Historia del agrarismo en México
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Historia del agrarismo en México

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Historia del agrarismo en México

Descripción del libro

Historia del agrarismo en México recoge la visión de Soto y Gama acerca de los orígenes y evolución de los problemas agrarios del país, así como las posturas al respecto de pensadores, activistas y gobernantes. Obra inédita, escrita a principios de los cuarenta por encargo del secretario de Educación Octavio Véjar Vázquez, inexplicablemente desapareció después de entregarse a su destinatario hasta que Pedro Castro descubrió los manuscritos originales en el archivo de la familia. En ellos se revela una inigualable cultura histórica y legal, y la experiencia personal de Soto y Gama como promotor del agrarismo.

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Información

Editorial
Ediciones Era
ISBN del libro electrónico
9786074452518
Año
2013
Apéndice
Entrevistas y otros escritos sobre agrarismo de Antonio Díaz Soto y Gama
Nosotros que interpretamos las palpitaciones del alma nacional, que hemos auscultado sus latidos, podemos decir que el sentir del México Nuevo se traduce en profundo cariño para el gran revolucionario cuya frente se prepara para recibir nuevas coronas de laurel. No es Obregón el que va de puerta en puerta solicitando su vuelta al poder; son las masas campesinas y obreras las que le ordenan que dejando su apacible tranquilidad campirana regrese a continuar su redentora obra: a libertar definitivamente al obrero del campo y del taller.
Comité Central de Propaganda Pro-Obregón.
“Cómo se juzga al agrarismo en el país y cómo debe resolverse este problema”, Excélsior, 8 de septiembre de 1924
Síntesis de la opinión de nuestro entrevistado:
A juicio del señor Soto y Gama el agrarismo es:
1o. Un movimiento de defensa del organismo social corroído por el monopolio de la tierra, improductivo y estéril. Así como la humanidad ha combatido la mano muerta eclesiástica, tiende a destruir la “mano muerta laica”, vestigio último del feudalismo rural. Hasta la misma Iglesia, por los labios autorizados del talentoso pontífice León XIII, dice que cuando el hombre trabaja el terreno que sabe que es suyo, lo hace con un afán y una esperanza mayores y aun llega a cobrar un grande amor a la tierra.
2o. El agrarismo en México es un fenómeno de reconquista: el campesino mexicano, por medio de las reivindicaciones agrarias, efectúa la reconquista de lo que en el curso de los siglos le ha sido arrebatado.
3o. El agrarismo es en México una aspiración popular, puesto que el conjunto de nuestra historia se caracteriza desde 1810 por una serie de movimientos de carácter agrario.
4o. Las últimas elecciones de diputados no reflejan el estado del país en lo tocante al agrarismo, porque todavía no hemos alcanzado la efectividad del sufragio ni los campesinos están lo suficientemente preparados.
5o. El agrarismo es una necesidad social como lo han demostrado desde hace tiempo hombres representativos de pasadas generaciones, entre los cuales cita a los señores Castillo Velasco y Ponciano Arriaga.
6o. La reforma agraria reviste muchas modalidades que no se reducen al simple reparto de tierras, sino que abarcan también las medidas de irrigación, la organización más eficiente del trabajo agrícola, la dotación al campesino de toda clase de elementos, etc. Por eso los agraristas militantes han empezado la reforma agraria por la reconstrucción de ejidos.
7o. La propiedad ejidal es un progreso, sobre todo si se la compara con el sistema del trabajo a jornal, empleado por el latifundismo en forma tan ominosa para el trabajador, pues no hay peor sistema que el de los peones “acasillados”. En el régimen ejidal el usufructuario de cada parcela debe bastarse a sí mismo y tiene que intensificar sus actividades para buscar el diario sustento durante todo el año.
8o. El problema del agrarismo sólo puede resolverse como lo está haciendo el gobierno, ya que sólo el ejido puede enfrentarse a la hacienda, como una fortaleza económica contra el ariete que trata de destruirla. Cita al jurisconsulto Von Ihering, quien dice que una modificación social no puede operarse más que hiriendo o lesionando profundamente derechos existentes o intereses privados.
9o. Aunque el agrarismo está hoy en período embrionario, cuando haya alcanzado su completo desarrollo traerá como consecuencias: aumento de la producción agrícola; elevación del nivel moral e intelectual de la población campesina; repercusión favorable sobre la industria nacional; abaratamiento de los productos de primera necesidad; solución indirecta del problema obrero por la reducción de la oferta de brazos que vendrán a aplicarse al trabajo agrícola; y solución del pavoroso problema de la clase media.
10o. El problema del agrarismo puede resolverse, en su primera etapa, por la reconstrucción de los ejidos completada por la irrigación y la refacción gubernativa; en su segunda etapa, por la creación del “Home Stead” y por medio de las colonias cooperativas establecidas en los fraccionamientos de latifundios.
11o. Disposiciones agrarias europeas que pueden aprovecharse: el conjunto amplísimo de ensayos y de éxitos realizados por las instituciones cooperativas, lo mismo que las mil formas y modalidades del crédito rural para pequeños agricultores.
–¿Qué entiende usted por agrarismo en general, licenciado?
El agrarismo es el movimiento de defensa de un organismo social corroído por el monopolio de la tierra, improductivo y estéril, contra el absurdo régimen que, al atribuir a unos cuantos privilegiados el aprovechamiento de las riquezas agrícolas que otros producen, mata todo estímulo en los productores, engendra crisis inevitables de miseria y carestía y a la vez que crea una categoría de parásitos que son lastre para la sociedad y rémora para el progreso, determina la formación de una clase numerosa de esclavos del campo, obligados a vivir en condiciones tales de opresión y de angustia económica que los conduce a una irritación siempre pronta a la rebeldía. Del mismo modo que la humanidad ha combatido implacablemente la mano muerta eclesiástica, tiende a destruir “la mano muerta laica”, forma igualmente peligrosa del estancamiento agrícola y vestigio último del feudalismo rural. Hasta la misma Iglesia, organismo retardatario de suyo, empieza ya a reconocer que el parasitismo seca las fuentes de producción, y por boca del talentoso pontífice León XIII hace las siguientes declaraciones concluyentes y definitivas en su Encíclica Rerum Novarum: “Porque el hombre, cuando trabaja en terreno que sabe que es suyo, lo hace con un afán y una esperanza mucho mayores y aun llega a cobrar un grande amor a la tierra que con sus manos cultiva, prometiéndose sacar de ella, no sólo el alimento, sino aun cierta holgura y comodidad para sí y para los suyos”. Y este afán de la voluntad nadie hay que no vea cuánto contribuye a la abundancia de las cosechas y al aumento de la riqueza de los pueblos.
–¿Qué entiende usted por agrarismo en México?
El agrarismo en México es, además de todo eso, un fenómeno de reconquista. Me explicaré: La conquista española, continuada hasta nuestros días en su aspecto esencial por los grandes ocupadore...

Índice

  1. Portada
  2. Portada
  3. Crédittos
  4. Índice
  5. PRÓLOGO
  6. Semblanza de Antonio Díaz Soto y Gama, por Pedro Castro
  7. Antonio Díaz Soto y Gama, Agrarista, por Pedro Castro
  8. PREFACIO
  9. TOMO I
  10. TOMO II
  11. TOMO III
  12. EPÍLOGO
  13. APÉNDICE