la malicia humana es de tal calidad, no querrían los malos detractores que fuésemos antepuestos y recompensados como su majestad lo ha mandado a sus virreyes, presidentes y gobernadores; y dejando estas razones aparte, y porque cosas tan heroicas como adelante diré no se olviden, ni más las aniquilen, y claramente se conozcan ser verdaderas, y porque se reprueben y den por ninguno los libros que sobre esta materia han escrito, porque van muy viciosos y oscuros de la verdad; y porque haya fama memorable de nuestras conquistas, pues hay historias de hechos hazañosos que ha habido en el mundo, justa cosa es que estas nuestras tan ilustres se pongan entre las muy nombradas que han acaecido. Pues a tan excesivos riesgos de muerte y heridas, y mil cuentos de miseria, pusimos y aventuramos nuestras vidas, así por la mar descubriendo tierras que jamás se había tenido noticia de ellas, y de día y de noche batallando con multitud de belicosos guerreros; y tan apartados de Castilla, sin tener socorro ni ayuda ninguna, salvo la gran misericordia de Dios nuestro Señor, que es el socorro verdadero, que fue servido que ganásemos la Nueva España y la muy nombrada y gran ciudad de Tenuztitlán México, que así se nombra, y otras muchas ciudades y provincias, que por ser tantas aquí no declaro sus nombres; y después que las tuvimos pacificadas y pobladas de españoles, como muy buenos y leales vasallos y servidores de su majestad somos obligados a nuestro rey y señor natural, con mucho acato se las enviamos a dar y entregar con nuestros embajadores a Castilla, y desde allí a Flandes, donde su majestad, y han ido y van cotidianamente, así de los quintos reales y lo que llevan otras muchas personas de todas suertes; digo que haré esta relación, quién fue el primero descubridor de la provincia de Yucatán y cómo fuimos descubriendo la Nueva España, y quiénes fueron los capitanes y soldados que lo conquistamos y poblamos, y otras muchas cosas que sobre las tales conquistas pasamos, que son dignas de saber y no poner en olvido, lo cual diré lo más breve que pueda y sobre todo con muy cierta verdad, como testigo de vista.
Capítulo II. Cómo descubrimos la provincia de Yucatán
En 8 días del mes de febrero del año de 1517 salimos de La Habana, del puerto de Axaruco, que es en la banda del norte, y en doce días doblamos la punta de Santo Antón, que por otro nombre en la isla de Cuba se llama Tierra de los Guanahatabeyes, que son unos indios como salvajes, y doblada aquella punta y puestos en alta mar, navegamos a nuestra ventura hacia donde se pone el Sol, sin saber bajos ni corrientes ni qué vientos suelen señorear en aquella altura, con gran riesgo de nuestras personas, porque en aquella sazón nos vino una tormenta que duró dos días con sus noches, y fue tal que estuvimos para perdernos; y desde que abonanzó, siguiendo nuestra navegación, pasados veintiún días que habíamos salido del puerto, vimos tierra, de que nos alegramos y dimos muchas gracias a Dios por ello. La cual tierra jamás se había descubierto, ni se había tenido noticia de ella hasta entonces, y desde los navíos vimos un gran pueblo que, al parecer, estaría de la costa 2 leguas, y viendo que era gran poblazón y no habíamos visto en la isla de Cuba ni en la Española pueblo tan grande, le pusimos por nombre el Gran Cairo, y acordamos que con los dos navíos de menos porte se acercasen lo más que pudiesen a la costa, para ver si habría fondo para que pudiésemos anclar junto a tierra; y una mañana, que fueron 4 de marzo, vimos venir diez canoas muy grandes, que se dicen piraguas, llenas de indios naturales de aquella poblazón, y venían a remo y vela. Son canoas hechas a manera de artesas, y son grandes y de maderos gruesos y cavados de arte que están huecos; y todas son de un madero, y hay muchas de ellas en que caben cuarenta indios.
Índice
- Créditos
- Brevísima presentación
- Prólogo
- Libros a la carta