El vertiginoso avance tecnológico ha transformado las estructuras sociales, diluyendo las fronteras entre la realidad física y el entorno digital. Aquello que comenzó como meros delitos informáticos ha mutado en un ecosistema complejo dominado por el big data, las redes neuronales, el metaverso y la inteligencia artificial. Ante este escenario es pertinente preguntarse: ¿está el Derecho Penal preparado para enfrentar conductas lesivas que desafían el tiempo, el espacio y la propia condición humana? ¿Es factible regular un algoritmo sin sofocar la innovación, pero salvaguardando derechos fundamentales como la intimidad, la presunción de inocencia y la dignidad de la persona?
Desde la regulación de la IA, el metaverso y los mecanismos de Resolución de Litigios en Línea (ODR), hasta casos clave de vigilancia y ciberseguridad como Pegasus o la filtración a la Sedena, el autor desentraña los desafíos de una sociedad de riesgo donde la tecnología redefine los límites de la libertad y el poder estatal.
