Esta obra reúne una serie de relatos que entrelazan literatura y ciencias sociales para reconstruir la experiencia infantil durante el conflicto armado salvadoreño de la década de 1980. A través de la voz de Patricia —seudónimo de la protagonista— el lector se adentra en la vida cotidiana de una niña rural que crece entre juegos, afectos familiares, descubrimientos y pérdidas marcadas por la violencia, la incertidumbre y las transformaciones sociales de la guerra.
Basado en entrevistas etnográficas y en la reconstrucción de trayectorias bioespaciales, el libro convierte la memoria personal en una narrativa sensible que revela cómo las infancias viven, interpretan y resignifican los procesos históricos. Los cuentos muestran espacios domésticos, escolares y comunitarios donde lo extraordinario irrumpe en lo cotidiano, mientras emociones como el miedo, la curiosidad, la tristeza y la esperanza acompañan el tránsito hacia la adolescencia.
Lejos de centrarse en los grandes acontecimientos políticos o militares, la obra recupera una perspectiva poco explorada: la de quienes no participaron directamente en el conflicto, pero vieron transformada su existencia. Así, el texto propone una vía accesible de divulgación del conocimiento social mediante la ficción narrativa, otorgando voz y agencia a la infancia dentro de la memoria histórica centroamericana.
