
- 300 páginas
- Spanish
- ePUB (apto para móviles)
- Disponible en iOS y Android
eBook - ePub
Otros capitalismos son posibles
Descripción del libro
Más allá de las dicotomías que bosquejan un mundo en blanco y negro, este libro indaga la diversidad de los capitalismos, con todos sus colores, tonalidades y matices. En lugar de repetir la discusión acerca de si el capitalismo es bueno o malo, de lo que se trata es de cambiar las preguntas. ¿Qué tan diverso puede ser el capitalismo? ¿Por qué difieren los capitalismos? ¿Qué factores provocan sus transformaciones? ¿Cuáles son los alcances y los límites de esta forma de organización económica y social? Éstas y otras preguntas animan esta obra, que toma como punto de partida una tesis polémica: otros capitalismos son posibles.
Preguntas frecuentes
Sí, puedes cancelar tu suscripción en cualquier momento desde la pestaña Suscripción en los ajustes de tu cuenta en el sitio web de Perlego. La suscripción seguirá activa hasta que finalice el periodo de facturación actual. Descubre cómo cancelar tu suscripción.
No, los libros no se pueden descargar como archivos externos, como los PDF, para usarlos fuera de Perlego. Sin embargo, puedes descargarlos en la aplicación de Perlego para leerlos sin conexión en el móvil o en una tableta. Obtén más información aquí.
Perlego ofrece dos planes: Essential y Complete
- El plan Essential es ideal para los estudiantes y los profesionales a los que les gusta explorar una amplia gama de temas. Accede a la biblioteca Essential, con más de 800 000 títulos de confianza y superventas sobre negocios, crecimiento personal y humanidades. Incluye un tiempo de lectura ilimitado y la voz estándar de «Lectura en voz alta».
- Complete: perfecto para los estudiantes avanzados y los investigadores que necesitan un acceso completo sin ningún tipo de restricciones. Accede a más de 1,4 millones de libros sobre cientos de temas, incluidos títulos académicos y especializados. El plan Complete también incluye funciones avanzadas como la lectura en voz alta prémium y el asistente de investigación.
Somos un servicio de suscripción de libros de texto en línea que te permite acceder a toda una biblioteca en línea por menos de lo que cuesta un libro al mes. Con más de un millón de libros sobre más de 1000 categorías, ¡tenemos todo lo que necesitas! Obtén más información aquí.
Busca el símbolo de lectura en voz alta en tu próximo libro para ver si puedes escucharlo. La herramienta de lectura en voz alta lee el texto en voz alta por ti, resaltando el texto a medida que se lee. Puedes pausarla, acelerarla y ralentizarla. Obtén más información aquí.
¡Sí! Puedes usar la aplicación de Perlego en dispositivos iOS o Android para leer cuando y donde quieras, incluso sin conexión. Es ideal para cuando vas de un lado a otro o quieres acceder al contenido sobre la marcha.
Ten en cuenta que no será compatible con los dispositivos que se ejecuten en iOS 13 y Android 7 o en versiones anteriores. Obtén más información sobre cómo usar la aplicación.
Ten en cuenta que no será compatible con los dispositivos que se ejecuten en iOS 13 y Android 7 o en versiones anteriores. Obtén más información sobre cómo usar la aplicación.
Sí, puedes acceder a Otros capitalismos son posibles de Luis Bernardo Reygadas Robles Gil en formato PDF o ePUB, así como a otros libros populares de Ciencias sociales y Antropología cultural y social. Tenemos más de un millón de libros disponibles en nuestro catálogo para que explores.
Información
1. Apologéticos y apocalípticos: dos narrativas contrapuestas sobre el capitalismo
Retomo aquí las dicotomías planteadas al comienzo de esta obra. ¿El capitalismo genera prosperidad y bienestar en un ambiente de libertad, como señalan sus defensores? ¿O es un sistema injusto en el que los trabajadores son explotados en beneficio de una minoría propietaria del capital, como afirman sus críticos? ¿El capitalismo conduce de manera inexorable a una mayor desigualdad o contiene mecanismos que a largo plazo reducen las desigualdades? ¿Los mercados capitalistas se auto-regulan y logran sortear las dificultades y turbulencias que genera su funcionamiento? ¿O, por el contrario, conducen a crisis cada vez más graves que, de una u otra manera, producirán su colapso o su sustitución por otro sistema? Desde principios del siglo XIX estas disyuntivas han marcado las discusiones sobre el capitalismo. Han predominado dos grandes narrativas sobre esta manera de organizar la economía. Una, apologética, exalta sus virtudes y ventajas, mientras que otra, apocalíptica, critica sus infamias y limitaciones. En este capítulo analizaré y discutiré esas dos perspectivas. Las dos arrojan cierta luz sobre las características y el funcionamiento del capitalismo, pero suelen ser muy unilaterales, estereotipadas y rígidas, lo que obstaculiza y dificulta la comprensión de su heterogeneidad. Ambas han caído en posturas esencialistas, como si todos los capitalismos de todos los países y de diversas épocas fueran básicamente iguales. Los análisis esencialistas consideran que el capitalismo tiene características inherentes, invariables, que no se modifican, que son ajenas a la historia, a las circunstancias, a las relaciones sociales y a la agencia de los seres humanos. Una de las narrativas considera que esas características son positivas, mientras que la otra las estima negativas, pero ambas coinciden en que son inmanentes.
El primer apartado del capítulo busca dilucidar qué es (y qué no es) el capitalismo, así como identificar los rasgos distintivos de esta configuración económico-social. Haré énfasis en los tres elementos básicos que, en sus relaciones, constituyen su núcleo: el capital, el trabajo y el mercado. En el segundo apartado discutiré por qué tienden a predominar perspectivas esencialistas en los estudios sobre el capitalismo. Para ello me apoyaré en la noción de occidentalismo, derivada del sugerente estudio de Edward Said sobre el orientalismo.1 Posteriormente analizaré por separado las tesis principales de la narrativa apologética y de la narrativa apocalíptica. En el apartado final del capítulo, con base en unas agudas reflexiones de Albert Hirschman, contrasto las dos narrativas y discuto la necesidad de construir un enfoque que trascienda las limitaciones de ambas.
CAPITAL, TRABAJO Y MERCADO: EL NÚCLEO DEL CAPITALISMO
La palabra capitalismo se utiliza para nombrar muchas cosas, entre ellas una relación social, un modo de producción, un sistema socioeconómico, un conjunto de instituciones, una idea o una etapa de la historia de la humanidad. A veces se le confunde con el mercado, con una ideología o con una determinada manera de pensar, la de quienes defienden la propiedad privada y la economía de mercado. Se habla de capitalismo comercial, de capitalismo industrial y de capitalismo financiero. De capitalismo a secas y de capitalismo de Estado. De capitalismo salvaje y de capitalismo organizado.2 Hay autores que hablan de buen capitalismo y mal capitalismo.3 En fin, se trata de una noción que se utiliza para muchas cosas.
En lugar de recuperar las nociones comunes entre los economistas, resulta sugerente tomar como punto de partida las reflexiones de Charles Tilly (sociólogo e historiador), Fernand Braudel (historiador) y Eric Wolf (antropólogo). Para Tilly, en el capitalismo “[…] los poseedores de capital, respaldados por la ley y el poder estatal, toman las decisiones cruciales sobre el carácter y la asignación del trabajo”.4 Según Braudel, “[…] en la raíz de lo que puede comprenderse bajo la palabra capitalismo, siendo éste una acumulación de poder (que basa los intercambios en una relación de fuerzas tanto más que en la reciprocidad de necesidades)”.5 Por su parte, Eric Wolf afirma:
[…] la riqueza en manos de quienes la tienen no es capital sino hasta que controla medios de producción, compra fuerza de trabajo y la pone a trabajar […] Mientras la riqueza permanezca siendo externa al proceso de producción […] esa riqueza no es capital. […] Únicamente cuando la riqueza se ha hecho de las condiciones de producción en las formas especificadas podemos hablar de la existencia o dominio de un modo capitalista.6
Pese a las diferencias que hay entre estos pensadores, lo que es común en sus planteamientos es que en su definición del capitalismo los tres introducen las relaciones de poder: “toman las decisiones cruciales”, “acumulación de poder que basa los intercambios en relaciones de fuerzas”, “hasta que controla”. Para ellos el capitalismo no es un mero fenómeno económico, sino un hecho social total, que implica una relación de poder; no se basa en la reciprocidad o en un mero intercambio mercantil, sino en una relación de fuerzas entre el capital y el trabajo.
Veo el capitalismo como una configuración económica y social en la que se interrelacionan muchos elementos. Entre los más importantes pueden señalarse el predominio del capital, la expansión del trabajo asalariado, la generalización del intercambio mercantil, la relevancia que adquiere el dinero, la profunda división del trabajo,7 la transformación incesante de los sistemas productivos (la destrucción creadora),8 la formación del Estado moderno, la propiedad privada de los medios de producción, la expansión de una mentalidad individualista (el espíritu del capitalismo),9 las crisis económicas recurrentes, la tendencia a la formación de monopolios, la formación de una economía mundial, la profundización de las brechas entre regiones pobres y ricas, la depredación de la naturaleza, etcétera. Si bien todos estos elementos existen en el capitalismo y son de gran importancia, yo quisiera destacar los tres primeros: el capital, el trabajo asalariado y el mercado, así como las relaciones entre ellos, porque, a mi juicio, su articulación constituye el núcleo distintivo del capitalismo.10 No se reduce al entrelazamiento de estos tres factores, pero es el que lo distingue más claramente de otras configuraciones económicas.
Tanto el capital como el trabajo asalariado y el mercado habían existido en otras épocas históricas, en diferentes partes del mundo. A veces se presentaron por separado, en otras ocasiones existieron simultáneamente, pero nunca se habían convertido en el eje central de la economía. Los mercados habían existido en muchas sociedades, pero hasta hace unos cuantos siglos la subsistencia de la humanidad no dependía de la compraventa de mercancías. La mayoría de las personas y familias producía para su propio consumo gran parte de los bienes que requerían, o los intercambiaba en circuitos no mercantiles. El trabajo asalariado también existió desde tiempos antiguos, pero casi siempre ocupó pequeños nichos, restringidos en el tiempo y en el espacio: la mayor parte de la población no estaba constituida por trabajadores asalariados. A su vez, en muchas sociedades hubo personas que acumularon dinero, el cual utilizaban para obtener algún beneficio económico (ya sea por medio del crédito, del comercio o de algún emprendimiento productivo), pero ni el capital ni los capitalistas ni las empresas se habían convertido en actores cruciales de las economías previas a la época moderna. Sólo durante los últimos siglos el capital, el trabajo asalariado y el mercado se generalizaron prácticamente en todos los países y se articularon para constituir el corazón de esta configuración económica y social que se ha vuelto dominante en casi todo el planeta.11
El proceso de formación del capitalismo en Europa tiene sus antecedentes al final de la Edad Media, con el desarrollo del comercio y el fortalecimiento de algunas ciudades durante los siglos XIII y XIV. Continuó en los siglos XV y XVI cuando se expandió el capitalismo comercial impulsado por el mejoramiento del transporte marítimo, el descubrimiento de América, la formación del mercado mundial y las reformas protestantes. Se consolidó después en los siglos XVII y XVIII con la formación de las primeras grandes empresas, el capitalismo agrario, el crecimiento de la trata mundial de esclavos y el desarrollo de la manufactura y la industria. Con la Revolución Industrial, que comenzó a finales del siglo XVIII y alcanzó su mayor fuerza en el siglo XIX, el capitalismo se volvió claramente hegemónico en el mundo.
El primer elemento central del capitalismo es el capital, entendido como un fenómeno económico (una riqueza acumulada que se utiliza para generar más riqueza) y como un sujeto, el capitalista (la persona que posee un capital y que busca acrecentarlo). Para James Fulcher, el capitalismo es “esencialmente la inversión de dinero con vistas a obtener beneficios”.12 En su simpleza, esta definición capta uno de los rasgos fundamentales del capitalismo: la búsqueda de ganancias, la conversión de la riqueza en capital, es decir, la utilización de un determinado recurso económico, diferente al trabajo (particularmente el dinero, pero también tierras, instalaciones, maquinaria, herramienta y otros bienes acumulables), para obtener un beneficio económico.13 También apunta hacia la existencia de un tipo particular de sujeto, el capitalista, que invierte para obtener una ganancia. La definición de Fulcher recuerda lo que Carlos Marx llamó la fórmula general del capital:
El valor se convierte, por tanto, en valor progresivo, en dinero progresivo, o lo que es lo mismo, en capital. […] Comprar para vender, o dicho más exactamente, comprar para vender más caro, D—M—D’, parece a primera vista como si sólo fuese la fórmula propia de una modalidad del capital, del capital mercantil. Pero no es así: el capital industrial es también dinero que se convierte en mercancía, para convertirse nuevamente en más dinero, mediante la venta de aquélla. […] Finalmente, en el capital dado a interés la circulación D—M—D’ se presenta de una forma concentrada, sin fase intermedia ni mediador, en estilo lapidario por decirlo así, como D—D’, o sea dinero, que es a la par más dinero, valor superior a su propio volumen. D—M—D’ es, pues, en suma, la forma genérica del capital, tal y como se nos presenta directamente en la órbita de la circulación.14
El capital, entendido como la inversión de dinero para obtener más dinero —lo mismo que las personas que poseen dicho recurso, realizan la inversión y reciben los beneficios—, es algo que ha existido desde hace muchos siglos en diversas partes del mundo. Pero lo que constituye una característica del capitalismo es que esta práctica se difunde y se generaliza hasta convertirse en una de las fuerzas determinantes de la economía y de la sociedad. Así, en un primer acercamiento podemos definir al capitalismo como una configuración de la economía y la sociedad en la que la práctica de invertir dinero (o capital, en sus distintas formas) para obtener más dinero se encuentra ampliamente difundida, se vuelve hegemónica y goza de legitimidad, además de que existen las instituciones que posibilitan y reproducen esa práctica.
El capital no sólo es una cosa, también es una relación social y un proceso.15 A primera vista pudiera pensarse que el capital es un objeto o un conjunto d...
Índice
- Otros capitalismos son posibles
- Agradecimientos
- Introducción
- 1. Apologéticos y apocalípticos: dos narrativas contrapuestas sobre el capitalismo
- 2. Diversidad del capitalismo: antecedentes conceptuales
- 3. Veinte tesis sobre la diversidad y la elasticidad de los capitalismos
- 4. De-construir los capitalismos: contradicciones, tendencias y variantes
- Epílogo: la transformación radical de los capitalismos
- Bibliografía