No existe una arquitectura «jesuita» con un estilo propio: existe una arquitectura de composición. Esta obra sostiene que las misiones jesuítico-guaraníes nacieron de un encuentro cultural, guiado por la concepción universal del ser humano de San Ignacio de Loyola y por el respeto a la identidad regional de las comunidades.
Norberto Levinton muestra cómo los arquitectos o idóneos de la Compañía se apoyaron en colecciones de planos, en pitipiés y en la tratadística, pero sobre todo cómo supieron tener en cuenta la concepción indígena de la experiencia del espacio, creando las condiciones para que los guaraníes participaran y tomaran decisiones sobre la producción.
Una obra de notable originalidad y rigor historiográfico, enriquecida con láminas de dibujos de época, croquis y fotos actuales de las reducciones. Colección Paradigma indicial.
