Días de guardar
eBook - ePub

Días de guardar

  1. Spanish
  2. ePUB (apto para móviles)
  3. Disponible en iOS y Android
eBook - ePub

Días de guardar

Descripción del libro

En su primera recopilación de ensayos, que tiene por eje la contradicción entre la realidad y la apariencia del México de nuestros días, Monsiváis investiga las raíces de los mitos sociales, artísticos y políticos; desmenuza al detalle las grandes ceremonias que presiden la vida nacional; comparte el latido de la inconformidad juvenil, sin dejar de tener ante ella una actitud crítica... Un estilo audaz, tan destructor como renovador del lenguaje, expresa una visión lúcida, regocijada, dolorida, y hace del humor una punzante forma de lirismo.

Preguntas frecuentes

Sí, puedes cancelar tu suscripción en cualquier momento desde la pestaña Suscripción en los ajustes de tu cuenta en el sitio web de Perlego. La suscripción seguirá activa hasta que finalice el periodo de facturación actual. Descubre cómo cancelar tu suscripción.
No, los libros no se pueden descargar como archivos externos, como los PDF, para usarlos fuera de Perlego. Sin embargo, puedes descargarlos en la aplicación de Perlego para leerlos sin conexión en el móvil o en una tableta. Obtén más información aquí.
Perlego ofrece dos planes: Essential y Complete
  • El plan Essential es ideal para los estudiantes y los profesionales a los que les gusta explorar una amplia gama de temas. Accede a la biblioteca Essential, con más de 800 000 títulos de confianza y superventas sobre negocios, crecimiento personal y humanidades. Incluye un tiempo de lectura ilimitado y la voz estándar de «Lectura en voz alta».
  • Complete: perfecto para los estudiantes avanzados y los investigadores que necesitan un acceso completo sin ningún tipo de restricciones. Accede a más de 1,4 millones de libros sobre cientos de temas, incluidos títulos académicos y especializados. El plan Complete también incluye funciones avanzadas como la lectura en voz alta prémium y el asistente de investigación.
Ambos planes están disponibles con un ciclo de facturación mensual, semestral o anual.
Somos un servicio de suscripción de libros de texto en línea que te permite acceder a toda una biblioteca en línea por menos de lo que cuesta un libro al mes. Con más de un millón de libros sobre más de 1000 categorías, ¡tenemos todo lo que necesitas! Obtén más información aquí.
Busca el símbolo de lectura en voz alta en tu próximo libro para ver si puedes escucharlo. La herramienta de lectura en voz alta lee el texto en voz alta por ti, resaltando el texto a medida que se lee. Puedes pausarla, acelerarla y ralentizarla. Obtén más información aquí.
¡Sí! Puedes usar la aplicación de Perlego en dispositivos iOS o Android para leer cuando y donde quieras, incluso sin conexión. Es ideal para cuando vas de un lado a otro o quieres acceder al contenido sobre la marcha.
Ten en cuenta que no será compatible con los dispositivos que se ejecuten en iOS 13 y Android 7 o en versiones anteriores. Obtén más información sobre cómo usar la aplicación.
Sí, puedes acceder a Días de guardar de Monsiváis, Carlos en formato PDF o ePUB. Tenemos más de un millón de libros disponibles en nuestro catálogo para que explores.

Información

Editorial
Ediciones Era
Año
2013
ISBN del libro electrónico
9786074450835

PRIMERO DE AGOSTO DE 1968

La manifestación del Rector

“Por vez primera en sus vidas habían sido visitados por una apariencia de la libertad, no, para ser exactos, porque actuaran contra la tiranía y cosas peores que la tiranía, sino porque se habían vuelto ’disidentes’, habían asumido la iniciativa y así, sin siquiera saberlo o advertirlo, habían creado entre ellos mismos ese espacio público donde la libertad puede aparecer.”
Hannah Arendt, Between Past and Future.
La manifestación sería democrática. Tal era el carácter del Movimiento Estudiantil y todo se ajustaba a ese designio. Allí estaban las autoridades de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Rector ingeniero Javier Barros Sierra y cientos de maestros y miles de estudiantes cohesionados por la convocatoria. Unidad: en la explanada de Rectoría, en la Ciudad Universitaria, al lado de ese gigantesco y amurallado autohomenaje, de la decapitada estatua del ex-presidente Miguel Alemán, se congregaban universitarios y politécnicos y normalistas y alumnos de la Escuela de Agricultura de Chapingo y de El Colegio de México y de la Escuela Nacional de Antropología. Junto al templete, rápidamente instalado, los organizadores (que, inevitablemente, se distinguían porese aspecto indeciso de quien se echa a cuestas la responsabilidad de un semblante preocupado) distribuían lugares y comunicaban advertencias y sobrentendidos. Sobrevolaban mantas y carteles con frases prestigiosas y justas: “A las bayonetas no se les oponen los puños.” El acuerdo común era omnipresente: quienes habían acudido se negaban a la violación de la Autonomía Universitaria, a la ocupación militar de las escuelas, a la represión como diálogo.

EL PASADO INMEDIATO

Unos días antes, el 22 de julio, dos pandillas, los Ciudadelos y los Arañas, obligaron al encuentro de estudiantes de las Vocacionales 2 y 5 con alumnos de la Preparatoria Particular “Isaac Ochoterena”. Al día siguiente, el pleito continúa. Intervienen los granaderos que responden a silbidos y a piedras con una persecución sistemática. Bombas lacrimógenas y macanas. Los granadedos acosan a los estudiantes en el interior de sus escuelas y golpean a los maestros que intentan una enérgica defensa verbal. Los detenidos son liberados horas después. La indignación no le deja salidas a la FNET (Federación Nacional de Estudiantes Técnicos), organismo gobiernista. Su presidente, José R. Cebreros, solicita permiso y convoca a una manifestación de protesta que parte de la Plaza de la Ciudadela y concluye en la Plaza del Carillón de Santo Tomás. Es el viernes 26 de julio. Al término de la manifestación, grupos de estudiantes se apoderan de camiones y parten hacia el Zócalo. Cebreros —informará más tarde la Jefatura de Policía— avisa de lo ocurrido y solicita de inmediato que se intervenga “para restaurar el orden y proceder en contra de quienes estaban provocando esos actos aun cuando se tratara de auténticos estudiantes”.

imges
RELACIÓN DE LOS HECHOS

Al principio, todas las manifestaciones de protesta son iguales. A la llegada, tensión y recelo, la inquietud de los creyentes que se sospechan abandonados en su fe. Luego, esperanzas que se renuevan o se desvanecen. En los activistas, el sentimiento de alivio o incomodidad que suscita la presencia de los Intelectuales de Izquierda, serios, estratégicos, consecuentes. Antes se les calificaba de “progresistas” pero el término ha caído en desuso (como la fe articulada en el progreso) por asociarse con esos interminables Comités Mexicanos que defienden la paz, que aman uno a uno a todos los pueblos socialistas, que fomentan un presidium en torno de cada injusticia notoria. Durante los cuarentas y los cincuentas la izquierda impulsó a esos comités con su convicción nominalista en el poder de las firmas y sus delegaciones (gravemente afligidas por las amenazas de guerra) que en Belgrado o en Praga o en Moscú visitan al Ministro de la Cultura y se retratan con él obsequiándole un dibujo de Diego Rivera o un grabado del Taller de la Gráfica Popular, sin dejar de bosquejar, con la alarma de sus facciones, el espectro del hongo atómico. Lo “progresista” evoca el olor agrio y triste de los despachos de licenciados en el cuarto piso de un edificio de rentas congeladas, donde se reúnen los Comités de Defensa y alguien insiste en averiguar la reacción del General Lázaro Cárdenas y las sesiones nunca terminan porque la duda es entre “enérgica” o “decidida” como el adjetivo que le conviene a “protesta” y mientras eso pasa, ya electrocutaron, a los Rosenberg o ya incluso asesinaron en Guatemala a Carlos Castillo Armas o ya se vigorizó la Escalada (“Los unicornios y las reinas de hadas poseen mayor realidad que el tesoro perdido de las revoluciones”). “Progresista” son tres reñidas filas de un presidium en el Teatro Iris, donde, señalan sus críticos, el licenciado Vicente Lombardo Toledano adelanta el advenimiento del socialismo mediante un simple recurso: adhesión irrestricta al grupo en el poder. En el presidium, la izquierda emblemática denuncia sus predilecciones: trajes holgados, discos del Coro del Ejército Soviético, lecturas de Makarenko, memorización de la poesía de Nicolás Guillén, ejemplar numerado del Canto General, chaleco tejido de lana gruesa, colección de frases en torno a la “amistad entre los pueblos”, admiración por Paul Robeson y aire de Defensor-Profesional-de-las-Causas-Vencidas. Un saludo para las mujeres chinas. Una apretada síntesis (43 cuartillas) de la Historia de la Humanidad y su tránsito de esclavismo a feudalismo a capitalismo a imperialismo. Un saludo a los obreros de Ucrania. Una declaración de apoyo al gobierno por su firme actitud en materia de política exterior. Un saludo a los periodistas rumanos. Para que sepan, si hay alguna duda, que he muerto amándote y que me has amado.

EL PASADO INMEDIATO

Como en años anteriores, la CNED (Confederación Nacional de Estudiantes Democráticos) ha convocado el 26 de julio a una breve manifestación para festejar el asalto al Cuartel Moncada. El cuadro es previsible: pancartas alusivas, el imperialismo es la fase superior del lugar común, arengas vibrantes sobre el ejemplo de la Revolución Cubana y (hasta el próximo atentado de los marines), los asistentes se van a casa. Se está siendo injusto: la CNED organizó en provincia a principios de año una elocuente Marcha de la Libertad que el ejército detuvo. La CNED no quiere ser un membrete.
Los manifestantes parten de la Fuente del Salto del Agua y enfilan hacia el Hemiciclo a Juárez. Durante el mitin se escuchan los gritos de los estudiantes politécnicos que corren hacia el Zócalo por la Avenida Madero y la Avenida Cinco de Mayo. De improviso, como desatada desde los confines del orgullo olímpico, como un anacronismo proveniente de los años en que existía la lucha política, brota la represión. En la esquina de Madero y Palma, una compañía de granaderos dispersa, agrede, golpea. Al mismo tiempo, granaderos y policía secreta atacan a los participantes en la celebración del Hemiciclo. En la Alameda Central y en la Avenida Juárez se desata el pequeño blietzkrieg. Ostentosamente, los provocadores rompen los escaparates comerciales, saquean las joyerías. Se inician en toda la ciudad las detenciones de dirigentes estudiantiles y de miembros del Partido Comunista Mexicano. Se allana la imprenta de La Voz de México.

imges
RELACIÓN DE LOS HECHOS

Una manifestación es el producto de muchas falsas salidas. Uno, veterano de marchas protestatarias, enumera las falsas salidas de 1954, aquel desfile de impotencia solidaria ante el golpe de estado en Guatemala. La “gloriosa victoria” de Foster Dulles domina esa primera visión de un contingente melancólico y exasperado. La evocación es un archivo saqueado, leyendas desvanecidas, insistencias ópticas: Diego Rivera acompaña a Frida Kahlo, Carlos Pellicer usa sombrero de palma, con el pretexto del anticomunismo desangran a Nuestra América. Lo demás se ha borrado: el optimismo del “únete pueblo” sostenido ante la indiferencia de una tarde, los interminables volantes que remontan cualquier análisis del momento a la tesis marxista de la plusvalía y al examen del comunismo primitivo.
Las falsas salidas de 1958. El monopolio camionero alzó las tarifas y el estudiantado, “leal a su pueblo”, secuestró camiones, convirtió a la Ciudad Universitaria en un cementerio de autobuses. Se procede a formar la Gran Comisión Estudiantil: no elevarán el costo de la vida. Los preparatorianos acuden, se redoblan las guardias en CU. Se confía en detener la invasión del ejército que cerca el Pedregal y Copilco. Con patrullas y mítines se auspician las obsesiones marciales. El espíritu es universitario, mas parte de lo “universitario” se mueve aún en el ámbito de las palabras del fascismo académico, las palabras de Rodulfo Brito Foucher al asumir la Rectoría en 1942: “El hombre necesita creer en Dios u obrar como si creyese en Dios; necesita creer en la patria u obrar como si creyese en la patria.” Actuar los sentimientos, dramatizar las convicciones como forma de poseerlas. Brito Foucher ha resumido una conducta y un método de vida: lo que se necesita no son creencias sino sus apariencias, los disfraces. La Revolución Mexicana necesita actuar como si creyese en su propia existencia. Los universitarios necesitan teatralizar su fe en el cambio, su voluntad de servicio. El arte escénico como la parte indispensable del contrato social. Hay que interpretar el papel de jóvenes estudiantes y vienen los juegos de futbol americano y las bastoneras y las bandas y la porra universitaria conducida por Luis Rodríguez “Palillo”

(PE-U-EME-A-ESE PE-U-EME;-A-ESE
PUMAS-PUMAS-RA-RA-RA)

y los concursos de besos de larga duración y el pleito con los del Politécnico y las pequeñas hordas de preparatorianos que entran gratis a los cines del barrio estudiantil (“Ya llegamos”) y el alborozo de portar suéteres amarillos con franjas azules o camisetas azules con franjas amarillas (“Ya váyanse”). No hay politización: contener el aumento de tarifas es otra manera de vivir la época universitaria, tan válida como las novatadas o las chamarras con grandes escudos. ¿Por qué no ayudar al pueblo, por qué no ser generosos, por qué no atesorar recuerdos de ayudas y generosidades? Es la década de los cincuentas y los aspirantes a políticos participan en las luchas estudiantiles como examen de grado para acceder a los primeros peldaños del poder. Esta asamblea es una configuración a escala del país: tienes que equilibrar a la izquierda y a la derecha, tienes que ser demagógico y tienes que ser elocuente, tienes que ser audaz y tienes que saber retroceder. En 1958 no hay impugnación: se han secuestrado camiones y eso es todo. Felices los corsarios que podían raptar naves. La credulidad sigue rodeando a la Revolución Mexicana.
Sin embargo, en esta noción de entrenamiento político y rescate de la juventud de manos de la improvisación (“quien no ha sido agitador no puede ser gobernador”) interviene una consigna anómala: la unión obrero-estudiantil. En 1958, el movimiento obrero conoce la efervescencia. Los ferrocarrileros y los electricistas y los petroleros y los telegrafistas exigen revisión de contratos, piensan llegada la hora de emanciparse del control gubernamental absoluto, de la hegemonía del sindicalismo blanco. Los obreros acuden a las manifestaciones de estudiantes y los estudiantes, nerviosos, incrédulos, los observan y aplauden. El nuevo líder ferrocarrilero, Demetrio Vallejo, es combativo y tenaz. Desde los patios de la Secretaría de Educación Pública se filtran rumores de contienda: los maestros de primaria, en la sección IX del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), respaldan al Movimiento Revolucionario del Magisterio. En los patios de la Secretaría se sostiene un mitin de meses. De baja estatura, voz vehemente, oratoria directa, aparece Othón Salazar. Uno le atribuye carisma, lo percibe dinámico, agresivo, convincente. El maestro de primaria debe abandonar su trabajo de mártir: queremos aumento de salario.
Las manifestaciones cunden. Al llegar los obreros al Zócalo la alabanza se apresta. Son obreros auténticos, hombres del riel, hombres del oro negro, que han conocido el misterio de las manos callosas, que pueden dar testimonio fidedigno de la explotación del hombre por el hombre, la clase destinada a hacer la Revolución. Uno se descubre ante ellos y ante el porvenir. Pero en 1958 se amonesta a los maestros en el Zócalo. Las maestras viejas con sus trajes medidos por el gis y los maestros de origen rural con su voz detenida en el anuncio de la hora de recreo, son castigados y golpeados. Se acorrala a los petroleros en el Monumento a la Revolución. Desde una librería, uno recibe el espectáculo del adoctrinamiento: los gases lacrimógenos y los tubos de caucho le informan al pueblo de las perspectivas del derecho de huelga.
La ilusión también se extingue: mientras una manifestación va preparándose bajo el clarísimo horror pétreo del Monumento a la Revolución, la Gran Comisión Estudiantil se reúne con el Presidente Ruiz Cortines. El Presidente es afable, convincente, gentil. Persuadidos, los dirigentes acuerdan levantar la huelga y a la salida entonan una porra a Don Adolfo. En medio de asambleas tumultuosas, acusaciones y contraacusaciones se desvanece el Movimiento Camionero. Poco después, se produce el alza de tarifas.

EL PASADO INMEDIATO

El 26 de julio, al término de un festival escolar, los granaderos agreden también a los preparatorianos, los incorporan a su repertorio de vejaciones. El Primer Cuadro es escenario de persecuciones, de enfrentamientos. En la Avenida Juárez se entreveran arrestos y provocaciones. Se despeñan, con el previo aviso de lo irremediable, los golpes y los cachazos y los puntapiés y las injurias y los disparos y las cachiporras y los tubos de hule y la mise-en-scène de la pedagogía fascista: el orden con sangre entra. El orden: el terror. El orden: la incomprensión. El orden: el odio. Incomprensión y terror y odio ante lo no consentido, ante lo que no admite soborno, ante lo no autorizado por escrito y con copias. Lo que se desprende del arrebato y el rencor con que policías y granaderos vengan su falta de oportunidades en la vida, con que policías y granaderos y agentes justifican el buen juicio de sus empleadores y su confianza en el resentimiento elemental, lo que se desprende de la furia y el estrépito con que se decide afirmar un sentido único de uso para las calles de México, es la infalibilidad: en este país nadie sino el Poder tiene voz, tiene derecho a la acción y tiene ideas políticas. Poder es monopolio y exclusividad.
Y la imaginación reaccionaria agrega, a cuenta de preparatorianos y politécnicos, robos, estupros, violencia sin cuento, desmanes sarracenos contra ciudadanos pacíficos. La realidad —la realidad de esas barricadas erigidas premiosamente, de esos camiones quemados y volteados, de esas piedras y esos cocteles Molotov— puede hablar de angustia, desesperación, afán suicida, ira, ingenuidad, torpeza. De lo que no habla es de espíritu depredatorio. La depredación ha sido patrimonio de sus opositores. Y de la calumnia. Embisten los grupos fantasmas: a nombre del Frente Independiente Cultural Estudiantil (FICE) su presidente, Salvador Valencia Mora, declara: “Que se castigue a los rojos y principales alborotadores y de una vez por todas que se les expulse de los centros de estudio para que el verdadero estudiantado cumpla con su deber.” Y el jefe de la policía, general Luis Cueto Ramírez, explica: “Los granaderos arremetieron enérgicamente contra los agitadores porque la situación era ya insoportable.” Y complementa, con ideología paternalista:
La policía está lista… para evitar que se altere el orden público, que se atente contra la propiedad privada… y a la vez hace una excitativa a los padres de familia para que eviten que sus hijos participen en hechos punibles.

imges
RELACIÓN DE LOS HECHOS

En la Ciudad Universitaria continuaban los preparativos. Como sustrato de esa afrenta, de ese afán vindicador de maestros y estudiantes, se encontraba el respeto (todavía entonces fetichista para una inmensa mayoría) por la Constitución General de la República, que salía de la penumbra de lo jamás frecuentado para convertirse (sin que mediaran en el cambio explicaciones o influencias ideológicas, sin que interviniesen elementos ajenos al instinto de conservación que es certidumbre de posesiones y de recursos últimos) en una suerte de tótem apenas vivido pero en el fondo amado y deseable. En el sustrato de esta reivindicación civil circulaban las primeras lecturas de la infancia, la seguridad positivista en los logros acumulables de la educación, el rechazo ...

Índice

  1. Portada
  2. Portadilla
  3. Créditos
  4. Dedicatoria
  5. Índice
  6. Primero De Enero / Año Nuevo
  7. 5 De Enero De 1969
  8. 5 De Febrero / La Constitución
  9. 10/16 De Febrero De 1968
  10. 14 De Febrero / DÍa De La Amistad Y El Amor
  11. 7 De Marzo De 1970
  12. 9 De Marzo De 1969
  13. 21 De Marzo / La Primavera
  14. Primero De Mayo / DÍa Del Trabajo
  15. 10 De Mayo / DÍa De Las Madres
  16. 2 De Julio De 1969
  17. Primero De Agosto De 1968
  18. 13 De Septiembre De 1968
  19. 15 De Septiembre / La Independencia Nacional
  20. 2 De Octubre / 2 De Noviembre / DÍa De Muertos
  21. 15 De Noviembre De 1969
  22. 20 De Noviembre / La Revolución Mexicana
  23. 12 De Diciembre / La Virgen De Guadalupe
  24. 25 De Diciembre / Navidad
  25. 31 De Diciembre De 1970 / Colofón
  26. Sobre el author
  27. Notas