Ninguna vez (por) una
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Ninguna vez (por) una

Textos sobre Celan

  1. 280 páginas
  2. Spanish
  3. ePUB (apto para móviles)
  4. Disponible en iOS y Android
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Ninguna vez (por) una

Textos sobre Celan

Descripción del libro

Ninguna vez (por) una es un conjunto de ensayos en torno a la poética de Paul Celan, en el cual Werner Hamacher indaga los alcances lingüísticos y poetológicos del instante del poema en que este se suspende y acontece en el no-lugar de todo lugar, a saber, el instante de silencio que prevalece abierto en la lengua, donde el poema es lugarteniente de una pausa. La pregunta metodológica que surge a la luz de aquel objetivo supone, en la escritura hamacheriana, apropiar los procedimientos traductivos del pensamiento celaniano en pos de una comprensión que nace de la (in)traducibilidad, los modos y la función del traducir. En ese sentido, lejos de ser un ejercicio temático, Hamacher nos invita a considerar que comprender la pausa implica un modo de comprensión dialógico, entre lenguas, del cual esta traducción da cuenta.

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Información

Año
2022
ISBN del libro electrónico
9789566048794
Wasen1
En torno a «Todtnauberg» de Celan (2012)
Habla tú también.
Cuando Paul Celan, en 1959, rechazó contribuir al libro que homenajeara a Martin Heidegger con motivo de su setenta cumpleaños, el rechazo se dirigía no solo al filósofo que con este escrito debía ser homenajeado. Se dirigía a su director y editor, Günther Neske, que, sin haberle preguntado con anterioridad, había puesto el nombre de Celan en la lista de los contribuyentes a este libro-homenaje; se dirigía al intento de poner su nombre y su lengua en un lugar –en una lista y en un libro–, sin que el nombrado antes haya dado su consentimiento; y se dirigía a la afronta de entregar en un plazo brevísimo un poema que, tal como escribe Celan, pudiera representar una contribución al libro-homenaje de Heidegger. La negativa de Celan, entonces, se refería al abuso que se practicaba con su nombre, su lengua, su lugar y su tiempo, y se dirigía, al mismo tiempo, al doble malentendido de que su poesía pudiera ser un ornamento elaborado con facilidad para la celebración de un filósofo que en sus ratos de ocio leía poesía. Y es que tampoco puedo escribir algo a la fuerza [etwas vom Zaun brechen], explicaba Celan en una carta a Neske, con un giro que habitualmente dice: provocar una querella, un pleito, realmente no, eso sería cualquier cosa menos serio – y Heidegger exige seriedad y reflexión2. El poema que Celan le promete al editor para el próximo libro-homenaje, que él espera se haga con motivo del 75 cumpleaños de Heidegger, con esto es caracterizado como una respuesta a una exigencia [Forderung] –y, probablemente, también a un desafío [Herausforderung]– de parte de Heidegger, como una respuesta cuidadosamente pensada y como respuesta de un pensador que concibe la obra de otro pensador como exigencia e intenta corresponder a esta exigencia.
La explicación que Celan da a su recusación en su carta del 10 de agosto de 1959 a Ingeborg Bachmann, retiene todo juicio sobre Heidegger hoy, sin dejar duda alguna respecto de la indignación con la que se enfrentaba al autor del discurso del rectorado. Es que Celan escribe:
Permanece Heidegger. Yo soy, tú lo sabes, seguramente, el último que pueda obviar el discurso del rectorado de Friburgo y algunas otras cosas más; pero también me digo a mí, cuanto más ahora, que he hecho mis experiencias sumamente concretas con antinazis tan patentados como Böll y Andersch, que quien se atraganta con sus faltas, que no hace como si nunca hubiera cometido una falta, que no disimula la mácula que adhiere a él, es mejor que quien se ha instalado de lo más cómoda y lucrativamente en su integridad de antaño (¿era, así debo y tengo razón para preguntar, realmente y en todas sus partes integridad?), tan cómodamente que pueda permitirse aquí y ahora –por cierto, solo «en privado» y no en público, porque esto, como es consabido, daña el prestigio– las infamias más palmarias. En otras palabras: me puedo decir a mí que Heidegger quizá se ha dado cuenta [eingesehen] de algunas cosas; veo [sehe] cuánta infamia se halla en un Andersch o un Böll; […] Esto, mi querida Ingeborg, es lo que veo, es lo que veo hoy3.
Lo que Celan no puede obviar [übersehen] y lo que ve, hoy, ahora y aquí, lo determina al supuesto cuidadoso que Heidegger quizá se ha dado cuenta de algunas cosas, que no disimula su mácula, que se atraganta con sus faltas y que, por lo tanto, un juicio sobre él no es procedente. Con esta abstención de un juicio, Celan concede que Heidegger hoy, 1959, quizá sea otro del que fue durante el tiempo de su rectorado, que también en aquel tiempo pudo haber sido otro, a saber, uno que pudo convertirse en aquel en el que quizá hoy se convirtió, y, con esto, otorga la simple posibilidad de que Heidegger sea alguien que en su historia hizo consigo una experiencia y estaba abierto a algo otro que a sí mismo y a su voluntad de poder.
Mientras que Celan apenas tiene reparos en asociar su nombre con el de Heidegger, excluye, de manera rigurosa, una conexión entre su nombre y el de otros contribuyentes al libro-homenaje de Heidegger: sospecha que en el libro-homenaje, una vez que se encuentre impreso, pueda estar presente este o aquel nombre no mencionado con anterioridad (Friedrich Georg Jünger no es uno de los más lindos…), en cuya vecindad no puedo ponerme en ningún caso…4 La vecindad con semejantes nombres, para Celan, vale como asentimiento tanto físico como anímico –en tanto lingüístico– a aquello ante lo que estos nombres responden o respondieron, le vale tanto como un apretón de manos o una alianza con quienes portan a dichos nombres y con los sucesos, tanto los pasados como los presentes, a los que contribuyeron con sus actos, su comportamiento o sus escritos. En una carta a Heinrich Böll, a quien poco después le dará la espalda, declara en septiembre de 1957 que le es imposible escribir una carta a Friedrich Sieburg después de haber leído el discurso que pronunció como consejero de embajada del régimen nazi en 1941 en el París ocupado. Tiene que avergonzarse de alguna vez haber estado parado a su lado; y está desorientado, sin saber qué hacer.
Porque (entre otros): ¿cuántas manos, que escribieron (y ejecutaron) algo del orden de lo asesino, he apretado? (dicho sea de paso: la conferencia de Sieburg no es, como le decía, «Streicher», sino «tan solo» Goebbels…) ¿Y no es que también he hablado con Weyrauch, el que, como usted me dijo, todavía en marzo del ’45 escribió un poema vigoroso, acaso no le hablé como si fuera mi aliado natural? ¿Acaso no me alegré cuando, hace un par de meses, Martin Heidegger me mandó su discurso sobre Hebel?5
La vergüenza y el miedo de tocar las manos que escribieron algo asesino, miedo de un diálogo con enemigos a muerte y miedo de la cercanía con sus nombres, es la vergüenza y el miedo de hacer causa común, sin saberlo, con quienes habían convertido cada tacto en un choque mortal y a cada habla en una confrontación letal. Si la lengua para Celan hubiera sido un instrumento no vinculante de comunicación, entonces no tendría que haber encontrado imposible escribirle a Sieburg; pero debido a que Sieburg la había utilizado como mero instrumento y, mediante esto, también como arma al servicio de un régimen asesino6, tuvo que estremecerse y retroceder ante la mera idea de hablar con él y el mero recuerdo de haber hablado con él. Los nazis habían convertido la lengua en un arma asesina, habían asesinado a la lengua misma y cualquiera que, en tanto partidario oficial, conformista moderado o minimizador ulterior, seguía hablando tal como ellos la habían hablado, con esa lengua cometía un asesinato de la lengua y de todos los hablantes. El miedo de Celan es el miedo de ser asesinado; su vergüenza es la vergüenza de hablar una lengua común con los asesinos y, de esta manera, hacer una causa común en contra de sí mismo. Es la vergüenza ante su propia muerte, ante su muerte mediante su lengua. Y entonces, prosigue en su carta a Böll, (saltándose algunas, no, muchas cosa...

Índice

  1. Créditos
  2. Índice
  3. Material particulado Pablo Oyarzun R.
  4. Nota del traductor
  5. Prediscurso Jean-Luc Nancy
  6. Häm. Un poema de Celan con motivos de Benjamin (1999)
  7. (Encuentros) fallidos [Versäumnisse] entre Theodor W. Adorno y Paul Celan (2008)
  8. Wasen. En torno a «Todtnauberg» de Celan (2012)
  9. Epoché Poema. El paréntesis-rima [Reimklammer] celaniano alrededor de los paréntesis de Husserl (2012)
  10. Tò autó, lo mismo, – – (2014)
  11. Suggestions. mèrrances (2014)
  12. Procedencia de los textos